CAPITULO I ESTABLECIENDO LOS MARCOS DEL ANÁLISIS CONCEPTUAL
I.2 La Migración
I.2.2 Sobre las tendencias actuales de la migración
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sociales, son algunos de los aspectos que los gobiernos de los países de expulsión y recepción en el proceso de la migración tienen que trabajar.
Debido a que la globalización ha favorecido el desarrollo de los transportes y las vías de comunicación, la migración ha extendido su alcance. Las personas no solamente se desplazan del campo a la ciudad y hacia países vecinos, sino que en la actualidad se mueven hacia países más lejanos.
Al respecto también Sánchez (2005) habla del caso de Latinoamérica, en donde menciona como la migración transfronteriza continúa, pero ahora aparecen países que antes no se caracterizaban por ser expulsores de migrantes, como Argentina y Uruguay. Ahora bien, también en esta dinámica de extensión de la globalización aparecen países de diferentes continentes como receptores de estos migrantes.
Tras la caracterización presentada llegamos a la revisión de los conceptos que nos permiten obtener una mayor comprensión del fenómeno y de los procesos que genera en el área de estudio. Entre los conceptos descritos existen algunos que a partir del proceso de globalización se han particularizado, de manera que se trabajan como procesos exclusivos. Es el caso de la migración transnacional. Sobre todo porque, como ya se dijo, en el marco de la globalización la movilidad entre países se ha intensificado, derivando en una serie de fenómenos que tienen gran impacto en la dinámica social, de tal manera que el concepto se ha extendido al pasar de considerar el movimiento de población como migración transnacional a incluir dentro del término a la caracterización grupal llevando a nominar a las personas como migrantes transnacionales. Al respecto se considera que la migración transnacional se da en torno a “ocupaciones y actividades que requieren de contactos sociales habituales y sostenidos a través de las fronteras nacionales para su ejecución” (Portes, 2003:18). Sabemos que el intercambio de actividades entre países no es nuevo; lo que sí es novedoso es “la gran intensidad de los
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intercambios, las nuevas formas de transacción y la multiplicidad de actividades que traspasan fronteras nacionales y requieren de este movimiento geográfico para su éxito” (Portes, 2003:18-19).
A través de ese movimiento y mediante grandes flujos de información que se intercambia, a través de los medios de comunicación, se vinculan e impactan tanto el lugar de origen como el de destino, puesto que “las comunidades migrantes transnacionales son grupos de migrantes que participan de forma rutinaria en un ámbito de relaciones, prácticas y normas que abarca ambos lugares, el de origen y de destino. Un ámbito transnacional proporciona a los inmigrantes, como mínimo, oportunidades y perspectivas que constituyen opciones para comprometerse exclusivamente con la nueva o vieja sociedad” (Reanne, 2003: 46).
Otro de los conceptos que sirve de herramienta a este trabajo, para comprender los fenómenos migratorios es el de redes migratorias La importancia de las redes es que vinculan los espacios de origen y de llegada, avisan de acontecimientos y transmiten información sobre el país de origen y los sucesos recientes sobre personajes políticos y artísticos. Por otro lado, pueden proveer información sobre las condiciones de vida en el lugar de llegada, espacios y los tip's para la movilidad en el nuevo espacio, la alimentación y el conocimiento que facilite la adaptación al recién llegado.
En contra de la afirmación de que los individuos se mueven simplemente gobernados por la ley de la oferta y la demanda, ya sea por sus apreciaciones reales como por sus expectativas, podemos decir que lo que sucede con frecuencia es que la inmigración es un fenómeno social colectivo. La familia, las cadenas de amistades, los lazos comunitarios previos, la existencia de redes están en la base de muchos de los movimientos migratorios en la historia y en el presente. De hecho son estructuras mayores, extendidas y relativamente afianzadas, que desarrollan una dinámica propia, llegando incluso
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a desprenderse de la sociedad receptora. Las redes varían dependiendo del contexto socioeconómico y de las características étnico-culturales de la sociedad receptora (Malgesini, Giménez.2004. 58).
Además de las redes migratorias, se puede acudir al concepto de diáspora, término que se utiliza en los estudios sobre migración y que alude a la histórica migración judía del año 586 a.c. En la actualidad se usa el término de diáspora para referirse a situaciones comunes que implican una larga escala de desplazamiento involuntario y una imposibilidad de retornar al hogar junto con un anhelo de hacerlo (Koser, 2007). Koser, citando a Sheffler, nos recuerda: “las diásporas modernas son grupos étnicos minoritarios de migrantes que residen y actúan en países receptores pero manteniendo fuertes ligas sentimentales y materiales con sus países de origen” (Koser, 2007). A estas posturas sobre las diásporas como fenómenos migratorios se suma, como lo considera Wieviorka, que las diásporas las caracterizan, “personas y grupos que definen su pertenencia grupal a una diáspora, por lo tanto a una identidad supranacional, lo que no les impide, en caso necesario, experimentar una fuerte identificación con un Estado y su nación.” De esta manera son inevitables las transformaciones y los cambios identitarios generados en la diáspora, que llevan a experimentar identidades locales y supranacionales.
Y aunque las críticas mencionan que el término es tan amplio que se puede aplicar a muchas comunidades de migrantes, Koser (2007) argumenta que el uso del término por parte de los migrantes tiene más sentido porque lo consideran menos negativo que el de inmigrante, refugiado o asilado. El uso del término también se apoya en la identificación que se tiene con las diásporas de origen judío en el sentido de que igual que ellos, los miembros de las diásporas actuales han sufrido daños.
En este orden de ideas Grossberg considera a la diáspora como “luchas políticas para definir la localidad como una comunidad distintiva, en contextos históricos de desplazamiento [...] la diáspora hace hincapié en la fluidez y la intencionalidad históricamente espaciales de la identidad, su
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articulación con las estructuras de movimientos históricos ya sean obligados o elegidos, necesarios o deseados” (Grossberg 2003: 156). De esta manera Grossberg, nos amplía el campo de acción de la diáspora, al establecer que ella también hace parte de las elecciones y deseos de los grupos sociales, por tanto no se puede explicar sólo desde la “migración involuntaria”.
Bien, con esta revisión de conceptos que amplían los referentes para comprender los fenómenos migratorios, quisiéramos ahora revisar el tema de la migración en el contexto de la globalización.