Capítulo 4. Construcción de las identidades de aprendizaje en una
4.2. Transformaciones y tensiones tecno-sociales que afectan la práctica
4.2. Transformaciones y tensiones tecno-sociales que afectan la
La desventaja es que nada se compara a lo físico, a lo presencial y pues el claro ejemplo son las clases. Siento que a mí me afectó mucho de que fuera en línea y no presencial, porque en línea siento que no le agarro.
Siento que me cuesta un poco adaptarme (E4P6L41-46).
4.2.1. Modalidad presencial
Las escuelas, como espacio esencial de presencia física había sido el lugar por excelencia para la adquisición de conocimientos, que hacía posible establecer relaciones de copresencia.
En las escuelas todos los que concurren a ella están potencialmente disponibles para establecer comunicación, lo que permite conocer nuevas personas y construir nuevas redes.
Los estudiantes tenían la disposición del docente para establecer una comunicación directa mediada entre ambos. Así como establecer nuevas relaciones con otros estudiantes que quizás no conocían. Todos los sujetos que interactúan en un espacio tienen diferentes grados de disposición, que se puede alcanzar de manera directa.
Ordinariamente esta confluencia a las aulas había sido una vía posible para establecer interacciones, sin necesidad de la mediación de tecnología, siendo ésta, un atributo adicional a la copresencia física.
A partir del confinamiento de los estudiantes a la modalidad a distancia, las aulas y la escuela se convierten en espacios de constante evocación de una condición deseada que será permanentemente referida a lo largo de sus narrativas.
Tal lo expresan la estudiante cuya experiencia universitaria presencial se reducía al curso preuniversitario:
En el preu mi maestro de fotografía y televisión y nos platicaba, nos motiva pues, nos decía: “Yo seré su maestro, puede ser que en fotografía o televisión”, incluso una vez nos llevó a su salón de televisión y tenía la pantalla verde, o sea, tenía las cámaras y me emocioné muchísimo, que tenía como que esta espinita de: "Ya, ya quiero, estar en tercer semestre de televisión" y nos platicaba, incluso una vez, entramos [...] y vimos que estaban tomando fotografías, [...] y se miraba muy emocionante, y luego me lo estoy perdiendo. Ya llevé radio y fue en línea, o sea ya no estuve en la cabina de radio (E5P13L20-P14L3).
Comparativamente, unos estudiantes con cinco semestres presenciales, se mostraron menos vinculados a su grupo cercano, ya por el proceso mismo de la licenciatura que conforme avanzan en los semestres se ven obligados permanentemente a fragmentarse por la disposición de materias, situación que los ha obligado a avanzar semestre tras semestre ya no de manera grupal, sino individual. Cada estudiante debe elegir las asignaturas que convengan a su perfil profesional en construcción, lo que obliga a desprenderse del grupo de compañeros con los que convivió de manera rutinaria a lo largo de los primeros tres semestres. Sin embargo, la falta del espacio escolar sigue siendo un padecimiento latente que trajo la reorganización de sus tiempos.
En tanto que otros con apenas dos meses en modalidad presencial se mostraron fuertemente vinculado a sus grupos de colegas y amigos con los que de manera cotidiana organizaba sus actividades. En este grupo se notó una permanente evocación del curso preuniversitario este episodio como el momento inaugural de su formación universitaria, ya por la cercanía en el tiempo, ya por ser el momento en que fundaron grupos de trabajo de los que hoy se valen para el trabajo colaborativo.
4.2.2. Creación de grupos para el aprendizaje horizontal
A pesar de que el curso preuniversitario previo a la licenciatura es un mecanismo regulador, que no se encuentra integrado al plan de estudios, funge como un elemento medular en la conceptualización de la licenciatura, debido a que es el espacio en el que se dan las primeras interacciones entre estudiantes, momentos en los que se afianzan grupos de apoyo mutuo para el aprendizaje, así como la coincidencia de expectativas. Tal lo hace saber los estudiantes que hablaron de la experiencia previa del preuniversitario:
Cuando entré al preuniversitario me gustó mucho más que mi primer semestre, talvez se podría decir, en el preuniversitario sí veía alumnos más avanzados, sí veía diferentes estilos de estudiantes, pero nunca me imaginé cómo iba a ser la carrera en sí. O sea, yo nada más veía, pero nunca me imagine materias o algo así, o que iba a ser al principio más
teórico que práctico hasta que ya entré a primer semestre (E4P5L47- P6L6).
Estuve en el preu, conocí a mis amigos con los que ahora comparto ya oficialmente la carrera, pero es muy diferente, porque ahí no llevaba las materias que yo quería aprender, ahí era como que lo básico para pasar, y nada más tenía tres profesores, creo y eran tres horas. y luego cuando entré, era todo diferente, porque ya estaba oficialmente... ya era alumno de la facultad de humanidades y ya nada más me permitieron estar dos meses y, pues, vámonos a pandemia. Entonces sí fue muy triste, me emocionaba mucho estar en la cabina de radio, me emocionaba mucho aprender sobre televisión (E5P13L9-21).
Para los estudiantes que tuvieron el preuniversitario como referente principal de la experiencia de modalidad presencial fue el momento en que los estudiantes construyeron grupos por afinidades para trabajar con otros estudiantes los cuales se proyectan a lo largo del semestre. Estas relaciones establecidas se pudieron observar en el confinamiento.