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TRANSPORTACIÓN SOBRE LOS CAMINOS DE AGUA

In document T E S I S - Repositorio CIESAS (página 156-161)

CAPÍTULO V: CAMINOS AL MAR

V.4 TRANSPORTACIÓN SOBRE LOS CAMINOS DE AGUA

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peninsulares, aunque no se precisa en las Relaciones de Yucatán, si se hicieron durante su gobierno.255

En los dos siglos posteriores, XVII y XVIII, el camino a Sisal fue muy transitado. Los gobernadores coloniales, entre ellos el último Benito Pérez Valdelomar, en el siglo XIX, continuaron las obras del camino real de Mérida a Sisal. Dicho puerto perdió su preminencia para Mérida con la construcción del Puerto de Progreso, en el siglo XIX.

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moza era de la isla de Jamaica cuya lengua entendían muy bien los españoles, entre ellos Bernal Díaz, por lo que la llevaron con ellos, aunque su participación como intérprete no se destacó como los traductores Julianillo, Melchorejo, la Malinche y el español Jerónimo de Aguilar.

La falta de una tecnología naval como la europea no explica por qué los mesoamericanos no hicieron grandes recorridos en alta mar, a pesar de que las civilizaciones americanas poseían un gran potencial para dichos viajes. En contraste, las culturas polinesias navegaron con mucha frecuencia entre islas del Pacífico, situadas miles de millas náuticas unas de otras en grandes circuitos con gran frecuencia a pesar de que carecieron de la tecnología de las civilizaciones americanas y europeas, lo que es más meritorio.

Con respecto a la capacidad naval de las culturas americanas se relaciona con que ya desde el siglo XVI los cronistas para explicar el alto grado de civilización de las culturas americanas fue gracias a navegantes venidos de otras tierras, explicación inspirada en mitos como la Biblia o la Atlántida. Lo que no explicaban es que de todos los logros con los que supuestamente civilizaron a los indios, fue la capacidad de navegar y cruzar océanos la que precisamente, no aportaron.258

Si bien las culturas americanas nunca lograron el nivel de desenvolvimiento marítimo europeo para la navegación intercontinental, los españoles dejaron testimonios de una intensa actividad portuaria entre algunos pueblos prehispánicos. Esta situación se generó a partir de una creciente actividad mercantil costera que era el resultado de las transformaciones sociales que habían estado ocurriendo a lo largo del área maya y Mesoamérica por el ascenso, expansionismo y competitividad de los comerciantes. Este grupo relegó a los teócratas de los centros ceremoniales y de control político de los teócratas que dominaron los períodos anteriores.

258 Farris, La sociedad maya, p. 192, Ruz, El pueblo maya, “Introducción, Antecedentes y propósitos”, pp. 11- 27.

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En los puertos mayas de la Península, los navegantes mayas-putunes realizaban peregrinaciones además de comercio un amplio espectro de bienes.

Dichas rutas cubrían desde puertos del Golfo como Xicalango en laguna de Términos, Campeche, seguía por Chakan-Putún o Champotón, seguía por Ah Kin Pech o Campeche, Isla de Jaina, Isla Cerritos, hasta el caribe en puertos como, Ecab o “Gran Cairo”, San Gervasio, Isla Mujeres, Tzama o Tulum, Chaktemal, Nito e incluso hasta Honduras.

Incluso en el sur donde la Península se une con la tierra firme, los intercambios no se realizaban por las vías terrestres, sino en canoas, debido a la existencia de grandes cuerpos de agua como bien pudieron comprobar Cortés y sus huestes entre 1524 y 1525. La disputa por el dominio de los “caminos de agua” en el perímetro sur de la Península, ocasionó conflictos entre los imperios comerciales como los suscitados entre los de Itzamkanac bajo los Paxbolon Acha contra los Kehache o Mazatlán de los Canek. Adicionalmente los enclaves mercantiles eran atacados por mercenarios lacandones, posiblemente contratados por una y otra parte en conflicto, derivado de los intereses comerciales intensos y diversos como atestiguaron los españoles al cruzar por la zona.

Pese a sus limitaciones en materia naval, los mayas poseyeron otro tipo de conocimientos marítimos valiosos. Las altas construcciones en los puertos que encontraron los marineros españoles debieron funcionar tanto como vigías y faros como en el caso de Tulum, en donde se usaba humo durante el día y fuego por la noche para guiar a los marineros a través de los arrecifes, pues por el perfil plano de la costa era difícil de percibirlos desde pocas millas náuticas, a diferencia de las costas montañosas.

Los conocimientos indígenas de los mares fueron explotados por los europeos, aunque en el proceso de conquista se dictaron leyes para evitar que los naturales formaran parte de las flotas o se les llevara a España. Por tanto la capacidad de navegación en alta mar quedó como monopolio de los europeos.

Las artes de marear fueron la llave que abrió las puertas a los europeos hacia otras regiones y civilizaciones lo que les permitió acceder a nuevos

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conocimientos como nunca antes se había logrado alrededor del mundo. Estos contactos y el inicio de la circunnavegación del globo fue lo dio pie a una percepción más global del planeta. Por eso son las versiones extranjeras de la realidad marítima en Yucatán y no las de los mayas, las que han predominado en las crónicas y narraciones que conocemos hasta hoy. Entre los europeos fueron los españoles quienes legaron el mayor corpus documental sobre la Península de Yucatán.

La Península Ibérica poseía puertos que permitieron a los marinos de muchas otras partes intercambiar experiencias en el arte de marear a lo largo de los siglos. Su capacidad en la construcción de navíos quedó demostrada cuando los españoles crearon bergantines para el asedio y bombardeo de la gran Tenochtitlán, a muchos kilómetros del mar y a 2,000 metros de altitud sobre el nivel del mar.259 La vela, aunque bien conocida por los navegantes de todo el planeta, al ser introducida para los viajes transoceánicos y de circunnavegación global por los europeos constituyó una gran transformación en el aprovechamiento de la energía, por lo menos para el transporte, pues permitió la apertura de nuevos caminos a través de sitios considerados como barreras.

En el Viejo Mundo, las rutas comerciales a Asia y África en búsqueda de sedas, especias, oro, marfil y la más infame ruta de los esclavos, estimularon el crecimiento económico que a su vez impulsó grandes movimientos culturales y la búsqueda de rutas alternativas de intercambio que desembocaría en el encuentro de América.

La historia novohispana prácticamente empezó en la Península. Durante 1502, en su cuarto y último viaje a la isla de Guanajas, al norte de Honduras y cerca de Yucatán, Colón se encontró con canoas tripuladas por gente cuya filiación étnica ha sido debatida hasta hoy.260 Casi una década después, en 1511, Jerónimo de Aguilar y Gonzalo Guerrero, junto a otros tripulantes y pasajeros del grupo de Valdivia, naufragaron en Yucatán, pero no fueron considerados como

259 Harvey, Naval Power in the Conquest of México.

260 Macías “Alborada del Caribe Mexicano” confróntese García, Las regiones de México y Trabulse Cartografía mexicana.

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emisarios de los dioses como en el centro de México, sino más bien, sirvieron de alimento en rituales antropofágicos de los mayas, o bien murieron esclavizados.

De este trágico final sólo se escaparon Aguilar y Guerrero, y los detalles de las peripecias se encuentran en una supuesta autobiografía de Gonzalo Guerrero incluida por fray Joseph de San Buenaventura en su Historias de la conquista del mayab. Pero fue durante la expedición de Hernández de Córdoba en 1517, en la que participó y dio cuenta el soldado cronista Bernal Díaz del Castillo, cuando se

“descubrió oficialmente” lo que se pensó eran las islas de Cozumel y Yucatán, a la que se nombró Carolina,261 posiblemente en honor al santoral de la orden Carolense patrocinada por el emperador Carlos V. Posteriormente a Yucatán se le bautizó como isla de Santa María de los Remedios, nombre de un bergantín de Grijalva,pero otros la llamaron “isla Rica”.

Fernández de Oviedo escribió en su Historia general y natural de las Indias, entre 1535 y 1537, que Yucatán era una isla, según lo vio en las cartas de marear.262 Por su parte, Alonso de Santa Cruz, en su Islario general de todas las islas del mundo, corrigió la confusión que se tenía de Yucatán al ser considerada una isla en 1560.263 Aun así, la idea del aislamiento fue la que prevaleció.

Curiosamente la idea de una isla con la que inició la historia de la Nueva España continuaría en la isla de Tenochtitlán y la isla de Tayasal en el Petén, Guatemala.

El significado de la palabra Yucatán con el que finalmente fue conocida ha sido objeto de innumerables debates.264 Basta mencionar unos breves ejemplos:

en la Relación de Mérida escrita por el cabildo de la ciudad se respondió a la pregunta 39 de la Instrucción y Memoria que según los informes de personas que sabían de las antigüedades de la tierra, que Yucatán no es el nombre de la tierra, porque al estar dividida en provincias no había un nombre que las comprendiera a

261 López de Cogolludo, Historia, t. 1, lib. IV, cap. I, p. 315.

262 Oviedo Historia, t. 3, pp. 276-277 citado por Bustos, Libro de las descripciones, p. 47.

263 Alonso de Santa Cruz, Islario general de todas las islas del mundo citado por Bustos, Libro de las descripciones, pp. 43, 48.

264 El significado del nombre de Yucatán ha causado polémicas como la protagonizada en el siglo XIX por el obispo Carrillo y Ancona en contra del historiador Molina y Solís en Historia antigua de Yucatán, véase también Macías Richard, “Alborada”, pp. 74, 84, 106.

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todas. También repitieron la historia del bautizo del Cabo Catoche, según la cual, cuando la tripulación de la flota de Grijalva preguntó a unos mayas de donde eran, los mayas respondían, o más correctamente, los españoles entendieron: Ecab k’otoch o “somos del Cab” (Ecab). Al preguntarle los españoles que tierra era les escucharon “tolo quitan” o “tolo’kitan” que quiere decir “allá adelante”, pero que los españoles entendieron Iucatán. El cabildo de Mérida contó para asuntos mayas con el asesoramiento del intérprete, gramático y ladino en la lengua castellana, Gaspar Antonio Chí, quien les narró que halló en unos versos antiguos, sin precisar cuales, que los indios llamaban a su patria Luquitán, (Lu’um tierra, kitam puerco del monte) vocablo que al corromperse se transformó en Yucatán. Por su parte, en las visitas del padre comisario fray Alonso Ponce sobre el nombre de Yucatán: “no es éste su nombre y apellido, sino Maya, y la lengua (como agora se dijo) Mayathan”. También precisó el origen de la palabra Yucatán:

Cuando los españoles descubrieron esta tierra, preguntó el caudillo y principal dellos a los indios que como se llamaban, los indios, que no les entendían, dijeron: Vic atan, que quiere decir, ¿Qué dices, o que hablas, que no te entendemos?, y entonces el español dijo y mandó que asentasen que se llamaba Yucatán y de allí se quedó (según dicen) con este nombre.265

Por lo que la traducción literal de la Península de Yucatán es “Península de No te entiendo”.

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