INTRODUCCIÓN
1.2 Bases teóricas
1.2.6 La autoeficacia en la teoría social cognitiva
“En el ámbito de la psicología, al comienzo de la segunda revolución cognitiva, se origina un nuevo paradigma contrapuesto al conductismo. En dicho paradigma se plantea el estudio de los procesos internos del individuo, identificándolos como procesos dinámicos del sujeto. Es aquí, cuando Bandura se apoya en su teoría social cognitiva, abandonando el determinismo ambiental de la teoría conductista y describiendo al ser humano como un sujeto capaz de crear y modificar sus propias condiciones de vida.” Así, y tras finalizar la década de los setenta, se propone la “Teoría de la Autoeficacia”.
La Teoría de Autoeficacia de Bandura (1997) ha generado en los últimos años, un creciente cuerpo de investigación empírica en diversas áreas de las teorías cognitivas (Calderon, Carreño, Micin y Urzúa, 2019). Es uno de los principales componentes de la agencia personal que la Teoría Social Cognitiva postula como parte de los factores internos que, junto a los sistemas sociales externos, motivan y regulan el comportamiento (Moran et.al, 2019).
La "Teoría Social-Cognitiva" se refiere a los juicios de la gente sobre su capacidad para organizar y ejecutar cursos de acción necesario para lograr los tipos de actuación designados (Demirtaş, 2020).
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“La noción de autoeficacia proviene de la teoría social cognitiva, la cual establece que el comportamiento humano es el resultado de la interacción recíproca entre factores personales, conductuales y ambientales” (Lopez y Valencia, 2012, p. 30).
La teoría de la autoeficacia ha propuesto que todo comportamiento opera a través de un mecanismo común: las expectativas del individuo con respecto al dominio personal y éxito, frente a una determinada tarea (Calderon et al., 2019) La teoría de Bandura constituye una perspectiva sociocognitiva de la personalidad que enfatiza los procesos cognitivo-afectivos en el desarrollo de la personalidad y sobre esa premisa de estos procesos, las personas generan creencias sobre sí mismas y su relación con la sociedad el medio ambiente.
Desde un enfoque sociocognitivo, “el origen de la autoeficacia puede ubicarse inicialmente en relación con la teoría del aprendizaje social propuesta por Bandura (1989) mediante la cual puede explicarse la autorregulación y la autoeficacia como la organización autónoma la cual puede desarrollar una persona sometiendo la conducta a diferentes funciones cognitivas, afectivas o motivacionales entre otras que marcan un camino de acción dentro de un contexto ambiental determinado”. Entonces, considerando un aspecto importante del auto sistema, la autoeficacia implica la autorregulación de la cognición procesos, motivación y estado afectivo y fisiológico. (Demirtaş, 2020, p.2).
Boahene, Fang y Sampong (2019):
La Teoría del aprendizaje social describe esencialmente cómo los componentes ambientales y cognitivos trabajan juntos para producir un cambio en el comportamiento y el patrón de aprendizaje de un individuo. La teoría del Aprendizaje social considera el aprendizaje como un proceso social en el que los individuos se iniciarán por sí mismos, controlarán el aprendizaje y harán un esfuerzo determinado por desarrollar el conocimiento mediante sus propios esfuerzos, creando y conectando información. (p. 3)
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El concepto de autoeficacia sugerido por Bandura ha influido y viene influyendo en la investigación psicológica de las últimas décadas (Gazo, Mahasneh, Abood y Muhediat, 2020).
El núcleo de la teoría de la autoeficacia explica que las personas pueden ejercer influencia sobre lo que hacen. La teoría de la autoeficacia se basa en la teoría cognitiva social y conceptualiza la interacción persona-comportamiento-ambiente como reciprocidad triádica, la base del determinismo recíproco. La reciprocidad triádica es la interrelación entre persona, comportamiento y entorno; El determinismo recíproco es la creencia de que el comportamiento, los factores cognitivos y otros factores personales, así como las influencias ambientales, operan interactivamente como determinantes el uno del otro. (Gazo, Mahasneh, Abood, & Muhediat, 2020, .p 72).
Bandura (1977) define a la autoeficacia con un constructo que engloba pensamientos referidos a su capacidad para organizar y ejecutar los cursos de acción necesarios para conseguir determinados logros. Según este autor, los eventos sobre los que se ejerce esta influencia son muy variados, pudiendo aplicarse a procesos de pensamiento, a estados afectivos, a la puesta en marcha de acciones, al cambio de las condiciones ambientales o a la autorregulación de la motivación (citado en Galleguillos-Herrera y Olmedo-Moreno, 2019).
Las creencias de autoeficacia estarían conformadas por dos tipos de expectativas; las expectativas de eficacia, la creencia de poder llevar a cabo una determinada conducta, y las expectativas de resultados, la creencia de que llevar a cabo determinada conducta, llevara a alcanzar determinado resultado” (Calderon et al., 2019, p.
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La teoría de autoeficacia de Bandura asevera que las personas con una alta autoeficacia, tendrían más posibilidades de emprender y comenzar un ejercicio o tarea. Las evaluaciones optimas de la autoeficacia permiten al individuo, no solamente desarrollar sus acciones, sino también de ejecutar e instaurar relaciones sociales saludables (Irizarry-Robles, 2015). Establecer
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metas más altas para uno mismo y un compromiso resistente con ellas depende de cuán grande sea la autoeficacia percibida.
Para Mao, Yang, Bonaiuto, Ma y Harmat (2020), los comportamientos realizados en la actividad están regulados y motivados por una integración de factores sociales ambientales externos e internos autoinfluyentes basados en factores sociales postulados por la TSC de Bandura (1997).
Bandura (1997) “la conceptualiza como un proceso multidimensional y dinámico que influye en el comportamiento, la motivación y el afecto. Por ello, los individuos pueden cambiar aspectos de sí mismos y las situaciones mediante su propio esfuerzo”(Chau & Vilela, 2013).
Según Bandura (1993):
“La motivación y la conducta están reguladas por las creencias y expectativas de la gente que, pueden ser de tres tipos. 1. Las expectativas de la situación: Los resultados se producen por eventos ambientales, sin que necesariamente medien las acciones de la persona. 2. Las expectativas de resultado: Tienen que ver con la creencia de que determinadas conductas producen determinados resultados. 3. Las expectativas de autoeficacia o autoeficacia percibida: Se ligan con la creencia de la persona de tener las capacidades suficientes para hacer correctamente una determinada tarea”. (citado por Zamora-Araya y Rica; 2020, p.77).
En este trabajo, nos centramos en la autoeficacia académica como la porción del constructo global de autoeficacia relacionado específicamente con el aprendizaje. La autoeficacia académica se corresponde con las explicaciones de los alumnos sobre sus logros y es vista como instrumental para el logro académico (Camelo-Lavadores, Sánchez-Escobedo y Pinto-Sosa, 2017)
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