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DE ,J^ÓS BOñBONES. - Fundación Ignacio Larramendi

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Academic year: 2024

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No leñemos la pretension de dar como nue- vas todas las partes de la obra. Distinguiausc los gefes por tal pericia y tal práctica en el arte de la guerra quecasi todoseran igualmente idóneos para el mando. Solo de la montaña de Triano se estraen ocho- cientos mil (juintales al año para las ferrerias de Vizcaya, Guipúzcoa, Alava y Asturias (4).

Así híibian conseguido los del reino de Granada, juntar las plantas de los trópicos á las de la Europa. Ademas, en una memoria inserta en la colección dela Aca- demia de la Historia, deMadrid (tom. Poco h á q u e la Andalucía es- taba situada en lasestremidades de la tierra: pe- ro con el descubrimiento de las Indias ha llegado á estar en el centro.».

Tales fueron Perez, del cual se cantan en el dia magní- ficos fragmentos en la capilla Sixiina, Monteverde que fué uno de los creadores de la ópera italiana;. El resplan- dor que dió la poesía lírica en el Siglo de oro de la literatura española no fué menos vivo que el dei drama y la epopeya. E l voto de Maria Teresa y de la corte imprimió nueva dirección á la t e n - dencia general de los ingenios.

Mas á pesar de lo grande que era el prestigio de la gloria española en el siglo X V I no consiguió deslumbrar á un italiano, á Campanclla.

PARTE PRIMERA

Pasando después a l a práctica, sos- tiene que el rey de España ha recibido de la P r o - videncia la misión de combatir la heregia de Mahoma y de Lutero. Hecho ya emperador y disponiendo á su anto- jo de la autoridad de la Sania Sede debe el rey de España volver por la iglesia perseguida, y nuevo Garlo-Magno domeñar los países ocupados por los infieles turcos ó protestantes. Ya el padre de Felipe 11 había consumido su vida en perseguir la quimera de la monarquia u n i v e r - sal.

Se fascinó, y tanto por convicción religiosa como por interés politico, tomó la causa de la iglesia contra los novadores y los infieles. Las convicciones religiosas de los españoles eran las de su r e y , y le miraban como la columna de la iglesia. De la mis- ma manera identificaba Felipe I I los adversarios de su religion con los de su poder.

Confirmóle en esta idea la rebelión de los flamencos que s a c u - dieron á la par su autoridad y la de la iglesia. En Alemania, Francia é Inglaterra, le apoyaba un partido numeroso y fuerte que le miraba como al defensor nato de la iglesia.

49 que permaQecieran católicos, y desde aquella

55 tura!. Apesar de la amnistía que publicó antes de

Según Herrera, el gobernador de la provincia de t i r a n - do llamó á sí algunos de los misioneros, y les preguntó si los portugueses y los castellanos eran una misma nación. Por primera vez confesaron los turcos que si Dios les liabia dado el imperio de la tierra, á os infieles Ies babia dado el de los mares (Í571). El papa Paulo I V que era francés de corazón, y que provocara el rompimien- to de la tregua de Vaucellcs quedó espuesto á la venganza de los españoles.

No tardó en penetrar en los E s - tados de la Iglesia el duque de Alba á la cabeza de cuatro mil españoles, y ocho mil italianos. El duque de"Enghien de la ca- sa de Borbon, ochocientos señores y cerca de diez mil soldados quedaron en el campo "de batalla. Los conjurados fueron p r e - sos y llevados al patíbulo; pero los gefes se esca- paron y V Hopiial, á quien acababan de crear caociller, pudo conseguir que se convocasen los estados generales en Orleans, á pesar de la r e p u g - nancia de los Guisas y del rey de España.

Púsose encamino el duque de Guisa, y se halló en la matanza de Vassy, que fué la señal de la guerra civil (*562). El débil Enrique I I I no se atrevió á vengar esta afrenta, y los de la liga nada perdieron de su a u - dacia. Abandonado Enrique IV de la mayor parte de los católicos, y estrechado muy de cerca por el duque de Mayen na, se'retiróáNormandiaparaaproximar- seá Inglaterra.

Aprovechó Felipe 11 los clamores de los p a r i - sieoses después de la jornada de las harinas para hacer entrar dos mil soldados españoles y otros tantos napolitaDos. En Inglaterra como en Francia los calólicos esperaban la victoria de la intervención del rey de España. Un buque de Cabo Verde notició los designios de los ingleses al gobernador de la isla Cristobal de Oballe.

Tomábala iniciativa en todas las grandes medidas que se rozaban con los intereses g e n e r a - les de la monarquía. El g o b i e r n o de la provincia estaba en manos de la Diputación ^ e - m r a l residente en Barcelona, Y que se renovaba todos los años por via de elección (2). En caso de guerra con Francia, ellos mismos defendían á Euenlcnabia, llave de la p r o - vincia, y generalmeole la frontera de los P i r i - neos.

El primer'Juncionario de la ciudad era cl Stra- tico, nombrado por el rey de España que no podía destituirle. Principal- mente cuidaban de la observancia de las leyes y se oponían a todas las medidas que les eran c o n - trarias.

185 La respetada autoridad de los arzobispos de Mi-

Las diez y siete provincias de los Países Bajos eunidas suciísivamenle por los duques de Borgo- ñ a y hechas un solo cuerpo por la pragmática san- ción de Carlos V , (3) l u b i a u conservado muchos privilegios que se oponían á la buena marcha de. Vinguna contribución podia cebarse cu las diez y siete provincias sin la anuencia de los estados. La organización de los estados, el innncro de diputados, su influencia, la ostensión de su p o - der variaban en las diferentes provincias.

Las posesiones de los españoles estaban sujetas á dos vireyes encargados á la vez del gobierno ci- vil y militar de Méjico y el Perú. Ka 1492 ordenó Fer- nando la espulsion de los judios que salieron en número de ochocientos mil. j) Colocados los moros de Granada entre la cónversionóel destierro, prc- firieron conformarse esleriormenleála religioocris- tiaaa. Los bienes de los reos eran confis- cados, pudiendo disponer de ellos los reyes á su anfojo aun en el caso de que fuesen donación h e - cha al santo oficio.

Este temor les hizo declararse por el rey, y contribuir á la der- rota de los insurrectos enVilíalar (1522). El gefe de los comuneros el heróico don Juan (íe Padilla murió en el patíbulo. En el siglo X V f h a b í a cesado España d e s c r e í teatro (Je la guerra, v tanto sus privilegios como la política de CArlos, V l o s tenia alejados de los ejércitos m e r - cenarios que combatían en Francia, Alemania é Italia.

Alejados de los ejércitos, escluidos de los cargos mas altos del estado, conservaban el "derecho de concurrir á las cortes y votar los impuestos á que no estaban sujetos. Desde entoaces temieron la autoridad real, cuando sus antepasados se habían hecho temer de los antiguos reyes de Castilla. E f verdadero objeto d e l monarca era debilitar la autoridad dtd arzobispo de Milan que se oponía á la de los g o b e r n a d o r e s.

Para.vengarse del pueblo intervino en a d e l a n t e en la renovación de los consejos generales F u é disminuyendo el número do que se c o m p o n í a n estas asambleas logrando que no se admitiese e n ellas sino miembros de l;»s familias nobles q u e le. Queria reducir à mas comptetu sumisión fas autoridades temporales y espirituales de los Países Bajos á fia de no bálíar ohsiáculo alguno á la rea- lización de sus designios. Francia é I n - glaterra llegaron pronto á esa poderosa unidad que era la admiración de los demás pueblos desde la época de Francisco I.

Referencias

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