Capítulo 5. Representaciones sociales identitarias del interventor
5.1. Imagen del interventor educativo
Para develar la representación del interventor, se analizaron, en primer lugar, los resultados de cada instrumento por separado y se identificaron las categorías que aparecían de manera reiterada, aunque hubieran sido nombradas de otra manera en cada caso, para presentarlos como elementos convergentes. Después, se clasificaron las categorías, en:
imagen, como es el caso de las características; y el proceso de génesis de la representación, como, por ejemplo, el proceso formativo del estudiante.
Posteriormente, los elementos correspondientes a la imagen, se reagruparon como ejes constitutivos (en analogía9 a un bordado, estos se ven como hilos que se entrecruzan) para así dar lugar a la emergencia de la representación. Para fines explicativos, se presentan los ejes de manera separada, pero se conciben como íntimamente interrelacionados. Dichos ejes constitutivos son:
• Intervenir para incluir
• Interventor educativo versus profesor normalista
• Interventor: un profesional diverso
• Sociedad: ¿Interventor educativo?
5.1.1. Intervenir para incluir
La inclusión es un elemento que se presentó de manera reiterada en los resultados de cada uno de los instrumentos aplicados. En el caso de la
9Esta analogía, también alude al hecho de que los ejes constitutivos, a pesar de estar diferenciados en el inicio, así como los hilos del bordado, establecen lazos de interdependencia al constituir la figura.
asociación libre, fue la palabra con mayor frecuencia de aparición, así como la que los estudiantes colocaron en primer lugar en orden de importancia. En los grupos de discusión, los estudiantes hicieron referencia a la inclusión como un área de la intervención. En tanto que fue una figura implícita en las experiencias pedagógicas durante sus prácticas profesionales.
Asimismo, los participantes relacionaron esta palabra con las necesidades educativas especiales (NEE), tal como lo refirió Amparo:
“nosotros trabajamos con necesidades educativas especiales, por ejemplo, ayudamos a incluirlos, ya sea, en el salón de clases o en un trabajo, en una empresa puede ser”. Cabe aclarar que cuando se habló de las NEE, los colaboradores aludieron a situaciones particulares que presentan algunas personas, especialmente niños en edad escolar, que les imposibilitan acceder al aprendizaje; por ejemplo, la presencia de una discapacidad o una inadecuada consolidación de procesos cognitivos básicos (atención, memoria, entre otros) y/o controles comportamentales.
La relación de la inclusión con las NEE se debe a que las intervenciones ante este tipo de casos han marcado de manera significativa el proceso formativo de los estudiantes. Tal como lo refiere Maryling:
Empecé a hacer trabajos fuera de la escuela desde quinto semestre, trabajando con familias de niños con discapacidad. y sí me impactó. Y como interventora me di cuenta de lo que puedo ayudar a otros y ser sensible a ellos. Estas experiencias fueron para mí lo mejor y no las voy a olvidar porque me han ayudado a formarme.
El mecanismo desplegado para que los estudiantes tengan la idea de que intervenir para incluir, es un aprendizaje, o más bien dicho, es la naturalización de algunos pensamientos. Desde una mira de la teoría de las representaciones sociales se explica que cuando las acciones son una rutina con carácter reiterativo, tanto en la formación dentro del aula, como en las actividades formativas fuera de la universidad, se convierte gradualmente en un habitus (Bourdieu, 2000). Sin embargo,
por ahora no se profundizará en estos procesos constitutivos, ya que corresponde a un apartado posterior.
5.1.2. Interventor educativo versus profesor normalista
En la relación que el estudiante establece entre interventor y profesor busca diferenciarse de los profesores normalista. Para ello, establece su superioridad, tanto en su preparación profesional, que califica como más diversa; como, en el ejercicio de su práctica, la cual considera más sensible y empático. Un ejemplo es la experiencia que relató Alexis:
El semestre pasado en prácticas, había un maestro que era tradicionalista y veíamos que había muchos niños que no entendían, y que iban a USAER para que los apoyaran. Pero este semestre llegó otro maestro, era interventor, y había implementado nuevas estrategias de trabajo. Vimos diferencia en los niños. Y no es por criticar a los normalistas, pero ellos solo llegan a dar clases sin ver más allá y, por el contrario, el otro maestro, que es interventor, buscó soluciones.
Esta postura hace sentido desde la función identitaria de las representaciones propuesta por Moscovici (citado en Banchs, 2000), que indica:
La función da un lugar primordial en los procesos de comparación social, así la representación de su propio grupo es siempre marcada por una sobreevaluación de algunas de sus características o de sus producciones, cuyo objetivo es salvaguardar una imagen positiva de su grupo de pertenencia.
Por otra parte, aun cuando el interventor funja como docente frente a grupo, el estudiante razona que no por eso deja de ser interventor. Esta reflexión se debe a la necesidad de sostener su propia identidad y se relaciona con otra de las funciones de las representaciones, que es la de justificar a posteriori las posturas y los comportamientos. Moscovici (1984) señala que “aparece un nuevo papel de las representaciones, el de la persistencia, que refuerza la posición social del grupo involucrado, para lo cual la representación perpetua y justifica la diferenciación social”.
Igualmente, se identificaron factores implicados en la construcción de la relación interventor-profesor normalista: motivos de ingreso a la carrera, experiencias durante el proceso formativo del estudiante, la naturaleza del programa e inclusive de la universidad. Se explicarán estos componentes más detalladamente, en el proceso de génesis de la representación.
5.1.3. Interventor: un profesional diverso
El título de este eje, obedece a la relación que el mismo estudiante establece entre interventor y diversidad. Cindy expresó:
La palabra diversidad es muy importante para el interventor porque es dar por sentado que no sólo trabaja un ámbito, sino que ve más allá de una necesidad específica, como una necesidad educativa, que tiene que ver en cualquier ámbito.
En este sentido, la diversidad de funciones que tiene el interventor implica para el estudiante que es un profesional con amplias posibilidades para desempeñarse en diversos escenarios. Tal como lo expresó Maryling:
Intervenir no sólo se queda dentro del contexto educativo, sino que también, va más allá, a los ámbitos económicos, familiares. De hecho, la palabra diversidad es muy importante para el interventor porque da por sentado que no sólo trabaja en un ámbito, sino que va más allá de una necesidad específica.
No obstante, este discurso parece distar mucho de la realidad, ya que, al mismo tiempo los participantes señalaron que no existen espacios laborales para el interventor y, como se verá en el siguiente eje, el interventor parece no existir socialmente. La razón, por la que hacen este tipo de afirmaciones, es porque han asumido la idea de tener amplias posibilidades de empleo como una realidad dada, es decir, esta información también ha sido objetivada y naturalizada.
5.1.4. Sociedad: ¿Interventor educativo?
A pesar de que el mismo programa, en su justificación, señala la importancia formativa de la existencia del interventor educativo en la sociedad, las experiencias de los estudiantes, apuntan a que dicho profesional de la educación es totalmente desconocido. Marvin comentó:
En mis prácticas profesionales, por más que explicaba y les enseñaba cuál es el plan de trabajo de la UPN y cómo es el perfil del interventor, la profesora con la que estuve no entendía que era, y realmente tuve limitantes para trabajar.
Otros estudiantes llegan más lejos al señalar explícitamente la inexistencia de la figura del interventor en la percepción social, un ejemplo de esto es lo dicho por Karla: “allá fuera el interventor es invisible, no existe”. Esta invisibilidad les genera tristeza y frustración.
Además, señalan que otros, si acaso han escuchado el nombre de la licenciatura, asumen que un interventor es equivalente a un profesor normalista. Nuevamente aparece la comparación entre estas figuras, ante lo cual, experimentan coraje y confusión. De esta manera, el interventor es un profesional desconocido socialmente y se le entiende como un reemplazo del profesor normalista. No obstante, lejos de quedar como espectador pasivo, el estudiante busca la reafirmación de su identidad profesional, por ejemplo, Maryling dijo que:
Cuando confunden mi carrera con la de los normalistas, se los explico que no somos lo mismo, porque nosotros como interventores debemos aclararlo para que no olvidemos al interventor, y que su papel salga a la luz, y no esté oculto, digo como las demás carreras.
Esto deja claro que es el interventor el responsable de perpetuar su identidad y de transmitirla a los demás a través del lenguaje.