La denominación de otros significativos en relación con la actividad física de los jóvenes, engloba todos aquellos factores que han sido abarcados en la literatura que principalmente guardan relación con el entorno, los comportamientos y el factor socioafectivo de los sujetos.
En lo relativo a la influencia de los padres sobre la actividad física de los jóvenes, Taylor, Baranowsky y Sallis (1994), afirmaban que los padres podían influenciar la actividad física de sus hijos de diferentes maneras:
- La influencia del modelo: referida a los patrones de actividad física instaurados en la familia, así como la realización de ejercicio físico en compañía de miembros de la familia.
- La influencia social: referida al apoyo familiar, expectativas, aprobación o persuasión por parte de la familia.
- La influencia de apoyo social: referida a la actividad física, la provisión de equipamiento y medios para la práctica, así como el apoyo emocional.
Empleando las influencias referidas por Taylor, Baranowsky y Sallis (1994), se analizaron los otros significativos en relación con la actividad física en una muestra de 345 escolares de 10 a 13 años de la Comunidad de Madrid, mostrando que el hecho de no tener la posibilidad de salir al vecindario o a la calle no se relacionaba con la actividad física en los sujetos; las niñas se asociaban a falta de disfrute y aburrimiento con la práctica pudiendo guardar relación con el grado inferior de autoeficacia. La actividad física de los varones se asociaba más a los amigos, hermanos y maestro de Educación Física, mientras que la de las mujeres al padre y a los hermanos. No se encontraron asociaciones significativas entre la influencia del modelo y la actividad física (Montíl, 2004). Sin embargo, Casimiro y Pierón (2001) afirmaban que la práctica de los padres y madres se asociaba a una mayor actividad física por parte de sus hijos en un estudio con una muestra de escolares y adolescentes.
Por su parte, Casimiro (1999) afirmaba que los escolares de primaria se mostraban influenciados por la práctica del padre, y de forma muy significativa por la de la madre; reflejando estos niños el interés por parte de los padres para que se vean envueltos en actividades físicas.
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En un estudio con escolares franceses, se demostró que los padres pueden incidir en la práctica de actividad física de sus hijos de forma directa e indirecta a través del modelado de actividad física y de sus creencias acerca de la competencia de sus hijos (Bois, Sarrazin, Brustad y cols., 2005).
Biddle y Mutrie (2008) afirman que los factores correlacionados con la actividad física son multifacéticos, por lo que es importante atender a 4 factores: personales, psicológicos, sociales y ambientales o del entorno. Los autores establecen un modelo de los distintos “ambientes” relevantes para la práctica de actividad física.
Figura 13. Representación de los distintos ambientes de la actividad física (Biddle y Mutrie, 2008).
En un revisión sobre la relación entre el apoyo social y la actividad física, se observó que el apoyo social de amigos/iguales y familia fue relacionado con la actividad física en adultos y jóvenes (Trost, Owen, Bauman, Sallis y Brown, 2002). De ese modo, las variables relacionadas con la familia, tales como apoyo paternal, o modelado de la familia son frecuentemente asociadas con la actividad física.
En una revisión sistemática sobre correlaciones con la actividad física en chicas adolescentes, los elementos de la familia y de apoyo social se obtuvieron asociaciones moderadas con la actividad física (Biddle y cols., 2005), mientras que Sallis, Prochaska y Taylor (2000) encontraron evidencias de la relación entre la ayuda y apoyo parental, el apoyo de los otros significativos, y la actividad física de los hermanos, aunque no se observaron asociaciones consistentes para jóvenes por debajo de la adolescencia. En otro estudio con una amplia muestra de adolescentes lituanos (Sukys, Majauskienė, Cesnaitiene y Karanauskiene, 2014), evaluaron las actividades deportivas que realizaban los jóvenes de edades entre 15 y 16 años en
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función de la edad, encontrando asociaciones con el ejercicio físico realizado con los padres, pero no con el de los adolescentes más jóvenes (13 y 14 años), por otro lado la motivación de los jóvenes mostró estar más orientada hacia la competición en los varones que en las mujeres. Edwarson y Gorely (2010), realizaron una revisión más reciente analizando estudios transversales y longitudinales relacionando las intensidades de práctica de actividad física con la influencia paternal, encontrando que en los estudios longitudinales se asociaba el apoyo a la actividad física generalizado por parte de los padres, con la actividad física de carácter organizado;
por otro lado el nivel de actividad física de los padres predecía la actividad física global.
En el último estudio de revisión publicado hasta la fecha, Yao y Rhodes (2015), realizaron un metanálisis de los factores que correlacionaban con el nivel de actividad física de los niños y adolescentes, se observó un efecto general moderado de las relaciones entre ambas variables, el modelado parental se asoció de forma muy débil, mientras que el modelado del padre con la práctica del hijo varón se asoció de forma significativa; por el contrario el modelado de la madre con la hija no arrojó significación.
Tabla 13. Revisiones que relacionan el nivel de actividad física con la influencia familiar en niños y adolescentes (modificado de Biddle y Mutrie, 2008).
Revisión
Población
estudiada Constructo familiar
Asociación con la actividad física Sallis y cols.
(2000)
Niños de 4 a 12 años
Práctica de los Padres.
Actividad Física de los Padres con el niño.
Beneficios de la Actividad Física percibida por los Padres.
Barreras de los Padres hacia la Actividad Física.
Fomento de los Padres.
Trasnsporte del niño por parte de los Padres.
Pago de tasas por parte de los padres.
Indeterminada Indeterminada Ninguna Ninguna Ninguna Ninguna Ninguna Adolescentes
de 13 a 18 años
Práctica de los Padres.
Actividad Física de los hermanos.
Apoyo directo parental en la Actividad Física.
Apoyo de Padres.
Ninguna
Claramente Positivo Positiva
Positiva Biddle y cols.
(2005)
Chicas adolescentes
Apoyo familiar y paternal.
Actividad física de la Madre.
Actividad física del Padre.
Positiva (asociación moderada)
Indeterminada Positiva (asociación moderada)
Gustafson y Rhodes
Niños y adolescentes
Práctica de los padres.
Apoyo de los padres hacia la actividad física.
Moderada Positiva
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(2006) Apoyo del padre
Apoyo de la madre
Positiva Moderada Edwarson y
Gorely (2010)
Niños de 6 a 11 años.
Actividad física del padre.
Apoyo Global de los padres.
Práctica de los padres Transporte de los padres.
Apoyo o respaldo de los padres
Ninguna Positiva Positiva Positiva Positiva Adolescentes
de 12 a 18 años.
Actividad Física del padre.
Práctica de los padres.
Transporte de los padres.
Influencia o apoyo de los padres.
Positiva.
Moderada.
Moderada.
Moderada
Yao y Rhodes (2015)
Niños y Adolescentes de 3 a 18 años
Práctica parental.
Apoyo parental.
Actividad física de las chicas influenciada por el género del padre
Actividad física de los chicos por su influenciada por el género del padre
Moderada Moderada Niguna Moderada
Por otra parte, los hermanos también se han visto relacionados con la actividad física de los jóvenes en algunos estudios (Liu, Wiehe y Aalsmac, 2014; Montil, 2004;
Prochaska y Taylor, 2000; Serra, 2008), al igual que la influencia del grupo de amigos o iguales (Fitzgeralda, Fitzgeraldb y Aherneb, 2012; Salvy, Bowker, Germeroth y Barkley, 2012), superando en efecto a la influencia parental en algunas investigaciones (Serra, 2008; Van Der Horst, Paw, Twisk y Van Mechelen, 2007).
En cuanto a las intervenciones realizadas para la mejora de la actividad física incidiendo en los otros significativos, es escasa la evidencia disponible actualmente.
En una revisión sobre intervenciones para la promoción de la actividad física basadas en en apoyo familiar y desde la escuela (materiales para casa), Kahn, Ramsey, Brownson y cols. (2002) examinaron 11 estudios donde concluyeron que debido a la inconsistencia entre los estudios no existía suficiente evidencia para evaluar la efectividad de las intervenciones basadas en el apoyo social.
Por otro lado, existen otras variables que también se han asociado de forma puntual al nivel de actividad física de los jóvenes. El disfrute, la autonomía y la percepción de barreras (Cavill, Biddle y Sallis, 2001), la seguridad del barrio (Sallis, Prochaska y Taylor, 2000), así como la influencia del maestro de Educación Física (Serra, Zaragoza y Generelo, 2014) también se han visto asociadas con la actividad física de los jóvenes en algunos estudios.
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La distancia de las instalaciones deportivas o el acceso a las mismas también ha sido objeto de estudio, encontrando relaciones significativas en algunos estudios (Ding, Sallis, Kerr, Lee y Rosenberg, 2011; García, Broda, Frenn y cols., 1995; Sallis, Mckenzie y Alcaráz, 1993), y relaciones inconsistentes en otros (Niclasen, Petzold y Schnohr, 2012); demandando más investigación en torno a la relación entre dichas variables debido a su influencia en las políticas municipales (Limstrand, 2008).
Aunque por lo general la mayoría de estudios han sido llevados a cabo a sujetos en edad adolescente, ya que habitualmente es la población objeto de las políticas de promoción de actividad física, estas variables deben ser estudiadas más profundamente en sujetos prepuberales ya que la evidencia actual encontrada es escasa.
Por último, otro factor que también ha sido asociado al nivel de actividad física de los jóvenes, es el de pertenencia a algún club deportivo o el hecho de estar federado, encontrando asociaciones claramente significativas en todos los estudios (Gálvez, 2004; García-Cantó, 2010; Hellín, 2003; Isorna, Rial y Vaquero, 2014; Yuste, 2005). Por lo tanto, se puede afirmar que los sujetos que realizan algún tipo de deporte federado realizan más actividad física que los que no están.
En resumen, los otros significativos referentes a la familia muestran asociaciones en algunos estudios, siendo escasos los que encuentran relaciones es escolares. Por ello, no se puede afirmar que esté relacionado en esas edades ya que también se observan estudios con resultados incosistentes.
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115 Factores predictores de práctica de
actividad física extraescolar en escolares de 11 a 12 años de la Región de Murcia.
Juan José Pérez Soto Universidad de Murcia.
Facultad de Educación.