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MODALIDADES DE TUTORÍA UNIVERSITARIA

AUTORREGULACIÓN MOTIVACIONAL: DOS CONDICIONES PARA EL ESTUDIO UNIVERSITARIO

CAPÍTULO 4. LA TUTORIA UNIVERSITARIA Y EL PROGRAMA DE ORIENTACION TUTORIAL DE LA UCA DE ORIENTACION TUTORIAL DE LA UCA

1.1. MODALIDADES DE TUTORÍA UNIVERSITARIA

Se podría decir que las necesidades de orientación y desarrollo por parte de los estudiantes universitarios se refieren a su desarrollo académico y formativo; su progreso y preparación profesional y su crecimiento personal. Para dar respuesta a estas necesidades y, atendiendo a las exigencias propias y específicas de del desarrollo universitario, se puede estructurar la orientación en torno a diversas modalidades de tutoría;

las cuales harán mayor hincapié en alguna de dichas necesidades y por eso mismo, pueden recibir la misma denominación que la necesidad a la que dan respuesta.

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Cada modelo incluye objetivos y funciones de intervención muy concretos y diferenciados, aunque en la práctica, los programas pueden tener características que integren más de una modalidad. Tomando en cuenta los desarrollado por diversos autores (Grañeras Pastrana y Parras Laguna, 2008; Lobato et al., 2016; Moreno Ortiz y Sola Martínez, 2005; Pantoja Vallejo, 2009), se describen las características específicas de cada modelo:

Modelo académico: tiene como objetivo brindar acciones de orientación sobre los contenidos y procesos de elaboración de los conocimientos de las materias propias de la carrera de estudio, y la función orientadora la realiza el mismo docente de la asignatura. Su objetivo principal consiste en realizar un seguimiento del proceso de aprendizaje de la materia en particular, brindando orientaciones que faciliten la comprensión y aplicación de los contenidos. Como explican Lobato et al. (2014) puede tratarse, en algunos casos, de que cada docente sea tutor y enseñe la materia a un grupo numeroso de estudiantes, en un tiempo asignado; pero, la mayoría de las veces, se trata de una tutoría más individualizada o realizada a un grupo reducido de estudiantes, donde el tutor puede resolver consultas acerca de la materia o asesorar sobre la elaboración de trabajo, proyectos o resolución de problemas. En todos los casos se concibe la tutoría como una parte intrínseca de su función docente. Es decir que, dentro del contexto de docencia, se concibe la orientación como una acción formativa y de asesoramiento académico de los estudiantes.

Es el modelo con mayor desarrollo en las universidades, recibiendo diferentes denominaciones como como tutoría de curso, tutoría de asignatura, tutoría académica, tutoría académico-formativa o tutoría docente.

Modelo de desarrollo personal: La acción tutorial en este modelo se preocupa de aspectos más allá del campo académico y se centra en lo estrictamente personal. Los objetivos que deben desarrollar están relacionados con el aspecto psicosocial, moral, psicosexual, etc., de la persona.

Se focaliza en una atención personalizada y especializada que apunte a resolver dificultades personales, generalmente de carácter emocional, que afectan el desempeño académico. Quienes llevan a cabo esta intervención son especialistas del área de la psiquiatría o psicología.

Este modelo, también denominado counseling, más desarrollado en la tradición anglosajona de tutoría, tiene como objetivo el desarrollo integral del estudiante y, por ese motivo, la tutoría abarca ámbitos más allá del estrictamente académico, para adentrarse en cuestiones profesionales y personales (Fernández-Salinero Miguel, 2014).

Lázaro (1970, 2002 en Alvarez Pérez y González Afonso, 2008) distingue dentro de la tutoría personal, la tutoría personal informativa-profesional, que atiende a las expectativas y

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orientaciones sobre estudios e intereses de los estudiantes, y la tutoría personal íntimo-personal, que abarca cualquier problema del alumno (intelectual, afectivo, social, académico, profesional, institucional, etc.). Este tipo de tutoría supone un compromiso mayor, tanto para el profesor como para el estudiante, y, por ese motivo, no puede ser impuesto.

A pesar de ser la modalidad menos desarrollada en la enseñanza universitaria, la progresiva presencia de la figura del profesor tutor en los contextos universitarios ha propiciado que los estudiantes se abran más y expresen muchos problemas de índole personal que, sin ser de tipo académico, tienen un efecto directo en el rendimiento académico (Alvarez Pérez y González Afonso, 2008); por lo que comienza a ser cada vez más un tema de abordaje y de asesoramiento tutorial.

Modelo de desarrollo profesional: El tutor, en este modelo, ha de complementar, planificar y coordinar su actividad orientadora con la del tutor en el lugar donde se realizan las prácticas, para ver en qué medida se desarrollan las destrezas y las actitudes personales, académicas y profesionales del alumno, teniendo como referente el perfil profesional en el que está formándose.

Dentro de este ámbito, se pueden encontrar diversos modelos de tutoría que tienen como común denominador, el asesoramiento y la orientación en pos del desarrollo profesional y/o inserción laboral. Como, por ejemplo, la tutoría de servicios, que tiene como finalidad informar y asesorar académica y laboralmente, por parte de técnicos especializado, a todos los estudiantes de la universidad. La tutoría de practicum, que consiste en el asesoramiento al estudiante durante el desarrollo de las prácticas profesionales en una institución o centro profesional. Y la tutoría de investigación, orientado al seguimiento individualizado en el trabajo de investigación en los distintos niveles de formación (grado, pos-grado, doctorado).

Existen también, modelos más integrales que toman aspectos de las tres modalidades descritas, complementando diversas funciones de orientación, como son el caso de la tutoría de titulación (Lobato et al., 2016; Torrecilla Sánchez et al., 2013), la tutoría de pares (Albanaes, Marques de Sousa Soares y Patta Bardagi, 2015; Fernández Martín, Arco Tirado, López Ortega y Heilborn Díaz, 2011; Torrecilla Sánchez et al., 2013) y la denominada e-mentoring o tele-tutoría (Alvarez Pérez y González Afonso, 2008; García Nieto et al. 2004; Pantoja Vallejo, 2009; Risquez y Sanchez-Garcia, 2012).

Tutoría de titulación: Recibe el nombre de tutoría de carrera o de titulación, la modalidad de atención al alumnado a lo largo de toda su trayectoria universitaria. Esta labor la desempeña normalmente un docente que, con un grupo reducido de estudiantes, atiende tanto a dimensiones

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personales como académicas y profesionales de un modo global. Pretende guiar al estudiante en la definición de su proyecto académico profesional fomentando sobre todo la adquisición de competencias transferibles para la posterior vida laboral.

Es, posiblemente, el modelo más completo, puesto que impulsa el desarrollo integral del alumno en sus diversas facetas: intelectual, personal y profesional. No obstante, tiene numerosos requerimientos, entre los cuales, la formación del profesorado en acciones de orientación como los equipos de apoyo, conformados por profesionales del área de la salud y la psicología o psicopedagogía, son indispensables.

Una variante de este tipo de tutoría consiste en la tutoría de curso que tiene los mismos objetivos y funciones que la tutoría de titulación pero se reduce al seguimiento del estudiante a un tramo de su trayecto formativo (Fernández-Salinero Miguel, 2014).

Tutoría entre iguales: Generalmente, la tutoría entre iguales, o también denominada tutoría de pares, se entiende como la ayuda prestada y desarrollada por estudiantes del último curso de grado o de posgrado a un grupo reducido de estudiantes del primer año de los estudios. Se interviene en el ámbito de determinados aspectos de la orientación, relacionados con los aprendizajes y la integración a la vida universitaria. La responsabilidad y la coordinación de estos tutores estudiantes recae en un docente u orientador que dependiente del servicio o unidad de tutoría de la facultad. Entre los objetivos a conseguir con esta intervención, se destacan los siguientes: (1) favorecer la integración en la vida universitaria de los estudiantes con informaciones y orientaciones en asuntos académicos y sociales; (2) fomentar la superación de determinadas dificultades en el aprendizaje y en la maduración de competencias de metodología y trabajo universitario, estilos de aprendizaje; (3) promover la configuración del proyecto de formación en el estudiante y la orientación hacia metas de aprendizaje; (4) proporcionar atención a la diversidad de estudiantes específicos (extranjeros, discapacitados, etc.), y (5) posibilitar la conexión con otros servicios de apoyo universitarios para estudiantes (Casado-Muñoz, Lezcano- Barbero y Colomer-Feliu, 2015; Fernández Martín et al., 2011).

Tele-tutoría: Esta modalidad consiste en desarrollar relaciones tutor-estudiante a través del uso de tecnología a distancia, como, por ejemplo, el correo electrónico; el texto, audio o video conferencias; o una combinación de diferentes medios de comunicación con base en la web.

Puede ser aplicada como modelo único de tutoría o ser un complemento de comunicación junto a la tutoría de carácter más presencial. Cada vez más, la tutoría virtual empieza tener un protagonismo en el ámbito universitario, que en algunos casos podrá ser como complemento de

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la modalidad presencial de tutoría y, en otros casos, como la única modalidad de intervención orientadora (Martínez Clares, Pérez Cusó y Martínez Juárez, 2016). Pero siendo uno u otro caso, ya no se puede negar la importancia de las TIC´s en el ámbito de la orientación.

También, existe la denominada mentoría electrónica o e-mentoring (Angélica Risquez, 2011), que consiste en la tutoría realizada entre pares pero a través del comunicaciones virtuales, como una nueva alternativa orientadora para facilitar la transición de los estudiantes a la universidad.

Se utiliza mayoritariamente en las tutorías centradas en la materia o tutoría académica, como apoyo y orientación durante el proceso de aprendizaje. También, puede ser implementada dentro de los programas de tutoría profesional o laboral para el desarrollo de la carrera profesional.

Respecto a las tutorías con una modalidad de desarrollo personal o psicosociales, se puede utilizar el recurso de tele-tutoría como instrumento de apoyo.

En todos los casos, lo importante es conseguir un espacio apropiado para la comunicación entre el profesorado y el alumnado, que no se limite sólo a responder a las consultas de los estudiantes, sino que, desde una perspectiva integradora, el tutor sea un dinamizador y gestor del proceso de aprendizaje acompañado de los estudiantes.

A pesar de que algunas críticas a esta modalidad de tutoría, resaltan que reduce la comunicación personal; se ha demostrado que las nuevas tecnologías han permitido que la atención de asesoramiento y apoyo al estudiante se incremente, al trascender la exigencia presencial de los implicados en la tutoría (Giner Manso, Muriel de los Reyes y Toledano Redondo, 2013).

Tutoría de la diversidad: Por último, es importante rescatar las acciones de orientación que se están desarrollando en algunas universidades como atención a la diversidad del alumnado con la intención de contribuir a la personalización de su proceso de aprendizaje (Kowalsky y Fresko, 2002; Martínez Clares et al., 2014).

En los últimos tiempos, se ha prestado cada vez mayor atención a las necesidades de orientación de estudiantes universitarios que presentan alguna discapacidad, como parte de una concepción de la formación universitaria más comprehensiva e inclusiva (Alvarez Pérez, 2012).

Por ejemplo, la Ley Orgánica de Universidades, en España, reconoce el derecho del alumnado con discapacidad, a la igualdad de oportunidades y no discriminación , creándose en 2011 el Plan de Acción Tutorial para estudiantes con discapacidad - PATdis (Galán-Mañas et al., 2012), como guía y orientación para los agentes implicados en el proceso formativo de los estudiantes.

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En definitiva, las acciones tutoriales con estudiantes que presentan alguna discapacidad, tendrán como objetivos principales ayudar a optimizar el proceso de aprendizaje, potenciar su autonomía personal y facilitar la maduración de su proyecto personal y profesional (Galán-Mañas et al., 2012).

También, se incluyen dentro de esta categoría las iniciativas de orientación tutorial para estudiantes provenientes de comunidades indígenas, inmigrantes o personas que viven en una situación de pobreza o vulnerabilidad, que con distintas acciones de ayuda, pueden acceder a la educación superior pero requieren de un seguimiento personalizado que asegure su desarrollo académico y profesional (Hanne y Mainardi Remis, 2013).

En definitiva, las diversas modalidades de tutoría ofrecen la posibilidad de visualizar la variedad y diversidad que implica la orientación universitaria y que no se agota en un único modelo de acción, sino más bien, que se complementan e integran en diversos programas de tutoría en el ámbito de la enseñanza superior. La figura 4.2. resume las distintas modalidades de tutoría.

Figura 4.2. Modelos de tutoría

Fuente: Elaboración propia

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