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El Telegrama - Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes

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(1)

ECUADOR.

EL TELEGRAMA,

D I A R I O P R O G R E S I S T A .

V A L O R 3DEX* N U M E R O , D O S C E N T A V O S .

A N O II. Quito, viernes 3 de octubre de 1890. | N ? 2 8 8

SI l^legFama. 1 ™»& gattattaünatA^

PRECIOS DE SÜSCRICIOH.

r o r año $ 3 50.—Por semestre $ 2 Por trimestre $ 1 25.—Por un mes 50 cts.

Número suelto 2 centavos.

Se reciben suscricSones i este periifcGco en las Teso*

rerías, Administraciones de Corraos y en Quilo en la agencia del Sr. Ciro Mos^oera, portal del l'alaáo Ar- aobispal.

CAS BIOS VE fiflUAQUIlES SETIEMBRE 26 DE 1890 B A N C O S

"V PARTICULARES.

Id 90 .— Hamburgo.... 3

— Id 90

— Nueva York.. 3

— Id. . . 6 0

— San Francisco 3

— Id. 30

— Id 30

— Valparaíso... 3

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Precio actual en que se cotisan en Guaya- quil tos productos siguientes:

Cacao de arriba , . . . $ -5-5°

Id. Balao l4-°o Id. Máchala 13.50 Id. Naranjal -4-5°

Café de p r i m e r a . . . $ 2 3 . 0 0 Caucho , 5 5 ° ° Cueros criollos 6.50

Id. serranos... 8.50 Tagua pelada, el quintal 1.75

Id. en ciscara Id 1,25

Va á celebrarse el contrato para jardinero de la Ala*

ineila. IJIS personas interesadas que se crean competen*

tes para desempeflar ese cargo, pueden presentar sus proposiciones ante la («obernución de la provincia cvn l¡.s .cri:f:c£<Jos yec acrediten »u ¿«íonciJcd.

QUITO, OCTUBR» 3 DE 189O.

Nuestra Diario.

Cuando el 21 de mayo de 1889 se fnn- dó El Telegrama, demostramos al público la necesidad de un órgano diario de la prensa en (a capital, que tuviese las condi- ciones de publicaciones análogas y sirviese de base á la fundación de un gran diario como los que poseen las capitales sud-ame- rícanas.

Hemos procurado seguir la senda co- menzada con actividad y constancia, ori- llando dificultades y á tra\ es de contra- tiempos poderosos.

Hemos logrado dar á nuestra publicación toda la amenidad y variedad posibles. H o y insertamos, en cuanto recibimos, los cable- gramas que el telégrafo nos trasmite de Guayaquil; damos todas las noticias im- portantes de las provincias; el resumen d e los trabajos de los Ministerios y del moví- viento administrativo de toda la Repúbli- ca; los datos q u e podemos recojer de c r ó - nica local, y razón, en la Revista de la Prensa, de las publicaciones que llaman la atención general: en fin, día por día, en la esfera de lo posible mejoramos nuestra h o - ja diaria. En justa compensación, solici tamos del público siga prestándonos el apoyo que hasta aquí, á fin de que El Te- legrama llegue á costear sus gastos y sea después una empresa productiva y de ma- yores proporciones. E l precio de 2 cen- tavos por número y el de 2 sucres por se- metre no puede ser más bajo intrínseca- mente, y mucho más aún, si se considera los servicios importantes que presta al p ú - blico.

Tenemos en nuestro escritorio el recibo de $ 2.50 consignados por S. E . el Pre- sidente de la República como suscrición á El Telegrama por el trimestre comenzado ayer; y citamos este caso para ejemplo y estimulo d e tantas personas como podían hacer igual cosa, muy laudable, por cierto, aunque no fuese más que como puntillo de honra para nuestra Capital donde el movimiento de la prensa debía siquiera aproximarse al de Guayaquil, por no decir al J e las demás capitales de Sud-Arr.crica.

(2)

T2DS N? 2S8:—EL TELÉGl

AGRICULTURA

En el número de Ee Figar& corres- pondiente al 26- de julio ppdo. hallamos an artículo del Sr. E. Gautier que ma- nifiesta la importancia del uso de los abo- nos. Esperando hacer cosa grata y útil á nuestros agricultores,. lo reproducimos aquí traducido del' original francés. Bice así:

E L INFINITESIMAL.

(Traducido para "El' Telegrama", jt Se quejan, segtrn parece, que en mis

"Crónicas documentarías"" doy escasa ca- bida á los asuntos pertenecientes á- la Agri- cultura-. La cosa es- muy sencilla Es- peraba el tiempo de la vendimia para pre- guntar á los- viticultores, que me han hon- rado con su confianza, cómo mis consejos hayan aprovechado á sus viñedos; y, se- gún si» contestación, pensaba salir de nue- wo en guerra contra la ignorancia y la ru- tina.

Mas, s» el hombre propone, no siempre dispone. Veo que me es forzoso cambiar mi plan de campaña y anticipar 1A ho- ra aunque no sea sino para inspirar pa ciencia á 20 millones de acreedoresi es de- cir á los 20 millones- de franceses que vi- ven de la tierra.

Justamente acaba de verificarse un su- ceso o¿uc me permite jugar ganando. Alu- do á la comunicación tan deslumbradora, k ü a el zv de julio último por M. Jorje

V i , l e.e n.I a Academia-de Ciencias sobre la SensiUxitdkid de los vegetales- considerados como simples reactivos; que da la más bri Mantee confirmación á sus estudios anterio- res sobre los abonos químicos, lo mismo que á nuestras codiciosas esperanzas. No podía ofrecérseme mejor clavo para colear mi bandera.

• Empecemos por recordar á» grandes ras- gos en qué consiste esencialmente la fa- mosa teoría (,i\ de los abonos químicos.

' Analizad, una después de otra, todas las plantas conocidas, y hallarais que todas, sin excepción,, constan de las mismas sus- tancias. Catorce elementos, siempre los mismos,, constituyen invariablemente sus tejidos. Estos catorce elementos, suscep- tibles, como las letras del alfabeto, de tuia infinidad de combinaciones y anagramas, de divide en dos categorías:

1? Elementos orgánicos^ carbono, oxi- gttio, hydrógeno y nitrógeno.

• 25 Elementos- minerales: Fósforo, azu¿

frc. cloro, silicio, fierro, manganeso, cal ció, magnesio, potasio y sodio.

( i ) Alude i la: faiOM teorüud* M. Ville sobre d k l u

R.'AM"A.—OCTC1TRE 3' DE" r S s a Nada más y rmda menos. (2)>

El orden cn>que estos elementos están»

' asociados y las respectivas proporciones

» pueden» variar indefinidamente, según las.

¡ especies vegetales; mas los catorce elemen- tos están siempre allí.

Esto es lo que nos enseña el análisis.

< Conocidos los elementos de que se com- ponen en general todos- los vegetales, y ' por consiguiente lo que todos necesitan-

; para vivir, crecer y fructificar, no queda,.

' según parece, otra cosa sino que ponga- ' mos á- su disposición en la forma asimila- - . ble de abonos sabiamente dosificados los 1 catorce'elementos que constituyen inva-

riablemente su tranca, su- pulpa, su esque- leto y su savia, y dejar todo á la acción de la naturaleza. La fuerza vital', oculta en*

. la semilla, el sol, San. ¡VEedando (la lluvia)»

la afinidad química y lo» fermentos del suelo harán lo demás.

S é bien q*ie esto no- e s tarde. No es.

tan fácil asociar entre sr, aunque no sea- más que- dos elementos químicos. Este- no se obtiene sino á fuerza de manipula- ciones- largas,, costosas y defícadas y que*

¡ no siempre tienen buen éxito. ¿Qué será

•• cuando se trata de obrar sobre cantidades, enormes,, como la extensión de las super- ficies cultivadas, y suministrar á las plan- tas bajo- la forma de abonos, no ya dos- elementos tan sólo, sino los catorce, y é s - tos en las- dosis y combinaciones confor- . mes al gusto de tantos tipos vegetales irre--

; ducibles?

. Mas, ¿no sería esta una de esas concep- ciones falsas que, presentándose á.la me- nor dificultad de la práctica, desafian los»

esfuerzos, la paciencia y el genio* del al- quimista más sagaz?1

', Nada de esto; y la especiosa objeción», es una pura ilasión de óptica mental.

L o s catorce elementos- no tienen, eiu efecto, el- mismo origen ni la misma impor- tancia.

. En realidad, de los cuatro elementos»

orgánicos, tres no provienen* del suelo. El caribeño proviene del ácido carbónico del aire; el oxígeno y el hydrógeno se derivan»

del agua, ya sea de lluvia ó bien del riego- Primera eliminación. Y no se trata va- de una cantidad despreciable, pues los ve- getales que, por decirlo así, no son sino- aire y agua condensada, contienen, por ter- mino medio 4^ °/-0 de carbono, 4 0 / ° /o d*

oxígeno y 6 ° /0 de hydrógeno. Luego- ' 93 ° /0 de los que no hay para qjié darse

pena. El aire, coa la colaboración- del sol, se encarga de suministrarlos á- las plantas.

Ni esto es todo. Entre los diez elemen- tos minerales, hay siete que no piden mu- cho cuidado,, pues la tierra más pobre está-

(2) A estas, sin embargo, «lehcn agregarse laminen»

el aluminio, el litio, el raoittio, el cesto y aJgnnana ver.

el zinc y el vonre, que existen vn coila cantidad en e s - tallo tic óxido*, l'arcce ya cierto que ouurren igual*

mente rastro* infinitesimales de bromo, yodo y flúor;, loilo* los cuales |»ro«iencn también «leí sudo. El auioo' , los omite sin duila |¡"i lio creerlo» esenciales.. 1,1.. S. L

(3)

N? 283.—EL T E L E G R / sobradamente provista de ellos, así como el agua del mar eslá provista de sal. Es- tos son el sodio, el cloro, el magnesio, el fierro, el silicio, el azufre y el manganeso,

• Segunda eliminación que llega á 3¿¿ ¡0 de la sustancia vegetal.

Sigúese de lo dicho, q.ue simplificada por las sucesivas eliminaciones la obra de la la síntesis, se reduce á la combinación de fólo cuatrro elementos—el nitrógeno, el i sforo, la potasa y la cal (i>—que represen- tan solo tres centésumis ¿¿artes de la planta.

¿Que dificultad puede haber en hacer tres centesimas purtes de im trabajo, y esto con la cooperación incansable y cons- tante d e todas las fuerzas de la naturaleza para esos hechiceros que han logrado suje- tar el rayo, supriivvir los dolores y «encerrar la palabra en botellas?

Estos cuatro- elementos son* del toóV> in- dir-pensables. Sin a&oe, sin fósforo, sin po- tasa y sin cal la vejetación se entorpece, parece que estos cuerpos encierran alma- cenadas en en el estado vitual, la fuerza vejetativa quer gracias á ellos, se vuelve trasportable, asá como la fuerza mecánica- cristalizada fajo la forma de hulla ó de di- namita.

Por otra parte, no todas las plantas las- reclaman en igual dosis, ni con igual ca- rácter de urgencia y de necesidad. Cada una tiene su elemento regulador preferente el cual varía de una á otra especie. H a y plantas, v g, las papas, que sin prescindir de las otras tres, exigen un exceso de po- tasa; hay otras p. e. el maíz, que necesita sobre todo el fósforo; otras, como el trigo qne anhelan por el nitrógeno; otras como las leguminosas,, y acaso, los árboles fruta- les, poseen el singular privilegio de absor- ver directamente el nitrógeno del aire (2) y no necesitan se lo pongan á sus pies.

El que sabe todo esto y recuerda que di- chos cuatro elementos juntos representan apenas las tres centesimas partes de las plan- tas, no tiene que obrar sino sobre cantidades muy pequeñas. Es la homeopatía aplicada, no ya al tratamiento de los animales, sino á la producción artificial de la materia vejetal.

El hecho es que la sensibilidad de las plantas, en este orden de cosas, es tan ex- quisita, que percibe y descubre hasta las trazas imperceptibles c impalpables, u«ia sesutra, un soplo, una sospecha de la sus- tancia impresionante-,

^ Aquí es donde el método presentado re- cientemente p o r M. J. Ville a l a Academia de Ciencias se manifiesta en todo el brillo de su fecunda é ingeniosa originalidad.

P«ra hacer que la producción de una hectárea de caña de azúcar, de 15.000 pase

(!) Nótese que hity terrenos que pop su- misma* nntu- raleza abutulnn.yn cn<poiiiMi, wa en cal;..cucuyos casos

«• tgricultur no tiene ¡>ara que afanarse en suministrar á los pluma* cultivadas el respectivo elemento. [ 1 - S.l

< s) lista opinión c» comliatiiU por Uoussingauft, el

«uní niega que las plantas puedan asimilar el nitrógeno libre ilc la atmósfera; comiede, sin embargo, «me puc-

« n asimilar el que se hulla, combinado en compuestos bitiicui ó mnonincUe». [ l „ Jj.J,

.— OCTUBRE. 3 DE I890. I,20>

á 47.000 kilos, es decir, para obtener un ex-eso ¿le 42.000 kilos, basta agregar al suelo 600 kilos d¿ fosfato d e calcio*, q u e contiene 90 kilos de ácido fósforico. E l exceso obtenido representa 466 veces ei

1 peso del reactivo*empleado para obtenerlo;

i y si compara ei pe**o- al de la tierra que forma la capa vejetativa de la superficie de*' una hectárea, y puede calcularse en cuatro*

millones de kilos, se llega á concluir que la

• sensibilidad d e la caña de azúcar llega a l increíble grado- de percibir la presencia d e 1 un cuarenta milésimo de ácido fosfórico*

; en el suelo.

Sr se ponen unos granos de trigo en- ana maceta de kaolín cocido, llena de arena calcinada, agregúesele 110 mi legramos d e nitrógeno al estado de salitre, asociado con diversos mincraíes, entre ellos el fosfato de

1 calcio en cantidad de dos gramos, y riégúese con agua destilada. El rendimiento'del tri- go cultivado con estas condiciones, será,.

en término medio, de 20 gramos.

Suprímase el fosfato- de calcio, y el trigo se muere. Restituyaselo en cantidad de un ccntígiamo, que contiene cuatro miligra- mos de ácido fosfórico, ó dos miligramos de fósforo, y hé aquí que todo se cambia.

La» espiga no aborta ya, la vejetación sigue su curso normal y finalmente se obtiene una . cosecha de seis gramos.

Esto prueba que el trigo puede acusar la presencia de un cien milésimo de fosfato*

de calcio y de un millonésimo de fósforo en 1.000 gramos de arena.

Nada de fósforo, he aquí la muerte; dos- miligramos de fósforo, he aquí la vida. L a vida que se comprueba con 6 gramos d e producto— 5.000 veces mayor que el peso del fósforo L

\ H a y más todavía! A las macetas d e kaolín, impermeable y refractario, sustitu- ye otra de barro ordinario, y suprime d e t todo el fósforo. El trigo se ahila y langui- dece,, pero no- muere, y, analizando el p r o - ducto se halla en él, algo como medio mi- ligramo de ácido- fosfórico más de lo q u e había en la semilla, el que proviene eviden- temente d e la tierra de la maceta, en la cual, sin embargo,, no debía existir sino en proporciones de rastras atómicas.

Sabido es que la Química del Laborato- rio sabe ocuparse ya de cantidades tan di- minutas y q,ue las millonésimas no- le i m p o - nen miedo. Mas ella queda* necesariamen-

! te muda en cuanto á las condiciones bioló- gicas. Cuidándose solo de los pesos y for- , mas, no puede distinguir en» los cuerpos*

descompuestos, lo asimilable de lo no asi- 1 milable, la vida* de la- muerte.

Por el contrario-, el análisis por medio d e tes seres organizados, prueba los misterios*

de la> vida, cuyas profundas leyes descu- bre. No-es ya tan sólo lo infinitamente pequeño con lo que "ella ceba las curiosi- : dades de la. ciencia; es lo infinitamente p e -

queño viviente; es el arcano mismo deV ---ser—y del—porvenir—"'.

(4)

I 210 N i 288.—EL TELEGRAMA.—OCTUBRE 3 DE 1890.

Despacho de los Ministerios.

27 de setiembre.

HACIENDA.

Z*s Ríes.—Se revalida la orden dada en el oficio N? 131 relativo á la solicitud de Carlos Ignacio Pereira.

Mauabí.—Remítese la orden de pago por $ 4.836 80 cts. á razón de $ 200 men- suales á D. José" Fíliberto Velazqucz.

Esmeraldas.—Ordenase poner en licita- ció*n el terreno denunciado por D. Pompi- Jio Cañóte.

Quédase en conocimiento de haber sido suspenso Evaristo Delgado, Administrador de Correos, en virtud de auto motivado ex- pedido contra el, y encargado de ese des- pacho Jacinto Delgado quien, sin duda, habrá rendido la ñanza necesaria.

Setiembre $oy Octubre 1?.

INSTRUCCIÓN PÚBLICA, &.

Nómbrase al Dr. Leónidas Subía Agen- te fiscal de la provincia de León.

. • Se comunicó al P. Director de la Escue- la de Artes y Oficios que se concedió be- ca á los niños Alfredo N. Landivar y Jorje

£ . Gáraicoa de la provincia de los Ríos.

Al Ministro de Hacienda se le pidió or- dene el pago de mil sucres anuales asigna- dos por ley á la casa de huérfanos de Ma- riana de Jesús de Riobatnba.

Se comunicó al Gobernador de Imbabu- 1a que S. E. aprobó la creación de dos es- cuelas de niñas la una en Cacho, I barra, y la otra en Cuicocha, perteneciente al can-

tón de Cotacachi.

Al mismo se le comunicó que fueron aprobados los nombramientos de Catedrá- ticos interinos de las clases de Matemáticas

y Física y Filosofía racional del Colegio de San Alfonso de Ibarra, hecho en los Sres.

D. Mariano Acosta y Eduardo Grijalva respectivamente.

Al Ministerio de lo Interior se recomen- dó que nombre de Jefe Político de Macas al Sr. Ambrosio Zavala, según lo pedido por el P. Prefecto Apostólico de Macas y Canelos.

Se comunicó al Subdirector de Instruc- ción pública de esta provincia que la beca que gozaba el niño Miguel A. Córdova en el Colegio de San Gabriel, se le adjudicó por un año al niño Camilo Villamar.

Perú.

Escriben de Lima con fecha 22 de se- tiembre,

"Ya sabrá U. por los cablegramas, que son completamente falsos los absurdo< ru- mores sobre supuestos atropellos á los ecuatorianos residentes en. esta Capital,

que se han propalado en Guayaquil. N©

me explico cómo se da ascendiente á seme- jantes bolas y cómo no se ha procurado

descubrir y castigar á los inventores. Aquí ha disgustado mucho eso, tanto más, cuan- to que, según noticias recibidas de allá y publicadas por los diaristas, los peruanos que se hallan en esa han han corrido ¡n- mínente peligro de ser maltratados so pre- texto de represalias. Sobre todo ¿cómo han creído esas bolas, cuando la Legación na- da había comunicado sobre el particular?

O se supone que ésta no sabe lo que le co- rresponde: En el primer caso es una torpe- za y el segundo envuelve una ofensa igual- mente torpea la Legación.

Conviene que nuestra prensa guarde la mayor reserva en el delicado asunto de lí.

mites, por lo mismo que está en vía de ven- tilarse. Este Ministerio emplea sus esfuer- zos en este sentido con su prensa nacional.

Ahora mismo, después de los artículos publicados por los diarios de Guayaquil

•con bastante dureza, con excepción de El Comercio, que contesta como disculpándo- se de su primer artículo, y de El Bien Pú- blico que diserta con sagacidad y patriotis- mo en su editorial del 20, el resto de la prensa se ha abstenido de replicar los artí- culos de los periódicos guayaquüeños."

Hoy ha fallecido la virtuosa y respeta- ble Sra. D? Carmen Lai rea. Damos á su familia nuestro sincero pésame.

Han llegado el 1? de octubre por la Empresa de Trasportes, las personas si guientes:

Señores José Echeverría y Rosa E., Sr.

Ignacio Terán, Manuel León Echerri, Al- berto Hermman, Elias Toro Funes, Ga- briel Monje, Señoras Ramona Vázconez yAdelaida Conde,

Han partido por la misma Empresa, el día 2 los Señores Andrés Casares, Juan Duran, Elíseo Flor, H»° Cristiano (Visitador) HD0

Graciano, Señoras Rosario y Alberto Pozo, Lucinda Villena, Zoila Bustillos, Rafaela Coronel y Francisca Mogollón.

HEMOS recibido el luminoso discurso sobre "El Libertador Simón Bolívar" pro- nunciado en Ibarra por el Presbítero Sr.

Dr. D. Miguel Gabriel Garcés, por cuyo envío damos las más cumplidas gracias a su ilustrado autor.

Telegramas del 2,

Trasmitidos.—De Gobierno 10 y de parti- culares 25.—Recibidos.—De Gobierno 10 y de particulares 23.

Línea del Sur interrumpida desde las diez y media; la del Norte de once á 3 p. m. perma- neció interrumqida.

IMPRENTA DEL GOWLKNU.

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