CAPÍTULO 4 LAS EMOCIONES
4.8. Teorías de la emoción
4.8.2. Teoría de las emociones discretas
consecuencia superarla (Uriarte, 2013). No obstante, tanto las emociones agradables como las desagradables deben ser estudiadas de manera científica con la misma seriedad e importancia, ya que los resultados que se obtengan puedan aplicarse en el desarrollo emocional de los individuos.
estamos evitando daños que puedan generarle al sentido de la vista y todo el arsenal visual. Asimismo, otras emociones básicas nos preparan de manera semejante para acciones biológicas importantes del organismo (Frijda, 1986).
Dentro de la evolución de las expresiones emocionales, existen datos de que estas se manifiestan durante los primeros meses de vida, generalmente antes de que las mamás y los papás tengan la oportunidad de moldearlos a través de la socialización (Ekman y Oster, 1979)
b) Emociones reales frente a emociones fingidas
Las expresiones faciales de acuerdo con Ekman et al., (1990), “nos ayudan a distinguir entre emociones reales y fingidas. En un estado auténtico de felicidad, puede observarse una curva ascendente de los extremos de la boca de las personas, una caída de los parpados y arrugas en los extremos de los ojos. Los teóricos de la emoción distinguían entre esta expresión emocional auténtica, denominada la sonrisa Duchenne en honor al científico que la descubrió, y la fingida o sonrisa Pan Am, que sólo implica el movimiento de la boca, pero no el de los ojos. La expresión sonrisa Pan Am proviene de un antiguo anuncio televisivo de la ya desaparecida línea aérea Pan Am, en que todos los asistentes de vuelo lucían sonrisas obviamente fingidas”. En la actualidad, este tipo de emociones tanto reales como fingidas por lo general se manifiestan en los estudiantes preuniversitarios en los exámenes de evaluación, en la exposición de un tema, cuando se dan a conocer sus notas de evaluación, etcétera.
Las emociones sirven como vía de comunicación entre las personas y están presentes en el contexto escolar. La expresión facial de las emociones integra un gran número de respuestas motoras innatas. No obstante, están influenciadas por la cultura y por las situaciones específicas en la que se generan (Redolar, 2013). Por lo tanto, en el ámbito educativo la expresión de las emociones desempeña un papel importante en la regulación emocional de los estudiantes preuniversitarios, ya que los adolescentes en cualquier momento pueden expresar emociones reales o fingidas dependiendo de la tarea o actividad académica a realizar y la convivencia amigable y armónica entre compañeros
que comparten el mismo contexto, de edades semejantes y que están unidos por la identidad universitaria.
c) Emociones y fisiología.
Como seres vivos cuando expresamos con la cara una emoción específica ésta siempre va a alterar nuestras reacciones corporales de forma distintiva para cada persona. El ritmo cardiaco tenderá a acelerarse más si se emiten expresiones faciales de enfado y miedo que si se manifiestan expresiones de felicidad o sorpresa (Cacioppo et al., 1997), seguramente porque miedo y enfado están más vinculadas con las reacciones de peligro que generalmente experimentamos cuando recibimos amenazas. No obstante, el miedo y el enfado también presentan diferencias fisiológicas. Cuando estamos asustados, el sistema digestivo tiende a desacelerarse. En contraste, cuando estamos enfadados, el sistema digestivo tiende a acelerarse cuando explotamos como seres vivos afectados por el entorno o ambiente (Carlson y Hatfield, 1992). Es así como las distintas reacciones del organismo se coordinan de acuerdo al tipo de estímulo que recibe. Autores como Murphy et al., (2003), sostienen que “los datos procedentes de estudios mediante neuroimagen también proporcionan algunas evidencias de patrones de activación distintos para emociones diferentes.
Curiosamente, la felicidad y la tristeza no son muy distintas en cuanto a patrón de activación del cerebro”. Por lo tanto, conocer la fisiología de las emociones es de gran importancia para realizar investigaciones más contundentes dentro de la IE.
e) Cultura y emoción.
Diversas investigaciones confirman que varias respuestas emocionales son muy semejantes en los infantes, adolescentes y jóvenes de diferentes culturas y latitudes. Aunque algunas investigaciones han encontrado resultados diferentes.
Por ejemplo, Camras et al., (1998) sostiene que “en un estudio, con niños chinos de once meses de edad se manifestaron de forma constante con una expresión menor en sus emociones que los niños japoneses y estadounidenses de la misma
edad”. Estos resultados nos permiten visualizar que la cultura de un grupo de personas actúa desde los primeros años de vida de una persona y tiene un fuerte impacto sobre las respuestas emocionales innatas de los individuos. Por lo anterior, Izard, (1971), sostiene que “una prueba contundente para la teoría de las emociones discretas proviene de investigaciones que demuestran que los integrantes de distintas culturas reconocen y generan las mismas expresiones emocionales”. A continuación, veamos el siguiente ejemplo de investigación.
A finales de la década de los años sesentas del siglo pasado, de acuerdo con datos de Lilienfeld et al., (2011), “el investigador Paul Ekman viajó a la zona del sureste de Nueva Guinea para estudiar un grupo de personas totalmente aisladas de la cultura occidental. Con la ayuda de intérpretes, Ekman les leía una breve historia (por ejemplo: “Su madre murió y él se sentía muy triste”), y les mostraba una serie de fotografías de caras de estadounidenses expresando distintas emociones, tales como felicidad, tristeza y enfado. A continuación, les pedía que seleccionaran la fotografía que mejor encajaba con la historia. Ekman y su equipo de investigación sostuvieron de que un pequeño número de emociones básicas (siete), son culturalmente universales. Específicamente, encontraron que las expresiones faciales asociadas con esas emociones eran reconocidas en la mayoría de las culturas. A estas emociones discretas se les denomina emociones
“básicas”, porque son las que cuentan con la base biológica de la que se derivan el resto de las emociones: a) felicidad, b) asco; c) tristeza; d) miedo; e) sorpresa;
f) desprecio; y g) enfado”. Aunque estos resultados tienen más de cincuenta años, siguen siendo aceptados en el campo de la investigación de las emociones.
Existen claras evidencias de que las siete expresiones emocionales se reconocen y producen en todo el mundo: felicidad, sorpresa, enojo disgusto, temor, tristeza y desprecio. La investigación ha encontrado que las personas tienen capacidad para identificar de manera contundente las expresiones asociadas con las siete emociones (Biehl et al., 1997). Las diversas culturas tienen reglas de exhibición distintas. Por ejemplo, en la cultura occidental, los padres o progenitores enseñan a sus hijos o pupilos que no deben llorar y a sus
niñas que llorar es aceptable (Plutchik, 2003). Es posible que los ciudadanos de Estados Unidos se sorprendan cuando un turista visitante de Latinoamérica, del Oriente o de algún país europeo, les saluden de manera cordial con dos o tres besos en la mejilla. Ciertos aspectos de la expresión emocional son totalmente universales. Aun así, diversas culturas poseen estándares diversos para manejar las emociones. Por lo general, todas las culturas han establecido sus propias reglas las cuales señalan en qué momento los individuos pueden expresar ciertas emociones y lo que consideran inadecuado o adecuado en la sociedad con la que interactúan respecto a las manifestaciones de las emociones para cierto tipo de personas y en situaciones específicas (Mesquita y Frijda, 1992; Ratner, 2000).