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LA IGLESIA DURANTE LA ÉPOCA COLONIAL

In document introducción (página 96-99)

a) LA INFLUENCIA DEL CLERO EN LA VIDA DE LA SOCIEDAD COLONIAL.

Fue efectiva y decisiva la influencia del clero en la vida colonial; a él se recurría desde el nacimiento hasta la muerte, en necesidad o en gozo. Ejerció gran poder espiritual, político y económico, sobre las familias, la sociedad y los gobernantes. Desarrollaba su influencia en los templos, escuelas, hospicios y hospitales.

Tan importantes eran la autoridad y el poder espiritual y político de la Iglesia Católica, que la opinión de ella se solicitaba y se escuchaba en los momentos más difíciles de la vida pública y privada.

b) LAS ÓRDENES RELIGIOSAS.

La primera orden religiosa que llegó a la Nueva España, fue la de los FRANCISCANOS en 1523, y entre ellos venía Fray Toribio de Benavente, llamado por los indios Motolinía, y Fray Pedro de Gante.

En 1526 llegaron los DOMINICOS, entre los que no puede olvidarse a Fray Bartolomé de las Casas, defensor de los indios.

En tercer lugar llegaron los Agustinos y después los jesuitas que tomaron a su cargo la enseñanza, y por ultimo llegaron los mercedarios, los carmelitas y los benedictinos.

Estas órdenes religiosas integraban el clero regular, vestían de habito, vivían en conventos y estaban sujetos a reglas.

c) ENCOMIABLE LABOR DE LOS PRIMEROS MISIONEROS. RELEVANTE LABOR A FAVOR DE LOS INDIOS DE FRAY PEDRO DE GANTE. FRAY MARTIN DE VALENCIA, MOTOLINÍA, FRAY BARTOLOMÉ DE LAS CASAS, DON VASCO DE QUIROGA, ETC.

Los franciscanos fueron recibidos por Cortés con sumisión y respeto, y esta misma actitud lograron de los indios por su calidad, comprensión y paciencia infinitas.

Los primeros misioneros entregados por completo a su deseo de ganar almas, no escatimaron esfuerzo recorriendo caminos, afrontando peligros, socorriendo y ayudando con su amor tan sincero a los indios, que con el fueron quebrantando su desconfianza y sus dudas ante estos frailes pobres y virtuosos que nada pedían y lo daban todo. Su labor fue tan grande y tan benéfica, que México y los mexicanos nunca acabaremos de agradecerla.

No sería posible olvidar a Fray Pedro de Gante, fundador en Texcoco de la primera escuela de la parte continental de América;

Fray Martin de Valencia, bajo cuya dirección se organizó la propagación religiosa; a Motolinia, quien se distinguió por su gran amor y caridad hacia los naturales; a Fray Bartolomé de las Casas, incansable defensor de los indios ante los abusos de los encomenderos o a don Vasco de Quiroga, fundador del Colegio de San Nicolas en Valladolid y benefactor incansable en Michoacán, en donde impulso los oficios y las artes que todavía perduran al igual que su recuerdo, que se ha hecho imborrable para todos los pobladores de esa región. Fray Junípero Serra, fundador de las misiones de California de San Diego a San Francisco.

d) ARQUITECTURA FRANCISCANA.

La arquitectura franciscana es severa y recia, de acuerdo con los peligros y necesidades de los primeros días de la colonia, en que los ataques de los indios eran frecuentes en los lugares alejados.

Se distingue por su aspecto de fortaleza, con grandes contrafuertes y pocas ventanas, siempre enrejadas y l fachada sobria con escasos adornos; de estas iglesias se encuentran ejemplares muy hermosos en todo el país.

e) EL REAL PATRONATO.

El real patronato fue concedido por el Papa Alejando VI, a los reyes católicos de España en 1501, autorizándolo para el cobro de

“diezmos” a perpetuidad, de los países conquistados, con obligación de convertir a los indios al catolicismo y construir iglesias para el culto. Esto aseguraba el poder político de España y el dominio espiritual de la Iglesia.

Por este motivo, los reyes de España señalaban los límites de las diócesis,

nombraban a los obispos y arzobispos, elegían o daban su aprobación a los lugares donde se construyeran iglesias, hospitales, monasterios, etc.; por tanto, los reyes eran en realidad los jefes de la Iglesia Católica en América, representados por los virreyes, y las ordenes pontificias debían recibir la aprobación del consejo de indias.

f) LUCHAS ENTRE EL CLERO REGULAR Y EL SECULAR.

Para la organización y administración eclesiásticas, el país fue dividido en diócesis, gobernadas por un obispo o un arzobispo. Las diócesis comprendían a las parroquias, que estaban a cargo de los “curas párrocos”. Para desempeñar los puestos de obispo, arzobispo o cura, fueron nombrados frailes de las ordenes religiosas, y así el obispo de México fue Fray Juan de Zumarraga; el de Michoacán, don Vasco de Quiroga; el de Chiapas, Fray Bartolomé de las Casas.

Al llegar a Nueva España el clero secular, o sea el formado por sacerdotes que no viven en conventos, los frailes se opusieron a entregarles las parroquias que ellos administraban, originándose por este motivo verdaderos motines y oponiéndose al cumplimiento de las ordenes superiores.

En estas luchas, los frailes se vieron decididamente apoyados por los indígenas y por el pueblo, al que ellos exaltaban con sus prédicas, en tanto que las autoridades daban fuerza y razón al clero secular.

g) LA INQUISICIÓN.

La inquisición, que en España se instituyó para perseguir la herejía, fue introducida a la Nueva España. El tribunal del Santo Oficio estuvo a cargo de los Dominicos, y su misión era vigilar la fidelidad a la iglesia y al gobierno español, por tal motivo eran perseguidos y condenados los judaizantes y protestantes españoles o extranjeros, quedando exentos los indígenas por estar recién convertidos.

También por medio de la “censura eclesiástica” impedían la entrada y circulación de libros considerados como prohibidos, exponiéndose a persecuciones y castigos los que infringieran tal disposición.

La simple sospecha de una denuncia, ponía en peligro la vida, la honra y la hacienda del acusado, quien era aprehendido, encarcelado y sometido a interrogatorios y crueles tormentos, por lo que la inquisición se hizo temida y odiosa.

Las penas eran severas: prisión, azotes, tormentos diversos, pérdida de bienes y aun la muerte en la hoguera.

El tribunal del Santo oficio ejercía acción contra todos, aun los mismos funcionarios, y ni el Consejo de Indias podía intervenir, de manera que fue para la iglesia el organismo más efectivo para imponer su dominio espiritual.

h) LUCHAS ENTRE EL PODER CIVIL Y LA IGLESIA.

Cuando a autoridad eclesiástica se oponía el poder civil, surgían naturalmente las dificultades, como aconteció entre el Obispo Zumárraga y la Primera Audiencia; y entre el obispo Juan Pérez de la Serna y el Virrey Carrillo de Mendoza y Pimentel. En ocasiones ni la fuerza del rey o de la excomunión solucionaba el conflicto, que degeneraba en motines o rebeliones; esto intranquilizaba la paz pública y las conciencias de los pobladores.

i) EXPULSIÓN DE LOS JESUITAS.

La Compañía de Jesús logró monopolizar la educación en la Nueva España y ejercer la dirección espiritual de la alta sociedad, adquiriendo gran fuerza.

Carlos III, queriendo sujetar el poder de la iglesia, dictó varias disposiciones, entre las cuales se limitaba el poder de la inquisición y se decretaba la expulsión de los jesuitas (1767) por creerlos un obstáculo para sus nuevas disposiciones. La Nueva España recibió con desagrado la orden de expulsión, que fue llevada a cabo por el virrey Marqués de Croi.

Esto afectó a la educación y provocó graves motines, especialmente en San Luis Potosí, que fueron sofocados.

j) LA RIQUEZA ECLESIÁSTICA. FUENTES DE ENRIQUECIMIENTO, BIENES DE MANOS MUERTAS.

Al finalizar la colonia la iglesia había acumulado según el historiador Alamán, la mitad de los bienes del país.

Esta riqueza de la iglesia fue lograda por los siguientes conceptos:

1. la explotación de tierras cedidas por el rey y llamadas “mercedadas”.

2. El Diezmo.

3. los donativos privados que comprendían limosnas, herencias, dotes de profesas, productos de servicios dominicales, bautizos, matrimonios y reditos por prestamos garantizados en fincas o terrenos.

A las propiedades de la iglesia se les llamaron de manos muertas por improductivas, pues el clero no trabajaba sus tierras, los hombres del campo se veían privados de esas posibilidades de trabajo, y la economía del país resentía, ya que solo una mínima parte de esas propiedades se daban en arrendamiento y producían.

LO QUE DEBES RECORDAR SOBRE LA IGLESIA EN LA ÉPOCA COLONIAL.

a) La influencia del clero en la vida colonial fue constante y decisiva en la familia, la sociedad y los gobernantes.

b) Vinieron a la Nueva España varias ordenes religiosas; franciscanos, dominicos, agustinos, jesuitas y mercedarios.

c) Cristianizaron, fundaron templos, conventos, talleres, hospitales y propagaron la religión, el idioma, la cultura; enseñaron a los indígenas artes y oficios. Destacaron por su incansable labor: Fray Pedro de Gante, Fray Martin de Valencia, Motolinía, Fray Bartolomé de las Casas, Don Vasco de Quiroga y Fray Junipero Serra.

d) La arquitectura franciscana se caracterizó por su solidez y sobriedad, de acuerdo con las necesidades de su época.

e) El real patronato concedido a los reyes de España por el Papa Alejando VI, aseguró el poder político de la corona y el dominio espiritual de la iglesia.

f) Los frailes se opusieron a entregar las parroquias a los sacerdotes del clero secular, originandose luchas.

g) La inquisición fue el organismo más efectivo de la iglesia para imponer su dominio espiritual.

h) Fueron arias las ocasiones en que se suscitaron luchas entre el poder civil y la iglesia, que algunas veces degeneraban en sublevaciones.

i) La expulsión de los jesuitas en 1767 por el virrey Marqués de Croix, provocó levantamientos en la Nueva España, especialmente en San Luis Potosí.

j) La riqueza eclesiastica durante la colonia aumentó considerablemente. Las fuentes de riqueza fueron las “mercedadas”, donativos privados, diezmos, etc.

Los bienes de la iglesia se llamaron de manos muertas por improductivos.

LA CULTURA

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