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Las plantas en el refranero, romancero y juegos tradicionales de la zona

In document LAS PLANTAS Y EL HOMBRE (página 71-77)

A. VERDE, D. RIVERA Y C. OBÓN

Plantas exclusivamente legendarias

HIERBA DE LAS GOLONDRINAS

Es una planta de la que no conocemos su identidad botánica, y de hecho no nos la han cita- do ninguno de nuestros informantes, pero si hay referencia con este nombre en la Sierra de Segura de Jaén (Fernández Ocaña y cols., 1993). Cuatrecasas (1929) en su escrito sobre la Sierra Mágina menciona esta hierba de las golondrinas y la relaciona con una planta mis- teriosa que curaba la ceguera, de la que le hablaron en Alcaraz, y nos relata lo siguiente:

"No se conoce. Se supone la existencia de esta hierba, preciosa para curar la ceguera, que debe habitar únicamente los riscos inaccesibles, pues se asegura que alguien ha experimentado en jóvenes golondrinas haber sanado en pocos días, de brutales traumatismos efectuados intencionadamente en sus tiernos ojos. La explicación popular de esta supuesta observación consiste en creer que las golon- drinas madres conocen una hierba que se cría en los riscos, la cual sería aplicada por ellas a los ojos de sus polluelos; a su vez han podido apreciar que en estas ocasiones se las veía volar llevando ramitas o tallitos con el pico, en dirección a sus nidos. En Sierra Mágina hay quien imagina lo extraordinario de la fortuna que representaría para quien descubriese la planta de tan sorprendentes virtudes.

(De lo dicho se desprende que el nombre de hierba de las golondrinas no se apli- ca en Mágina al género Chelidonium como en ciertas regiones)".

"Es, realmente grande la tendencia y gusto por lo maravilloso, en el alma popu- lar. Al efecto, nos permitimos recordar un hecho de esta índole relatado en la Sierra de Alcaraz. El guía que nos acompañaba en nuestro viaje de 1923, refirió que años atrás un señor que iba también en busca de plantas, se hizo acompañar por un hombre del pueblo; hablaba que no se le entendía, pero conocería muy bien las virtudes de todas las hierbas, puesto que cogió una y rozando suavemente con sus ramitas los ojos del guía le dejó ciego instantáneamente, luego, pero, no se sabe si con la misma o con otra hierba, volvió a pasársela y el hombre recobró la vista instantáneamente. Pocos años después nos fue referida la misma leyenda, con pocas variaciones, por uno de mis guías en el macizo de Mágina".

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que nos cuentan en Torre Pedro: "Ajo cocido, ajo perdido."

Almez. El refranero popular en la zona refleja cierta consideración pesimista de la mujer, así algunas coplillas atribuidas al clero lo reflejan: "Ahíte entrego a esa mujer para que la endereces como vara de almez"(dice el cura al novio) (24). Tradicionalmente la madera de almez se ha utilizado para hacer utensilios de campo como horcas, astiles, "cargaores", etc., debido a las características de su madera, que al calentarla permite doblarla y darle forma.

Beleño. Planta muy conocida en toda la Sierra, tanto por su toxicidad como por sus pro- piedades medicinales. Encontramos un refrán que hace referencia del poder tóxico de la planta: "El que come beleño no le falta el sueño"(Ñacle y Velasco, 1990).

En Parolís (Yeste) este refrán descubre su propiedad de eliminar los "sapillos" que pro- ducen los dolores de muelas: "Con el humo del benino se cae el sapillo".

En Molinicos también hace referencia a su eficacia para eliminar los "sapillos que pudren las muelas", de hecho nos cuentan que al fumar las hojas de esta planta se ve como se cae el sapillo con los trozos de muelas podridas: "El humo del biniño mata el sapillo" (21).

Calabazas. En Cortijo de Juan Quiles hay un refrán que nos explica las múltiples utilida- des de las calabazas marraneras (56):

"calabaza marranera, cosa de muncho regalo, la comienzan los señores y la terminan los marranos."

En El Salobre también nos recitan una poesía referente a otra variedad de calabaza (63):

"calabaza totanera fruto de lo más temprano que empieza por los señores - y termina por los marranos"

Ge del campo. Planta muy conocida en toda la comarca por sus propiedades medicinales, por ello encontramos diferentes variantes de este refrán:

En Socovos (18), sobre esta planta se dice: "El que conoce la ge del campo no muere ni cojo ni manco".

En Parolís, (8) tienen este otro, muy parecido: "Si conoces la ge del campo no mueres ni cojo ni manco".

En Llano de La Torre (11) se dice referente a esta planta: "El que conoce la ge del campo no será cojo ni manco".

Hierba buena : Tomás (1993) recoge un refrán en la zona sobre esta planta:"la hierba buena se cría desde ribazos a ribazos, y yo también me he criado, desde pequeñita en tus brazos".

Higuera. En la zona hay un refrán que hace referencia a los años en los que hay buena

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cosecha de brevas: "Año de brevas no lo veas". Tradicionalmente, se viene comprobando que los años de buena cosecha de brevas, traen mala de los demás cultivos.

Limón. Este cítrico, aún sin cultivarse en la Sierra, pues necesita de una climatología más benigna, por la proximidad con Murcia se utiliza de forma tradicional, tanto como condi- mentario, como medicinal; así en Torre Pedro nos cuentan este refrán: "El limón, por la mañana oro, al medio día plata y por la noche mata" (17).

Malvas (18). En Socovos, María nos cuenta un refrán que juega con el poder curativo de esta planta y las palabras: "Si con malvas te curas, mal vas".

Mejorana. El nombre que se le da a la planta lo dice todo, usada como medicinal para diferentes dolencias digestivas, para la extracción de esencia, como insecticida, etc... En Villarrodrigo nos cuentan el siguiente refrán sobre la mejorana (72): "El que huele mejo- rana logra lo que le da la gana".

Oroval. Son diferentes los refranes que nos hablan de eficacia medicinal de esta planta.

Todos bastante similares.

En La Parrilla (5), nos cuentan: "El que conoce el oroval no pasa mal".

En el Carrascal (14) nos cuentan de esta planta: "El que conoce el oroval no conoce nin- gún mal".

En Parolís (8) dicen: "Si conoces el oroval, para qué pasas mal".

Redor: Tomás, (1993), recoge un refrán que dice de esta planta: "Mala sea la Redor que se vende en la botica, que se quisieran comparar, las feas con las bonicas."

Ruda: Tomás, (1993), recoge en la comarca de Yeste un refrán que dice: "Si supiera lo mala que es la ruda, se hubiera callado la muy picuda".

Té del campo: Tomás, (1993), recoge en la zona de Yeste un refrán muy parecido a los que hablan de la gé del campo, este dice: "El que conoce el te del campo, no se queda ni cojo ni manco".

Dichos

Apio. Gaudens y Sanz, (1984), recogen un dicho en la Sierra de Segura, que destaca las propiedades medicinales de esta planta: "¿Tienes nene muerto, teniendo apio en el huer- to?".

Baladre. Es una planta cuya toxicidad es conocida en toda la zona de estudio, esto viene reflejado en el siguiente dicho: "Eres más malo que el baladre".

Escorzonera. En Bochorna hay un dicho que habla de esta planta y de otras más, que nos desvela las "sobras" de alimento de otros tiempos: "Ya ha llegado la primavera de los pobres, que salen los rábanos, las escorzoneras y los lijones".

Matapollo, torovisco. En las localidades donde se le conoce con el nombre de matapollo hay algunos dichos que acompañan a rituales para curar las verrugas. Así, en Nerpio, este ritual consistía en dirigirle a la planta las siguientes palabras (29): "Matapollo, matapollo, si no me quitas la verruga te esmocho". En Socovos, al mismo tiempo que se apaleaba la planta se debían dirigir a ella con estas palabras (19): "Señor mariscal, si no me quitas este

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mal, con este palo te voy a apalear".

Oroval (46). Al tomar esta planta en infusión, como remedio medicinal, aún endulzada con miel, resulta de un sabor un tanto desagradable, así en Los Batanes (Alcaraz), hay un dicho que hace referencia al sabor de la misma: "Eres más amargo que el oroval".

Cantares y poesías populares

Lentisco (56). Durante mucho tiempo se han utilizado plantas como detergentes para lavar la ropa o blanquearla, en este caso, en Juan Quiles, nos cuentan que antes de la Guerra, cuando las mujeres se juntaban a lavar la ropa, cantaban de forma satírica:

"Me gustan los socialistas por lo estudiantes que son hacen morcillas de trapo

y de cenizas jabón"

Perejil (63). El perejil es una planta que se suele cultivar en todas las casas bien en peque- ñas macetas o en los huertecillos, planta muy utilizada tanto desde el punto de vista medi- cinal como condimentario, en El Salobre nos cuentan un dicho sobre esta planta: "¿Qué tienes en el huerto que verdeguea?. Perejil, cilantro y alcaravea".

Trigo (72). En Villarrodrigo, nos narran una poesía, bastante metafórica, referente a esta planta:

"Yo vide en el mes de enero trigo verde y granao, mujer y media en un burro

hombre vivo y enterrao".

La poesía nos descubre como en el mes de enero brota el trigo, y todavía queda de la cose- cha anterior en los atrojes; las mujeres salen al campo abrigadas (de medias) y es la época en que los hombre tienen que cavar la tierra (hombre vivo y enterrao).

Zancamorenilla (11). En Llano de la Torre hay una poesía, en la que se aconseja a las jovencitas con desajustes menstruales, cual es el remedio para sus trastornos menstruales:

"Para la que está upilada traigo el remedio, la zancamorenilla y agua de hierro".

Toronja (4). En la Parrilla (Yeste), este canto popular lo hacía la persona que no era correspondida por su amado/a: "Eres tallo de toronja, todito lleno de amor, me meto entre tus hojas y allí paso mi dolor".

Babaol (28). En Nerpio, nos cuentan el siguiente refrán que nos habla de la efímera vida de esta planta:

"La ¡abeja para la oveja, el ballico para el borrico, la avena pa paja es buena, y el babaol se lo come el sol"

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Tarraguillo (60). Planta conocida, sobre todo, por su poder afrodisiaco, así en Letur apa- rece esta canción que los mozos dirigían a las mozas popularmente: "Si en tu huerto se criara el tarraguillo, estaría toda la noche que te agarro, que te pillo".

Adivinanzas

Torovisco, matapollo. Con el nombre de torovisco encontramos algunas adivinanzas, así en Los Giles (13), cuentan: "Toro te digo y no me entiendes".

Continuando con las adivinanzas, en Parolís Dulce (8) nos cuenta esta otra:

"Toro me llamo de nombre y visco por apellido, el que no me lo adivine,

no será muy entendio"

En Villarrodrigo (72), Victoria nos cita esta misma adivinanza que ya se la echaba su abuela:

"Toro me llamo por nombre y visco por apellido, si quieres saber mi nombre

ya te lo he dicho"

Encina (72). La encina es un elemento importante dentro de la zona. Así en Villarrodrigo (Jaén) nos cuentan una adivinanza:

"Yo fui al monte y corté un palo, hice dos mesas y dos artesas y

un cachurete pa las cerezas"

Se refiere al fruto de la encina, la bellota, que al partirla en dos con los "gajos" hace dos mesas poniéndolo boca abajo, con las "cascaras" dos artesas y el cachurete para las cere- zas sería la boina.

Zarza (72). En Villarrodrigo nos cuentan la siguiente adivinanza referente a las zarzas, en la que deja adivinar las abundantes espinas de estas: "Larga, larga como una soga y tienen dientes de zorra".

Pino (72). En Villarrodrigo, nos cuentan una adivinanza referente al pino, así nos descri- be su tamaño, sus ramas sus piñas y sus piñones:

"Altos padres rebolletas madres

hijos prietos y blancos nietos"

Otras adivinanzas hacen referencia también al pino, a su majestuosidad, como nos cuenta en Villarrodrigo (72): "Alto, alto como un pino y pesa menos que un comino".

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Juegos

Mayos y flores de mayo. Estas flores eran utilizadas por las jóvenes para descubrir si en verdad eran correspondidas por el joven que amaba, así en El Carrasca¡ (Yeste) cogían los mayos (14) en la mano y recitaban:

"Si me quiere mi amor que me salga una flor, y si no un puparrón"

En Parolís, las jóvenes se entretenían jugando con las flores de mayo y cantando (8):

"Te quiero mucho, remucho poquito y nada aquí, en Aragón y en la cama"

Todo esto se repetía hasta que no le quedasen lígulas a la inflorescencia.

Roble. Este árbol como reacción a la picadura de un insecto produce unas estructuras, lla- madas agallas (gállaras en Peñascosa), de diferente tamaño, las más pequeñas, que se ase- mejan mucho a las canicas eran recolectadas por los niños para jugar al "gua"(29, 63, 71, 72). En Los Prados las llamaban perinolas (81) y también eran usadas por los niños para jugar, pero en este caso las utilizaban como trompos, para ello les hincaban un palo y las hacían girar a modo de peonzas.

Los frutos del almez y del enebro los utilizaban los niños para hacer batallas, lanzándo- se con un canuto hecho, en algunos casos con sabuco, y en otros con caña (29, 33, 71, 74, 78), los frutos a presión unos contra otros, o bien, persiguiendo a las niñas para lan- zarles los "proyectiles al culo".

Las horquillas para construir tirachinas, en Molinicos las hacían con madera de olivo (74), en otros caso lo que se utilizaba era la madera del almez.

En Peñascosa, otro entretenimiento de los niños era lanzarse a la ropa las semillas del guardalobo (71), a las que llaman cadillos, que se quedaban pegados en ésta.

En Nerpio las niñas para jugar, utilizaban las "coscolinas", o "boinas de las bellotas", como nos cuenta Crispín, las ponían en los dedos pulgares y las utilizaban como dedales para coser (28).

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