CAPÍTULO I: MARCO TEÓRICO Y CONCEPTUAL
1.3. La Cooperación Internacional
43 Quinto, se evalúa el desarrollo de capacidades. Este monitoreo se puede realizar de diversas formas, como por ejemplo el número de talleres realizados o el total de personas capacitadas (PNUD, 2009, pp. 20-30).
Hasta aquí podemos mencionar dos aspectos principales. Primero, los foros de diálogo interestatales (o intergubernamentales) sobre migración tienen un impacto en la gobernanza migratoria a nivel regional al permitir la definición de una agenda común y los temas a tratar, el consenso y la convergencia de posiciones, y la implementación del nuevo enfoque. Entre sus beneficios se encuentran el intercambio de información y BBPP (en materia migratoria), elementos que podemos considerar como parte del desarrollo de capacidades de los funcionarios de los Estados miembros que participan en esta clase de foros.
Segundo, debido a que uno de los objetivos originales del Proceso de Quito fue el intercambio de información y BBPP, hemos analizado estos conceptos unidos a un efecto derivado de este: el desarrollo de capacidades nacionales de los representantes de los Estados miembros. Ello como resultado de su participación en las reuniones de trabajo de estos foros. Entendido así, consideramos necesario describir qué es la cooperación internacional.
44 Además, al ser la migración internacional una de las principales manifestaciones de la globalización, esta no puede gestionarse de manera unilateral. En ese sentido, la gobernanza migratoria debe ser entendida como una forma de mejorar la cooperación y coordinación entre los Estados para lograr una migración mejor regulada y respetuosa de los derechos humanos de los migrantes. Los Estados no pierden poder de decisión en el tema migratorio, sino que adquieren mejor control sobre el tema a través de la gobernanza migratoria. Unida a ella, la cooperación internacional contribuye a los objetivos nacionales en materia migratoria (AGNU, 2013, p. 19).
Consideramos necesario remarcar la relación entre la cooperación internacional, la gobernanza migratoria y el tratamiento de los migrantes desde la perspectiva de los derechos humanos. Para ello, iniciamos señalando que los art. 55 y 56 de la Carta de la ONU consideran necesario que los Estados cooperen entre sí. A su vez, la Resolución 2625 (XXV) de la ONU menciona que es deber de los Estados cooperar en el marco de las relaciones internacionales, independientemente de las diferencias que pudiesen existir entre sus sistemas políticos, económicos y sociales, a fin de mantener la paz, la seguridad, y promover la estabilidad y el progreso internacional (ONU, 1970, p. 173).
Igualmente, esta declaración señala que es deber de los Estados cooperar para promover el respeto universal de los derechos humanos y las libertades fundamentales de todas las personas (ONU, 1970, p. 173). En el marco de protección de los derechos humanos también se ha buscado incorporar un derecho a la solidaridad internacional basado en la Carta de la ONU, la DUDH (AGNU, 1948) y los tratados internacionales de protección de los derechos humanos. Este derecho estaría compuesto por dos elementos: la cooperación internacional y la solidaridad preventiva. El primero sería el componente operacional por el cual la comunidad internacional previene, impide o mitiga situaciones perjudiciales a los derechos humanos en la esfera internacional. De esta forma, se expresa la solidaridad preventiva, el cual sería el segundo elemento de este derecho (AGNU, 2015, p. 11).
En ese sentido, se ha buscado configurar la cooperación internacional dentro de la ONU como un deber de la comunidad internacional que contribuya a asegurar el
45 cumplimiento de las obligaciones de los Estados en relación con la protección mínima que deben brindar a las personas. Esto con base en el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (PIDESC), cuya protección es considerada como el umbral mínimo que todas las políticas de desarrollo deben respetar (AGNU, 2015, pp. 14-15). Consideramos que, a propósito de la migración, la cooperación internacional puede tomar tres formas: CID, CSS y ayuda humanitaria. Ahondaremos un poco más en estos conceptos.
1.3.1. La Cooperación Internacional para el Desarrollo (CID)
La primera forma de cooperación internacional corresponde a la CID, que es el conjunto de acciones realizadas por entes gubernamentales, organismos administrativos, instituciones internacionales y entidades de la sociedad civil de un país o países, cuyo objetivo es mejorar las condiciones de vida de las personas e impulsar los procesos de desarrollo de países que se encuentren en una situación de vulnerabilidad social, económica o política (Ayllón, 2011, p. 9). Para Ayllón (2011), un aspecto indisociable de la CID es la existencia de una cierta condicionalidad para su prestación, basándose en criterios como los aspectos políticos o el respeto a los derechos humanos (Ayllón, 2011, p. 10). Así, la CID también ayuda a los países desarrollados a asegurar algún tipo de ventaja en áreas como la política internacional.
Esta definición difiere de lo anteriormente señalado dentro del marco de la ONU (2015) en donde se establece que la CID, además de ser un deber incondicional de la comunidad internacional, debe tener un propósito relacionado con el desarrollo (AGNU, 2015, p. 15). Sin embargo, debido a que este tipo de cooperación se realiza en la esfera de las relaciones internacionales, señalamos que la condicionalidad a la que alude Ayllón siempre se encuentra presente: para que la CID se produzca, los países deben establecer mutuos acuerdos sobre los alcances y objetivos de esta cooperación, por ejemplo, el tratamiento de los flujos migratorios.
46 1.3.2. La Ayuda Humanitaria
La segunda forma de cooperación internacional es la ayuda humanitaria, también denominada “ayuda humanitaria”, “asistencia”, “socorro”, “socorro de emergencia” o
“acción de socorro”. Así, se refiere a las labores de asistencia, protección y promoción que buscan atender las necesidades humanitarias generadas como resultado de peligros naturales, conflictos armados u otra causa, además de la preparación y respuesta para situaciones de emergencia (como crisis humanitarias). Los objetivos de la acción humanitaria son salvar vidas, reducir el sufrimiento a corto plazo para preservar la dignidad de la persona, abrir el camino a la recuperación social, política o económica, y buscar soluciones duraderas para el desplazamiento (OIM, 2019c, p. 15).
1.3.3. La Cooperación Sur-Sur (CSS)
El tercer tipo de cooperación internacional es la denominada CSS. La Agencia Peruana de Cooperación Internacional (APCI) define este tipo de cooperación como la interacción entre dos o más países en desarrollo que buscan alcanzar determinados objetivos a través del intercambio de conocimientos, aptitudes, recursos y conocimientos técnicos; intercambio que se realiza bajo los principios de horizontalidad, consenso y equidad (APCI, 2016, p. 7). Hay que mencionar que esta clase de cooperación es considerada por la Política Nacional de Cooperación Técnica Internacional (PNCTI) del 2012 como un instrumento estratégico importante para el intercambio de experiencias y capacidades entre los países en desarrollo, dicho intercambio se puede presentar en dos modalidades: Cooperación Horizontal Sur-Sur y Cooperación Sur-Sur y Triangular (APCI, 2012, p. 42).
47 1.3.4. La cooperación internacional en el Perú
Según la PNCTI (2012), la cooperación internacional en el Perú tiene tres modalidades: Técnica, Financiera y Ayuda Humanitaria. La primera, busca apoyar a países en vías de desarrollo a través de la transferencia de técnicas, tecnologías, conocimientos, habilidades o experiencias en determinadas áreas. La segunda, que puede ser reembolsable y no reembolsable, consiste en la asignación de recursos en efectivo por parte de países u organismos internacionales de cooperación para apoyar intervenciones, donaciones, asistencia humanitaria u otro tipo de ayuda hacia países en vías de desarrollo. La tercera, se orienta a prestar ayuda y auxilio en forma de bienes o servicios a víctimas de catástrofes naturales o antrópicas, y en forma de donaciones de carácter asistencial y educacional (APCI, 2012, p. 39).
La CID comprende la cooperación técnica y la cooperación financiera, en sus dos modalidades; sin embargo, la CID materia de la PNCTI solo abarca la cooperación técnica y financiera no reembolsable cuya rectoría recae en la APCI. Además, según el Decreto Legislativo N.° 719, es facultad del Estado vigilar que la cooperación técnica guarde armonía con la política de desarrollo a nivel nacional y regional. En ese sentido, se busca que el proceso de inversión sea promovido y facilitado por estas acciones de Cooperación Técnica Internacional (CTI) (DL N.° 719, p. 1).
Igualmente, según el art. 2 de este Decreto Legislativo, la CTI es definida como el medio por el cual el Perú recibe, transfiere y/o intercambia recursos humanos, bienes, servicios, capitales y tecnología de fuentes cooperantes externas para complementar y contribuir a los esfuerzos nacionales en tres áreas. Primero, apoyar en la ejecución de actividades y proyectos prioritarios para el desarrollo del país y sus regiones, en especial en los espacios de mayor pobreza y marginación. Segundo, adquirir conocimientos científicos y tecnológicos para adaptarlos y aplicarlos en el Perú, así como facilitar la adquisición de conocimientos nacionales similares a los extranjeros.
Tercero, brindar preparación técnica, científica y cultural a los peruanos en el país o en el exterior, y a los extranjeros que se encuentren en el Perú (DL N.° 719, p. 1).
48 Sin embargo, aunque esta definición se refiere a la cooperación eminentemente técnica de capacidades, la PNCTI señala que en la práctica se incluyen otros tipos de cooperación no reembolsable. Así, abarca el financiamiento de actividades hacia la población de países en desarrollo, las que aumentan el nivel de conocimientos, competencias, habilidades prácticas y/o aptitudes productivas; así como los servicios de consultorías, apoyo técnico o suministro de competencias prácticas para un proyecto considerado de importancia capital. Es decir, se incluyen todos los componentes no reembolsables de apoyo internacional, por lo que se emplea de forma sinónima el término Cooperación Internacional no Reembolsable (CINR) (APCI, 2012, p. 40).
Entendido así, la CINR (o CTI) se divide en tres categorías, cada una de ellas con sus respectivas subcategorías. La primera categoría identifica el origen de los recursos; es decir, si la fuente de financiamiento es pública, privada o mixta. La segunda categoría clasifica la cooperación por el nivel de desarrollo del país cooperante. Por lo tanto, aquí se consideran dos subtipos: Norte-Sur o Sur-Sur. Finalmente, la tercera categoría cataloga a la CTI según el número de fuente y/o receptores involucrados: bilateral, multilateral o triangular. Además, al incluir todos los componentes no reembolsables, también se incluye a la ayuda humanitaria dentro de este ámbito (APCI, 2012, p. 41).
Finalmente, hay que mencionar que en el 2019 se aprobó la “Declaración de Política de Cooperación Técnica Internacional del Ministerio de Relaciones Exteriores” que busca contribuir a afianzar el papel dual del Perú (receptor y oferente). Dentro de sus lineamientos, podemos mencionar el fortalecimiento de la CSS en países de ALC y otras regiones; el fortalecimiento de la participación del Perú en espacios de diálogo regional y foros internacionales vinculados a la cooperación internacional; y el fomento y fortalecimiento de los espacios de diálogo y coordinación entre los diversos actores del desarrollo (MRE del Perú, 2019a, p. 2).
Consideramos que uno de los logros principales del Proceso de Quito es la vinculación con espacios de cooperación internacional que aportan con estas tres modalidades de cooperación. Así, en el presente trabajo analizaremos el rol de este foro técnico intergubernamental en la gobernanza migratoria sudamericana y en la captación de
49 cooperación internacional. Específicamente, nos enfocaremos en el papel que tiene en estos temas en relación con la crisis migratoria venezolana. Ahondaremos ahora en cómo se inserta la migración venezolana en las tendencias migratorias de ALC.