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EL ESTATUS DE PESO CORPORAL

II.6. EL ESTATUS DE PESO CORPORAL COMO PREDICTOR DEL NIVEL DE ACTIVIDAD FÍSICA

II.6.1. EL ESTATUS DE PESO CORPORAL

Los estudios basados en la descripción del estado o estatus de peso corporal han sido principalmente de índole epidemiológicos con el trasfondo de establecer unos parámetros comunes para identificar los niveles de normopeso, sobrepeso y obesidad tanto en jóvenes como adultos.

El sobrepeso es definido como el exceso de peso para una altura determinada comperendiendo grasa, músculo, hueso, agua o una combinación de dichos factores;

mientras que la obesidad se define como el exceso de grasa corporal (Krebs, Hilmes, Jacobson y cols., 2007).

Daniels, Arnett, Eckel y cols. (2005), señalan que el sobrepeso y la obesidad son el resultado de un desbalance calórico, donde se gastan pocas calorías para la cantidad de energía consumida, y a la vez están influidos por factores genéticos, comportamentales y ambientales.

Las estimaciones de prevalencia de sobrepeso y obesidad en la infancia varían en un rango muy amplio y tradicionalmente han sido de difícil interpretación, debido principalmente a las diferencias en los criterios para definirlas y a la utilización de distintos valores de referencia. Algunos autores establecen que la prevalencia de obesidad en la infancia a nivel mundial varía entre 1-28% (Albert y Giuseppi, 1996).

Pese a estas dificultades, los parámetros antropométricos se han usado frecuentemente para definir el estado de peso, y se han considerado esenciales para obtener una información básica de la población, especialmente cuando se pretende tener una perspectiva clínica y epidemiológica.

Los parámetros antropométricos de mayor uso son el peso, la talla y las circunferencias y los pliegues cutáneos, con los que se establecen diferentes índices como el Índice de Masa Corporal (IMC). En estudios que miden tanto los pliegues cutáneos como el IMC, la correlación de estas mediciones con la obesidad es generalmente más consistente para el IMC, debido a que el peso y la talla están menos sujetos a errores de medida que los pliegues. Por otra parte, el IMC mide la masa corporal magra y el tejido adiposo, a diferencia de los pliegues que miden fundamentalmente la masa de tejido graso, más sujeta a modificaciones a lo largo del tiempo.

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Pese a las limitaciones que posee el IMC para la valoración del estatus de peso, existe cierto consenso internacional sobre la conveniencia de utilizarlo para identificar a los jóvenes con sobrepeso, dada su facilidad de uso en la práctica clínica y en estudios epidemiológicos (Malina y Katzmarzyk, 1999; Kanbur, Derman y Kinik, 2002; Taylor, Jones, Williams y Goulding, 2002).

El "International Obesity Task Force (IOTF)", que es un grupo de trabajo sobre la obesidad en niños y adolescentes, recomendaba nuevas referencias internacionales para definir sobrepeso y obesidad en los jóvenes. De esa forma, Cole, Bellizi, Flegal y Dietz (2000), realizaron un estudio donde recogieron datos del IMC de jóvenes en diferentes estudios nacionales (Brasil, Inglaterra, Hong Kong, Holanda, Singapur y los Estados Unidos), con ellos calcularon los puntos de corte internacionales para cada edad y sexo. Los puntos de corte se establecieron extrapolando los datos y haciéndolos coincidir con el IMC equivalente a los 18 años.

Así, los puntos de corte del sobrepeso se definen como tener un IMC equivalente a 25 kg/m2 a los 18 años y hasta el equivalente a 30 kg/m2, y el punto de corte de la obesidad como un IMC equivalente a 30 kg/m2 a los 18 años.

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Tabla 8. Puntos de corte internacionales de IMC para sobrepeso y obesidad (25 y 30 kg/m2) según sexo

y edad de los 2 a los 18 años (Cole y cols., 2000)

En un estudio longitudinal para establecer las curvas y tablas de crecimiento de niños y adolescentes españoles realizado por la Fundación Orbegozo, (Sobradillo, Aguirre, Aresti y cols., 2004), se escogió una muestra de 600 recién nacidos (300 niños y 300 niñas) y se realizó un seguimiento durante 18 años realizando recogida de datos cada 6 meses hasta el año 2000, que se procedería a analizar los datos obtenidos, apreciándose unas gráficas y tablas comparativas en su estudio desde el nacimiento hasta la edad de 18 años.

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En la tabla 9, se observan los datos comprendidos entre los 11,5 y los 12,5, extraídos del estudio longitudinal de la Fundación Orbegozo, ya que son las edades más relevantes para el presente estudio.

Tabla 9. Percentiles de composición corporal del Estudio Longitudinal de la Fundación Orbegozo. Jóvenes de 11,5 a 12,5 años.

Talla (cm) Peso (kg) IMC

P3 P50 P97 P3 P50 P97 P3 P50 P97

Varones 11.5 128,95 143,66 158,36 23,03 38,88 54,73 12,50 18,64 24,77 12 131,39 146,23 161,07 24,69 41,38 58,07 12,57 18,88 25,20 12.5 133,99 148,96 163,93 26,48 43,99 61,50 12,66 19,14 25,63 Mujeres 11.5 130,29 146,09 161,88 23,45 40,66 57,87 12,19 18,91 25,62 12 133,16 149,03 164,89 24,94 42,63 60,33 12,51 19,17 25,83 12.5 135,86 151,73 167,60 26,43 44,56 62,69 12,86 19,45 26,04

Al finalizar el análisis de datos del estudio longitudinal, desde la misma Fundación Orbegozo, procedieron a hacer un estudio transversal de similares características al realizado obteniendo los datos de 6.443 sujetos en un periodo de 4 meses de recogida de datos. (Fernández, Lorenzo, Vrotsou, Aresti, Rica y Sánchez, 2011).

En la tabla 10 se observan los datos correspondientes a las edades de 11,5 a 12,5 años, extraídos del estudio transversal.

Tabla 10. Percentiles de composición corporal del Estudio Transversal de la Fundación Orbegozo. Jóvenes de 11.5 a 12.5 años.

Talla (cm) Peso (kg) IMC

P3 P50 P97 P3 P50 P97 P3 P50 P97

Varones 11.5 135,29 147,49 159,68 27,28 41,61 55,93 13,88 19,04 24,21 12 137,13 150,10 163,07 26,88 44,54 62,20 13,65 19,64 25,64 12.5 140,01 153,95 167,90 31,89 46,87 61,85 14,89 19,71 24,53 Mujeres 11.5 137,59 149,97 162,36 28,17 42,32 56,47 14,07 18,71 23,35 12 139,04 152,25 165,45 30,24 44,00 57,76 14,30 18,91 23,51 12.5 139,86 153,40 166,94 28,30 44,99 61,69 13,61 19,02 24,42

En un estudio realizado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para construir las curvas de crecimiento estándares de escolares y adolescentes (Onis, Onyango, Borghi, Siyam, Nishida y Siekmann, 2007), se observa que para varones de 11,5 años la estatura media es de 1,46cm y el IMC es de 17,5; mientras que en mujeres es de 1,48cm y el IMC de 17,8. Para la edad de 12 años, establece una altura media de 1,49 y 1,52cm para hombres y mujeres respectivamente; y un IMC de 17,8 y de 18.

El Centro Nacional para la Prevención de Enfermedades Crónicas y Promoción de la Salud (CDC), elaboró unas tablas con el peso, estatura y IMC para jóvenes

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(CDC, 2000). En el mismo, los varones de 11.5 años se obtuvieron valores de 1.47cm de altura, 38kg de peso y un IMC de 17.6; mientras que en mujeres los valores fueron de 1,47cm, 39kg y un IMC de 17,6. En lo relativo a los sujetos con 12 años, los valores fueron de 1,48cm, 42kg y un IMC de 17,8 en varones; y de 1,51cm, 43kg y un IMC de 17,9 en mujeres.

En la tabla 11 se expone una comparativa del IMC de acuerdo a los resultados obtenidos por la Fundación Orbegozo, en sus estudios longitudinal y transversal, de las curvas de crecimiento de OMS y del CDC a la edad de 11,5 años.

Tabla 11. Comparativa del promedio de IMC a la edad de 11,5 años en tres curvas de crecimiento de referencia.

F.Orbegozo Longitudinal

F.Orbegozo Transversal

OMS CDC

Varón 18,64 19,04 17,5 17,6

Mujer 18,91 18,71 17,8 17,6

La variabilidad en los resultados del IMC puede deberse a la aceleración secular en el inicio de desarrollo prepuberal que no es tenida en cuenta en los estudios de la OMS y del CDC. La OMS selecciona la muestra con criterios de depuración de obesidad y malnutrición, excluyendo un porcentaje considerable de sujetos del estudio. Además, el tratamiento estadístico es diferente para las distribuciones de peso según la longitud y del índice de masa corporal según la edad en los distintos estudios (Sánchez, Carrascosa, Fernández y cols., 2011). A todo ello hay que añadir la tendencia al sobrepeso y obesidad de la población infantil española y el hecho de que la talla media de los españoles es inferior a la de otros países europeos como Alemania, Suecia y Holanda (Carrascosa, Fernández, Fernández y cols., 2008).

Por otro lado, los estudios transversales tienen ventajas sobre los longitudinales en cuanto a los parámetros de crecimiento, ya que al efectuarse en periodos más cortos detectan mejor la tendencia secular; del mismo modo suelen contar con más participantes y la muestra suele ser más representativa de la población (Sánchez, Carrascosa, Fernández y cols., 2011). Del mismo modo, a la hora de establecer curvas de crecimiento más precisas, Durá (2012) aconseja excluir los casos de obesidad, ya que al incluirla se normaliza dentro de los valores normales, y por tanto se tiende a subestimarla quedando su aplicabilidad clínica en entredicho.

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En España, se han producido en los últimos años una recopilación de estudios transversales realizados en Andalucía, Barcelona, Bilbao, Zaragoza y el último realizado en Madrid, analizando una muestra total de 38.461 personas (niños, adolescentes y adultos jóvenes) repartiéndose en 19.975 varones y 18.486 mujeres.

Las conclusiones a las que llegan en dichos estudios es que se ha producido una aceleración secular del crecimiento en talla y en IMC en relación a estudios españoles realizados hace 25 años. A su vez, apuntan que la talla adulta es similar a la de otros países mediterráneos pero inferior a la de los países del norte de Europa. Sin embargo, la conclusión más relevante es que se observa cierta homogeneidad entre los estudios realizados en las distintas partes de España sin existir diferencias significativas por lo que los resultados pueden ser extensibles a todo el país (Carrascosa, Ferrández, Yeste y cols., 2008; Carrascosa, Fernández, Fernández y cols., 2008; López de Lara, Santiago, Tapia y cols., 2010).

En lo referido a la población de 11 a 12 años, de los estudios mencionados anteriormente, Carrascosa, Ferrández, Yeste y cols. (2008) analizaron un total de 1030 varones y 1011 mujeres, obteniendo valores medios para el IMC que oscilan, en el caso de los varones, de 19,61 hasta 20,07; y en el caso de las mujeres de 19,74 a 19,73.

Tabla 12. Valores medios de composición corporal en población española de 11 a 12 años. (Extraído de Carrascosa y cols., 2008).

Edad Talla (cm) Peso (kg) IMC

Varones 11 493 145,42 41,05 19,30

11,5 456 147,79 42,77 19,44

12 455 151,39 45,53 19,72

Mujeres 11 484 146,21 41,76 19,42

11,5 403 149,28 43,38 19,33

12 422 151,76 45,20 19,51

En el estudio más reciente que se observa con población española, Durá y Grupo Colaborador (2012) analiza los resultados de un estudio longitudinal 782 participantes que se realizó en Navarra, en su análisis excluye los casos de obesidad, y analiza cada dos años, desde los 2 a los 14 de edad, la talla, el peso y el IMC. En la edad de 12 años, analiza a 260 participantes, hallando una media de 152,02cm, 45,12 kg y un IMC de 19,44 para los varones; y de 153,34cm, 45,56kg y un IMC de 19,19 para las mujeres. Los resultados se observan en la línea de los expuestos en la revisión anterior, siendo ligeramente inferiores.

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En definitiva, se observan resultados homogéneos en los últimos estudios transversales realizados en el contexto español, siendo diferentes a los valores que arrojan la OMC o el CDC. Sin embargo, algunos autores afirman que todavía existen evidentes diferencias de crecimiento entre las distintas etnias y/o razas para realizar una comparación generalizada, siendo recomendable la utilización de referencias locales y/o nacionales a la hora de realizar valoraciones (CDC, 2000)

En lo relativo a estudios epidemiológicos con el objetivo de conocer la prevalencia de sobrepeso y obesidad, se han llevado a cabo estudios tanto nacionales como internacionales que son útiles para fijar planes de actuación enfocados a niños y adolescentes.

En EEUU, se realizó un estudio desde 2003 hasta el año 2012 para establecer la prevalencia de sobrepeso y obesidad en niños y adultos. En el último año de medición, la prevalencia de sobrepeso entre los jóvenes de 2 a 19 años era del 14,9%, y la de obesidad del 16,9%. Las conclusiones que se extrajeron de la investigación fueron que la obesidad infantil se había duplicado y la adolescente se había cuadruplicado con respecto a las investigaciones de los últimos 30 años, llegando a ser más de un tercio los jóvenes con sobrepeso u obesidad en el año 2012 (Ogden, Carroll, Kit y Flegal, 2014).

En Europa, se recogieron los datos de diferentes estudios transversales realizados en 2010 en Italia, Holanda, Alemania, Rumanía, Bulgaria, Lituania y Turquía, obteniendo un total de 5.206 jóvenes de entre 6 y 11 años. La prevalencia de sobrepeso se estimó en torno al 15,6%, mientras que para la obesidad fue del 4,9%.

Algunos predictores de sobrepeso y obesidad fueron: ser más joven, ser hijo único, emplear más horas viendo la televisión y vivir en un país del Este (Olaya, Moneta, Pez y cols., 2015).

En España, se llevó a cabo un gran estudio denominado ALADINO (MSSSI, 2013), donde se estudió un colectivo de 7.659 niños (3.841 niños y 3.818 niñas) de 6 a 9 años en 144 centros escolares de 19 comunidades. Los resultados mostraron que el 24,2% de los estudiados tenían sobrepeso y el 11,0% padecían obesidad según los parámetros internacionales; mientras que según los puntos de corte de la Fundación Orbegozo se registraron un 14,0% de niños con sobrepeso y un 16,8% de niños con obesidad, por lo que el exceso de peso tanto por sobrepeso como por obesidad, osciló en torno al 30% de la muestra.

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Valdés y Royo-Bordonada (2012), con los datos de la encuesta nacional de salud 2006/07, indicaban que la prevalencia de obesidad en jóvenes de 2 a 15 años españoles se situaba en el 10,3% y el sobrepeso en el 18,8%. La obesidad se mostraba más prevalente en el grupo de 4 a 5 años, mientras que el sobrepeso en los 8-9 años. Las comunidades del sur y sureste español mostraban niveles más altos de obesidad que los encontrados en provincias del norte y centro de España. Más recientemente, en estudios realizados con población española de 2 a 17 años, se ha observado que el 27,8% padece obesidad o sobrepeso, estando uno de cada 10 niños en parámentros de obesidad y dos de sobrepeso, siendo similar en ambos sexos (Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad de España, 2013).

Figura 11. Prevalencia de obesidad y sobrepeso en población de 2 a 15 años por comunidad autónoma (HBSC, 2006/07).

Lobstein, Baur y Uauy (2004) realizaron una comparativa a nivel mundial de los niveles de sobrepeso y obesidad, estableciendo que la prevalencia de sobrepeso y obesidad a nivel mundial en jóvenes de 5 a 17 años era aproximadamente del 10%, del cuál un 2-3% sería de obesidad. En América, más del 30% de los niños y adolescentes tendrían sobrepeso u obesidad, mientras que en Europa

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aproximadamente el 20%, siendo la prevalencia más alta en el sur que en el norte.

Los autores apuntaban que la prevalencia de sobrepeso y obesidad a nivel mundial tenía una tendencia a incrementarse anualmente. Dicha tendencia ha sido observada concretamente en un estudio en Europa, donde se demostró que la tendencia al sobrepeso infantil estaba en incremento (Jackson-Leach y Lobstain, 2006).

Figura 12. Prevalencia de sobrepeso y obesidad entre jóvenes de 5 a 17 años a nivel global (Lobstein, Baur y Uauy, 2004).