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2.4 Cuarto momento migratorio: A pie por las vías ferroviarias, caminos y carreteras

2.4.2 Violencia indirecta

En este momento migratorio las formas de violencia indirecta en relación a los agentes del Estado que pudieron identificarse se presentaron particularmente en dos formas. La primera relacionada con la exposición a riesgos por evitar puntos de control migratorio y la segunda con la permisividad u omisión de obligaciones por parte del Estado para evitar la violencia hacia migrantes de criminales y el crimen organizado.

2.4.2.1 Exposición a riesgos por evitar puntos de control migratorio

El primer migrante que estableció una relación entre su decisión de hacer partes del camino a pie y los puntos de control migratorio fue Cristian, quien realizó caminatas desgastantes entre las que destaca una de 23 y otra de 18 horas. “Me puse a caminar unas 23 horas y muchos van ahí para rodear a migración…” (Migrante: Cristian). A lo largo de la entrevista Cristian expresa diversos impactos de estas caminatas tan arduas y bajo condiciones de riesgo, sobre todo de salud así como hambre y sed, “…a veces [se] aguanta hambre el día entero, sed, pero uno lo que quiere es salir adelante. Salir adelante, sacar la familia adelante…” (Migrante: Cristian).

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En este caso él rememora las motivaciones que lo llevan a migrar, una mejor calidad de vida para su familia, lo que podría estar relacionado también con la cantidad de aspectos negativos que el migrante llega a soportar. Esto puede convertirse en sí en un factor que lo lleva a soportar situaciones de riesgo, lo que lo convertiría en algo negativo para su bienestar.

El caso de Cristian es un claro ejemplo de la forma en que la adecuación de la ruta migratoria para serpentear los retenes de migración lleva a los migrantes a ciertos riesgos como exponerse a la vida silvestre, falta de acceso a comida, agua e inclemencias climáticas. Impactos similares aparecen en otros casos como el de Israel, en el cual solo se subrayan los impactos de las largas caminatas cuando él destaca: “…sé lo que es caminar y querer agua y se te acabó el agua y faltan 50 kilómetros para salir más adelante…”

(Migrante: Israel). Sin embargo Israel no establece una causalidad concreta sobre qué le lleva a hacer parte del tránsito a pie.

2.4.2.2 Permisividad hacia criminales y crimen organizado

Otra forma en que aparece un impacto indirecto de las acciones de agentes del Estado, forma que parece común en todos los momentos migratorios, es relacionada a la permisividad hacia criminales y el crimen organizado. El primer caso que se abordará es el de Ernesto, él tiene 25 años y realizó el viaje sin ningún tipo de planeación, recursos económicos, ni experiencia, pero iba acompañado de un migrante con experiencia que solventaba los gastos del tránsito. Al ir caminando fueron asaltados, su compañero logró quedarse con algo de dinero que había ocultado y con él pudieron continuar el viaje.

Durante el robo les quitaron también la mochila, sus pertenencias y el calzado:

Lo único que me robaron fue mi teléfono, [y] me quitaron mis zapatos (…) a él [su compañero] le quitaron, traía como 1600 lempiras, que diga 1600 pesos… (Migrante:

Ernesto).

Después de ese evento que tuvo lugar en Tabasco, Ernesto tuvo una segunda experiencia en Coahuila durante la cual intentaron extorsionarlo. En este punto del tránsito seguía con su compañero e iban caminando mientras esperaban que pasara el siguiente tren

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…llegó una patrulla y nos dijo pues van a ayudarme a cargar una chatarra y luego los dejo montar al tren. Nosotros nos montamos a la patrulla pero nomás llegando a una calle de tierra donde no iba muy recio el carro nosotros nos tiramos… (Migrante: Ernesto).

Esta reacción parece estar influenciada por una agresión previa que les perpetraron policías mientras viajaban en el tren, los bajaron y los golpearon sin razón alguna. Como lo menciona Ernesto, saltaron de la patrulla porque “…que tal nos golpean más o nos matan,

¿qué más pueden hacer con nosotros? Nos tiramos…” (Migrante: Ernesto). Esto no representó un acto concreto de violencia por lo que no se incluyó en el apartado de violencia directa.

El siguiente caso es el de Francisco quien con 23 años y sin experiencia migró solo, al estar rodeando un pueblo por haber visto un retén de soldados lo interceptaron en el camino dos personas con armas de fuego:

…me dicen ‘métete pal monte’ y digo ‘no pos tranquilo, no me vayan a hacer nada, quítenme todo lo que traigo pero no me vayan a hacer nada porque en verdad yo allá tengo esposa, tengo mi hijo que tiene dos añitos apenas… (Migrante: Francisco).

A pesar de su falta de experiencia el miedo que describió Francisco lo llevó a actuar de la forma que otros migrantes han mencionado como la más adecuada en estas situaciones, de forma dócil, lo que puesto en perspectiva con el concepto de vulnerabilidad explorado en el capítulo anterior parece ser un claro ejemplo de una relación donde el migrante figura como desprovisto completamente de poder. Si bien esto pudo haber disminuido la probabilidad de que se presentara violencia física, como se percibe en la respuesta de sus agresores,

…me dicen ‘no, nomás te vamos a robar todo lo que traes, quítate la ropa’, me quitaron mi camisa, mis zapatos, mi pantalón, me dejaron solo en ropa interior… (Migrante: Francisco).

Tras esto Francisco menciona el temor que sintió, además cómo después “…empecé a caminar en la calle sin ni un peso en mi bolsa.” (Migrante: Francisco). En contraposición al caso anterior es posible que la experiencia migratoria del acompañante de Ernesto le llevara a esconder algo de dinero vaticinando un asalto, hecho que no sucedió con Francisco, lo que lo dejó en una situación mucho más vulnerable tras el robo y le obligó a continuar su viaje caminando y por tren solamente, así como a pedir dinero.

El siguiente caso que se abordará es el de Miguel, de 31 años, quien figuró como falto de redes de apoyo y recursos económicos pero contaba con experiencia migratoria. En

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su caso el evento de violencia se presentó en Veracruz donde fue secuestrado junto a otros migrantes, una camioneta los abordó mientras caminaban por las vías:

...se paró y nos dicen así ‘les vamos a dar raite hasta Veracruz, yo voy a Veracruz’, nos montamos y nos fueron a tirar a un pueblito, de ahí llamó a otro y le dijo ‘no, agarré a dos chavos ahorita que van sin dinero y quiero llevarlos a Veracruz’ ¡Era paja! De ahí nos sacaron de vuelta al pavimento y nos estaban esperando otra troca, cuando nosotros llegamos a la otra troca nos extorsionaron, nos pusieron pistolas en la cabeza, nos metieron a la otra troca y nos llevaron a una casa. En la casa nos tuvieron en puro bóxer en el baño y montándonos madrazos, como dicen acá, solo en el pecho nos daban con las pistolas y ahí nos dijeron que si teníamos números de teléfono que si teníamos familiares arriba, les dijimos que no, nos dijeron que eran zetas y que nos iban a matar… ‘No’, les digo yo así,

‘no nos vayan a matar, si quieren que jalemos con ustedes con ustedes chambeamos acá’,

‘no, nosotros no queremos eso, queremos dinero’… (Migrante: Miguel)

Es posible considerar que si Miguel hubiera tenido mayor experiencia migratoria no hubiera aceptado la propuesta de raite, pues como lo destacan migrantes más experimentados o con más información “En nadie confío (…) por más tonto que se mire, por más sucio que se mire, por más inocente que se mire no se puede confiar en él…”

(Migrante: José), sin embargo es difícil cuantificar la influencia de algo como la experiencia migratoria de la misma forma que sería imposible proyectar un resultado bajo condiciones distintas. Lo que establece claramente Miguel es la forma en que se comportó durante el secuestro

…nosotros no nos opusimos, nosotros nomás tranquilos, aguantamos y nos quedamos, pues luego de eso nos regresamos de vuelta a la terminal del ADO… (Migrante: Miguel).

Desde su perspectiva gracias a este comportamiento lo liberaron a él y a los otros migrantes con quienes había sido secuestrado. Aun así durante el secuestro sufrieron fuertes agresiones, “…en el pecho nos daban los golpes, bueno, a mí solo me dieron como cuatro macanazos pero al otro le dieron más duro…” (Migrante: Miguel). Es posible observar, al igual que en los secuestros observados en el momento migratorio anterior, cómo en los secuestros múltiples o con varias víctimas simultáneas se impersonaliza al migrante. Esto no solo complejiza la forma en que el migrante podría desplegar factores para mitigar la violencia o negociar su situación sino que también disminuye de cierta forma la violencia física a la que es expuesto al diluir su protagonismo durante el evento.

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