4. LA FUNDACIÓN ROCKEFELLER Y SU ESTRATEGIA DE COOPERACIÓN
4.2 La filantropía de las organizaciones de migrantes mexicanos ¿una forma de cooperación
4.2.1 De la filantropía migrante a los proyectos productivos ¿solos o acompañados?
En el apartado anterior se habló de cómo los migrantes mexicanos aprovechan sus redes sociales (parentesco, paisanaje y amistad) de manera simultánea para adaptarse a la sociedad de destino y conservar sus lazos con la comunidad de origen. En este proceso comienzan a hacerse evidentes los beneficios de la migración. Por un lado, el envío de remesas; y por el otro, el surgimiento de diversas formas organizativas migrantes (formales e informales) guiadas por la inquietud de preservar la cultura, apoyar a los migrantes recién llegados a Estados Unidos y contribuyendo al financiamiento de obras de infraestructura social en México.
Las asociaciones de oriundos (HTA’s) son las que más han proliferado en Estados Unidos y también los que más han llamado la atención de otros actores, no sólo por sus formas de organización sino por la labor filantrópica que realizan en su país de origen. El gobierno mexicano, es uno de los más interesados porque “han dado un paso hacia adelante, fuera de lo normal o lo típico que hace el resto de la sociedad civil” (Director del Instituto Estatal de Migración de Zacatecas 2004-2010, 2014) y en este sentido, se convierten en “aliados importantes para impulsar el desarrollo de las comunidades” (Presidente municipal de Valparaíso 2013-2016, 2014).
La vinculación entre el gobierno mexicano y las organizaciones de migrantes se refleja en el Programa 3x1, mediante el cofinanciamiento de obras de infraestructura pública a nivel nacional. Luego de este logro tan importante, los pioneros de este Programa, los miembros de la FCZSC, decidieron emprender nuevas acciones para el uso productivo de las remesas colectivas para incursionar en la elaboración de proyectos productivos:
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Siempre se quiso incursionar en proyectos productivos, de hecho desde 1994-1995 se traía la idea. Cuando se logró poner el programa en todo México, que en aquel entonces era 3x1 en obra social, se propuso luego, luego que se hicieran proyectos productivos.
Pero había una resistencia muy fuerte, porque el proyecto iba a beneficiar a una familia o a una persona en particular, entonces la mesa directiva se oponía. Lo que se comentaba era porque se iba a beneficiar a fulano o a sutano con recursos de la federación y del gobierno y que ese recurso tenía que ser para toda la comunidad (Presidente de la FCZSC 1996-1997 y empresario migrante, entrevista, 2014).
Este argumento muestra que el emprendimiento de proyectos productivos venía gestándose casi 9 años atrás de que el programa se difundiera a nivel nacional. Sin embargo, se observa también que esta inquietud presentaba una serie de desacuerdos dentro de la misma Federación por la posible incursión en prácticas de nepotismo y oportunismo, rompiendo así con el objetivo primordial del programa y de la organización, que era precisamente contribuir al desarrollo comunitario.
Otra de las inquietudes de la FCZSC era tener una contraparte en las comunidades de origen, o al menos en la capital de Zacatecas con el objetivo de tener mayor presencia en los lugares en donde se desarrollaban los proyectos, permitiéndoles de alguna manera supervisarlos y evaluarlos constantemente, e inclusive recabar nuevas ideas provenientes de actores externos a la Federación.
En el proceso de transición a los proyectos productivos, la FCZSC necesitaba abrir una oficina en Zacatecas para empezar a captar las propuestas o iniciativas de los colegios, universidades y de la gente de la comunidad que tuviera alguna iniciativa para proyectos productivos y requirieran de financiamiento. Simultáneamente se requería dar seguimiento a los proyectos 3x1, como monitoreo y supervisión, sobre todo si se iban a meter los proyectos productivos (Director de proyectos de la FCZSC 2004-2014, entrevista, 2014).
De esta manera, se muestra de forma clara la capacidad emprendedora que demostró tener la FCZSC y el incentivo económico- financiero que respaldaba la transición a proyectos productivos. Que si bien eran factores muy importantes, no eran los únicos que se requerían para lograr el éxito, puesto que había una ausencia casi total de conocimientos empresariales, pero sobre todo, de rechazo por parte de algunos miembros hacia las nuevas prácticas, ideas o novedosas formas de organización sobre los negocios locales por parte de personas externas a la región.
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No aceptamos que nos capaciten […] por ejemplo, yo soy birriero, vendo birria y si alguien viene de afuera y me dice que en Zacatecas puedo ganar tres veces más con mi negocio, pues simplemente uno no escucha, se hace el sordo. Uno va y mete su dinero su dinero así no más, a la brava pero luego vienen los problemas, se va uno a la quiebra y tiene que andar pagando deudas de lo que fue un sueño, pero así es uno de caprichoso (Presidente de la FCZSC 1996-1997 y empresario migrante, entrevista, 2014).
Otro aspecto radica en la forma de trabajo, generalmente aislada. La FCZSC no había mejorado sus contactos para tener mayor incidencia: “creímos que al ser apoyados por el gobierno mexicano en el 3x1 ya lo era todo, no sabíamos ni pensamos que se necesitaba de otro tipo de contactos para mejorar nuestros proyectos” (Presidente de la FCZSC, 2004-2006, entrevista, 2014). Por otro lado, sus líderes no habían desarrollado otro tipo de habilidades de liderazgo ante la diversidad de actividades en su agenda personal y la de la Federación (Escala, Rivera- Salgado y Rodríguez, 2011).
Por tanto, se requería ampliar las redes para conocer los aspectos que había que tomar en cuenta como emprendedores de proyectos productivos, y también para conocer acerca de las prioridades del desarrollo. En este sentido, los otros actores debían tener cierto grado de compatibilidad con la Federación y también un objetivo en común para generar sinergias positivas que contribuyeran a incrementar la eficacia y la productividad de los proyectos, esquema que se apega a la propuesta del enfoque de desarrollo local y a la literatura sobre cooperación (Freres, 2006; Boisier, 1999; Gómez Galán, 2013).
Se observó también que algunos miembros de la Federación conocían varias instituciones que prestan servicios de asesoramiento técnico. Sin embargo, no se había logrado un acercamiento según lo muestra el siguiente fragmento de entrevista: “Se sabía de las incubadoras de proyectos que hay en el Tecnológico de Monterrey y en la Universidad en Zacatecas, pero ósea ni de chiste te arrimas, no hay interés de ver lo que otros opinan de tu proyecto” (Presidente de la FCZSC, 1998-1999; 2006-2008, entrevista, 2014).
No obstante, hay otros miembros que conocen las instituciones y saben de su importancia para la elaboración de planes de negocio: “Si tuviéramos esa capacidad de asociarnos y con un capital suficiente, yo me imagino que asociarse con 4 o 5 jóvenes estudiantes o profesionistas, con un perfil definido de proyección donde ellos ya tienen conocimientos del estudio de mercadeo, los proyectos claro funcionan, pero no tenemos esa cultura” (Presidente de la FCZSC, 1996-1997 y empresario migrante, entrevista, 2014).
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Como se muestra, la falta de capacidad asociativa, es decir, la ausencia de la creación y el aprovechamiento de redes para diseñar proyectos conjuntos o al menos hacerlos bajo una asesoría adecuada, es otra de las limitaciones que se presentaban al interior de la Federación cuando se pretendía avanzar de la filantropía al uso productivo de remesas (Ramos, 2007).
En este sentido, las inquietudes de la FCZSC, si bien marcaron la transición de proyectos sociales a proyectos productivos desde el año 2002, también constituyeron un desafío para la Federación en términos de desarrollo organizacional y aprendizaje. Esto es lo que García (2003) llamó “el paso de la muerte”, haciendo referencia a la falta de condiciones plenas dentro de la misma organización que materializaran con éxito estas iniciativas.
Ahora bien, había ya un vínculo con los tres órdenes del gobierno mexicano en el Programa 3x1 social, pero más allá de la mezcla de recursos no se había generado otro tipo de acercamiento, sobre todo en materia de fortalecimiento organizacional y capacitación para el mejoramiento de las prácticas que realizaba la Federación. Uno de los miembros de la Federación comentó que “el gobierno tiene todo para capacitar pero le falta voluntad […] no hay información por parte del gobierno para que la gente haga proyectos productivos, se necesitan cursos de capacitación para mover el campo y la ganadería en México” (Presidente de la FCZSC, 1998-1999; 2006-2008, entrevista, 2014).
Tomando en cuenta que las obras de infraestructura social que se realizan mediante el Programa 3x1 son importantes para el gobierno mexicano, la inversión productiva lo es más porque se generan empleos y se contribuye al desarrollo local. Durante las festividades del día del Zacatecano en los Ángeles, California 2014, se contó con la presencia de más de 20 representantes de los gobiernos municipales y durante la sesión de bienvenida, la mayor parte de ellos recurrió a pedir apoyos para la realización de más proyectos 3x1 y en otro tipo de actividades, mientras que el apoyo hacia los migrantes en cualquier dimensión permaneció ausente.
Algunos estudiosos (García, 2005; Rivera-Salgado, Escala, 2011) han señalado que la tendencia desde años atrás ha sido la misma, al respecto un miembro de la Federación argumentó lo siguiente: “los gobiernos en el discurso nos ponen como héroes y no sé qué otra cosa a los migrantes y en sus hechos no se ve tanto” (Presidente de la FCZSC, 1998-1999;
2006-2008, entrevista, 2014) refiriéndose al escaso papel que ha tenido el gobierno para
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incentivar el fortalecimiento de las organizaciones mediante la creación de talleres o programas de capacitación previos a la inversión.
Por otro lado, algunas organizaciones no gubernamentales, organismos internacionales y fundaciones privadas han mostrado interés en las formas de organización migrante y en los migrantes mexicanos, en especial por el establecimiento de un esquema de cooperación que los vincula con el gobierno de su país de origen. Dichos actores (como por ejemplo la Comisión Europea), en el marco de los procesos de cooperación descentralizada han diseñado programas y proyectos en las zonas expulsoras migrantes con el objetivo de establecer un nexo entre migración y desarrollo, dotando a los gobiernos locales y a la sociedad civil (incluyendo sus migrantes) de instrumentos que impulsen el desarrollo por medio de las remesas e iniciativas emprendedoras. Otros (como la Fundación Rockefeller), han realizado intervenciones sobre las mismas organizaciones de migrantes, tomando en cuenta que el fortalecimiento de su sistema organizativo es un aspecto fundamental para mejorar sus acciones y propuestas en materia de desarrollo local y regional.