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X. DISCUSIÓN

10.6 Implicaciones de las y los informantes en el embarazo en la adolescencia

10.6.1 El papel de las adolescentes en el embarazo

Las adolescentes reconocen la etapa de rebeldía en la que se encuentran, ya que sus familiares, sobre todo sus madres, hacían referencia a que se cuidaran y no salieran embarazadas. También aceptan que lo que están viviendo, pudo ser diferente si hubieran estudiado, para poder tener mejores oportunidades laborales y así brindar más cosas a su bebé. Quizás por la misma rebeldía, se podría identificar que han vivido experiencias de gran impacto como el uso y consumo de drogas, salirse de casa, reacciones en la salud de familiares derivadas de su comportamiento y conflictos familiares. Esta situación de gran impacto se merma con la presencia del embarazo y se ven “obligadas” a cuidarse, pero no por ellas, sino por su bebé. Con esto se visualiza la importancia que le dan al embarazo y aun bebé, la “responsabilidad” de cuidarse por ese ser que engendran y que como mujeres, su valor radica en la posibilidad de generar vida, ya que por su existencia como personas y mujeres, como si no fueran valiosas.

Las parejas de las adolescentes, también presentan, según ellas, situaciones difíciles, violencia familiar, abandono por parte del padre, uso y consumo de sustancias y/o pandillerismo. Esto llama la atención como se vinculan y relacionan las parejas con características similares en cuanto a historias de vida o vías de expresión emocional.

Esto implica no solo el estado afectivo, sino los recursos individuales y contextuales. Es decir, si eso observan a su alrededor desde pequeños y pequeñas ¿Qué se puede esperar que hagan si no es eso? Pareciera entonces que lo que une a esas parejas son sus carencias, como si al compartirlas, no se perciben como carencias.

147 Si las y los adolescentes siguen un instinto primitivo de la reproducción y por ello, cuando inician a producir hormonas y existe un impulso al coito ¿será a caso que el embarazo para los hombres es una manera de “marcar territorio” o decir “esta mujer es mía” más que por el hecho de querer ser padres o por ser descuidado en las prácticas sexuales? Hablamos de que al hombre se le educa y exige competitividad, ser el mejor en todo y el primero. Tener a una relación sexual con una mujer implica ser el primero y, para asegurar tal implicación, entre más jóvenes se tiene mayor confianza de que no hayan tenido experiencia previa.

Se identifican algunas incongruencias de las adolescentes, ya que refieren haber tenido miedo de la reacción de sus madres, sobre todo. Entonces ¿Cómo es que presentan miedo si su decisión fue embarazarse? Esto pareciera pues, que su actuar se basa en impulsos y no son analizadas esas decisiones, sobre todo por los resultados o consecuencias y que el miedo hace referencia a que saben que no era el tiempo más adecuado o el momento por su edad o la situación socio-econo-familiar. Por ejemplo, al tener a su bebé, algunas seguirán en casa de sus padres o suegros, es decir que dependerán aun de las y los adultos de manera económica y emocional.

Las adolescentes expresan en su discurso afecto hacia sus madres, que son buenas personas, pero no les hacen caso, algunas de ellas se salían de casa durante todo el día, andaban en bailes y con amigos/as, es decir, se muestran rebeldes. ¿Será entonces que esas conductas significan un deseo de llamar la atención de sus madres?

O ¿será a caso que se esperan que las y los adolescentes actúen de manera rebeldes y éstos así lo hacen como respuesta a esas expectativas sociales?

Algo relevante en el discurso de las adolescentes, es que antes del embarazo no conocían los riesgos que pudieran tener si se embarazan a esa edad. Esta información la conocieron durante el control prenatal y posteriormente investigaron en internet. De entrada se identifica que quienes se encuentran en la prestación de servicios de salud de la unidad, transmiten la información de manera pertinente y generan el interés para que investiguen a profundidad por sus medios. El internet, es una vía que las

148 adolescentes encuentran para ampliar la información, pero esto no significa que por un lado, las fuentes que puedan acceder sean fidedignas y por otro lado que es un medio de acceso el cual se puede utilizar para presentar información veraz y pertinente a las y los adolescentes de temas de interés.

Las adolescentes reconocen que la edad ideal para embarazarse es después de los 20 años, pero expresan su deseo en edades más tempranas debido a su estado emocional hacia su pareja y las condiciones que se presentan como la estabilidad, el amor a su pareja, el deseo de tener una familia con su pareja, el sentirse solas, el querer tener algo de ellas mismas. Esto pareciera entonces, más que un plan de vida, ya que también identifican que no cuentan con los recursos económicos para sustentar a su bebé y que al inicio de su relación con su pareja y cuando hablaron de un bebé lo consideraron, pero al establecer el acuerdo de que ambos deseaban un bebé, ese aspecto ya no fue considerado. Si tuvieran un plan de vida, pensarían en lo que requieren, sus ventajas, desventajas, lo que necesitan hacer para obtener lo que no tienen y el tiempo. Nada de esto se plasma en su discurso.

Las adolescentes refieren sentirse solas y un bebé será algo suyo que nadie les podrá quitar. Ante esto, se plantea la posibilidad de que existe una necesidad afectiva de que alguien las cuide y les brinde afecto, del cual pudiera ser no perciben, y lo darán ellas a su bebé. Empero, un bebé funge como un escape a ese estado afectivo aversivo que se evidencia las escasas o limitadas habilidades para afrontar situaciones difíciles y/o dolorosas. El desarrollar habilidades de afrontamiento activo como la resiliencia, sería una alternativa para que ellas mismas, dentro de sus posibilidades, encuentren una estabilidad emocional y por lo tanto física, económica, social, sentimental, etc.

Sin embargo, sus recursos son el hecho de contar con su familia, y aunque expresan miedo por la reacción de sus familiares, sobre todo de la madre, en una primera instancia, confían en que las van a apoyar y así ha sido. Entonces un acto de rebeldía e inmadurez, se convierte en un acto permitido sin consecuencias para las y los

149 adolescentes. Esto se ve probablemente reforzado por la comunidad al ver a su bebé y hacer comentarios positivos hacia éste.

¿Porqué las adolescentes creen que saben o pueden cuidar un bebé? En primera instancia pareciera que confían en que las van a apoyar ya sea su pareja o su familia.

Después, porque ahora tienen a alguien a quien ver, es decir, que están al cuidado de ellas y finalmente, porque las educan para ser mamás desde niñas.

Las adolescentes refieren saber las responsabilidades que van a adquirir debido a su embarazo pero ¿son responsables? Si fueran responsables ¿se hubieran embarazado a esa edad, con los riesgos y en las limitantes económicas y dificultades emocionales aunque lo hayan deseado?

Pareciera entonces que están conscientes que necesitan otras cosas para cuidar a un bebé no sólo producir óvulos, tener relaciones sin protección, quererse embarazar, sino el compaginar su desarrollo escolar, laboral y personal con el cuidado, atención y crianza de su bebé, involucramiento de la pareja, apoyo de la familia y la situación económica. Pareciera que reconocen que si tienen mayor edad están más preparadas puesto que en esos años se pueden preparar más académicamente y obtener un empleo mejor remunerado y en todos los sentidos para tener un bebé. Quizás esta idea se sostiene por la experiencia del embarazo adolescente de familiares e incluso de sus propios padres y quizás digan “Si ellos pudieron, nosotros también podemos”.

El darse cuenta que sus padres se embarazaron siendo adolescentes y observen con frecuencia adolescentes embarazadas se va conceptualizando y/o construyendo socialmente que es algo “que pasa” o se normaliza. Esto significaría que no existe algún problema en que adolescentes se embaracen porque “todos ellos también lo hicieron”. Entonces más que una conducta aprendida pareciera entonces una creencia familiar y social de aceptación al embarazo en etapas tempranas, porque en el discurso no existe aprobación inmediata, incluso por ellas mismas. Cuando lo viven, lo aceptan e incluso apoyan a las otras adolescentes y las motivan a continuar esforzándose para salir delante de esa situación.

150 Otro aspecto de suma importancia es la responsabilidad sexual. Aun hacen referencia a que la mujer “se embaraza” pero la responsabilidad del hombre no se identifica en el discurso como tal, sino hasta que el bebé nace y funge un rol de proveedor. Esa es la manera como “le toca” responder al hombre por sus actos. Tampoco se responsabiliza del uso de métodos anticonceptivos y la mujer es quien tiene que cuidarse.

Quizás también existe un doble significado en la palabra “cuidar”. Esta podría representar el proveer de lo que necesita y el amar. El primero se entiende como cuando papá y mamá brindan bienes materiales para la satisfacción de necesidades básicas. El segundo se refiere al vínculo padre/madre-hijo/a. Es así como al referirse al cuidar hablan de proveer las necesidades básicas con carga emocional, amor. Es así como buscan a alguien a quien cuidar, a alguien a quien amar y de esa manera, esperar ser amadas.

Dentro de este “cuida” también podríamos encontrar que el hecho de perecer, prepara para ser mejor madre, madre abnegada. Es decir, como si el sufrir implicara ciertas características que hace que las madres sean más amorosas con sus hijos/as.

Retomando el aspecto de la figura paterna asenté, si tienen una figura matera muy presente, que incluso hacen referencia a que es la persona que más quieren y las ha apoyado. Por un lado puede ser que como ellas quieren a su madre, desean ese mismo amor que sienten por ella en reciprocidad a través de un hijo propio.

10.6.2 El papel del entorno en el que se desarrollan las adolescentes