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El cuerpo femenino y los medios de comunicación

3.5 Mujer: La búsqueda del cuerpo bello

3.5.4 El cuerpo femenino y los medios de comunicación

En relación con los medios de comunicación y el cuerpo femenino podemos observar que parece estar todo dicho, ya que son estos los que marcan tendencias en cuanto a percepción o ideal de belleza se refiere. Son los medios de comunicación como la televisión, cine y revistas, entre otros, los que despliegan una serie de ideologías del deber ser, construyen visiones que distorsionan, cosifican24 y fetichizan al cuerpo femenino. La mujer es colocada como un medio

24 Respecto a la utilización del cuerpo femenino en los anuncios publicitarios, María Azuela de Saenz, realiza un análisis crítico en un artículo periodístico, en donde nos invita a la reflexión en cuanto a la cosificación que está sufriendo la mujer en la publicidad, el artículo es el siguiente:

La mujer En la publicidad. María Azuela de Saenz

Existen diversas técnicas, modos o caminos para vender, vivimos en un mundo esencialmente consumista, se vende y se compran desde los utensilios más rudimentarios hasta las ideas más brillantes o necias del pensamiento de un hombre. La compra y la venta existen desde tiempo inmemorial, los antiguos publicistas eran aquellos vendedores, ahora los comerciantes anuncian sus productos de mil formas y a través de diferentes medios. (…) Desde luego que al comerciante, al productor lo que le interesa en vender y eso está totalmente correcto, lo que nunca le estará permitido, es utilizar cosificar a la mujer, pisotear su dignidad convirtiéndola en gancho de venta.

Habrá que tener claro que lo que significa manipulación, la mayoría no creemos estar manipulados

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que satisface instantáneamente los deseos mediante su cuerpo, la mujer tiene que luchar contra esos estereotipos de belleza normados socioculturalmente, debe integrarse a ellos o sentirse insatisfechas, confundidas y auto negadas de su realidad corporal. En este sentido, “(…) están el cuerpo despreciado y destituido por la tecno-ciencia y el cuerpo mimado de la sociedad de consumo, [autorizado y ensalzado por los medios de comunicación]” (Le Breton, 1995:152).

Además en los medios de comunicación como la televisión, diariamente se nos presentan ideales fantasiosos del deber ser del cuerpo femenino, se insiste en

“(…) la idea de que si no [se es] como los cánones de belleza que exigen no [alcanzaran] la felicidad ni el bienestar personal, si no [mantienen la] juventud a cualquier precio no [conseguirán] brillar, si no [tienen] unas medidas establecidas al milímetro no merece la pena que [salgan] de casa porque nadie [las] amará, si no son capaces de dar la talla no [tendrán] cabida en los eventos sociales ni en los discursos importantes” (Parra, 1997:40).

En los medios de comunicación la juventud femenina es apreciada, cuerpos jóvenes son presentados como el estado permanente al que debe someterse una mujer, es así que esa omisión sutil de rostros y cuerpos adultos en televisión, hacen que, “(…) Una mujer que tiene la obligación social de ser joven y que sólo conseguirá éxito si se mantiene joven, esté negando su propia trayectoria niega su identidad y su historia” (Esteban, 2004: 72).

porque ignoramos lo que es. La manipulación es el hecho de manejar a otros para que piensen o actúen según los criterios o intereses del manipulador. Para los manipuladores provocar el instinto sexual es el mejor y más fácil camino para obtener óptimos resultados en sus ventas de ahí que el sexo esté de moda. ¿Qué mejor para los productores de ropa intima de mujer que aprovechar el cuerpo femenino para incrementar sus ventas? Parecería tonto aclarar que la mujer es una persona, se hace necesario hacerlo porque todo ser humano es digno de respeto y en este caso,, a la mujer se le está pisoteando, se está violando su intimidad , irónicamente con anuncios de ropa femenina. (…) Toda mujer que sepa lo que significa ser mujer, que se respete así misma y que tenga un mínimo de dignidad se sentirá ofendida al ver utilizado el cuerpo femenino como principal atractivo de venta y demostraría no tener inteligencia si ella misma se convierte en cliente de quienes la han denigrado. (…)” (Expediente: QSP10, Mujer objeto, mujer como mercancía. Fondo I.

Archivo Gregorio y Marta Selser. CAMeNA/UACM.).

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Por lo anterior varios investigadores coinciden en que la devaluación de la mujer sometida a la percepción de su cuerpo, se debe a que fue colocada del lado de la naturaleza, la pasión, lo estético, a la seducción, a la reproducción y al sexo.

Mientras que el hombre fue colocado como un instrumento que no necesita expresión, y que se desenvuelve bajo una razón práctica, esta diferencia “(…) hace que el cuerpo de las mujeres esté bajo la mirada constante de la sociedad, mientras que el cuerpo del hombre, en la medida en que no necesita ser expresión, sino instrumento, no padece de la misma manera el efecto de las normas de belleza, la moda en el vestir, la necesidad de arreglo constante, las dietas de adelgazamiento o engorde, los efectos de la cirugía estética, etc.[por el momento]” (Esteban, 2004:73). Es por esto que el mensaje reiterativo acerca del poder seductor de las mujeres significa reiterar y aceptar que no hay otro poder posible para las mujeres que confiar en ese aspecto frívolo de la apariencia física, es por eso que la apariencia física, el cuerpo, el rostro, el cabello, la ropa, tienen tanta importancia en ese ideal de belleza que es utilizado como instrumento para sobresalir.

Podemos concluir este apartado diciendo que, el cuerpo mediático de la mujer está cargado de valores simbólicos, de imaginarios como la libertad, belleza, poder, estatus entre otras ideologías que cubren y hacen de esos cuerpos un medio y un fin para sobresalir y satisfacer las necesidades y deseos, que como ya mencioné, toda persona anhela. Podríamos decir que si bien, las mujeres y también los hombres, tienen la elección final de someterse o no a los estándares de belleza impulsados por los medios de comunicación, las personas tienen un poco de libertad, no son seres pasivos que se sometan a las leyes del mercado y las industrias de manera ingenua, ya que, las mujeres y los hombres saben sobre los significados y valores culturales y sociales que representan ser o aparentar un determinado tipo de personalidad. Someterse bajo un régimen de belleza es también ejercer un poder sobre su cuerpo y un poder sobre los demás, en ese entramado simbólico que representa aparentar determinado estereotipo de belleza, ser tomados en cuenta, ser reconocidos públicamente o en privado por este mundo de apariencias, “(…) no se trata de un simple seguimiento de los

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discursos dominantes, sino que las mujeres (y los hombres) gestionan su imagen negociando al mismo tiempo su lugar en la sociedad” (Esteban, 2004:75).

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