• No se han encontrado resultados

La regenta - Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes

N/A
N/A
Protected

Academic year: 2024

Share "La regenta - Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes"

Copied!
714
0
0

Texto completo

EL MAGISTRAL se acerca a un grupo que susurra suavemente al otro lado de la sacristía. DON VÍCTOR QUINTANAR.- (Impaciente, intentando levantarse de la cama.) Sí, lo sé; y yo tu

DON VÍCTOR camina hacia la puerta de su dormitorio, pero justo antes de llegar se detiene. DON VÍCTOR QUINTANAR.- (Como si no lo hubiera oído.) Ya sé que es absurdo, pero adivina.

DON VÍCTOR QUINTANAR .- (Como si no le hubiera escuchado.) Ya sé que es absurdo, pero suponiendo

La narración de REGENTA se prolonga, pero MAGISTRALI permanece inmóvil, escuchando muy atentamente lo que dice ANSH. Te he dicho muchas veces que no creo en la virtud absoluta de la mujer.

BARONESA DE LA BARCAZA .- (Muy acalorada.) A lo que yo iba: Después de la escenita del baile, delante de todos,

Al terminar su discurso, DOÑA RUFINA vuelve a levantar la cabeza y se da cuenta de la pérdida.) MARQUÉS DE VEGALLANA.- La Sala de Antigüedades y mi despacho son la parte más seria de la casa. DE MARQUIS se encuentra con Obdulia en la puerta de la cocina, en una situación que recuerda mucho a la del.

LA CARRETERA.- (Se da cuenta y se disculpa.) Se me pasó la hora de la cita. En el palco del marqués esta tarde, además de LA MARQUESA, PAQUITO, DON VÍCTOR QUINTANAR, OBDULIA FANDIÑO, VISITACIÓN OLÍAS (que acaba de salir apresuradamente de su asamblea) y el médico DON. PETRA.- (Logrando por fin cortar la trampa del brazo de la REGENTA.) Tranquila señora, parece que ya cede.

En el palco Vegallana, DON VÍCTOR QUINTANAR contempla extasiado el final del acto La vida es sueño. la escena recita el monólogo de PERALES al final del segundo acto. Cuando llegues a la puerta, y. A pesar de la oscuridad, descubre a LA REGENTA detrás de la valla. ANA, al otro lado de la valla, en el jardín, siente que alguien la observa.

DON VÍCTOR QUINTANAR .- (Condescendiente.)

ANA se levanta y corre para saltar a sus brazos y envolverlo alrededor de él. cabeza, rompiendo a llorar en las solapas de su abrigo. DON VÍCTOR QUINTANAR.- Tú sabes muy bien que él te quiere, que es nuestro mejor amigo y que si no hubiera sido por él ahora no seríamos tan felices. Al menos dos veces por semana en el teatro; en la recogida de aparejos, cada cinco o seis días; a Espolón todas las tardes cuando hace buen tiempo; en las reuniones de Casino Trust, una vez que abran este año; en comidas de marquesa, en excursiones de la alta vida a la antigua usanza, y en la catedral cuando don Fermín predica y suena la gran campana.

ANA se sorprende por la reacción de su marido, pero sonríe levemente ante el apretado plan de vida que tiene en mente. presenta ante tus ojos. Luego contempla con horror los restos de su herbario, sus macetas, su colección de mariposas, una docena de delicados aparatos que le sirven en sus diversas industrias como fabricante de jaulas y. DON VÍCTOR recoge trozos de porcelana del suelo y mira sus objetos destruidos al borde de las lágrimas.

En medio de su furia, QUINTANAR ve al zorro caer en un rincón, hecho pedazos, inútil.).

DON VÍCTOR QUINTANAR .- (Furioso y con expresión de no comprender nada.) Si debías, ¿qué?

EL MAGISTRAL.- (Algo decepcionado por la prisa de su madre.) Madre, aún no estoy listo. EL MAGISTRAL.- (Leyendo.) «Mi querida amiga: Hoy no pude comulgar; Debo verte antes; Tengo que reconciliarme. EL MAGISTRAL sale a la calle y pasea por las sinuosas y tranquilas calles de La Encimada.

EL MAGISTRAL.- Señor Somoza, por cariño usted ve el peligro mayor de lo que es. MAGISTRAL.- No señor, creo que no es eso, ni que en esta casa haya tanta desgracia como usted dice. MAGISTRAL.- Pero el monasterio no es muerte; Como comprenderá, no puedo comentar sobre esto.

EL MAGISTRAL.- Felicitaciones don Francisco, aunque veo por su cara que no es tiempo de celebraciones.

DON ROBUSTIANO SOMOZA .- (A media voz.)

SOMOZA hace un gesto de protesta, pero EL MAGISTRAL sigue hablando sin prestar la menor atención). SOMOZA toma su sombrero y su bastón con mango de oro, hace un gesto a EL MAGISTRAL y sale del cuarto murmurando.) En ese momento entra DOÑA LUCÍA CARRASPIQUE al cuarto y hace un gesto disciplinario en dirección a la puerta por donde acaba de salir el médico.) .

DOÑA LUCÍA CARRASPIQUE.- Sí, don Fermín, ¡por Dios!, estoy seguro de que le devolverás la salud a esa querida niña si le traes el consuelo de tu palabra. CARRASPIQUE.- Ya sabes, don Fermín, que nunca hemos ignorado tus consejos y que pusimos a nuestras hijas en tus manos, confiando en que tú sabes mejor que nadie cuál es el mejor camino para ellas. EL MAGISTRADO.- Si alguna vez aconsejé a las niñas que ingresaran al convento fue porque veía claramente en ellas el llamado de Dios, mientras que en el caso de las dos pequeñas yo mismo insistí en que no continuaran. del mismo modo.

CARRASPIQUE.- No sé, Don Fermín, cuánto agradecidos estamos en esta casa por el calor con que protege nuestros intereses espirituales.

DOÑA LUCÍA CARRASPIQUE .- (Suspirando conmovida.) Descuide usted, señor Magistral, que mientras está

Lamento despedirme tan pronto, pero todavía tengo varias cosas de las que ocuparme a lo largo de la mañana. Y lamento tener que regañaros de nuevo, pero si los buenos católicos que todavía tienen algo no se sacrifican, ¿qué será de la fe? MAGISTRAL.- (Comentándose para sí, pero con suficiente fuerza en la voz para ser escuchado por el secretario, y al mismo tiempo abre la puerta de la oficina, sin esperar autoridad alguna.) ¡Pero este hombre está loco!

Efectivamente ahí está DON FORTUNATO sentado en un sillón, y las dos señoras, VISITA y OLVIDO, en el sofá. VISITA.- Su Excelencia acaba de aceptar nuestra invitación para asistir a la sesión solemne de la Hermandad Libre. El obispo de Vetusta asistirá a una ceremonia de entrega de premios organizada por una asociación presidida por don Pompeyo Guimarán, ateo oficial de la ciudad.

EL MAGISTRADO soporta como puede la irritación que le produce la sola presencia de VISITA.).

DON FORTUNATO CAMOIRÁN .- (Intentando quitar hierro a la situación.) Bueno, bueno

EL MAGISTRAL.- (Grita con voz agria, levanta la cabeza y mira a los dos hombres como si fueran escarabajos.) La erudición desplegada por EL MAGISTRAL provoca un cambio en el gesto de seguridad que había hasta ahora. Él finge no verlos. en la conversación y no perciben la presencia de EL MAGISTRAL.

EL MAGISTRAL a distancia, gracias a su buena longitud, se puede cerrar. La mano de la MARQUESA sobre el cuerpo de OBDULIA.). Al lado del grupo están EL MAGISTRAL y. GLÓCESTER, que finge escuchar a OBDULIA FANDIÑO, que habla sin cesar, intentando coquetear. EL MAGISTRADO.- No, estas señoras han insistido en que me quede a comer y no he encontrado fuerzas para despreciarlas.

GLÓCESTER se sonroja e idea una última estratagema para impedir que EL MAGISTRAL se quede a comer.).

DON SATURNINO BERMÚDEZ .- (Escandalizado.)

Cuando lo levanta de nuevo, su mirada se encuentra con el MAGISTRADO que, a pesar de su habitual cortesía, apenas puede hacerlo. Escuche las palabras del MARQUÉS. Antes de irse, MESÍA no puede reprimir una última mirada hacia la esquina donde conversan LA REGENTA y su nueva amiga. confesor.). No es que crea, gracias a Dios, que el Magistral busque en Ana la satisfacción de apetitos groseros y vulgares.

En un rincón del salón amarillo de palacio, el Marqués Vegallana EL MAGISTRAL y LA REGENTA terminan su conversación. MAGISTRAL.- No importa, me voy mañana, es un deber… y es un placer para mí poder servirle, amigo. LA REGENTA.- Quieres decir que disfruto del entretenimiento, pero me divierten tan poco los bailes, los teatros, los banquetes de esta ciudad.

DON VÍCTOR QUINTANAR llega a la esquina y escucha las últimas palabras de EL MAGISTRAL, que en realidad iban dirigidas a él, a él.

DON VÍCTOR QUINTANAR .- (Aplaudiendo al tiempo que habla.) ¡Bravo, señor Magistral! Eso mismo le

EL MARQUÉS DE VEGALLANA toma del brazo al gobernador e inicia el desfile hasta el comedor.

Secuencia 100

Mientras habla el MARQUÉS, el arcipreste no quita la vista de las muchachas y las sigue. La última parte de su razonamiento la dedica DOÑA RUFINA a EL MAGISTRAL, quien disimula la irritación que le produce la conversación con una sonrisa forzada. Esta servidumbre de las vírgenes parece traer alegría; Me recuerda a las horchaterías y a algunas cafeterías de la exposición.

Mientras PEPA sirve sopa a los invitados, ROSA ofrece a EL MARQUÉS un plato de sardinas. El anfitrión se sirve un plato enorme y hace oídos sordos al comentario de DOÑA PETRONILA.) Desde el otro lado de la mesa, DON FERMÍN observa sorprendido con qué glotonería está comiendo el MARQUÉS el suyo.

DOÑA RUFINA.- Confiamos el uno en el otro, y al fin y al cabo es una de las tonterías que menos molestan a mi marido.

Secuencia 101

Secuencia 102

Pero inmediatamente estira su torso detrás de la MARQUESA, esperando volver a encontrarse con la mirada de ANA; pero ahora ha iniciado una conversación con MESÍA, su vecina de. PAQUITO VEGALLANA.- Cómo pude haber pensado que esa prima pequeña que no se levantaba ni un centímetro del suelo se convertiría en una mujer adulta. Del otro lado de la mesa, JOAQUÍN ORGAZ está a punto de decirle algo a OBDULIA, pero ella, entendiendo su intención, obviamente le da la espalda y se dirige a... EL MAGISTRAL, quien acaba de empezar su segundo plato y está comiendo con elegancia. y seriedad y escasa preocupación. la cacería que tiene preparada PETRI.).

OBDULIA.- (Sin pudor alguno y mirando directamente a los ojos de DON FERMÍN.) ¿Ya probaste el pato a la naranja de Pedro? Gracias a él, nadie se atreve a negar que la cocina del marqués es la primera de Vetusta. EL MAGISTRAL asiente con toda la cortesía que le permiten las precauciones que siente hacia la viuda).

DON SATURNINO BERMÚDEZ, preso entre DOÑA PETRONILA y DON ANICETO, piensa con tristeza en el coqueteo de la viuda con el clérigo.

Referencias

Documento similar

Harrison Keller, Director Malcolm Holmes, Dean Opera Department Boris Goldovsky Violin Department Richard Burgin Music Education Leta Whitney Voice Department Frederick Jagel

Considerando esto, ei reino de las tinieblas, tal como se establece en esos y otros pasajes de la Escritura, no es otra cosa sino una confederación de seres falaces, que para ejercer

Si tuviera que proponer ahora mismo un candi­ dato al premio Nobel de literatura 1968, propon­ dría al mexicano Juan Rulfo...» —¿Qué es lo que más admira Miguel Angel Asturias en

6 4 8 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA d e Lexicografía y Sesmdtica, de Sintaxis, de Mística^ de Dialectología, de Geografía lingüistica^ de Textos no literarios, d e

Así pues, para el autor argentino, la característica primordial de la noción de contemporaneidad está constituida por la búsqueda de inmediatez en este doble sentido: mayor presencia

Real Academia de Ciencias Morales y Políticas,— Programas de Concursos abiertos por la misma,: El tema del Concurso ordinario para el año de 1912, es un «Estudio crítico de las

EL NEGRO DEL MEJOR AMO COMEDIA FAMOSA DEL DOCTOR MIRA DE MESCUA Hablan en ella las personas siguientes: ROSAMBUCO, turco UN GUARDIÁN DON PEDRO PORTOCARRERO CELIO, vejete MORTERO,

Así lo explicaron los jesuitas en los “Informes”: […] no solo el río Amazonas, más también todo lo demás que se compren- de dentro de dicha línea como es parte del Reino de Granada,