CAPÍTULO II. LA ENSEÑANZA DE LA ESCRITURA
2.4 Enfoques de la enseñanza de la escritura
2.4.1 Enfoque centrado en el producto
El enfoque de enseñanza de la escritura centrado en el producto tiene sus raíces en la teoría centrada en el texto la cual desde una perspectiva lingüística tiene como foco de interés el estudio de los aspectos gramaticales y retóricos de los textos cuando están terminados, de allí que se tome el nombre de enfoque centrado en el producto.
El enfoque centrado en el producto básicamente está encaminado a la enseñanza de dos aspectos de la escritura: la gramática, a nivel oración, y la función del texto, a nivel párrafo y texto. Estos dos aspectos marcan las dos corrientes principales dentro de este enfoque. A partir de estos elementos varios autores nombran de manera distinta a estas corrientes; así, Byrne (1991) los llama enfoque en la precisión, cuando se prioriza la gramática, y enfoque en el texto, cuando se la enseñanza se dirige hacia los párrafos y texto;
Cassany (1990) por su parte nombra a estas corrientes, respectivamente, enfoque basado en gramática y enfoque basado en funciones. Por otro lado, Hyland (2003) señala a estas corrientes, respectivamente, como enfoque en las estructuras lingüísticas y enfoque en las funciones textuales. Aunque a estas corrientes dentro del enfoque centrado en el producto se
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les asignen nombres diferentes, las características que describen cada autor y el foco de interés que cada uno de ellos menciona se relacionan. Por ello a continuación se describirán a qué se refieren estas dos corrientes. Se utilizarán los nombres que le asigna Hyland (2003);
ya que este autor es quien hace una clasificación más exhaustiva de cada uno de los enfoques de enseñanza de la escritura.
El enfoque en las estructuras lingüísticas hace referencia a la enseñanza de la escritura centrada principalmente en el conocimiento de la gramática. Hyland (2003) señala que en este enfoque el uso correcto de la sintaxis y el léxico son indicadores que determinan si un texto está bien desarrollado o no. Dentro de este enfoque, la precisión es un factor importante para que un escrito sea considerado como bueno.
De lo anterior, Nunan (1999) destaca que desde el enfoque en las estructuras lingüísticas un buen texto debe ser redactado sin errores y que este tenga coherencia. Por este motivo, las actividades de escritura se basan en imitar, copiar y transformar modelos de textos provistos por el docente o textos que se encuentran en los libros que se usan dentro de la clase, a lo que Nunan (1999) llama actividades reproductoras del idioma. Esta manera de enseñar la escritura a través de la imitación de modelos proviene de la lingüística estructural y la teoría del conductismo (Silva, 1990). Por ello, el docente cuando adopta este enfoque para enseñar la escritura, visualiza a la escritura como una extensión para aprender la gramática; ya que cuando se construyen las oraciones que conforman el texto, se refuerzan los patrones de la sintaxis de la lengua meta a través de la formación de hábitos (Hyland, 2003).
Dado que bajo este enfoque, en las estructuras lingüísticas, se enfatiza evitar los errores con la finalidad de que no se vuelvan hábitos, las actividades de escritura parten de ejercicios muy controlados por el docente hacia ejercicios en donde el alumno es libre de escribir lo que desee. Byrne (1991) menciona que el control del docente sobre lo que se escribirá se va reduciendo de forma gradual, y conforme se crea el hábito se les da a los alumnos la oportunidad de expresarse por sí mismos. Por esta razón, Hyland (2003) indica que en este enfoque normalmente se enseña bajo un proceso de cuatro etapas:
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1. Familiarización: los alumnos aprenden gramática y vocabulario a través de un texto.
2. Escritura controlada: los alumnos redactan textos a partir de patrones establecidos que provee el docente.
3. Escritura guiada: los alumnos imitan modelos de textos.
4. Escritura libre: los alumnos usan los patrones de textos que han desarrollado previamente con la finalidad de escribir otros textos.
Este enfoque es el que sigue siendo usado en muchos materiales para la enseñanza de la escritura (Hyland, 2003; Tribble, 1996). En este enfoque el docente se centra en la forma a través de textos autoritarios que inducen al alumno a imitar o adaptar, a través de modelos de textos. Los errores son vistos como algo que hay que evitar y eliminarlos, por lo tanto el rol del docente está centrado en la corrección.
Por otro lado, también dentro del enfoque centrado en el producto se encuentra la corriente que se enfoca en las funciones textuales. Dentro de este enfoque de enseñanza se enfatiza en el hecho que al escribir se utilizan estructuras gramaticales con un objetivo particular. Bajo este enfoque se relacionan las estructuras gramaticales al significado, en donde cada una de estas estructuras posee una función comunicativa, es por este motivo que esta orientación didáctica se conoce como enfoque funcional o retórica tradicional (Hyland, 2003).
En este enfoque se pasa de nivel oración a nivel párrafo-texto. Byrne (1991) señala que en este enfoque lo que importa en la enseñanza de la escritura es la construcción del párrafo y la forma en que estos se organizan dentro del texto. De acuerdo a Hyland (2003), una característica de este enfoque es enseñar al alumno a redactar oraciones tema, ideas principales y secundarias así como el uso correcto de las transiciones con la finalidad de construir los párrafos que conforman el texto. Las actividades más comunes dentro de esta corriente son la reorganización de párrafos que se presentan de forma desordenada, la redacción de oraciones que completan párrafos con la finalidad de adquirir la habilidad de redactar ideas principales y secundarias y la redacción de párrafos a partir de información proporcionada. Hyland (2003) afirma que este enfoque está influenciado por la lingüística estructural, de modo similar al enfoque de las estructuras lingüísticas, los párrafos son concebidos como unidades sintácticas. Por último, Cassany (1990) indica que otro aspecto
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de este enfoque es que al visualizar la escritura como una herramienta para comunicarse, la enseñanza de la habilidad de escribir se organiza alrededor de un acto de habla que permite clasificar grupos genéricos de funciones; por ejemplo, saludar, expresar opinión, quejarse, etc. Por lo tanto, los alumnos aprenden a redactar textos que expresan una función.