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El TLCAN y el escenario previo. Política social y reformas en el campo

II.- ESTADO Y DESARROLLO AGRÍCOLA EN MÉXICO: TRAYECTORIA

2.2 El Neoliberalismo. Cuatro etapas hacia la apertura comercial

2.2.2 El TLCAN y el escenario previo. Política social y reformas en el campo

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persistió en 1992: diversos siniestros causaron importantes pérdidas en cultivos básicos como frijol, algodón y trigo aunque se vieron favorecidos el maíz, sorgo y arroz.

A fin de alentar la producción, hubo medidas para proteger el maíz y frijol a través de precios de garantía, pero el resto de los cultivos se manejó con precios concertados. El año de 1993 se caracterizó por mostrar cierta recuperación y a fin de impulsar al sector se eliminó el aumento de precios en el uso de energía eléctrica para el riego, se desgravó la importación de fertilizantes y maquinaria agrícola y se reestructuraron las carteras vencidas a fin de renegociar posibilidades de nuevos créditos. En 1994 crecieron las cosechas de cereales y cítricos además del algodón, cártamo y alfalfa, año que fue el más favorable de todo el sexenio (Fujigaki, 2004:140,141).

El Programa Nacional de Modernización del Campo-PRONAMOCA que se promovió entre 1990 y 1994, tuvo como fin impulsar el desarrollo de la agricultura a través de la modernización. Este concepto tomó forma en el uso de alta tecnología y dirección empresarial de las explotaciones, para lo cual se necesitaba garantizar un manejo más eficiente en el acceso a la tierra (Córdova, 2002). En ese marco y con esa finalidad se impulsó la reforma al artículo 27 constitucional que buscaba, ante todo, transformar la situación del campo y lograr seguridad en la tenencia de la tierra (Rubio, 1992:200). Estas reformas se efectuaron y fueron publicadas en enero de 1992. Fueron siete los cambios esenciales:

“1) Se declaró el fin del reparto agrario y el combate intensivo al rezago agrario; 2) se reconoció la personalidad jurídica de los núcleos de población ejidales y comunales; 3) se dio plena seguridad a los tres tipos de propiedad rural: pública, privada y social; 4) se estableció la autonomía en la vida interna de los ejidos y comunidades; 5) se decretó el reconocimiento de los sujetos de derecho agrario; 6) se permitió la formación de sociedades civiles y mercantiles en el agro; y 7) se autorizó la creación de los medios para impartir justicia agraria ágil y expedita (Fujigaki, 2004:84-85).

Un rasgo importante de esta reforma es que se permitió la posibilidad de la entrega de tierras ejidales y comunales mediante la venta o la renta, indistintamente de si se tenía o no la figura como ejidatarios. Las críticas que recibió el PRONAMOCA y a este conjunto de reformas se sustentaron en la idea de que se estaba adoptando un modelo de desarrollo en el campo basado en el paradigma estadounidense dirigida principalmente a empresarios agropecuarios más que a agricultores tradicionales como los ejidatarios (Tarrío y Fernández, 1994; Rubio, 1991).

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A través de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación-SAGARPA, se creó en abril de 1991 el órgano administrativo desconcentrado denominado Apoyos y Servicios a la Comercialización Agropecuaria-ASERCA. La finalidad fue contar con un instrumento que impulsara la comercialización como medida para afrontar la apertura externa y la liberación de los mercados. Éste órgano ha apoyado con subsidios a productores y compradores. Además, se definió que otra de sus funciones sería administrar el Programa de Apoyos Directos al Campo –PROCAMPO. Éste inició a finales de 1993 como mecanismo para transferir directamente a los productores recursos que les permitiera compensar la desigualdad frente a los subsidios de sus competidores extranjeros. El programa sustituyó al esquema de precios de garantía de granos y oleaginosas, por lo tanto los cultivos elegibles de apoyo, entonces como ahora, maíz, frijol, trigo, arroz, sorgo, soya, algodón, cártamo y cebada (Yúnez, 2008:29-31; ASERCA, consulta en línea). Estos fueron las dos medidas más importantes para preparar el escenario rumbo a otra etapa de la apertura comercial.

La política económica continuó con las medidas de apertura y ésta se intensificó con el rasgo de la privatización, México pasó a ser el segundo país que más ha privatizado empresas del Estado, después de Brasil (Castaños, 2006:21-22, 114). En este periodo se vendieron las empresas ligadas a telecomunicaciones -Teléfonos de México - y la banca comercial – encabezada por Banamex y Bancomer. En el área de fertilizantes, Fertilizantes Mexicanos - FERTIMEX y en fabricación de barcos, Astilleros Unidos de Veracruz –AUVER, por mencionar solamente algunas empresas (Ramales, 2005[b]:151; Cabañas, 2005:1; Guillén, 1996:21). Había que continuar además con la eliminación de aranceles para favorecer el libre tránsito de las mercancías y las inversiones extranjeras, acuerdos que tomaron forma en el TLCAN firmado entre Estados Unidos y Canadá.

Una de las tesis centrales para alentar este proyecto era que al aumentar el comercio entre las tres naciones, se fomentaría un grado mayor de especialización en cada economía y con ello, se lograría un mayor bienestar para el conjunto de las naciones. De este modo se pensó que el TLCAN sería una iniciativa para promover el desarrollo económico. Con esta idea, en 1990 México propuso a Estados Unidos la negociación de un tratado que permitiera incrementar la competitividad y asegurar el éxito y permanencia de las reformas estructurales que se estaban promoviendo. El tratado se firmó en 1993 y entró en vigor el 1º de enero de

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1994. Era un acuerdo binacional en un principio, que posteriormente incluyó a Canadá a petición expresa de este país (Rubio, 1992:29-32, 45).

El proceso de negociación contempló que existían “sectores difíciles” para los tres países. La apreciación se basó en el hecho de que existen ramas productivas que desempeñan un papel fundamental en términos de generación de empleos, exportaciones, ingresos de divisas, avance tecnológico y soberanía nacional. Estas ramas era la industria automotriz, textil, energéticos y la agricultura (Rubio, 1992:52). Éste último sector, el agropecuario, se consideró especialmente sensible en lo económico, político y social, cuestión que se analizará con más detalle en un apartado posterior.

En este escenario general, llega a su fin el sexenio de Salinas. Ernesto Zedillo Ponce de León toma la estafeta los primeros días de enero de 1994 para dar continuidad al proyecto neoliberal como modelo de desarrollo. Su mandato empezó teniendo como escenario el levantamiento armado en el estado de Chiapas.

2.2.3 El TLCAN y otros tratados de libre comercio. Última etapa de la apertura