• No se han encontrado resultados

Nacimiento

In document FRANCISCO ALBALAT NAVAJAS, (página 72-82)

II. Francisco María Ramón Severino Albalat Navajas

1. Nacimiento

ventajoso posible o bien ingresando en algún instituto religioso, procu- rando en ambos casos que su dote no menguara demasiado la hacienda familiar. Que un hijo o hija ingresara en la Iglesia era signo de prestigio pero, además, suponía una forma de evitar la degradación y dispersión del patrimonio familiar.

Debido a estas rígidas normas sociales Vicente Albalat fue inscrito muy pequeño para cursar sus estudios primarios en el Seminario Con- ciliar de San Miguel de Orihuela (Alicante), diócesis a la que pertenecía Caudete en estos años. Desde el mismo día de ingreso fue recibido, tutelado y vigilado por el canónico caudetano Francisco Pedrós, rector del Semina- rio, por petición expresa de sus padres115. Su hermano Francisco recibió sus primeros estudios de manos de su padre y en la escuela municipal de instruc- ción primaria, situada en parte del edificio del convento carmelita de San José.

En la sección de niños se aprendía “el arte de leer y escribir, aritmética, gramática y ortografía castellana” junto a “Doctrina Cristiana, Catecismo, Historia Sagrada, Religión y Moral”, además el maestro de gramática estaba obligado a educarlos en las buenas costumbres y llevarlos a rezar el Rosario y a escuchar los Sermones y el Vía Crucis si era Cuaresma. Luego ingresó en la escuela de segunda enseñan- za, o de latinidad, que regentaba un viejo carmelita exclaustrado. El objetivo era prepararlo, quizás por recuerdo e influencia de su abuelo José Navajas, para su ingreso en el ejército. La infancia de Francisco va pasando rápidamente y sin más interés que el nacimiento de sus hermanos menores, en 1847 vino al mundo Jaime; Emigdio en 1849 y en 1851, Margarita.

En la visita de don Félix Herrero Valverde, obispo de Orihuela que realizó a Caudete el 3 de julio de 1847 impartió el sacramento de la Confirmación a 665 muchachos y 517 mujeres; fueron los padrinos de esta multitudinaria ceremonia Gil Gallur, segundo teniente de alcalde, y Josefa Peris, entre los confirmandos aparecen Vicente, Inés, Francisco y Jaime Albalat Navajas116.

Como quiera que Francisco Albalat Pérez fuera aficionado a la caza sus hijos aprendieron desde jóvenes este arte, particularmente resultaron diestros José María y Francisco pues, a la vez que surtían la despensa de su casa, resultó una habilidad muy útil durante sus años de militar.

115 Barón DE ARTAGÁN Príncipe heroico y soldados leales, pp. 223 y 224. Francisco Pedrós García (1-II-1835; 14-XI-1880), además de rector del Seminario fue canónigo doctoral de la catedral de Orihuela. No es posible averiguar otros datos sobre la estan- cia de Vicente en este Seminario pues sus archivos desaparecieron en 1936.

116 APSC, Libro 15 de Bautismos, f. 266r, 315vto y 366r., Libro 2 de Confirmaciones, f. 186r.

Fueron estos años muy fructíferos para la familia Albalat, a juzgar por el gran patrimonio que adquirió, debido en gran parte a que no te- mía Francisco Albalat Pérez intervenir en cualquier tipo de negocio con un margen seguro de beneficio y también auxiliado por disponer de recursos seguros y suficientes para financiar esta expansión. El año 1847 comenzó con el nombramiento de administrador subalterno de Loterías Nacionales en Caudete, cargo que había solicitado el 17 de marzo, sin otra obligación que otorgar un aval de 5.000 reales vellón en fincas a favor del intendente general de Loterías. El aval se firmó el 14 de abril sobre dos huertas en el paraje de las Jornetas. A continuación y como buen negociante, el 4 de mayo, no se pidió un préstamo a sí mismo, pues debería pagar interés, sino que obtuvo de Joaquín Díaz Bordallo 6.000 reales, comprometiéndose a devolverlos el día 8 de septiembre siguiente sin interés alguno. La razón no es otra que, ese mismo día, ha comprado a Juan Vicente Masía por 5.425 reales “un pedazo de tierra viña que tiene en el partido de la Casa de Lillo con tres mil y cien vides” y que linda con otra viña de Francisco. Apenas tres meses después, el 8 de agosto, compra a Andrés García 1/7 de acción del molino de San Vicente por 1.400 reales y el 6 de septiembre devuelve a Joaquín Díaz su préstamo de 6.000 reales117. Al año siguiente, 22 de abril, Francisco compra un cuarto y medio de acción del molino de San Vicente y su hermano José Mª otro cuarto de acción y la cuarta parte de otro cuarto118.

También en 1850 realizan nuevas compras; el 17 de enero José y Francisco Bañón venden un tercio de un cuarto de acción a José Mª Al- balat y un cuarto de acción, por 2.625 reales, a Francisco119. El 23 de diciembre de 1851 Juan Bautista Vespa García vendió también a Fran- cisco “una cuarta de acción de Agua de la de San Vicente de este Termino en Cuatro mil seiscientos cincuenta reales y media cuarta de acción en el molino harinero del mismo nombre en Mil ciento cincuenta reales”120. Además, el 13 de septiembre de 1852 Francisco Albalat compra a Miguel

117 AHPA, Sección Protocolos, Libro 718, ff. 57r. a 58vto.; 93r.; 104r. y 104vto.; 110r.

y 110vto.

118 AHPA, Sección Protocolos, Libro 719, ff. 47r. y 47vto.

119 AHPA, Sección Protocolos, Libro 715, ff. 3r. y 3vto.

120 Esta venta se hizo bajo autorización judicial pues estaban embargadas por la Sub- delegación de Rentas de la Provincia como resultado de la sentencia a costas a que fue condenado Juan Bautista Vespa de resulta de su gestión como depositario municipal.

AHPA, Sección Protocolos, Libro 720, ff. 120r. y 120vto.

Bañón Vinader una cuarta y la mitad de otra cuarta del molino de San Vicente por 1.600 reales. Por último y a pesar de todas estas compras, aún dispone Francisco de liquidez suficiente para prestar, el 30 de enero, a Francisco Martínez Masía 4.720 reales. Es un préstamo sin intereses “a devolver la expresada cantidad en moneda de oro o plata corriente para el día quince de agosto”121.

A las primeras compras de terreno en el paraje de la Cañada de las Carrascas allá por 1840 le siguieron con los años otras de fincas conti- guas, algunas en copropiedad de Francisco Albalat Pérez con su hermano José María y otras el primero solo, sin olvidar las consiguientes mejoras:

se taló y roturó parte del bosque de pinos colindante para aumentar la superficie de terreno cultivable y dado que este suelo es bastante pobre, con poca profundidad, grandes piedras y fuertes pendientes, hubo que proceder a su cultivo en bancales, usándose mulas en vez de los tradicio- nales bueyes, éstas no sirven para profundizar la tierra pero sí aran más deprisa. Ordenó plantar casi todo el terreno de viñas y olivos en las zonas de más pendiente, destinando el resto a cereal, trigo y cebada122; luego vendría la construcción de una casa para los labradores y otra más sun- tuosa para la familia Albalat, cuadras, bodega, pajares y un pozo que, al captar poco agua, hizo necesaria la existencia de varios aljibes. Este gran esfuerzo por contar y almacenar agua se debía al propósito de formar un enorme rebaño de ovejas y cabras que aprovecharan los cercanos mon- tes como pastizales, así como a comerciar con los frecuentes ganados trashumantes. Las obras se terminaron en 1852 pero no así las adquisi- ciones de terreno y nuevas plantaciones, pasando a ser la finca resultante

121 AHPA, Sección Protocolos, Libro 720, ff. 30r. a 31r. y 133r. a 134r.

122 El propósito de aumentar la superficie cultivable responde a la creencia de que se obtenía una mayor producción pero ocurre que casi nunca ocurría así pues, como es el caso, se roturaban terrenos de pastos o forestales que no podían alcanzar los ren- dimientos convenientes. Se conseguía un aumento absoluto pero el rendimiento por hectárea disminuía considerablemente. Además, dada la escasa calidad de la tierra y el nulo empleo de abonos, todavía no se conocían los químicos y el estiércol se em- pleaba en huertas y regadíos, se debía recurrir a dejar las parcelas en barbecho en años alternos o, como mucho, uno de cada tres. El primer razonamiento hubiera resultado válido si se hubieran, por ejemplo, puesto las tierras en regadío o se hubiera invertido en innovaciones técnicas que permitían aumentar el rendimiento por hectárea sin au- mentar la superficie.

conocida como Casas de Albalat123. Demostraron los hermanos Albalat una tremenda agudeza y visión de futuro pues fundaron su hacienda en el emergente Camino Real entre Valencia y Andalucía oriental, por Almansa, en vez del llamado Camino de Madrid, o de Aníbal, por Mon- tealegre; opción que confirmaría el Marqués de Salamanca al construir su ferrocarril por este corredor.

Por otro lado, el 30 de marzo de 1848 había nacido en Laybach (Ili- ria, Suiza) don Carlos María de los Dolores, Juan, Isidro, José, Francisco, Quirino, Antonio, Miguel, Gabriel, Rafael de Borbón y Austria-Este124, sobrino del pretendiente carlista español, Carlos VI o Conde de Mon- temolín, e hijo de Juan de Borbón, luego Juan III, y de María Beatriz de Austria-Este. Don Carlos, futuro Carlos VII, marcaría mucho e influiría más en el devenir de Francisco Albalat.

123 AHPA, Sección Protocolos, Libro 1.322, ff. 1.439r a 1.516vto. Las casas y sus dependencias anexas forman un gran cuadrado abierto por un lado. A poniente y apro- vechando la pendiente del terreno, se situó el muelle de descarga de la uva y la bodega, con maquinaria de “Antonio Botella, constructores. Alcoy”. En el otro lado estaban las cuadras de los animales de tiro y de las ovejas. En el lado corto se encontraba la casa de los dueños, donde la familia pasaba gran parte de los veranos. Esta vivienda está pro- tegida de los fuertes vientos por los edificios de la bodega y las paredes de las cuadras, además y por estar orientada al levante aprovecha los pocos rayos de sol en invierno a la vez que un gran olmo, seco por la grafiosis y hoy desaparecido, proporcionaba una preciosa sombra en el verano. Detrás de esta vivienda existe otra destinada a los trabajadores de la finca, caseros, peones, labradores y pastores.

La fecha de construcción todavía se puede leer en la pared que cerraba el espacioso huerto. Se da la casualidad que Gabino Ponce Herrero y José Luis Simón García en su Contribución al estudio del itinerario de la vía Augusta. Los restos de una calzada en el corredor de Almansa, aparecido en I Congreso de Historia de Castilla-La Mancha, Tomo IV, pp. 161 a 170, atribuyen el nombre de estas casas a la cercana calzada ro- mana y no al apellido de sus creadores a la vez que le otorgan una mayor antigüedad a la construcción.

124 La familia carlista permanecía exiliada en la corte de Francisco V, duque de Mó- dena (Italia), pero debido a una revuelta debieron de exiliarse, naciendo don Carlos en Suiza en la más extrema pobreza y anonimato. Poco después regresó toda la Familia a Módena, donde Carlos fue educado por Monseñor Galvani luego por el P. Francisco Ignacio Cabrera. Aunque don Carlos hablaba normalmente el castellano siempre lo hizo con acento extranjero, pero su deseo de mejorarlo y de conocer España fue impe- dido por las órdenes de su madre. La separación de sus padres y el distanciamiento de su padre, don Juan, de la doctrina tradicionalista, pues se declaró varias veces liberal y aceptó como reina a Isabel II, produjo una ruptura entre el contenido histórico del car- lismo y el heredero de la ya entonces denominada legitimidad. El conflicto se resolvió gracias a que su abuela la Princesa de Beira le nombró su heredero ideológico legítimo.

El 8 de diciembre de 1853 el Gobierno de José Luis Sartorius fue derrotado en la discusión de la Ley general de Ferrocarriles y, en vez de dimitir Sartorius, decidió suspender las sesiones de las Cortes. Esta maniobra le provocó grandes enemigos dentro y fuera de su partido, entre ellos Antonio Cánovas y el Marqués de la Vega de Armijo; ade- más fue ésta la causa detonante del inicio de un movimiento subversivo de ideología liberal pero que nació dentro del propio partido moderado que sostenía al Gobierno. Con el propósito de acabar con la corrupción generalizada y el escandaloso favoritismo a la sombra del poder el 20 de febrero de 1854 hubo un intento fallido de pronunciamiento militar en Zaragoza y el 20 de junio se produjo otro en Madrid; el día 30 y en Vicál- varo (Madrid), el general Leopoldo O´Donnell y Jorris también se suble- vó con una porción del ejército y, tras una escaramuza con tropas leales, decidió retirarse hacia el sur en espera de apoyos. Esta última insurrec- ción fue apoyada desde Manzanares (Madrid) el 7 de julio por Antonio Cánovas del Castillo, quien publicó un manifiesto en el que reclamaba la descentralización del gobierno, libertad de prensa, y una reforma del sistema electoral y de la milicia nacional. La reina Isabel ante la imposi- bilidad de una solución moderada entregó el Gobierno al todavía presti- gioso general Espartero que, el 30 de julio, formó un Gobierno de carác- ter progresista con el sublevado general O´Donell como ministerio de la Guerra. Así las cosas, el 13 de julio de 1854 el Ayuntamiento de Caudete había celebrado una sesión con una total normalidad, levantando acta el secretario Francisco Albalat Pérez, pero en la noche del 17 la “Junta provisional de Gobierno de la Villa de Caudete secundando el alzamiento nacional para salvar las instituciones de los españoles” depone a todo el Ayuntamiento y a su Secretario125. El nuevo alcalde es Francisco Bañón Golf y Juan Bautista Vespa el vocal-secretario. La ideología conservado- ra, o moderada, de nuevo le costaba a Francisco el cargo de Secretario frente al progresismo ahora imperante.

La vinculación de la familia Albalat con la devoción a la Virgen de Gracia de Caudete ha sido larga y provechosa para ambos. No he podido averiguar la fecha exacta de su inicio pero el 9 de diciembre de 1812 ya se habla a José Albalat Carreres como depositario de los fondos de su Mayordomía, y el 14 de junio de 1846 Francisco Albalat Pérez aparece

125 AMC, Libro de Actas del Pleno, Caja 6. Este libro no está paginado.

como mayordomo126. El 17 de septiembre de 1854 decide la Mayordomía de la Virgen de Gracia confeccionar un traje nuevo a la imagen de la Vir- gen de Gracia y otro para San Blas. Estos trajes fueron sufragados, una cuarta parte, por una contribución extraordinaria de los mayordomos, Francisco Albalat Pérez entre ellos, y el resto por suscripción popular en la que colaboró todo el pueblo. La familia Albalat Navajas, con unas fuertes convicciones religiosas, contribuyó con 160 reales, cantidad muy estimable para la época y similar a la de otros mayordomos, aunque no fue la familia que mayor donativo aportó. El 1857 Teresa Navajas, como esposa del mayordomo Francisco Albalat Pérez127, resultó elegida cama- rera de la Virgen y el 29 de junio de 1862 Francisco Albalat Pérez será nombrado tesorero y depositario de los fondos de su Mayordomía tras el fallecimiento de su predecesor.

A la temprana edad de 11 años Francisco Albalat Navajas debe hacer frente a la vida, de manera que el año 1855 le deparó numerosos descubrimientos y cambios. El primero ocurrió el 26 de marzo de 1855 cuando nacía su hermana María Teresa y la precaria salud con que viene al mundo aconseja su bautizo “en su propia casa en caso de necesidad y con bautismo no solemne”. Actuando como padrinos sus hermanos Ma- ría Inés y Francisco128. Afortunadamente su salud se repuso con rapidez.

126 AHMVG; Libro de actas de la Mayordomía de Ntra. Sra. de Gracia (1842-1892), f.

8. Francisco Albalat Pérez, padre del que sería conde de San Carlos, sería mayordomo mucho antes, posiblemente desde el fallecimiento de su padre, porque en este libro de actas, el primero que se conserva, no aparece su nombramiento.

127 AHMVG; Libro de actas de la Mayordomía de Ntra. Sra. de Gracia (1842-1892), f.

66r., 86r., 86vto., 101vto. a 103r. y 116vto a 117vto. A diferencia de hoy, el número de mayordomos estaba fijado en 20, todos hombres, y pasaba el puesto del padre al hijo mayor varón y sólo podían ingresar como mayordomos las personas más importantes de Caudete, estando relacionada la importancia social con el nivel de riqueza. En 1855 se contrató la elaboración de este traje en Valencia por 27.000 reales y se terminó para las fiestas de este año, que no pudieron celebrarse por haber una epidemia de cólera morbo asiático. Tan bien resultó la labor que se gratificó a la bordadora con otros 2.000 reales. Los mayordomos aportaron 7.190 reales, por el pueblo se recaudaron 21.304’19 reales y otros 354’52 obtenidos de vender un mulo macho, un choto cabrío, trigo, cebada, centeno y aceite entregados como donativos. El cargo, de gran confian- za, de tesorero solía ser vitalicio. Francisco Albalat Pérez sustituyó a Antonio Golf Molina y, tras su fallecimiento, le siguieron Abdón Ruiz y José María Albalat Navajas.

128 APSC, Libro 16 de Bautismos, f. 146vto. Horas después, el cura arcipreste de Santa Catalina, Sebastián Beltrán, procedió a crismar e imponer los Santos Óleos a la niña.

Por su parte, Francisco Albalat Pérez seguía trabajando fuerte para aumentar los recursos económicos de esta numerosa familia. Su hermano José María había sido destinado a los juzgados de 1ª Instancia de Cartagena (Murcia) para pasar luego unos años a la Audiencia de Granada, ya antes de partir le encomendó la gestión y administración de sus propiedades y negocios en Caudete129. Consistían éstos, principalmente, en la concesión de préstamos a particulares y la inversión de capitales en la explotación de manantiales de agua y la representación y asesoramiento de terceros ante la administración estatal o provincial130. Además, el sueldo de José María Albalat Pérez como magistrado se hace notar cada vez que aparecía por Caudete, pues compraba lo mejor que las familias vendedoras, necesita- das siempre de dinero líquido, le ofrecían131. El capital de éste y la exce- lente administración de su hermano Francisco produjeron la acumulación de bienes con una gran rentabilidad. Esta novedosa forma de hacer dine- ro contrastaba con la actitud de las otras familias pudientes de Caudete que basaban sus economías en la explotación de grandes extensiones de tierras bien directamente o en régimen de aparcería y sin realizar otras inversiones que bienes suntuarios, donativos u obras de caridad.

129 Este poder fue otorgado en Cartagena el 14 de mayo de 1838. AHPA, Sección Pro- tocolos, Legajo 511, Expediente 2º, ff. 9r. a 10r.

130 Al igual que su hermano Francisco, José Mª se interesó en aumentar su participa- ción en las empresas del agua y molino de San Vicente, invirtiendo 42.021 reales. En 1847 compró un cuarto de acción, dos séptimos de tres cuartas y otros dos séptimos de tres cuartas en 1849, tres cuartas de una cuarta de acción en 1851 y media cuarta en 1852. AHPA, Sección Protocolos, Libro 718, ff. 54r. y 54vto.; Libro 715, ff. 16r. y 16vto.; Libro 719, ff. 125r. y 126vto.; Libro 720, ff. 120r. y 121vto.; ff. 133r. y 134r.

Su cargo de juez limitaba mucho las gestiones en las que puede intervenir, limitándose casi en exclusiva a redimir la suerte de soldados a algunos mozos, previo pago de la soldada y sus honorarios.

131 El 2 de agosto de 1850 José María Albalat compró un bancal de huerta en las Suertes por 3.000 reales. Se da la casualidad que la mitad del precio se invirtió por el comprador

en redimir la suerte de soldado por el quinto de esta Villa”. Al año siguiente adquiría “un bancal cercado de paredes en la demarcación de la huerta del Paraíso al sitio de la calle Madrid por donde tiene la entrada”. En 1853 Juan Bautista Vespa le vendía “un bancal de huerta en la de las Suertes de cabida tres celemines con dos partes de agua de riego para su tanda” y Miguel Herrero Mates, como albacea de su tío Jorge Herrero Ortuño, “media acción de la Empresa del Agua del Paraíso”. En 1855 Andrés García Torres le vendía

una cuarta de acción y tres cuartas de otra cuarta de agua de la empresa de San Vicente y tres cuartas de acción de la Empresa del Paraíso”. AHPA, Sección Protocolos, Libro 719, ff. 89r. y 89vto.; Libro 720, ff. 146r. y146 vto.; Caja 511, ff. 124r. a 125vto. y 148r. a 149r.

In document FRANCISCO ALBALAT NAVAJAS, (página 72-82)