II.4. CAPACIDADES COORDINATIVAS COMO PREDICTORAS DEL NIVEL DE ACTIVIDAD FÍSICA
II.4.1. LAS CAPACIDADES COORDINATIVAS
Dentro de las capacidades físicas que posee un individuo, distintas han sido las clasificaciones que se han sucedido a lo largo de la historia, con el objetivo de poder conceptualizar los distintos procesos fisiológicos que se activan en la práctica de actividades físico-deportivas. Manno (1991) afirma que una de las clasificaciones más extendidas es la que propuso en 1968 Gundlach, donde se dividía entre capacidades condicionales y capacidades coordinativas. Las capacidades condicionales eran aquellas que estaban determinadas por la disponibilidad energética (fuerza, resistencia, velocidad y flexibilidad); mientras que las capacidades coordinativas serían aquellas que nos permiten organizar y regular el movimiento acorde a las necesidades.
Manno (1991) resume los componentes básicos de la coordinación en capacidades de dirección y control (dirección, discriminación y equilibrio), donde entrarían todas las habilidades automatizadas, espacio-temporales y situaciones inestables; y capacidades de adaptación a nuevas situaciones (ritmización y reacción), donde entrarían el desarrollo de movimientos en tiempos específicos de forma rápida y eficaz.
En otra clasificación ampliamente extendida, Generelo y Tierz (1991) dividían entre capacidades físicas básicas (resistencia, fuerza, velocidad y flexibilidad) y capacidades físicas resultantes (agilidad, coordinación y equilibrio).
Tabla 7. Clasificación de las capacidades físicas según distintos autores.
Gundlach (1968) Generelo y Tierz (1991)
Platonov (1993)
García, Navarro y Ruiz (1996)
Capacidades Condicionales:
fuerza, resistencia, velocidad y flexibilidad
Capacidades Físicas Básicas: resistencia, fuerza, velocidad y flexibilidad.
Fuerza, resistencia, velocidad y flexibilidad
Capacidades
condicionales: la resistencia, la fuerza, la velocidad, la movilidad y sus manifestaciones
Capacidades Coordinativas
Capacidades físicas resultantes: agilidad, coordinación y equilibrio.
Capacidades Coordinativas:
equilibrio, ritmo, relajación,
coordinación de movimientos.
Capacidades
Coordinativas: capacidad de equilibrio, espacio- temporal, de ritmo, kinestésica, de adaptación, de combinación y
acoplamiento de
movimientos y de relajación
72
El concepto de coordinación motriz, ha adquirido distintos enfoques según el autor que lo estudie. Viciana y Conde (1997), afirman que la coordinación motriz es un proceso evolutivo complejo de adquisición tardía, que ha generado cierta controversia en cuanto a sus alcances, límites y contenidos. Castañer y Camerino (1990) definen coordinación motriz como la capacidad de ordenar y organizar las acciones motrices orientadas hacia un objetivo determinado con precisión, eficacia, economía y armonía, lo que requiere la actividad del sistema nervioso que integra todos los factores motores, sensitivos y sensoriales necesarios para la realización adecuada de movimientos.
Por competencia motriz, en el ámbito de la práctica físico-deportiva, se entiende el grado de ejecución en un amplio repertorio de tareas motrices así como el control y coordinación del movimiento bajo un objetivo motriz particular (D’hondt, Deforche, De Bourdeaudhuij y Lenoir, 2009).
A su vez, dentro del concepto de coordinación se pueden distinguir distintos tipos de coordinación. Le Boulch (1997) menciona diversos tipos:
- Coordinación dinámica general, cuando se refiere a movimientos globales tales como correr o saltar.
- Coordinación segmentaria, cuando se refiere a movimientos en los que participa fundamentalmente un solo segmento corporal. Dentro de este tipo se podrían distinguir la coordinación óculo-manual y la coordinación óculo-pédica.
- Coordinación intermuscular, se trata de una acción conjunta de un grupo de músculos en un mismo movimiento determinado.
- Coordinación intramuscular, capacidad de un solo músculo de sincronizar las fibras motoras mecánicamente de manera conjunta y eficaz ante un movimiento.
En cuanto al concepto de agilidad no aparece una definición específica en literatura internacional, diversos autores coinciden en que se trata de la movilización de diversas estructuras englobando capacidades como la velocidad y la fuerza.
Ortega, Ruiz, Castillo y Sjöstrom (2008), definen agilidad como la habilidad de moverse rápidamente y cambiar de dirección mientras se mantiene el control y equilibrio. Consecuentemente, la agilidad es una combinación de velocidad, equilibrio, poder y coordinación. Sheppard y Young (2006), afirman que se trata de un movimiento rápido que implica a la totalidad del cuerpo, con cambios de velocidad o dirección en respuesta a un estímulo dado. Sánchez-Bañuelos (2002), la define como
73
la capacidad compleja de cambio de posición corporal y dirección del movimiento con alta velocidad.
En una definición más cercana al contexto escolar, Granda y Alemany (2002), afirman que en la educación primaria el ámbito motor se caracteriza por un gran desarrollo físico y mejora de las habilidades y destrezas básicas encaminadas al desarrollo de las deportivas. Con el paso de los años se produce un aumento de la madurez y eficacia en las habilidades motrices básicas, gracias al incremento progresivo de la coordinación motora.
En esa línea, Ruiz (1995) señala que la competencia motriz hace referencia al conjunto de conocimientos, procedimientos, actitudes y sentimientos que intervienen en las múltiples interacciones que realiza en su medio y con los demás, y que permiten que los escolares superen exitosamente los diferentes problemas motrices planteados, tanto en las sesiones de educación física como en su vida cotidiana. Así, los escolares competentes a nivel motriz, deberán desarrollar las siguientes acciones durante su paso por la etapa primaria a través del área de Educación Física:
- Desenvolverse en el espacio, cambiando de dirección y mostrando agilidad en sus propias acciones o en las llevadas a cabo con otros objetos.
- Evitar y superar obstáculos, mostrando control en sus movimientos, calibración de los mismos y ajustes necesarios para salir airoso en juegos y deportes.
- Resolver problemas motrices, y a la hora de llevar a cabo las tareas de las sesiones de educación física. Complejidad y dificultad debieran estar presentes en el gimnasio y el campo de deportes, adecuadas a las competencias de los escolares pero retando sus posibilidades de acción.
- Moverse rítmicamente, en la realización de patrones estandarizados o a la hora de expresarse mediante movimientos y gestos. Fluidez, armonía o adaptabilidad debieran ser objetivos de la materia, y debieran ser alcanzados y comprobados por los escolares en las sesiones de educación física.
- Controlar y manejar instrumentos, raquetas, palos de hockey, balones de todo tipo y artefactos de toda naturaleza son empleados en las clases de educación física, son verdaderos test y retos para los escolares su dominio y control, su manejo competente y su empleo en cada situación y bajo diferentes reglas. Es el paso al mundo del deporte, a las posibilidades de desarrollar una vida adulta más activa.
- Mostrar medida en sus movimientos, al saltar, al correr, al rodar o al desplazarse.
74
- Mantener un esfuerzo continuado, que les permita desenvolverse con competencia en los juegos y deportes, que incremente sus posibilidades de acción, siendo expresión de una condición saludable.
- Adaptarse a situaciones dinámicas, es esta adaptabilidad una expresión del escolar competente que se ajusta de forma inteligente a las demandas de cada situación que se le presenta en la clase o en los deportes.
Por tanto, la adquisición de una adecuada coordinación motriz se presenta imprescindible desde la infancia hasta la adolescencia ya que dicho aspecto se ha relacionado con aspectos psíquicos como el autoconcepto o la satisfacción con la vida. Poulsen, Ziviani, Johnson y Cuskelly (2008), probaron en un estudio con niños con Desorden Coordinativo del Desarrollo, la existencia de un modelo en el que asociaron la libertad percibida en el tiempo de ocio, con la participación en deportes de equipo conduciendo ambas cosas a la satisfacción vital o por el contrario a la soledad total de los sujetos.
Figura 8. Relación entre la habilidad motora, la participación en deportes, la soledad y la satisfacción con la vida en niños con Desorden Coordinativo del Desarrollo (Poulsen, Ziviani, Johnson y Cuskelly, 2008).
75
Ruiz (2004) establece que el deporte es un vehículo muy interesante para el desarrollo de la competencia motriz, pero para ello es necesario comprender las dificultades motrices y adecuar las tareas deportivas a las posibilidades de los escolares.
Por ello el estudio de la relación entre las capacidades coordinativas y los niveles de actividad física de los sujetos se presenta relevante para conocer si dicha relación existe y cuándo se empieza producir en los jóvenes.