• No se han encontrado resultados

Teoría Triárquica de la inteligencia de Sternberg

In document UNIVERSIDAD AUTÓNOMA CHAPINGO (página 97-100)

CAPÍTULO 5. INTELIGENCIA EMOCIONAL

5.2. Teorías de la inteligencia

5.2.2. Teoría Triárquica de la inteligencia de Sternberg

1985, al publicarse una nueva edición de los test Stanford-Binet, se realizaron importantes cambios, ya que se incluyó el análisis de las respuestas individuales con base en cuatro áreas de contenidos: razonamiento numérico, razonamiento verbal, razonamiento abstracto/visual y memoria a corto plazo. Aunque todavía se obtienen resultados generales que muestran la inteligencia en las distintas áreas (Naglieri, 2000). Este instrumento de evaluación de la inteligencia en los niños, seguirá perfeccionándose a través de nuevas investigaciones, ya que su aplicación va en aumento.

b) Las escalas Wechsler. Estas escalas han sido las más utilizadas en nuestro país, como la Escala de Inteligencia de Wechsler para Niños (C) IV (WISC-IV), la cual ya fue adaptada y estandarizada en México. Además, también se tiene la Escala de Inteligencia para Preescolar y Primaria (C) de Wechsler (WPPSI) que se utiliza específicamente para medir la inteligencia en los niveles de preescolar y primaria. Así, como la Escala de WAIS-III que se utiliza para medir la inteligencia en adultos. Con los test de inteligencia es factible evaluar diversas habilidades, lo que permite no sólo conocer el rendimiento intelectual de la persona, sino el desarrollo de sus diferentes funciones cognoscitivas. Estas escalas (Wechsler) presentan elevados índices de confiabilidad y validez; por lo que se han utilizado para estudiar a personas o grupos de estudiantes que presentan deficiencias en la atención, dificultades de aprendizaje, rendimiento insuficiente en la lectura, etcétera (Esquivel et al., 2007). Por lo tanto, son de gran importancia para evaluar a los niños y adolescentes en edad escolar.

componentes de ejecución, procesos de orden inferior utilizados para implementar los comandos de los metacomponentes. Y tercero, los componentes de adquisición de conocimiento, los procesos empleados para aprender cómo resolver los problemas en primer lugar. Los componentes gozan de gran interdependencia.

La teoría considera cómo puede interactuar la experiencia con las tres clases de componentes de procesamiento de información. Esto es, cada uno de nosotros enfrenta tareas y situaciones con las que disfrutamos de variados niveles de experiencia que abarcan desde una tarea totalmente novedosa, con la que no contamos con experiencia, hasta una completamente conocida, con la que gozamos de vasta experiencia. Conforme una tarea se va familiarizando, innumerables de sus aspectos se vuelven automáticos. Requieren poco esfuerzo consciente para determinar con qué paso comenzar y cómo implementar el siguiente paso. Una tarea inédita exige demandas diferentes a la inteligencia de aquellas de una tarea para la que se han desarrollado procedimientos automáticos. De acuerdo con la teoría triárquica, las tareas relativamente novedosas, demandan más inteligencia de la persona (Sternberg, 2010).

La teoría triárquica también propone que los diversos componentes de la inteligencia son aplicados a la experiencia para cumplir tres funciones en los contextos del mundo real: 1) consiste en adaptarnos a nuestros ambientes; 2) el moldear nuestro ambiente para crear nuevos ambientes; y 3) en seleccionar nuevos ambientes. De acuerdo a esta teoría (triárquica), las personas pueden aplicar su inteligencia a diferentes tipos de problemas o situaciones. Por ejemplo, algunos individuos pueden ser más inteligentes al enfrentarse a problemas académicos abstractos. Otros pueden ser más inteligentes al afrontar obstáculos prácticos concretos. Un individuo inteligente no es superior en todos los aspectos de la inteligencia, más bien encuentra la forma en capitalizar sus fortalezas y compensar sus debilidades. Por lo tanto, la inteligencia humana puede moldearse o incrementarse mediante diversos tipos de intervenciones. La maleabilidad de la inteligencia no se asocia con la constitución genética de la persona. Un atributo

puede tener una porción genética parcial o incluso en su mayor parte y seguir siendo maleable (Sternberg, 2010).

Según Sternberg (2002), los estudiantes con diversas pautas triárquicas <<son diferentes>> en las instituciones educativas. Por lo tanto, los discentes con elevada capacidad analítica generalmente son los que se hacen llegar de excelentes resultados en los espacios áulicos cuando el profesorado explica y plantea la resolución de problemas y otros ejercicios. Son discentes

<<brillantes>>, con muy buenas calificaciones, grandes prospectos, con elevados resultados en las pruebas de inteligencia y en sus exámenes de admisión, lo que les permite, ingresar a las universidades de prestigio (por ejemplo, la UACh). Además, los estudiantes con una elevada inteligencia creativa no siempre son los mejores estudiantes. Cuando el profesorado planea la forma en que se realizarán las actividades en clases, los estudiantes con una elevada inteligencia creativa no siempre pueden adaptarse a esos reglamentos. Cierto es que ninguno de los docentes está en contra de la creatividad desarrollada por los estudiantes que atiende.

No obstante, Sternberg (2002) sostiene que, frecuentemente cuando el profesorado desea ampliar los conocimientos de sus estudiantes, esto repercute de manera negativa en el pensamiento creativo. Los estudiantes con una elevada inteligencia práctica a veces no suelen responder de manera adecuada a las exigencias académicas. A través de la experiencia hemos visto que gran cantidad de estudiantes tienen grandes éxitos en diferentes actividades u oficios después de haber abandonado o concluido sus estudios con bajas notas. Su sentido común, expresión emocional, empatía, optimismo y su habilidad social pueden ser excelentes y llevarlos al triunfo en la vida. Cuando son adultos, algunos llegan a ser grandes deportistas, empresarios, políticos, excelentes músicos, a pesar de haber obtenido un rendimiento escolar bajo (Santrock, 2006).

In document UNIVERSIDAD AUTÓNOMA CHAPINGO (página 97-100)