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El consumo de agua El sector del regadío es el prin-

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EL REGADÍO EN ESPAÑA

V. REGADÍO Y MEDIO AMBIENTE

1. El consumo de agua El sector del regadío es el prin-

regadío cumple una importante función social como factor de equi- librio territorial, actuando como elemento básico para evitar el abandono y la consiguiente degra- dación del espacio, del paisaje, de los recursos naturales y del medio

través del cual se han actuado so- bre otras 867.000 hectáreas, con un ahorro de agua estimado de 1.162 hm3. La acción conjunta de ambos programas está producien- do un efecto evidente en los siste- mas de riego, reduciendo la super- ficie regada con los tradicionales sistemas de gravedad, de baja efi- ciencia, y aumentando la presencia de la aspersión y el riego localiza- do, técnicas mucho más ahorrado- ras de agua. De forma mas concre- ta, cabe comentar que la superficie regada mediante riego localizado ha crecido más del 450 por 100 en- tre 1989 y 2007, pasando a ser en la actualidad el sistema más signi- ficativo de la agricultura española (1.502.327 ha, lo que representa el 44,7 por 100 del total). La im- portancia del resto de sistemas de riego puede apreciarse en el cua- dro n.º 8.

En el cuadro n.º 8 puede apre- ciarse igualmente la distribución de estos sistemas de riego por co- munidades autónomas. Como tan-

tos otros aspectos mencionados a lo largo del artículo, la distribución de técnicas de riego tampoco es uniforme en todo el territorio es- pañol. Se evidencia que en los re- gadíos extensivos del interior (Ara- gón o Castilla y León) la gravedad sigue siendo la mayoritaria, mien- tras que el litoral (Murcia, Valencia o Andalucía) y los archipiélagos el localizado se impone ampliamen- te. Esta dicotomía cabe explicarse tanto por razones técnicas (los cul- tivos herbáceos —cereales, forra- jeros o industriales— propios del interior se adaptan peor al riego localizado, al contrario que los cul- tivos leñosos —frutales, olivar o vi- ñedo— y los hortícolas) como eco- nómicas (en situación de limitación de recursos, la estrategia maximi- zadora de beneficios pasa por el empleo de técnicas de riego efi- cientes).

La segunda conclusión que se puede obtener de las cifras co- mentadas al principio del aparta- do es la creciente escasez relativa

de los recursos hídricos, en la me- dida en que cada vez existe una mayor demanda no agraria del re- curso. Esta circunstancia está sien- do especialmente acusada en los territorios del litoral mediterráneo, donde la presión urbanística es más intensa (nuevas viviendas pa- ra la población residente, segun- das viviendas e inmuebles para usos turísticos y actividades eco- nómicas relacionados con el ocio:

instalaciones deportivas, parques temáticos, etc.). Si además se tie- ne en cuenta que se tratan de zo- nas donde el aprovechamiento de los recursos está ya en el límite de la sostenibilidad (imposibilidad de obtener recursos adicionales de las masas de agua superficiales o subterráneas), es fácil compren- der el grado de conflictividad so- cial que surge en estos territorios en torno al debate hídrico; la es- casez de agua ha dejado de ser un problema agrario para pasar a ser un factor limitante del desarro- llo económico regional en estas comunidades autónomas.

CUADRO N.º 8

DISTRIBUCIÓN DE LOS SISTEMAS DE RIEGO POR COMUNIDADES AUTÓNOMAS AÑO 2007

COMUNIDADES AUTÓNOMAS

GRAVEDAD ASPERSIÓN AUTOMOTRIZ LOCALIZADO TOTAL

Hectáreas Porcentaje Hectáreas Porcentaje Hectáreas Porcentaje Hectáreas Porcentaje Hectáreas

Andalucía . . . . Aragón . . . . Asturias . . . . Baleares . . . . Castilla y León . . . . . Castilla-La Mancha . Canarias . . . . Cantabria . . . . Cataluña . . . . Extremadura . . . . Galicia . . . . La Rioja . . . . Madrid . . . . Murcia . . . . Navarra . . . . País Vasco . . . . Comunidad . . . . Valenciana . . . . ESPAÑA

182.089 239.368 1.061157 170.070 24.531 2.198 134.8880 119.761 10.161 13.037 6.693 36.935 52.284 121.528510

1.115.271

16,321,5 0,00,1 15,22,2 0,20,0 12,110,7 0,91,2 0,63,3 4,70,0 10,9 100,0

65.507 69.319 6.27180 119.526 113.871 3.751 19.741328 27.118 2.900 11.745 4.173 1.292 9.463 7.884 1.649 464.619

14,114,9 0,01,3 25,724,5 0,80,1 4,25,8 0,62,5 0,90,3 2,01,7 0,4 100,0

18.277 33.634 1.3350 82.573 82.777 00 9.933 18.578 10355 1.691 334209 9850

250.483

13,47,3 0,00,5 33,033,0 0,00,0 4,07,4 0,00,0 0,70,1 0,10,0 0,4 100,0

674.636 42.010 9.202206 15.183 267.734 16.500 75.2430 61.514 14.331846 1.919 129.645 16.869 1.306 175.184 1.502.327

44,92,8 0,00,6 17,81,0 1,10,0 5,04,1 0,11,0 0,18,6 1,10,1 11,7 100,0

944.661 385.805 18.327443 389.270 491.134 22.743 240.684328 227.367 13.961 44.973 14.964 168.594 79.845 10.281 307.400 3.360.782

Fuente: MARM(2008b).

La presión cuantitativa del re- gadío sobre las masas de agua no es uniforme en todo el territorio nacional, tal y como puede apre- ciarse en el cuadro n.º 9. Lógica- mente, el uso de agua para riego se concentra en las demarcaciones hidrográficas con mayores super- ficies de regadío. Así, el 96 por 100 de los usos agrarios se concentran en las cuencas de Guadalquivir, Ebro, Duero, Guadiana, Júcar, Se- gura, Tajo y en la Mediterránea An- daluza. En estos territorios el uso para riego supone más del 80 por 100 del total de usos (MIMAM, 2007).

El consumo medio de agua a escala de parcela para el conjunto de España es de 6.034 m3/ha y año. No obstante, estas cantida- des fluctúan notablemente entre territorios en función de las condi- ciones agroclimáticas (son mayo- res allí donde hay menos precipi- taciones y mayor insolación), las orientaciones productivas (varia- ciones según de las exigencias hí- dricas de los cultivos) y la eficien-

cia técnica de los sistemas de rie- go. El resultado final hace que a es- cala de demarcación hidrográfica este consumo varíe desde menos de 4.000 m3/ha y año en CIPaís Vasco y Galicia Costa hasta los más de 7.000 m3/ha y año en el Ebro y Canarias (MIMAM, 2007). En cual- quier caso, desde una perspectiva económica, lo más interesante a destacar son las grandes diferen- cias existentes en la productividad aparente del agua (margen neto/

consumo de agua) según territo- rios, tal y como se aprecia en el cua- dro n.º 10.

De los datos de cuadro n.º 10 se deduce cómo en ciertos siste- mas de regadío, con sólo el 9 por 100 de agua se llega a producir hasta el 43 por 100 del VABpm del regadío nacional. Se trata del agua empleada en los cultivos de ma- yor productividad, como los reali- zados bajo plástico (productividad de 3,57 e/m3), los hortícolas al ai- re libre (1,16 e/m3). Estos cultivos, como ya se ha comentado, están localizados preferentemente en las

cuencas vertientes al mediterráneo (CMAndaluzas, Segura y Júcar) y Canarias. En contraposición, exis- ten otras zonas regables que con el 58 por 100 de agua consumida no llegan a producir el 12 por 100 del VABpm total del regadío. Se tra- ta de los regadíos de interior, localizados en las cuencas de Due- ro, Tajo, Ebro, Guadalquivir y Gua- diana, donde se desarrollan prin- cipalmente cultivos con baja productividad del agua: cereales y cultivos forrajeros (con producti- vidades por debajo de 0,10 e/m3) e industriales (sobre 0,20 e/m3).

Dicho con otras palabras, para producir un margen neto de 1.000 e, en las zonas del litoral se requie- ren alrededor de 2.000 m3, mien- tras que en el interior mesetario hacen falta más de 50.000 m3.

Los niveles de productividad comentados son relevantes para comprender el nivel de competen- cia que el regadío puede soportar por el uso del agua. En este sen- tido, se da la paradoja de que las producciones con menores pro-

EL REGADÍO EN ESPAÑA

PAPELES DE ECONOMÍA ESPAÑOLA, N.º 117, 2008. ISSN: 0210-9107. «ECONOMÍA AGROALIMENTARIA. NUEVOS ENFOQUES Y PERSPECTIVAS»

CUADRO N.º 9

PRESIONES CUANTITATIVAS Y CUALITATIVAS DE LA AGRICULTURA SOBRE LAS MASAS DE AGUA (EN PORCENTAJES)

Demarcación

hidrográfica Superficie

cultivo Superficie

secano Superficie

regadío

Necesidades hídricas de

los cultivos Dosis

nitrógeno Dosis

fósforo Dosis

potasio

Galicia Costa . . . . Norte . . . . Duero . . . . Tajo . . . . Guadiana . . . . Guadalquivir . . . . CM Andaluzas . . . . . Segura . . . . Júcar . . . . Ebro . . . . CI Cataluña . . . . Baleares . . . . Canarias . . . . CI País Vasco . . . . Ámbito TOP (*) . . . . ESPAÑA . . . .

0,671,60 18,93 15,839,37 19,06 3,174,23 15,107,89 2,011,25 0,300,03 0,56 100,0

0,932,17 20,30 15,329,77 19,84 2,983,02 13,917,20 2,401,48 0,150,04 0,48 100,0

0,260,71 12,12 13,695,78 23,10 4,958,02 10,49 16,73 1,780,59 1,070,02 0,67 100,0

0,140,47 10,83 10,818,91 22,46 5,418,70 10,42 18,44 0,870,42 1,490,01 0,64 100,0

0,621,29 20,51 11,08 11,00 19,83 2,924,51 15,039,58 1,770,49 0,730,01 0,63 100,0

0,922,00 24,96 11,17 10,78 12,74 2,425,09 17,658,85 1,730,41 0,790,02 0,47 100,0

0,791,80 20,03 10,789,37 12,76 2,586,66 11,87 17,44 2,860,39 2,120,02 0,52 100,0

(*) El ámbito TOP se corresponde con las cuencas hidrográficas de los ríos Tinto, Odiel y Piedras (provincia de Huelva).

Fuente: MIMAM(2007).

7-Regadio en Espaæa.qxp 08/10/2008 9:33 PÆgina 102

ductividades se desarrollan en zo- nas donde los recursos son rela- tivamente más abundantes (inte- rior peninsular), dada la ausencia generalizada de demandas no agrarias (zonas con escaso dina- mismo demográfico, urbanístico e industrial). Por tanto, a pesar de tener productividades medias por debajo de los 0,25 e/m3, no exis- ten excesivos problemas para que la agricultura disponga de los re- cursos hídricos necesarios. En es- tas zonas la única amenaza real en relación con el uso agrario del agua lo constituye la aplicación de tarifas recuperadoras de costes, tal y como dispone la Directiva Mar- co de Aguas (Berbel y Gutiérrez, 2004a), dado que dichas tarifas pueden exceder la reducida capa- cidad de pago real de los regantes.

En estos casos, es muy posible que las administraciones responsables decidan aplicar excepciones al prin- cipio de recuperación de costes que la misma DMAestablece, teniendo en cuenta los efectos sociales de la recuperación.

Todo lo contrario ocurre en el Levante y Sur peninsular, donde la elevada productividad del uso

agrario del agua hace que los re- gantes no tengan mayores pro- blemas en asumir una tarifa recu- peradora de costes. En estas zonas, el verdadero problema lo constituyen la existencia de usos competitivos por el agua (abaste- cimiento y usos relacionados con el turismo y el ocio), con produc- tividades superiores a las ya de por sí elevadas del regadío, y las limi- taciones físicas para extraer una mayor cantidad de recursos de la naturaleza. La única posibilidad resulta de la desalación del agua marina, pero su coste, rondado los 0,60 e/m3, lo hace inviable pa- ra su uso agrario. En estas circuns- tancias resulta casi imposible plan- tearse nuevos regadíos. De hecho, lo más probable es que la super- ficie de regadío mengüe en un fu- turo ante la presión creciente de los usos urbanísticos y turísticos (MIMAM, 2007).

Finalmente, debe reiterarse que todo este análisis sobre el uso del agua por parte del regadío está jus- tificado por constituir una externa- lidad ambiental negativa. Efectiva- mente, no debe perderse de vista que el uso agrario del agua, como

cualquier otro uso humano, supo- ne una alteración del régimen hi- drológico natural que va en detri- mento de su calidad ecológica:

menores flujos de agua por los cau- ces naturales motivados por la de- tracción de recursos, antropización del régimen temporal de los flujos (épocas de embalse y desembalse), compartimentación de los cauces naturales por la presencia de in- fraestructuras hidráulicas necesa- rias para el riego (embalses, azu- des, etc.), retroceso de zonas de humedales por la sobreexplotación de acuíferos, salinización de acuí- feros próximos al mar, etc. En este sentido, cabe indicar que, sin du- da, el gran reto ambiental del re- gadío, como en otros muchos sec- tores, es llegar a soluciones de compromiso entre el desarrollo de una actividad que promueva un desarrollo socio-económico efecti- vo y la sostenibilidad ambiental, es- pecialmente en los territorios don- de las presiones de tipo cuantitativo son más significativos. Este tipo de soluciones son las que deben bus- carse mediante la aplicación de la

DMA, a través de la nueva planifi- cación hidrológica que debe apro- barse antes de 2010.

CUADRO N.º 10

USOS DEL AGUA EN LAS CUENCAS SEGÚN RANGOS DE PRODUCTIVIDAD

CUENCA

RANGOS DE PRODUCTIVIDAD (EN e/m3)

TOTAL

(hm3) MEDIA

(e/m3)

<0,02 0,02-0,20 0,20-0,40 0,40-0,60 0,60-1,00 1,00-3,00 >3,00

Duero . . . . Ebro . . . . Guadalquivir . . . . Guadiana (*) . . . . Júcar . . . . Segura . . . . CM Andaluzas . . . . Tajo . . . . Canarias . . . . TOTAL (hm3) . . . . Porcentaje uso de agua . . Porcentaje VABpm . . . . .

495401 1.001733 11954 29997 7 3.208 21 1

1.202 1.499 1.151 496581 27242 4631 5.710 37 11

334768 1.012 39178 17438 16 2.812 18 17

113675 443256 583271 1147

2.407 16 28

1145 15562 206171 3924 36 751 5 12

231 15721 1251 10411 32 412 3 15

16 198 93

137 1 16

2.156 3.411 3.531 2.050 1.900 1.012 331953 76 15.437

0,110,23 0,230,24 0,370,55 1,320,21 0,91 0,29

(*) En la cuenca del Guadiana se han incluido los regadíos del ámbito TOP.

Fuente: MIMAM(2007).

Si bien las presiones cuantita- tivas (escasez) sobre las masas de aguas derivadas del riego son ya problemáticas en buena parte de España, la situación tiene visos de agravarse en un futuro por los efectos del cambio climático. Se- gún el cuarto informe del Panel Intergubernamental para el Cam- bio Climático (Intergovernmental Panel on Climate Change, IPCC, 2007), éste se está empezado a percibir de forma sensible en to- do el planeta con una subida ge- neralizadas de las temperaturas.

Esta evidencia empírica justifica que en la agenda de todos los go- biernos se hayan introducido po- líticas de lucha contra el cambio climático, y que se estén priorizan- do las estrategias de mitigación de sus efectos.

Sin duda, uno de los sectores más afectados por el cambio cli- mático es y será la agricultura, en especial la de regadío (Döll, 2002;

Olesen y Bindi, 2002; Iglesias y Quiroga, 2007; IPCC, 2007). Tal cir- cunstancia se debe a las variacio- nes previstas tanto en las necesi- dades hídricas de los cultivos como relativas a la disponibilidad de agua para regar. Efectivamen- te, el cambio climático se carac- teriza, en primer lugar, por un au- mento de la temperatura, lo que provocará un incremento en la de- manda evapotranspirativa de los cultivos (necesidades de riego en zonas regables). Este incremen- to en las necesidades hídricas de los cultivos será efectivo en todas las cuencas españolas, dentro de una rango de variación de entre el 5 y el 10 por 100 (Iglesias et al., 2008). Dentro de este rango, los mayores incrementos se darán en Sur y Sureste de España (More- no Rodríguez, 2005). Además, es muy probable que este aumento en las necesidades de agua de los cultivos sea incluso mayor si, co- mo se apunta insistentemente en los diferentes estudios, las preci- pitaciones disminuyen en España.

Estas mismas causas derivadas del aumento de temperatura pro- vocarán igualmente un descenso importante en los aportes natura- les de agua en las diferentes cuen- cas (incremento de evapotranspi- ración de las masas vegetales

—bosques— y disminución de las escorrentías y de los caudales de los ríos). Para el horizonte de 2030, simulaciones con aumentos de temperatura de 1ºC y disminucio- nes medias de precipitación de un 5 por 100 ocasionarían disminu- ciones medias de las aportaciones hídricas de entre un 5 por 100 y un 14 por 100. Junto a la dismi- nución de los recursos, se prevé un aumento de su variabilidad inter- anual. El impacto se manifestará más severamente en las cuencas de Guadiana, Canarias, Segura, Jú- car, Guadalquivir, Sur y Baleares (Moreno Rodríguez, 2005).

Así pues, los datos tanto de de- manda como de oferta de recur- sos hídricos apuntan a que cada vez será más complicado poder sa- tisfacer las demandas de agua del regadío, especialmente en el Sur y Este peninsular. En estas cuen- cas los conflictos por el agua se in- crementarán notablemente, tan- to entre usuarios como entre territorios. Las dotaciones defici- tarias serán más la norma que la excepción. Indudablemente, esta situación exigirá de la reconversión general de la agricultura de rega- dío (reducción de superficies e in- crementos adicionales en la efi- ciencia de los sistemas de riego).

2. La contaminación

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