como hemos dicho, en el sitio que hoy ocupa la Alameda de Las Palmas, se hospedó el almirante Vander Doez e n
los pocos dias que ocupó la Ciudad. * En esta misma casa, añaden nuestras crónicas, fué
también donde Cairasco, acompañado del Capitán A n t o n i o Lorenzo, conferenció con el dicho Almirante, respecto á l a capitulación que exigia éste por abandonarla I s l a , y dondo asimismo declaró en nombre de todos los Canarios, que las proposiciones de los Estados Holandeses eran rechazadas, asegurando, que jamas consentiria Canaria en some- terse á su dominio.
* Vander Doez acompañó al ilustre anciano hasta la ca- lle, y lo dejó salir libremente de la ciudad, aunque con e l sentimiento que le inspirara tan patriótica negativa, con la cual le arrebataba los laureles de su indecisa victoria. ( 1 ) í L a tradición ha conservado y trasmitido fielmente hasta
nosotros la noticia, de que en esa entre vista, aprovechando Cairaseo la benévola recepción del A l m i r a n t e , y sabiendo que se trataba de destruir la población, tan pronto so r o m - pieran do nuevo las hostilidades, obtuvo la promesa do q ü e seria respetada la Catedral, .como joya preciosa del arte.
(2) W a n d e r Doez cumplió su palabra; el Templo fué res-
et) Cairaseo en una do las cláusulas de s u testamento se expresa
de este modo. *
«Ilem por cuanto yo tengo una casa en la* calle de S. Francisco (hoy do Santa Clara) que fué de Constantin Cairaseo, nii tio, y después de mis padres,y la h é reedificado dos veces, una cuando la compré de los padres- del convento de San Francisco y después la volví á reedificar cuando . la quemaron los flamencos holandeses es mi voluntad que quedó vinculada pon haher sido de mis padres é haber nacido en ella y ó y--- mis hermanos.»
(1) ñomero.*—Descubrimiento y Conquista do Canaria. Mus.
DE CANARIOS CKUSBRKS. 187.
petado, si bien se asegura que sus soldados y marinoa, protestantes todos, menos escrupulosos que él, profanacoa.
de snil maneras los altares, y capillas, y subidos al púlpitoy que era de madera, predicaron desde allí sus revoluciona- r i a s doctrinas. Por eso, cuando los Canarios, después de
derrotar á sus enemigos en el Monte Lentisoal- los obliga- r o n á abandonar la P o b l a c i ó n , se purificó la Iglesia, y se q u e m ó solemnemente el infestado pulpito, en medio de las • aclamaeLones del pueblo, reunido en.la plaza principal de
•Santa A n a .
E n su vejez se vió condecorado el inspirado vate con Ta D i g n i d a d de P r i o r , y por acuerdo de 16 de FeBrero da.
160.6,. se le concedieron todos los honores de la jubila-^
c i o n , e n atenciónjdecia el Cabildo,, cíe que ademas de hetr- ber servido mas de cincuenta años á l a Iglesia co~
mo Prebendado, era, u n a persona muy insigne por- i a s obras que h a b i a escrito. (1)
E l mismo a ñ o en que falleció, obtuvo del espresado C a b i l d o la concesión de la primera capilla que se encuen- t r a en l a Catedral, entrando por el lado del Evangelio^uya c a p i l l a estaba a ú n sin teclio,. á fin de que le sirviera: de en- t e r r a m i e n t o , con la obligación do concluirla y adornarla, á cuyo efecto se le favorecia con 250 ducados de fondos de f á b r i c a .
Dos dias después de este acuerdo, el 12 de Octubre de 1 6 1 0 , fallecia Cairasco en. Las Palmas, á lõs-72 años de su e d a d , respetado y querido de todos los Isleños, y llorada, d o sus numerosos amigos. (2)
(2) E s i r a c t o .de aotas de Viera y Clavijo. Mss del autor..
i¡L) O t o r g ó testamento cerrado el Í0 del mis nojnes y aBoj. ante; A»»-
ñ a l ó la pérdida de tan ilustre patricio.
L e v á n t e s e en medio de la nave principal de la Igl'csis.
ü n catafalco sencillo y elegante, rodeado de vistosos emble- mas, con las armas de las Casas deCairasco y Figueroa,y Versos latinos y castellanos alusivos á sus méritos1,.
Reproduciremos algunos de estos versos, escritos sin duda por los mismos Capitulares-^ ,
Refiriéndose á la dignidad de P r i o r , con que Felipe 11 habia recompensado sus trabajos literarios, deciauna de fes motes,.
Honraste con vuestra p l u m a A Castilla y á L e o n ,
Y el Rey os d á el g a l a r d ó n .
Aludiendo á la estrella en campo azul, que llevaba ett su escudo, deciaotro:.
Con r a z ó n tenéis la estreHaj
cites Rosalias, siendo testigos, Pedro, E s p i n ó Castellanosi J-uan Berríet, «i -tii<Jéh;oÍàd6 Juan efe Betancor, Afonso y Salvador de Sosa,. Bártofeíné
Pelós y el eanónigo Juan Baptista Espina,
Poseemos una copia de este documento, que no inseríamos por su mu- cíia ostensión.
Poco antes de ra muerte, en Abril de 1608,. aportó á ta rada de Las Palmas la flota de la Nueva España, que mandaba el general D. Lope Diez, de A u s y Armendariz, á cuyo bordo venia el que luego icé insigne poeta dramático, I>. Juan Ruiz. d ê Alarcon. E s faina que visitó en la Ciu- dad al regidor su deudo,de-su mismo nombre y apeilido/iue tanto £«• Jfe- itinguiá en el ataque d é l a escuadra inglesa en 1595, ¿Seria aventurado
sufoner que aquel alumno de las. musas, conocedor del mérito dé Cai-' rasco, por la reciente publicación, de-: sus- obras, buscase su. sociedad y le visitara?
V e á s e D. Juan Ruia d© Alarcon, por D . L u i s Fernandez Ouem.
O S G-VííARIOS CÉLEBRES. 189
Pues cantais la estrella y norto - De aquesta A t l á n t i c a Corte.
Recordando en otro la Oliva que t a m b i é n formaba parte de su escudo, anadia:
Bien semejante á la Oliva E n la Santa Iglesia fuiste, Pues sesenta a ñ o s serviste.
En otro escudo figuraban las hojas de higuera de lo¡S Figuoroas en campo de oro, y alrededor esta divisa:
A r r a n c ó y llevó la higuera L a muerte, con m i l congojas, Pero no llevó las hojas.
Su cadáver fué conducido á la Capilla de Santa Cata- lina que era la misma que se le h a b í a señalado. Colocóse encima una humilde losa, y se g r a v ó en ella este dístico l a -
tino. ' Lyricen et vates tpto celebratus i n orbe
Hic jacet inclusus; nomine ad astra volans. (1)
(1! Efcice I). Graciliano Afonso hablando de esta capilla, en un folleto impreso, en 1840:
«Hay en ella un altar, cuyo principal adorno consiste en u n cuadro en donde se hallan pintados, casi a l natural, el retrato del mismo Cairasco, la imágen de nuestra S e ñ o r a con el n i ñ o en los brazos, San Mateo, cuyo nombre llevó su padre, de rodillas delante de la misma Señora, cerrando el grupo, de que es. el centro l a virgen, Santa Catalina mártir, objeto di*:
su particular devoción, que era el nombre de su madre, y el apóstol San Bartolomé,que era el suyo propio, teniendo en la mano el instrumento de su martirio. Hay también u n S . Miguel con su balanza y demás atributos con que se piata este arcángel; un S. Andres Apóstol,- y en el centro- del altar, una mala urna con u n crucifijo de metal, alumbrando l a capilla à tá. ítoía_de. laudes una p e q u e ñ a lámpara de plata.» ,. . .
E n esta ocasión se escribieron muchas poesias en la-»
tin y castellano, que forman una hermosa c o r o n a á su m e - rnoria. Entre las últimas hay algunas en esdnijulos,como«
recuerdo de su cmiosa invención. • - . Citaremos una quintilla y u n soneto, ambos de autor desconocido.