• No se han encontrado resultados

El viaje y la creación de un espacio transcultural transitorio

In document LAS BRIGADAS INTERNACIONALES (página 99-102)

Cuando la Comintern, por indicación de Stalin, hizo en septiembre de 1936 el llamamiento a que se movilizaran los obreros del mundo para defender al gobierno del Frente Popular de la República (Pozharskaya, 2003: 49), la difusión de la noticia se hizo por los canales habituales del movimiento obrero de entonces: las células de los sindicatos y los parti- dos en los que militaban9. La oficina de reclutamiento se estableció en Pa- rís, en un local situado en el piso superior de un restaurante, que pronto se convirtió en una babel de lenguas (Brome 1965: 24). La movilización de los brigadistas se produjo a partir de una ideología internacionalista con gran variedad de tentáculos doctrinales, que en esencia compartía el objetivo de la lucha contra el fascismo, la cara visible que el capitalismo estaba mostrando en el período de entreguerras. Ese internacionalismo se superponía al indudable localismo y aun provincianismo de buena parte de los combatientes, aunque no de todos, porque es bien conocida la presencia en defensa de la República de un nutrido grupo de inte-

8 Algunas de esas hazañas atribuidas a las Brigadas (por ejemplo, la salvación de Ma- drid o la misión de los internacionales como guía estratégica y táctica para el esfuerzo militar republicano) quedan matizadas por Alpert (1989: 347-348), que atribuye esas ideas a la imaginación y fantasía de los corresponsales extranjeros. La fertilidad litera- ria de nuestra guerra sigue vigente hasta hoy (Lines, 2016).

9 Ver Requena Gallego y Prades Artigas (2014) para un panorama general reciente sobre la producción bibliográfica sobre las Brigadas Internacionales.

lectuales y artistas culturalmente cosmopolitas10. La convocatoria consi- guió movilizar a unos cincuenta mil voluntarios que, en distintas fases, vinieron a España dispuestos a poner coto a los avances del fascismo.

En el momento en que fracasó la sublevación rebelde de Franco y dio comienzo la Guerra Civil española, el lema claro de solidaridad entre la clase obrera que espoleó a los voluntarios fue el de su identificación con la causa de la República, que combatía contra el fascismo, aunque en las propias filas republicanas esa lucha se hiciera desde enfoques muy diversos, cuando no contradictorios, y a menudo difíciles de conjugar.

Aquel propósito común los acercaba afectiva y, por ende, también psico- lógicamente a España.

El texto siguiente es una muestra de las dificultades de comprensión a la llegada de un brigadista británico al puesto de encuadramiento en Figueras. El trato de tú y de camarada es un signo lingüístico del tipo de relaciones que se establecieron entre los voluntarios, si bien la jerarquía militar se mantuvo y se impuso a la hora del establecimiento de normas y de órdenes.

–¡Salud camarada, bienvenido! ¿Sabes algo de español?

–No–¡Joder, pues vas a tener que aprender a hablar antes que a disparar porque... ¿cómo coño vas a cumplir las órdenes si no las entiendes?

–No entiendo.

–¡No, ya..., si ese es el problema...!, pero bueno, ya aprenderás tarde o temprano. Dime tu nombre.

Yo no sabía que [sic] me estaba diciendo, y permanecí inmóvil sin decir nada.

–¡Tu nombre, noooommmmbre, name, name...!

–Shipman, Matthew Shipman.

–¿Cómo?

–Matthew Shipman.

–¡Cojones, yo debería estar haciendo otra cosa, no aquí...! Por favor camarada, escribe tu nombre aquí, tu name aquí...

Escribí mi nombre, fecha de nacimiento y lugar de procedencia en el espacio del impreso reservado a tal fin, y se lo entregué al miliciano.

–Mateu... Sipm... Bueno, bienvenido. A partir de ahora eres el cama- rada Matías. ¡Siguiente!

10 Binns (2009) se refiere a los “voluntarios con gafas”.

Un compañero me tradujo las palabras del miliciano y me causó sorpresa lo del cambio de nombre sin preguntarme ni siquiera si me pa- recía bien, pero en el fondo no le di importancia, incluso me hacía gracia tener un nombre español. Mi sorpresa fue todavía mayor al comprobar que después de aquello todo el mundo me llamaba Matías, salvo mis compañeros británicos. (Escudero Galante, 2003: 54-55)

El reagrupamiento de brigadistas se producía en el castillo de Fi- gueras, una especie de casa de locos o lugar imaginario donde cada uno veía las cosas a su manera en función de sus propias ideas. Felsen (1989:

52-53) describe jocosamente cómo pasaban el tiempo los voluntarios en el castillo de Figueras en mayo de 1937, mientras esperaban el trans- porte que los llevaría a Albacete, y los problemas lingüísticos derivados de las traducciones defectuosas hechas por los intérpretes espontáneos, por ejemplo a la hora de traducir las órdenes de derecha, izquierda o media-vuelta cuando estaban desfilando. La sensación de los brigadis- tas en Figueras a su llegada a España de estar suspendidos en el tiempo recuerda, en algunos relatos autobiográficos, a la espera interminable de una acción que nunca llega, como el enemigo en la novela El desierto de los tártaros de Dino Buzzati, con la consiguiente ralentización del trans- curso de las horas y de los días, que invitaría a la ensoñación y a la me- lancolía (Alonso Monedero, 2010).

El difuso murmullo de idiomas que se debió de oír en las distin- tas etapas de la relación entre personas procedentes de todos los rinco- nes del mundo llevó a identificar Albacete con una torre de babel, con consecuencias asimilables a menudo al esperpento o a una orquesta de- safinada11. Aquella barrera lingüística, frecuente en diversos entornos multilingües de la vida cotidiana en muchos otros lugares, se vio contra- rrestada por la voluntad de entenderse entre camaradas que compartían ideas, algo que resultaba más fácil en una situación de relativa calma en la retaguardia que en pleno frente. Rubin (1997: 62) llega a decir que dos compañeros se pueden entender y establecer relaciones estrechas de camaradería aun sin conocer la lengua del otro ni poder entablar una conversación mutuamente inteligible.

11 Para la interpretación de la confusión de lenguas en Babel, es interesante el diálogo entre Elvira Rádai, judía regresada a su tierra desde Auschwitz, y su hijastro: “– ¿Sa- bes?, hay quien sostiene que la confusión que se produjo en Babel no se debió a la división de una única lengua en varias, sino a que quienes hablaban la misma lengua no lograban entenderse entre sí. (…)” (Kovacsics, 2007: 144)

La oportunidad de participar en aquel primer choque directo en- tre las posiciones ideológicas que se habían ido fraguando en la Europa de los años 1930 –en particular tras el ascenso arrollador de los fascis- mos– supuso un factor de atracción para muchos jóvenes de muy di- versos países. Ese elemento y otros, como el de la aventura, no exento de un cierto referente exótico por la imagen estereotipada que se tenía de España desde el siglo XIX, sirvieron de catalizador para espolear las adhesiones tanto a uno como a otro bando. El mero hecho de que el pro- pósito fuera la lucha le confería al desplazamiento un carácter dinámico y combativo – para muchos la Guerra Civil española sería la primera experiencia de contacto con las armas y con la disciplina militar – pero a la vez previsiblemente limitado en el tiempo, incluso muy limitado si las cosas iban tan bien como los brigadistas voluntarios hubieran deseado que fueran. Al riesgo de morir se añadía la perspectiva de hacerlo en un lugar remoto y alejado de los seres queridos. En ese aspecto, la transfor- mación de meros “sitios” –identificados con unas coordenadas geográ- ficas determinadas– en “lugares” –pensemos por ejemplo en la batalla del Jarama–, supone la incorporación de las coordenadas simbólicas del afecto, el sentimiento y el recuerdo conjugadas en distintos idiomas. Lo cierto es que, pese a la comunidad de intereses con los correligionarios, el encuentro entre quienes venían y quienes ya estaban no siempre re- sultó fácil, por el propio desconocimiento que tenían los voluntarios del país al que llegaban (ver, por ejemplo, Hopkins, 1998: 115-116, 214-216 y Alfaro Sánchez, 2008: 761).

3. Interpretar entre lenguas en el contexto de las Brigadas Internacionales

In document LAS BRIGADAS INTERNACIONALES (página 99-102)