INTRODUCCIÓN
1.2 Bases teóricas
1.2.8 Importancia de la autoeficacia
Durante este período de inestabilidad y cambio, los adultos jóvenes que ingresan a la universidad deben enfrentar desafíos tales como el desarrollo de hábitos de estudio para el nuevo ambiente académico, el manejo de nuevos sistemas de evaluación, la administración de las finanzas y el desarrollo de nuevos patrones de relaciones interpersonales (Tinajero, Martínez-López, Rodríguez y Páramo, 2020).
Por lo general, este panorama genera en los estudiantes mucha inseguridad. La convicción de uno mismo, peculiarmente se infiere a la percepción de logro de las capacidades, constituyéndose en aspectos trascendentales de las pesquisas sobre la motivación académica y los desempeños relacionados con los triunfos y derrotas de los aprendices en el contexto del aprendizaje (Galleguillos-Herrera y Olmedo-Moreno, 2019).
Por ello, se considera importante la “teoría social cognitiva de Bandura, a la hora de explicar el rendimiento académico, en especial, el constructo de autoeficacia percibida” (Zamora-Araya & Rica, 2020).
En su mayoría los escolares, tienen que enfrentarse a estresores internos, externos y algunas veces crónicos, con los que deben bregar, siendo trascendental conocer su rendimiento, influenciado por diferentes factores, como: autorregulación y autoeficacia; ocupando un papel interesante (Hendrie y Bastacini, 2019)
Para Hendrie y Bastacini (2019) estos hallazgos tienen vigencia en la preparación y formación de los alumnos, puesto que la ansiedad puede generar allí problemas de ajuste al medio educativo. “Al respecto se señala que los estudiantes que manifiestan ansiedad escolar podrían presentar un rendimiento académico más bajo, presentan más errores en el procesamiento de la información y más interferencias en la atención, la concentración y el esfuerzo sostenido, así como también falta de motivación intrínseca por la actividad escolar” (Juan, Maciá, López, Manuel, & Fernández, 2018).
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Con el rápido desarrollo de la sociedad y el aumento de la presión competitiva, la ansiedad se ha convertido en un problema psicológico común para los estudiantes universitarios que afecta su crecimiento saludable
Tinajero et al. (2020):
Los estudiantes pueden experimentar dificultades, manifestando frecuentemente sentimientos de aislamiento y soledad, problemas de separación de amigos y familiares, aumento de los conflictos interpersonales y angustia psicológica (…) también se considera que la mala adaptación a la universidad es la principal causa de fracaso y retiro académico. La transición a la universidad puede generar una angustia considerable, que afecta al bienestar en general y a los logros académicos en particular, a angustia psicológica está ampliamente acreditada como una carga relevante, generalizada y creciente para el progreso de la universidad. (p. 134).
La convivencia estudiantil universitaria encara a los estudiantes a una sucesión de retos y desafíos en las distintas instancias, en las que se pueden asociar con los niveles altos del estrés en la juventud estudiantil (Chau y Vilela, 2013). “Cuando las personas con escasa autoeficacia enfrentan situaciones difíciles, sus creencias y pensamientos pesimistas intervienen generando temor, sensaciones de estrés, ansiedad y síntomas depresivos, mientras que las personas que creen poder manejar situaciones difíciles, no se mantienen pensando en estas situaciones de forma pesimista y sienten menos temor”
(Irizarry-Robles, 2015).
Mao, Yang, Bonaiuto Ma y Harmat (2020). La autoeficacia, como uno de los factores auto-influyentes más esenciales, se refiere a cómo una persona accede y considera su capacidad para organizar cursos de acción para completar las actividades requeridas y / o específicas.
La autoeficacia tiene una relación positiva con las variables internas y constantes del éxito escolar e inversamente en situaciones de fracaso escolar.
Los hallazgos recomiendan que las autoatribuciones son consecuencias y causas de la misma autoeficacia (Psychologica et al., 2016).
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Los alumnos de educación superior (universitarios) que muestran niveles altos de la autoeficacia, son calificados de diferenciar sus estrategias y técnicas para enfrentar las demandas del rendimiento académico (Chau & Vilela, 2013).
El rendimiento académico está relacionada positivamente e incide en la dimensión de la observación en la autoeficacia de los alumnos. Esto se debe a que los estudiantes con un alto sentido de eficacia para completar una tarea educativa participarán con mayor disposición, se esforzarán y persistirán durante más tiempo que aquellos que dudan de sus capacidades ante las dificultades (Galleguillos-Herrera y Olmedo-Moreno, 2019).
La autoeficacia en el contexto educativo es una variable de relevancia para la explicación del éxito académico (Domenech, Carmen, Monteagudo, Rodríguez, & Escortell, 2019). En el frente académico, se han realizado muchas investigaciones para descubrir la influencia de la autoeficacia en el rendimiento académico de los estudiantes universitarios.
Alegre (2014) llega a la conclusión de inferir que la autoeficacia se interrelaciona con el aprovechamiento; impactando en el comportamiento de los jóvenes universitarios, en la selección que realiza, las fuerzas que utiliza, persistiendo frente a las barreras que se les presentan, los moldes del pensamiento, la resistencia a las emociones que experimentan en el área académica.
La formación universitaria constituye un estadio crítico para el joven universitario, procedimientos donde exista una exigencia en una administración independiente en el manejo del tiempo, pensamiento crítico y capacidades que hacen parte de los requerimientos que la sociedad exige (Valdebenito, 2017).
La planificación y la gestión educativa en el nuevo contexto, podría provocar en los estudiantes nuevos requerimientos estresantes. Permite la reducción del estrés y facilita la culminación de un objetivo como pueden ser los objetivos académicos (Moreta-Herrera et al., 2019).
El aprendizaje debe adaptarse a la vida y experiencia profesional de cada estudiante. Los estudiantes tiene diferentes estilos de aprendizaje, intereses y necesidades, experiencias y conocimiento previo (Delgado, 2019)
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La evidencia empírica encontrada en muestras de estudiantes universitarios ha identificado una relación entre el éxito académico, la inteligencia emocional y la autoeficacia. “Concretamente, la autoeficacia percibida y el rendimiento académico de los estudiantes son factores que se relacionan positivamente.
Entonces los estudiantes que se esfuerzan, persisten, planean, focalizan la atención y, además, procesan la información y utilizan estrategias de aprendizaje tendrían mayores posibilidades de alcanzar los objetivos personales e institucionales” (Covarrubias- Apablaza, Acosta-Antognoni y Mendoza-Lira, 2019)
Sin embargo, no debemos perder de vista que la sobreestimación de las propias capacidades puede deteriorar el nivel de esfuerzo, lo que da lugar a un rendimiento inferior al esperado (Nasir e Iqbal, 2019).
Dentro del contexto educativo, la autoeficacia se ha convertido en uno de los constructos motivacionales de mayor interés por parte de la comunidad académica debido a que los estudios han mostrado que se encuentra asociada, de forma positiva, con el logro de aprendizaje (Lopez y Valencia, 2012). “Los estudios sobre autoeficacia han destacado el papel que desempeña en la motivación académica. La aplicación de la teoría de la autoeficacia de Bandura en el ámbito educativo muestra cómo los estudiantes con altas expectativas de autoeficacia gozan de mayor motivación académica” (Galleguillos-Herrera y Olmedo-Moreno, 2019).
La autoeficacia percibida fomenta expectativas positivas sobre el futuro, para conservar un alto concepto de sí mismo, para percibir la satisfacción de la vida y para experimentan emociones más positivas. La autoeficacia tiene también se ha encontrado en correlación negativa con los síntomas de los trastornos de ansiedad y la depresión (Demirtaş, 2020).
Para Mao, Yang, Bonaiuto, Ma y Harmat (2020) las personas que tienen un bajo nivel de autoeficacia tienen más probabilidades de tener opiniones negativas y pesimistas sobre su yo interno y su entorno externo. Por el contrario, un fuerte sentido de autoeficacia es un caldo de cultivo para cultivar sentimientos positivos, lo que ayuda a las personas a enfrentar mejor los desafíos que
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enfrentan y aprovechar las oportunidades vitales para los puntos de inflexión de la vida. En este sentido, consideramos que la autoeficacia puede predecir la autoestima de las personas.
El nivel de autoeficacia predice cómo funcionan las personas en términos de elección de comportamiento, gasto de esfuerzo y persistencia, patrones de pensamiento y reacciones emocionales. Actualmente está bien establecido, a partir de diversos estudios, que la autoeficacia tiene un papel importante en predecir el nivel de aplazamiento académico (Özer & Yetkin, 2018). La autoeficacia del alumnado se relaciona positivamente con la adaptación académica.
En estudios previos se ha determinado además, que los mismos estudiantes con conductas positivas como: mayor confianza en sus capacidades intelectuales y aptitudes presentan mejores estrategias de afrontamiento de problemas, lo que supone una mayor percepción de su autoeficacia. El análisis de la literatura previa lleva a la idea de que la autoeficacia es una importante que puede influir en el rendimiento de un individuo en un área en particular (Nasir e Iqbal, 2019).