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Funciones del profesional parental

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CAPÍTULO III PROFESIONALES DE EDUCACIÓN PARENTAL

3. Consideraciones iniciales

3.3. Funciones del profesional parental

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• Estado de Nova Iorque a través de la Universidad de Cornell inició en el año 1990 el programa en formación parental.

• Certificación de Credenciales de Desarrollo Familiar (Family Development Credential Certification). Los contenidos incluyen materias como:

Desarrollo familiar, construcción mutua de relaciones de respeto con las familias, trabajo en la diversidad, visitas domiciliarias o autoayuda.

• Servicios de Educación Continua y Comunicación de la Universidad Estatal de Iowa (Iowa State University Continuing Education and Communication Services), ofrece cursos a profesionales y voluntarios que trabajan con las familias. Las áreas de estudio incluyen apartados como: la comprensión del niño y el desarrollo parental, perspectivas culturales sobre la parentalidad y la educación parental en grupo.

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• Apoyo confidencial por teléfono e Internet.

• Tecnologías de la Información y Comunicación (Tait, 2006a).

Las relaciones familiares en general y las interacciones padres-hijos en particular, tienen una fuerte influencia en el bienestar psicológico, físico, social y económico de los niños. Muchos problemas de la salud mental, sociales y económicos están asociados al funcionamiento familiar (Chamberlain, 1995; Patterson, 1982; Sanders y Duncan, 1995). Según los Patrones Nacionales de Desempeño Profesional (NOS, 2011), se derivan las siguientes acciones a desarrollar (La forma como los profesionales trabajan se relaciona con las necesidades del padre, madre, hijo y de la familia):

- La importancia de comprender el desarrollo específico de los niños como seres individuales.

- La importancia de los ambientes creativos y de apoyo que estimulan el desarrollo de los niños.

- La construcción de una relación de confianza con los padres.

- Comprender que algunos padres tienen necesidades complejas y que pueden tener un impacto en la parentalidad.

- Fortalecer el apoyo a los padres para organizar los aspectos prácticos de la vida familiar y relacional.

- En general, las capacidades de la parentalidad positiva incluyen la comunicación, disciplina apropiada y responder a las necesidades físicas y emocionales de los niños. Así, no se pueden construir trayectorias de promoción de la parentalidad positiva sin profesionales cualificados que sean eficaces y eficientes. Por ejemplo, la calidad de la educación parental en Portugal se centra en el profesional que la implementa. La cuestión no se centra en decidir qué recursos deben derivar a las familias (servicios sociales, escuelas, tribunales y otros servicios), sino en ofrecer formación profesional, supervisión, evaluación y recursos para que los profesionales implementen los programas con eficacia (Macedo-Pinto, 2010).

- Los profesionales tienen que beneficiarse de métodos de evaluación y de formación para el acceso a las investigaciones. En este sentido, estas etapas

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son importantes en el desarrollo de una cultura basada en evidencias y en la creación de equipos de trabajo que analizan la eficacia (Reynolds y Cotton, 2007).

Así, la formación de los profesionales debe coordinar respuestas flexibles y adecuadas a corto y largo plazo para las exigencias en la ejecución de tareas y generar estrategias para aprovechar las oportunidades ofrecidas en los contextos de desarrollo (Rodrigo y Quintana, 2009).

Muchos profesionales tienen acreditaciones que provienen de la experiencia que desarrollan con los niños pero no presentan acreditaciones formales. Por consiguiente, Tait (2006b) refiere que hay una variedad de acreditaciones que pueden ser establecidas desde las más básicas hasta al nivel de grado o máster, porque se debe tener en cuenta que los educadores parentales pueden ser profesionales o padres que buscan ayudar a otros padres.

Como consecuencia, el dominio de la educación parental puede presentar varios niveles y modelos teóricos (Carter, 1996). En la Figura 4 se presentan los criterios de calidad de las buenas practicas de los profesionales.

Figura 4. Criterios de calidad de las buenas prácticas.

Adaptado de Rodrigo, Chaves y Quintana (2010).

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El proceso de aprendizaje de ese conjunto de conocimientos y/o competencias es complejo. Específicamente, los factores emocionales, cognitivos y sociales junto con factores organizacionales explican los riesgos de la profesión de los profesionales.

Entre la sintomatología asociada puede aparecer procesos agudos de fatiga, frustración, desmotivación, desinterés por el trabajo, elevadas bajas, abandonos e insatisfacción en el ejercicio de la profesión (Rodrigo et al., 2008). Por lo tanto, resulta cada vez más necesario que los profesionales trabajen en red en un modelo interdisciplinar e intersectorial y en permanente formación para actualizar los conocimientos sobre las nuevas realidades familiares, nuevas estrategias de intervención familiar o nuevas formas de organización de trabajo (Rodrigo, Chaves y Quintana, 2010). Estos autores presentan diferentes saberes y competencias necesarias para los profesionales (véase Tabla 10).

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Tabla 10. Conjunto de saberes y competencias necesarias a los profesionales de apoyo

Fuente: Rodrigo, Chaves y Quintana (2010)

Para Rodrigo et al., (2008) las competencias profesionales son definidas por las teorías propias de diferentes perspectivas y enfoques relacionados con la condición humana y familiar, los supuestos sobre lo que forman parte la vida familiar sana y

Construcción del Contexto Profesional

Conocimiento disciplinar.

Características y necesidades de las poblaciones con las que trabajan.

Cultura de referencia.

Contexto legal.

Rol de profesionales.

Procedimientos de Evaluación e Intervención

Modelos y enfoques profesionales.

Instrumentos y protocolos.

Programas de intervención.

Proyectos de evaluación y difusión de resultados.

Planificación y gestión de la acción

Identificar necesidades, planificar, tomar decisiones y poner en práctica estrategias

de acción.

Trabajar para la organización, la cultura de la evaluación, la formación continua,

la innovación y los procesos de cambio institucional.

Trabajar en un modelo colaborativo e interdisciplinar.

Relaciones Interpersonales

Respeto.

Delicadeza y disponibilidad.

Comprensión y empatía.

Comunicación y apoyo.

Afecto y cordialidad.

Flexibilidad y creatividad.

Negociación y mediación.

Tolerancia.

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segura y los requisitos mínimos exigibles en la educación y en los cuidados infantiles.

Son también importantes las competencias a nivel de tolerancia para diferentes valores y las definidas por los reglamentos de la actuación profesional según la Ley y las normas del Estado (véase Figura 5).

Figura 5. Competencias profesionales.

Adaptado de Luque (2005); Monereo y Solé (1996, cit. en Rodrigo et al., 2008).

Del mismo modo, Rodrigo y Quintana (2009) refieren que las competencias parentales se agrupan en cinco niveles distintos: (1) nivel educacional; (2) cognición social; (3) autocontrol; (4) Control del estrés y (5) sociales.

De forma paralela, este tema requiere una atención política considerable y asume la necesidad de un amplio conjunto de políticas y medidas. En este caso, la promoción de la parentalidad positiva del Consejo de Europa también ha definido directrices sobre las competencias de los profesionales parentales (Comité de Ministros, 2006) como las siguientes:

• Principio de equidad y accesibilidad que deberá orientar toda la acción.

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• Importancia de responsabilizar a los padres y de considerarlos como iguales.

Implica un reconocimiento de los saberes y experiencias de los padres y el conocimiento de sus hijos.

• Cooperación y coordinación interdisciplinar entre organismos. Resulta necesario definir las áreas de intervención específicas, compartir los recursos disponibles y el trabajo en red multidisciplinar.

• Garantizar prestaciones a nivel de apoyo y asistencia, estimulando la iniciativa de las familias sin crear una dependencia excesiva. Ello implica que los profesionales deberán actuar como soporte en una perspectiva que no estigmatiza y no juzga.

• Refuerzo de la confianza de los padres, valorando sus competencias y su potencial.

• Prestar un servicio y prácticas profesionales garantizadas.

• Formación rigorosa de los profesionales.

• Evaluación constante, externa e interna.

• Continuación de las acciones.

• Respuestas fundamentadas sobre la comprensión del niño y las familias en su contexto.

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