CAPÍTULO 4 LAS EMOCIONES
4.9. Teorías cognitivas de la emoción
niñas que llorar es aceptable (Plutchik, 2003). Es posible que los ciudadanos de Estados Unidos se sorprendan cuando un turista visitante de Latinoamérica, del Oriente o de algún país europeo, les saluden de manera cordial con dos o tres besos en la mejilla. Ciertos aspectos de la expresión emocional son totalmente universales. Aun así, diversas culturas poseen estándares diversos para manejar las emociones. Por lo general, todas las culturas han establecido sus propias reglas las cuales señalan en qué momento los individuos pueden expresar ciertas emociones y lo que consideran inadecuado o adecuado en la sociedad con la que interactúan respecto a las manifestaciones de las emociones para cierto tipo de personas y en situaciones específicas (Mesquita y Frijda, 1992; Ratner, 2000).
4.9.1. Teoría de James-Lange de las reacciones corporales
La primera teoría fisiológica de la emoción fue inicialmente propuesta de manera independiente por James y Lange (1884). Según la teoría de James-Lange, de acuerdo con Pinel (2007), “la corteza recibe e interpreta los estímulos sensoriales que provocan emoción y produce cambios en los órganos viscerales, a través del sistema nervioso neurovegetativo, y en los músculos esqueléticos, a través del sistema nervioso somático. Posteriormente, estas respuestas neurovegetativas y somáticas provocan la experiencia de la emoción en el cerebro. Dicha teoría propuesta por James-Lange invirtió la forma de pensar habitual del sentido común sobre la relación causal que existe entre la experiencia de la emoción y su expresión. Estos investigadores (James y Lange) sostenían que la actividad neurovegetativa y la conducta provocada por el acontecimiento emocional (por ejemplo, la aceleración del ritmo cardiaco y salir corriendo) producían la sensación de emoción y no al revés”.
Para sostener los argumentos de esta teoría, Hohmann (1966) menciona un investigador examinó a cinco grupos de pacientes con lesiones en distintas regiones de la medula espinal. Los pacientes con lesiones medulares superiores habían perdido la sensibilidad en casi todo el cuerpo y los que tenían lesiones medulares bajas habían perdido parte de la sensibilidad corporal. Los pacientes con lesiones medulares superiores comunicaron experimentar menos emociones, tales como miedo y enfado, que los pacientes con lesiones medulares bajas. Supuestamente, los pacientes con lesiones bajas podían sentir más su cuerpo, lo que les permitió experimentar amplias reacciones emocionales. Sin embargo, se ha criticado este hallazgo por un posible efecto de sesgo del experimentador, ya que los investigadores conocían la altura de las lesiones medulares de los pacientes cuando evaluaron sus emociones, lo cual podría haber sesgado los resultados (Prinz, 2004). No obstante, no podríamos generalizar estos resultados, se tendrían que hacer un gran número de investigaciones introduciendo más variables de análisis y ampliando la muestra de individuos de distintos contextos.
4.9.2. Teoría de Cannon-Bard de los procesos neurales centrales
A principios del siglo pasado, Cannon (1912) propuso de manera contundente una nueva alternativa a la teoría de James-Lange de la emoción que en el corto plazo amplió y difundió Bard. Según la teoría construida por Cannon y Bard, de acuerdo con Pinel (2007), “los estímulos emocionales tienen dos efectos excitadores independientes: provocan tanto el sentimiento de emoción en el cerebro como la expresión de la emoción en el sistema nervioso neurovegetativo y en el somático. Por lo tanto, la teoría de Cannon-Bard, a diferencia de la teoría de James-Lange, considera que la experiencia emocional y la expresión emocional son procesos paralelos que no guardan una relación causal directa”.
Según Cannon, de acuerdo con Gerrid y Zimbardo (2005), “la emoción requiere que el cerebro interceda entre el estímulo de entrada y la respuesta de salida.
Señales provenientes del tálamo se dirigen a un área de la corteza para producir sensaciones emocionales, y a otras áreas para su expresión emocional. Mientras que, Bard también concluyó que las reacciones viscerales no eran primarias en la secuencia emocional. En su lugar, un estímulo que provoca una emoción tiene dos efectos simultáneos, causar una activación corporal por medio del sistema nervioso simpático, y la experiencia subjetiva de la emoción a través de la corteza. Las perspectivas de estos fisiólogos se combinaron en la teoría de las emociones Cannon-Bard. Esta teoría afirma que un estímulo emocional produce dos reacciones concurrentes, la activación y la experiencia de la emoción, que no se originan entre sí. Si algo le provoca enojo, su frecuencia cardiaca aumenta, pero ni su cuerpo ni su mente dictan la manera en que uno u otro responden. La teoría de Cannon-Bard predice independencia entre las respuestas corporales y psicológicas”.
Las teorías de James-Lange y Cannon-Bard hacen diferentes predicciones sobre el papel de la realimentación de la actividad de los sistemas nerviosos somático y neurovegetativo en la experiencia emocional. Para Pinel (2007), “Según la teoría de James-Lange, la experiencia emocional depende totalmente de la realimentación de la actividad del sistema nervioso neurovegetativo y el
somático. Según la teoría de Cannon-Bard, la experiencia emocional es totalmente independiente de dicha realimentación. Se ha demostrado que estas dos posturas extremas son incorrectas. Por un lado, para que se produzca la experiencia de la emoción parece que no es necesaria la realimentación neurovegetativa y somática. Por otro lado, las respuestas neurovegetativas y somáticas a los estímulos emocionales pueden influir en la experiencia emocional”.
4.9.3. Teorías de valoración cognoscitiva de las emociones
Esta perspectiva de la valoración cognoscitiva sostiene que “la experiencia emocional no puede entenderse sólo en términos de lo que sucede en la persona o en el cerebro, sino que surge de transacciones continuas con el ambiente, las cuales son evaluadas”. Para Gerrid y Zimbardo (2005), “la valoración suele ocurrir sin un pensamiento consciente, sino inconsciente. Cuando se tienen experiencias pasadas que vinculan emociones con situaciones, no necesita buscar de forma explícita el ambiente para una interpretación de su activación. Esta postura se conoce como la teoría de la valoración cognoscitiva de las emociones”. Marshall y Zimbardo (1979), sostienen que “las interpretaciones de al menos algunas experiencias emocionales tal vez no requieran una evaluación. Además, la experiencia de una fuerte activación sin una causa obvia no produce un estado neutral e indiferenciado, como supone la teoría”.
Otra crítica a la teoría de la valoración cognoscitiva de las emociones la realiza Zajonc (2000, 2001), quien a través de sus investigaciones demostró condiciones adecuadas en las cuales los individuos tienen ciertas preferencias, es decir respuestas emocionales a los estímulos, sin saber la causa específica. Puede ser más seguro concluir que la valoración cognoscitiva es un proceso importante de la experiencia emocional, pero no el único (Izard, 1993). En fin, las tres teorías tratan de darnos una explicación y acercarnos a la realidad acerca del manejo de las emociones. De cualquier manera, estos tres constructos nos ayudan a comprender la manifestación de las emociones tanto positivas como negativas.
Figura. 5 Comparación de las tres teorías de las emociones
Para Gerrg y Zimbardo (2005), “estas teorías de las emociones proponen distintos componentes de la emoción y secuencias diferentes de procesos por los que un evento estimulante da como resultado la experiencia de la emoción. En la teoría de James-Lange los eventos desencadenan la activación autónoma y la acción conductual, los cuales se perciben y después producen una experiencia emocional específica.
En la teoría de Cannon-Bard, los eventos se procesan primero en distintos centros del cerebro, el cual dirige después las acciones simultáneas de activación, la acción conductual y la experiencia emocional. En la teoría de la evaluación cognoscitiva, los eventos estimulantes y la activación fisiológica se evalúan desde el punto de vista cognoscitivo al mismo tiempo, de acuerdo con indicios situacionales y factores contextuales;
la experiencia emocional resulta de la interacción entre el nivel de activación y la naturaleza de la evaluación”. Fuente: Adaptado de Gerrig y Zimbardo (2005).