CAPÍTULO 2 ANÁLISIS CRÍTICO DEL DISCURSO: UN METODO PARA ANALIZAR EL FETICHISMO EN EL CONTENIDO
2.1 El discurso, un acto comunicativo sociocultural e histórico
2.1.4 Ideologías y poder en los discursos
Como ya mencionamos, los discursos son construcciones sociales, con un sentido y con significado. Con los discursos nos comunicamos, pero lo más importante es que con ellos interpretamos nuestro entorno, las personas hablamos o leemos, usamos nuestra información, es decir, nuestras experiencias y conocimientos, con los que construimos modelos mentales, y de esta manera estructuramos y entendemos nuestro entorno. Debido a la importancia y utilidad de los discursos, es que es mediante estos, que es posible generar control sobre las personas, este control es primordialmente mental, para después influir en el accionar y prácticas socioculturales. Es decir que, “(…) en toda sociedad la producción del discurso está a la vez controlada, seleccionada y redistribuida por un cierto número de procedimientos que tienen por función conjurar los poderes y peligros, dominar el acontecimiento aleatorio. (…)” (Foucault, 1992:5).
Es por eso que, la persona o grupo que domina la producción de los discursos, puede incidir la mente y la acción de los individuos, esta persona o
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grupo que domina la producción de los discursos, tiene el control o poder sobre la minoría. Este control no es permanente y tampoco total, pero al fin de cuentas es un poco de poder, que puede ser utilizado para obtener beneficios económicos, políticos, científicos, de dominación etc. El poder no se encuentra nunca total, enteramente en una parte (no hay quien tiene todo el poder y quien no tiene poder). El poder se juega en pequeñas partidas singulares por medio de entramados discursivos y más aún, por medio de hábitos, como mencionaba Michel Foucautl.
Con el poder de los discursos, se tiene el acceso privilegiado a los recursos sociales y culturales estos pueden ser, el conocimiento, el prestigio, poder económico, entre otros, los discursos pueden mantener o cambiar los recursos antes mencionados y también puede cambiar a las instituciones sociales, en este sentido, “El discurso que a partir de entonces va a acompañar al poder disciplinar va a ser aquel que funda, analiza y especifica la norma para volverla prescripta.
Puede entonces desaparecer el discurso [establecido] y ser remplazado por el discurso de aquello que la norma dice; de aquello que vigila, que realiza la división entre lo normal y lo anormal” (Máiz, 1987:216).
El control sobre los discursos no se limita a emitir un tipo de discurso, sino que también es posible influenciar y generar poder omitiendo determinados discursos. Nos mencionaba Michel Foucault en El Orden del discurso, que es por medio del rechazo y la prohibición de determinados discursos, y las maneras de qué y cómo se emiten determinados discursos, que se puede generar control y poder en determinados entramados discursivos. Ya que los discursos son clasificados como verdaderos o falsos por parte de todo el sistema institucional que acompaña a dichos discursos. A lo que advierte: “(…) que esta voluntad de verdad basada en un soporte y una distribución institucional, tiende a ejercer sobre los otros discursos —hablo siempre de nuestra sociedad— una especie de presión y como un poder de coacción” (Foucault, 1992: 11).
Por lo anterior podemos decir que cualquier discurso, sea religioso, político, científico, mediático, etc. ejerce poder en mayor o menor medida sobre las
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personas. Este poder es principalmente mental, pues es la mente la responsable de nuestras posteriores acciones sociales ya que la mente es la encargada de asimilar y estructurar nuestros pensamientos para posteriormente materializarlas15 en acciones. Es por eso que, si es posible influir en la mente de los individuos mediante discursos e ideologías, es decir, influir en sus conocimientos, en sus opiniones, creencias, afinidades, disparidades etc. será posible influir directa e indirectamente en sus acciones, ya que, es mediante los discursos que es posible persuadir y manipular a una persona o a un grupo de personas. Es por eso que “(…) quienes controlan el discurso público controlan ampliamente la mentalidad social, e indirectamente la acción pública; y, por consiguiente, controlan también la estructura social, a despecho de los desafíos, de la oposición y de la disidencia” (Van Dijk 1999.31). El controlar determinados discursos facilita controlar a un grupo de personas, ya que Foucault (1992:23), nos menciona que, “(…) todas las regiones del discurso no están igualmente abiertas y penetrables; algunas están altamente defendidas (diferenciadas y diferenciantes) mientras que otras aparecen casi abiertas a todos los vientos y se ponen sin restricción previa a disposición de cualquier sujeto que hable”. Esto facilita que un conocimiento se imponga sobre otro, los discursos científicos y críticos son omitidos por otros que favorezcan a los sistemas económicos, políticos, sociales, de consumo e ideológicos de un determinado grupo, con lo que se permita ejercer el poder y dominio sobre las personas.
Es de suma importancia saber cómo las ideologías son transmitidas mediante los discursos. Estas ideologías son, como menciona Teun Van Dijk (2005:17) “Un sistema de creencias compartidas que forman la base de las representaciones sociales de un grupo y que condiciona las prácticas [socioculturales]”. Y será mediante el análisis de los discursos, el entender cómo se expresan y reproducen en la sociedad dichas ideologías en los discursos.
Observar cómo las ideologías dentro de los discursos influyen en las acciones
15 La materialización de los discursos como menciona Julieta Haidar se puede encontrar en: “a) Los aparatos y las instituciones, b) las prácticas sociales en general, c) La prácticas sociales discursivas: verbales y semióticas, d) Las estructuras espaciales, e) Los diferentes sistemas semióticos como los emblemas, los ritos, la moda, etc.” ( Haidar en Del Rio, 2000,49).
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sociales pues, como ya mencionamos, las ideologías dentro de los discursos realizan directa e indirectamente influencia en la actividad mental y práctica en los individuos.
Cabe mencionar que un entramado ideológico no nace de la nada, pues es mediante la interacción social y mediante determinados discursos que es posible la construcción y estructuración de una determinada ideología. Para conocer el contenido de una ideología y saber el por qué de dicha construcción ideológica es importante tener en cuenta aspectos como el grupo social donde surge, sus entramados discursivos que son institucionalmente aceptados, así como las relaciones de poder, y sobre todo, a su cultura, es decir, conocer el contexto sociocultural para lograr comprender el surgimiento de un discurso y el contenido ideológico concreto, y así develar las repercusiones concretas y simbólicas que lo constituyen.