Si queremos centrarnos en las paremias más frecuentes del español actual, ¿cómo podemos hacer una selección entre los miles de estas expresiones que se encuentran en los compendios y colecciones que existen? En este trabajo hemos actuado de la manera siguiente.
Para la primera fase de selección se utilizaron 5 colecciones o compendios de paremias: Carbonell Basset (1996); Fernández, M. (1994); Romero, C. (2001); Sevilla Muñoz (la colección de artículos 1994b, 1996 y 1998b); y Ugarte (2001). Con la ayuda de un hablante nativo de español, de España, se examinaron todas las expresiones en estas obras para decidir cuáles podrían considerarse más o menos “frecuentes”,
“conocidas” o “normales”. Con este sistema se estableció una lista provisional de 397 expresiones para utilizar en la segunda fase de selección.
Esta primera fase de selección fue un proceso llevado a cabo con criterios claramente subjetivos. ¿Cómo se puede precisar lo que significan exactamente los términos “frecuente”, “conocido” o “normal”? Sin embargo, es difícil ver cómo se podría precisar más los términos del proceso de selección en esta fase. Es verdad que se podría contar con la participación de más hablantes nativos y examinar un número mayor de compendios de estas expresiones, pero estas posibilidades quedaban fuera de las limitaciones de este estudio. El tiempo de dedicación que ha costado el proceso de selección por parte del hablante nativo en esta fase, que se ha hecho de manera gratuita, ya era bastante. También es posible que otros investigadores utilizaran compendios distintos de los que hemos manejado nosotros en esta fase, o que utilizaran otro sistema de selección diferente.
No obstante, es importante tener en cuenta que a partir de este momento el proceso de selección y de descripción en las demás fases se ha llevado a cabo con criterios objetivos y los resultados podrían ser repetidos por otros investigadores. La lista provisional, una vez establecida en la primera fase, es transparente y los demás procesos de selección también.
Hay que apuntar que en muchas ocasiones el hablante nativo seleccionaba de los cinco compendios unidades fraseológicas que no son paremias sino locuciones y tuvimos que eliminar estas expresiones de la lista provisional. Los siguientes ejemplos pueden ilustrar este problema: acabar como el rosario de la aurora; ir por lana y salir trasquilado; agarrarse a un clavo ardiendo; desnudar un santo para vestir a otro; estar a las duras y a las maduras; matar dos pájaros de un tiro; matar la gallina de los huevos de oro; y ver la paja en el ojo ajeno, y no la viga en el nuestro. Como dice Corpas Pastor: “Resulta particularmente difícil separar [las paremias] de las locuciones de significado traslaticio. Ambas encierran una imagen expresiva, intensa e impactante,
y comparten tropos y recursos fónicos de todo tipo. De hecho, tradicionalmente las locuciones han aparecido diseminadas en las obras paremiológicas del español…”
(Corpas Pastor 1996: 133-134). Es muy importante tener en cuenta que el hablante nativo que no es experto en paremiología puede no distinguir claramente entre estas dos clases de expresiones. De hecho, existen muchas dificultades en este terreno incluso para los estudiosos de esta temática.
En la segunda fase de selección se utilizaron 12 colecciones y compendios: Campos y Barella (1998); Candón y Bonnet (1993); Carbonell Basset (1996); Fernández, M.
(1994); Iribarren (1993); Junceda (1997); Junceda (1998); Moliner (1998); Ripollés y de la Fragua (1997); Romero, C. (2001); Sevilla Muñoz (la colección de artículos 1994b, 1996 y 1998b); y Sevilla Muñoz y Cantera Ortiz de Urbina (1998).45 Se buscó la frecuencia de aparición en estas doce obras de cada una de las 397 expresiones de la lista provisional y se decidió crear una lista maestra formada únicamente por las expresiones que aparecen un mínimo de 3 veces en la totalidad de las 12 obras. Así, por un proceso de eliminación, se estableció una lista maestra con 277 paremias en total.
Esta lista maestra es la que se ha utilizado en las siguientes fases del estudio.46
Para más claridad ofrecemos una representación esquemática de las dos fases que hemos expuesto hasta el momento:
45 Como se habrá observado, las obras de Carbonell Basset, Fernández, Romero, y Sevilla Muñoz se han utilizado en las dos fases de selección. Aparte de los compendios y diccionarios que se utilizaron para las dos fases de selección, hemos consultado también para distintas cuestiones y en distintos momentos del estudio, los siguientes diccionarios y compilaciones: Aranda (2002); Buitrago Jiménez (1995); Calles Vales y Bermejo Meléndez (2001); Candón y Bonnet (1993); Carbonell Basset (1996 y 2002); Carreras y Artau (1950); Castelló (1997); Díaz (2000); Díez Barrio (1987, 1994 y 1996); Doval (1995 y 1997);
García Remiro (2001); Gella Iturriaga (1944); Iscla Rovira (1989); Lloréns Barber (1991); Lucas Ruiz (1998); Maldonado (1960); Martínez Kleiser (1993); Moliner (1998); Real Academia Española (2001);
Reviejo (1995); Ricart Matas (1950); Romero López y Mariscal Muñoz (1998); Sevilla Muñoz (2000);
Sevilla Muñoz y Cantera Ortiz de Urbina (2001); Tena Tena (2006); Vranic (2004); y Zubiri Vidal y Zubiri de Salinas (1980).
46 Otros trabajos que hacen una mención de su propio proceso de selección incluyen, por ejemplo, los siguientes: Blanco, Moreno y Wuattier (1995: 142-143); Bravo-Villasante (1981, 1990: 5); Canellada y Pallares (2001: 16); Casado Conde (2002: 11); Instituto de Enseñanza Secundaria Augustóbriga (2003); y Sánchez Anaya (1998). No siempre se sigue un proceso de selección tan explícito como el nuestro.
FASE PRIMERA – para establecer una lista provisional 5 compendios
Preguntamos al hablante nativo: “¿Cuáles son las expresiones ‘frecuentes’, ‘conocidas’ o
‘normales’ en estos 5 compendios?”
PRODUCTO FINAL: LISTA PROVISIONAL DE 397 EXPRESIONES
FASE SEGUNDA – para establecer la lista maestra 12 compendios
Calculamos nosotros: ¿Cuáles de las 397 expresiones de la lista provisional aparecen un mínimo de 3 veces a lo largo de los 12 compendios?
PRODUCTO FINAL: LISTA MAESTRA DE 277 EXPRESIONES
Los resultados de las distintas fases están representados en las Tablas, de la siguiente manera:47
TABLA 1 – La lista maestra – las 277 paremias en orden alfabético, con el número de veces que aparece cada expresión en el corpus de El País.
TABLA 2 – Las 180 paremias que aparecen en el corpus de El País, en orden de frecuencia.
TABLA 3 – La relación de las expresiones que estaban en la lista provisional pero que no pasaron a formar parte de la lista maestra. (La lista provisional completa se obtiene de la suma de la Tabla 1 y la Tabla 3.)
Aquí ofreceremos unas consideraciones breves sobre cuál de las formulaciones posibles de cada paremia debe figurar en las listas que presentamos.48 En esta cuestión no existe ninguna fuente de autoridad que pueda informar sobre cuáles son las distintas formas canónicas o sus variantes que existen en la actualidad para cada paremia de nuestra lista.
Hemos intentado buscar una decisión razonable utilizando tres fuentes distintas: el consenso de los diccionarios y compendios, si es que existe; los ejemplos reales que han surgido en el corpus de El País, cuando hay ejemplos suficientes para informar una decisión; y el número de casos que aparecen en el buscador de Google.49 Buscando una solución que refleje dentro de lo posible la situación real hoy en día, hemos dado
47 Las Tablas se han organizado de esta manera para evitar repeticiones innecesarias entre una tabla y otra.
48 Bargalló et al. (1999: 251) y Nikoláeva (1994) ofrecen interesantes consideraciones sobre los problemas que surgen en la presentación alfabética de las paremias.
49 Para la utilización de Google para decidir casos parecidos, véase Mogorrón Huerta (2009).
prioridad a los datos reales de El País y de Google pero, obviamente, no son decisiones fáciles.
Hemos buscado una solución que nos sirva para lo que queremos hacer en este trabajo. Nuestra lista de paremias es bastante reducida; no estamos desarrollando un diccionario con miles de expresiones. Sólo nos interesa señalar con algo de seguridad la paremia que queremos identificar en cada momento. Así, en la siguiente lista de ejemplos, todas las formas citadas se consideran variantes de la paremia en cuestión.
Presentamos los ejemplos de manera separada para mayor claridad:50
En todos lados cuecen habas. En todos los sitios cuecen habas. En todas partes cuecen habas.
Hecha la ley, hecha la trampa. Quien hizo la ley hizo la trampa.
La ropa sucia se lava en casa. Los trapos sucios se lavan en casa.
Las comparaciones son odiosas. Las comparaciones son siempre odiosas. Toda comparación es odiosa.
Nadie diga de esta agua no beberé. Nunca diga de esta agua no beberé.
Nunca es tarde si la dicha es buena. Nunca es tarde si la dicha llega.
Si te he visto no me acuerdo. Si te vi no me acuerdo.