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PDF Tesis - Uabcs

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Academic year: 2025

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UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE BAJA CALIFORNIA SUR

ÁREA DE CONOCIMIENTO DE CIENCIAS DEL MAR Y DE LA TIERRA DEPARTAMENTO ACADÉMICO DE CIENCIAS MARINAS Y COSTERAS

TESIS

EVALUACIÓN INTEGRAL DE LOS MANGLARES DEL ESTADO DE BAJA CALIFORNIA SUR, MÉXICO.

QUE COMO REQUISITO PARA OBTENER EL TÍTULO DE:

DOCTOR EN CIENCIAS MARINAS Y COSTERAS

CON ORIENTACIÓN EN MANEJO SUSTENTABLE

PRESENTA:

M. EN C. GIOVANNI ÁVILA FLORES

DIRECTORA INTERNA:

DRA. JUDITH JUÁREZ MANCILLA (UABCS)

DIRECTOR EXTERNO:

DR. GUSTAVO HINOJOSA ARANGO (CIIDIR-IPN)

LA PAZ, BAJA CALIFORNIA SUR, ENERO DE 2021.

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UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE BAJA CALIFORNIA SUR

ÁREA DE CONOCIMIENTO DE CIENCIAS DEL MAR Y DE LA TIERRA DEPARTAMENTO ACADÉMICO DE CIENCIAS MARINAS Y COSTERAS

TESIS

EVALUACIÓN INTEGRAL DE LOS MANGLARES DEL ESTADO DE BAJA CALIFORNIA SUR, MÉXICO.

QUE COMO REQUISITO PARA OBTENER EL TÍTULO DE:

DOCTOR EN CIENCIAS MARINAS Y COSTERAS

CON ORIENTACIÓN EN MANEJO SUSTENTABLE

PRESENTA:

M. EN C. GIOVANNI ÁVILA FLORES

DIRECTORA INTERNA:

DRA. JUDITH JUÁREZ MANCILLA (UABCS)

DIRECTOR EXTERNO:

DR. GUSTAVO HINOJOSA ARANGO (CIIDIR-IPN)

LA PAZ, BAJA CALIFORNIA SUR, ENERO DE 2021.

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V ACTA DE LIBERACIÓN DE TESIS

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DEDICATORIA

"Words are never warm and tender enough to express one’s appreciation of a great kindness.” Helen Keller.

Escribo estas líneas en Diciembre de 2020, un año atípico y difícil para toda la humanidad, pero también es un buen tiempo para reflexionar. Sin duda estos años durante el Doctorado no han sido sencillos pero gracias al apoyo de Dios mi familia, amigos y colegas he llegado aquí. Desde el fondo de mi corazón les agradezco mucho por su apoyo y cariño.

A mi Abuela, Guadalupe Castillo Soto Viuda de Flores, (q.e.p.d.).

A mis padres Alma Alicia Flores Castillo y Sergio Ávila Romero y a mis hermanos Luciano Clemente y Alma Alicia.

A mi ahijado Edgar Iván Leal Patrón.

A mi sensei María Teresa Reyes Ruiz.

A mis maestros Víctor Carrasco, César Viñas y José Luis Ortiz, así como a la gente del Ejido San Lucas.

A mis amig@s de CIMACO, Pablo, Liliana, Macario, Miriam, Fierro, Luz, Ariadna, Irán, Pedrito, Baheza, Alejandra, Saúl, Mack. Angélica, Elvia, et al.,…

A la comunidad de YESS, Albaluz, Nina. María, Nada, Katharina, Hyenjou, Nils, Andrew, Zuzana, Brenda, Lovissa, Samara, Diana, Carla, André, Klara, Anna, Thuan Paola, Ranjini Niklas y Nita.

A la gente de ESP en particular a Iskra Knovoska y al Dr. Rudolf de Groot.

A los Testigos del Dr. Tovilla: Dr. Flores-Verdugo, Dr. López-Portillo, Dr. Flores de Santiago, Andrea, Eliseo, Oscar, Mireya, Yola, Dulce, Gaby, Edna, Erika, Jessica, Brenda, Yamalí y Xix.

A mi amigo y futuro manglarólogo Marco Antonio Pérez Serrano.

A mis alumnos de LICAM, en particular a Claribel Archila y Gabriela Ramírez.

A los incansables defensores del manglar en La Paz, Víctor Martínez, Ing.

Malagamba, Isabel Mier, Pablote, y Celeste Ortega. Un agradecimiento especial a Mauricio Higuera por apoyar en la conservación de los manglares paceños.

A mis colegas del WG Mangrove Ecology, del Leibniz Centre for Tropical Marine Research (ZMT), Alemania; Gui Abuchahla, Dani Saavedra y Michael Agyekum.

A mi pareja Maylín Valdez Castro.

A todas las personas que me acompañaron durante esta gran experiencia académica.

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VII

AGRADECIMIENTOS.

A mi amada alma mater, la Universidad de Autónoma de Baja California Sur (UABCS) y al Posgrado de Ciencias Marinas y Costeras (CIMACO), por darme la oportunidad de realizar mi Doctorado y desarrollar mi línea de investigación en manglares en BCS. Un agradecimiento especial a la Lic. Narda Barajas, Dr. Héctor Reyes, Dr. Oscar Trujillo y la M. en C. Lilia Alonso.

Al Departamento de Ciencias Marinas y Costeras en especial a la Dra. Georgina Brabata y a Betty por su apoyo logístico. También al Área de Apoyo al Posgrado (AAP) de la Dirección de Investigación Interdisciplinaria y Posgrado (DIIP) así como al Departamento de Lenguas (DELE).A mis profesores de Legislación Ambiental el Dr. Héctor Pérez-Cortés Moreno y de Manejo Integrado de Zonas Costeras, la Dra. Gabriela Cruz Piñón.

A la. Dra. Judith Juárez Mancilla, por haber aceptado ser mi Directora de Tesis, y por ser una gran guía y apoyarme en todo momento y en cada una de mis ideas. También quiero agradecer a mi Director de Tesis Externo, el Dr. Gustavo Hinojosa Arango que también me ha dado su voto de confianza hasta en mis momentos más complicados. Al Dr. Plácido Roberto Cruz Chávez por su apoyo en temas de cuestionarios, economía y turismo. Al Dr.

Juan Manuel López Vivas por permitirme integrar a Laboratorio de Botánica Marina y al Dr.

Oscar Arizpe Covarrubias por su apoyo incondicional desde la maestría. También agradezco el apoyo del Dr. Jobst Wurl y el Dr. Víctor Ángel Hernández Trejo, por haber aceptado estar en mi Comité Asesor en la categoría de suplentes.

Al Prof. Dr. Martín Zimmer, líder del Working Group “Mangrove Ecology”, del Leibniz Centre for Tropical Marine Research (ZMT), en Bremen Alemania y a la Dra. Véronique Helfer por permitirme realizar una estancia de investigación con ellos. También a la Dra.

Adriana Flores-Díaz, por acceder la realización de una estancia en CENTRUS, Universidad Iberoamericana. Asimismo, un agradecimiento especial al M. en C. Esteban Félix-Pico de CICIMAR-IPN y al Dr. Noé Santamaría de la UABCS Campus Loreto.

A la M. en C. María Teresa Rodríguez Zúñiga y al Dr. Carlos Humberto Troche Souza de la CONABIO por permitirme entrevistarlos y conocer más sobre los retos del SMMM.

A la Dra. Lidia Iris Rodríguez Rodríguez del INAH por permitirme participar en el III Diplomado Patrimonio Cultural, Definiciones Debates y Retos así como al resto de sus ponentes, organizadores y compañeros. También quiero agradecer a la Dra. Barbara Kovacs del CIIEMAD-IPN por apoyarme en el tema de Servicios Ecosistémicos Culturales.

Al C. Dr. Pablo Hernández Morales y al Dr. Arturo Baheza por su asesoría técnica en SIG así como a la M. en C. Liliana Paredes Lozano por sus valiosos comentarios en redacción y estilo. A la C. Dra. Miriam Areli Meraz Munguía por su apoyo en el tema de Arqueozoología.

Finalmente, al Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT), por otorgarme el apoyo financiero para realizar mi tesis doctoral (CVU. 471,803).

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PUBLICACIONES

Las publicaciones realizadas durante los estudios doctorales fueron:

Ávila-Flores, G., Juárez-Mancilla, J., Hinojosa-Arango, G. y Arizpe-Covarrubias, O. 2017. The Use of the DPSIR Framework to estimate Impacts of Urbanization on Mangroves: A Case Study from La Paz, Baja California Sur, Mexico. (Vol. 223, pp.

459-469). WIT Press. United Kingdom.

Ávila-Flores, G., Juárez-Mancilla, J., Hinojosa-Arango, G., Cruz-Chávez, P., López- Vivas, J. M., y Arizpe-Covarrubias, O. (2020). A practical index to estimate mangrove conservation status: The forests from La Paz Bay, Mexico as a case study.

Sustainability, 12(3), 858. https://doi.org/10.3390/su12030858

Ávila-Flores, G., Juárez-Mancilla, J., Hinojosa-Arango, G., y Pérez-Cortés Moreno, H. (2020). Observaciones sobre los efectos de la legislación ambiental en el estado de conservación de comunidades de manglar: caso de estudio: Bahía de La Paz, Golfo de California, pp. 141-161. En: Juárez-Mancilla, J., Cruz-Chávez, P. R., Torres-García, A.F. y Orozco-Plascencia, J. M. (Eds.). Turismo y desarrollo económico. Universidad Autónoma de Sinaloa. México (En Prensa).

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IX

RESUMEN Y PALABRAS CLAVE

RESUMEN

El ecosistema de manglar está compuesto principalmente por árboles y arbustos que viven en la zona intermareal y que crecen en latitudes tropicales y subtropicales cerca del Ecuador.

En la zona costera encontramos diversos tipos de ecosistemas, destacando los manglares, principalmente por sus numerosos servicios ecosistémicos (SE) tales como aprovisionamiento, regulación y culturales. Pese a la importancia y reconocimiento de los SE generados por este ecosistema costero a nivel mundial, ningún estudio se ha abocado a realizar un estudio integral de los manglares que se encuentran en el Estado de Baja California Sur (BCS). El objetivo central de la presente investigación fue el desarrollar un análisis sobre el estado de conservación de los manglares en el área de estudio, bajo un enfoque interdisciplinario. Entre los resultados obtenidos, se determinó que la cobertura de manglar para BCS es de aproximadamente 29,586.33 ha. Asimismo, se observó la presencia de manglares no señalados por el Sistema de Monitoreo de Manglares de México (SMMM) de la Comisión Nacional de Biodiversidad (CONABIO), los cuales están situados principalmente en la zona noreste de BCS. Por otra parte en la evaluación Fuerzas de Cambio-Presión-Estado-Impacto-Respuesta (FPEIR), los resultados indicaron que los factores de presión más importantes en las comunidades de manglares han sido:

infraestructura urbana, acuacultura y turismo. Sin embargo, se han generado mecanismos de respuesta como: actividades de educación ambiental, evaluación de impacto ambiental, restauración ecológica y acuerdos de destino. Además, con base en él se creó un índice para la evaluación del estado de conservación de manglares; el cual se integró por datos obtenidos mediante análisis espacial, opiniones de expertos y cuestionarios de campo. En el estudio de caso aplicado se observó que de las 17 comunidades de manglar cinco se clasificaron en la categoría “Preocupación Menor”, ocho en “Poco Amenazado”, una en “Vulnerable”, Una en

“En Peligro” y dos fueron clasificadas como “Deficiencia de Datos”. Por otra parte se identificaron los servicios ecosistémicos de los manglares y se realizó una estimación de su valor económico través del método de transferencia de beneficios. Finalmente, se elaboró un análisis del marco jurídico aplicable a diversas zonas de manglar de un caso de estudio.

PALABRAS CLAVE

FPEIR, Estado de Conservación, Política ambiental, SIG, Servicios Ecosistémicos.

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LISTA DE SIGLAS Y ACRÓNIMOS

AEMA Agencia Europea de Medio Ambiente

AICA Áreas de Importancia para la Conservación de las Aves ANP Área Natural Protegida

BCS Baja California Sur

CIBNOR Centro de Investigaciones Biológicas del Noroeste, S. C.

CICES Common International Classification of Ecosystem Services CICIMAR Centro Interdisciplinario de Ciencias Marinas

CONABIO Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad CONAFOR Comisión Nacional Forestal

CONAGUA Comisión Nacional del Agua

CONANP Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas CONAPO Consejo Nacional de Población

EM Evaluación de Ecosistemas del Milenio

EPA Agencia de Protección del Medio Ambiente de Estados Unidos.

ESP Ecosystem Services Partnership

FPEIR Fuerzas de Cambio-Presión-Estado-Impacto-Respuesta GBCS Gobierno del Estado de Baja California Sur

GEO Global Environmental Outlook

INEGI Instituto Nacional de Estadística y Geografía

IPBES Plataforma Intergubernamental Científico-Normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas

IPCC Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático IPN Instituto Politécnico Nacional

LGDFS Ley General de Desarrollo Forestal Sustentable

LGEEPA Ley General del Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente MIA Manifestación de Impacto Ambiental

NCP Contribuciones de la Naturaleza a la Gente OSC Organizaciones de la Sociedad Civil

PIB Producto Interno Bruto

PNUMA Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente PROFEPA Procuraduría Federal de Protección al Ambiente

RAMSAR Secretaría de la Convención de Ramsar SCT Secretaría de Comunicaciones y Transportes

SE Servicios Ecosistémicos SEMAR Secretaría de Marina

SEMARNAT Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales SER Sociedad Internacional para la Restauración Ecológica

SIG Sistemas de Información Geográfica

SMMM Sistema de Monitoreo de los Manglares de México UABCS Universidad Autónoma de Baja California Sur

UICN Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza WWF Fondo Mundial para la Naturaleza

ZOFEMAT Zona Federal Marítimo Terrestre

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XI

ÍNDICE

DEDICATORIA VI

PUBLICACIONES VIII

RESUMEN Y PALABRAS CLAVE IX

LISTA DE SIGLAS Y ACRÓNIMOS X

ÍNDICE XI

1.- INTRODUCCIÓN ... 1

2.- ANTECEDENTES ... 4

3.- JUSTIFICACIÓN... 10

4.- OBJETIVOS ... 11

4.1 Objetivo General ... 11

4.2 Objetivos Específicos ... 11

5.- METODOLOGÍA ... 12

5.1 Área de Estudio ... 12

5.2 Enfoque Metodológico Mixto ... 14

5.3 Análisis Espacial ... 15

5.4 Marco FPEIR ... 26

5.5 Análisis Multicriterio ... 28

5.6 Identificación y Valoración Económica de Servicios Ecosistémicos ... 34

5.7 Revision de la Normatividad ... 37

6.- RESULTADOS ... 38

6.1 Capítulo I: Análisis Espacial ... 38

6.2 Capítulo II: Marco FPEIR ... 45

6.3 Capítulo III: Análisis Multicriterio ... 61

6.4 Capítulo IV: Servicios Ecosistémicos ... 65

6.5 Capítulo V: Normatividad ... 71

7.- DISCUSIÓN ... 77

8.- CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES ... 82

9.- BIBLIOGRAFÍA ... 84

10.- ANEXOS ... 108

Anexo I Mapas ... 108

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1 1.- INTRODUCCIÓN.

Los humedales costeros como praderas de pastos marinos, marismas, zonas intermareales, playas arenosas y manglares se encuentran en zonas como lagunas costeras, sistemas costeros poco profundos, sistemas de desembocadura de ríos, estuarios y deltas.

Ello permite que estos ecosistemas también considerados como ecosistemas de transición entre los ecosistemas lacustres-riparios-marinos y los ecosistemas terrestres (Newton et al., 2020). Siendo un ejemplo claro de esto el ecosistema de manglar.

De acuerdo a Tomlinson (1986) los manglares son “comunidades de plantas tropicales distintivas que ocupan la zona intermareal entre el mar y la tierra”. Por su parte, Alongi (2016) los define como “árboles y matorrales leñosos dicotiledóneos que crecen por encima del nivel medio del mar para formar bosques intermareales a lo largo de las costas tropicales y subtropicales”.

Por su parte, Duke (2017) reporta que el número de especies de mangles a nivel mundial es de 80 especies-híbridos y estos provienen de 18 linajes familiares (Figura 1). A su vez, Giri y colaboradores (2011) señalan que este ecosistema comprende cerca de 13.8 millones de hectáreas (ha) a nivel global. Siendo los países con mayor cobertura: 1) Indonesia, 2) Australia, 3) Brasil 4) México y 5) Nigeria.

Figura 1. Mapa mundial de la distribución de manglares. Fuente: Duke, 2017.

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Por otra parte, a pesar de algunas percepciones negativas como sitios que acarreaban enfermedades a través de vectores biológicos como mosquitos y jejenes los manglares ofrecen numerosos beneficios al ser humano a través de los servicios ecosistémicos (PNUMA., 2014; Friess, 2016). Por ejemplo, en la Evaluación global del Panel Internacional de Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos (IPBES) de la Organización de Naciones Unidas (2019) señala como ejemplo: “las inundaciones costeras producidas por marejadas ciclónicas pueden reducirse gracias a los manglares costeros”. Por otra parte Costanza y colaboradores (2014) estimaron el valor económico de una hectárea de manglar por año en 193,843 USD.

A su vez, este ecosistema ha presentado una merma histórica muy significativa (FAO, 2007; Spalding, 2010). De acuerdo a Valiela y colaboradores (2001) entre la década de 1980 y el año 2000 se perdió cerca del 35% de los bosques de manglares en el mundo. Las principales causas de la pérdida han sido a través de actividades humanas como la acuicultura, el desarrollo costero, la sobreexplotación de la madera y la contaminación (Kristian y Oktorie, 2018). También, se estimó que el 62% de las pérdidas globales entre el periodo de 2000-2016 fueron originadas a través del cambio de uso de suelo producido principalmente por la agricultura y la acuicultura a nivel global (Goldberg et al., 2020).

Ante este escenario global, México no ha sido una excepción. Valderrama y colaboradores (2014) reportan la pérdida de aproximadamente una décima parte de la cobertura total de manglares en nuestro país durante el período de 1970 a 2005. Además, algunas de las actividades que generan la deforestación de los manglares son: la obtención de leña, el desarrollo de actividades agrícolas y agropecuarias, la construcción de hoteles- residencias-campos de golf y granjas camaronícolas así como los incendios forestales provocados (CONABIO, 2009).

En el caso del estado de Baja California Sur, las comunidades de manglar han sufrido diversos impactos ambientales e inclusive algunas han desaparecido. Por ejemplo, a Ramírez-García y Lot-Helgueras (1994) señalan presencia de manglar en Cabo San Lucas y San José del Cabo; presentándose las especies de mangle rojo (Rhizophora mangle), mangle negro (Avicennia germinans), y mangle blanco (Laguncularia racemosa). Sin embargo, se estima que la destrucción de estas comunidades se debió a la construcción de infraestructura turística tales como la marina, hoteles y restaurantes (Guzmán-Poo, 1998).

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3 León de la Luz y colaboradores (2011) señalan que para la formulación de planes y programas de conservación y manejo dirigidos a manglares de la Península de Baja California “es necesario el contar con un conocimiento preciso de la distribución, abundancia y condición de los manglares, tanto en aspectos biológicos como en aquellos aplicados para identificar la condición actual y sobre esta base se definan de manera urgente políticas de uso y conservación en los tiempos”. Es decir, se requiere un enfoque de evaluación holístico o integral para los manglares (Ravetz, 2000; CONABIO, 2016; Dencer- Brown, 2020).

En este sentido, la presente tesis está orientada hacia un análisis holístico de las comunidades de manglar presentes en el estado de Baja California Sur, México. El primer capítulo estima la ubicación de todos los manglares del área de estudio, incluyendo sobretodo sitios con manglares de escasa superficie y que no hayan sido reportados dentro del Sistema de Monitoreo de Manglares de México (SMMM). El segundo pretende realizar un análisis holístico de los manglares con especial énfasis en la identificación de las fuerzas de cambio (o drivers of change) así como los mecanismos de respuesta que han favorecido su manejo sustentable y/o conservación. El tercer capítulo desarrolla un nuevo enfoque metodológico para la estimación del estado se conservación de manglares. El cuarto capítulo hace la primera revisión de los servicios ecosistémicos de manglares de BCS, incluyendo una evaluación económica y en el quinto capítulo se revisa la normatividad ambiental aplicable para la Bahía de La Paz.

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2.- ANTECEDENTES.

Las primeras evidencias de la relación entre el hombre y los manglares en Baja California Sur (BCS) se remontan desde tiempos prehispánicos. De acuerdo a Rosales- López y Sánchez-García (2018) entre el 5500 a .C. y el final de la época misional jesuita en 1768 d. C. los antiguos indígenas californios enterraban a sus muertos y uno de los sitios favoritos para la inhumación eran las playas (algunas cercanas a manglares), ya que en algunas de estas presentaban las mejores condiciones para su subsistencia. En 1991, en el sitio denominado “El Conchalito” localizado en la ciudad de La Paz, BCS, se registraron una gran cantidad de entierros denominados “Concheros”. Dicho sitio ofrecía a los californios importantes recursos naturales como peces, madera, plantas y frutas (Rosales- López y Fujita, 2000; Rosales-López y Sánchez-García, 2004).

Todo indica que, la primeras notas referentes a mangles fueron realizadas por Miguel del Barco en el periodo (1737-1768) durante su estancia en la antigua California; señalando aspectos como “En algunas partes, principalmente junto al mar, donde éste entra en alguna caleta o estero, donde hay tierra y no pura arena, nacen mangles” (Del Barco, 1973).

También, en 1757 a través de la obra del padre Miguel Venegas se señala la palabra “Conchó”

que significa “mangle colorado” en el lenguaje liyú de, la cual se utilizaba para designar a la ensenada de Loreto. Una prueba de ello es el uso de esta palabra para la misión de “Nuestra Señora de Loreto-Conchó”, la cual fue la capital histórica del Estado de las Californias (León-Portilla, 1997). Por otra parte también en la obra de Venegas se indica la palabra

Kasselaba” que significa “cerro de mangles”, así llamado por los cochimíes (Mathes, Fisher y Coronado, 1979; Ibarra-Rivera, 1991). También cabe señalar la obra de Clavijero (1789) en la cual se menciona a los mangles dentro del apartado “plantas útiles por su tallo y tronco”

además de describir a las hojas de éstos como: “de un verde claro muy agradable” y “su madera dura y se usa de ella para remos”.

Para el siglo XIX, los registros sobre manglares fueron escasos. Sin embargo un caso interesante sería el relativo al uso de la palabra “Manglito” en uno de los primeros planos para el puerto de La Paz en 1859. Dicho espacio urbano debe su nombre por estar en una área abundante en mangles, los cuales desparecieron por la explosión demográfica (Ibarra- Rivera, 2016). De acuerdo a León-Portilla (1973), en 1922, el naturalista y etnólogo estadounidense Edward William Nelson describe a la distribución de los manglares en la

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5 península de Baja California de la siguiente forma: “Cerca de las entradas de las bahías y lagunas protegidas, desde San Jorge, arriba de la Bahía Magdalena, y hacia el sur alrededor de Cabo San Lucas y luego hacia el norte, hasta cerca de Santa Rosalía los manglares son frecuentes”. Además en 1941, el escritor y ganador del Premio Nobel de Literatura John Steinbeck, también realizó comentarios sobre la presencia de manglares en la zona.

Diez años después, en 1951, el periodista y antropólogo mexicano Fernando Jordán a través de su obra “El Otro México”, reportó también la presencia de manglares. Para la zona de Bahía Magdalena reportó que “el litoral se ve de un bello color verde, de esmeralda, que le da la línea cerrada de los manglares” al igual que señaló “la presencia de ostiones suspendidas en las anfibias ramas de los manglares”. También reporta la presencia de manglares en Bahía Concepción: “En ciertos lugares de la costa se han formado esteros donde se abrazan los manglares en una infranqueable espesura. Hacen ellos las inagotables despensas de los esporádicos turistas, son riquísimos en ostiones "de mangle", almejas y callo de hacha”. En el caso de la ciudad de la Paz, reporta mangles en el área del Mogote.

De acuerdo a Domínguez-Cadena y colaboradores (2011), probablemente la primer obra científica sobre manglares en la zona, la encontramos en el año de 1964 en los trabajos de Shreve y Wiggins sobre la vegetación del desierto sonorense, donde se reportan la composición florística del área y algunos aspectos de fenología reproductiva. En 1972, Hastings, Turner y Warren referencia los limites septentrionales de su distribución. Cheng y Hogue (1974) en sus trabajos sobre dípteros del género Culicoides señalaron la presencia de manglar en Isla San José e Isla Carmen. En 1978, Rzedowski señala la distribución de los manglares de la península de Baja California.

Sordo (1978) y Espinosa (1978) tratan sobre generalidades y la conservación de manglares y Solís y colaboradores (1978) sobre concentraciones iónicas en substrato del manglar. Posteriormente, Castellanos (1979) discutieron sobre la relación desalación de agua de mar-manglares. En 1979, Espinosa y colaboradores presentaron un estudio ecológico comparativo entre las lagunas Enfermería, Balandra y Zacatecas y Baqueiro (1980) trabajó la estructura poblacional de Anadara tuberculosa en Bahía Magdalena. Por otra parte, Gallo y colaboradores (1980) consideraron a los manglares como fuente de recursos, mientras que Maeda y colaboradores (1980) analizaron la ictiofauna asociada a tres manglares y Wiggins (1980) mencionó a las especies de mangles en su trabajo sobre flora bajacaliforniana.

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Espinoza y Muñoz (1981) trabajaron sobre el valor energético del detritus de Rhizophora mangle en Bahía de La Paz y Bustillos (1981) realizó estudios sobre diatomeas en los manglares de Balandra, Enfermería y Zacatecas. También se analizó la población de Anadara tuberculosa en los mangles del Mogote (Baqueiro, et al., 1982). En 1983, Flores- Baéz y Galindo-Bect en sus estudios hidrológicos sobre Estero Cardón, señalan la aportación de detritus aportado por los manglares presentes. También en 1983, Mendoza realizó estudios sobre la avifauna presente en Balandra, Enfermería y Zacatecas. Roberts (1984) menciona la presencia de manglares en Laguna Abreojos, Estero del Coyote y San Ignacio, presencia de plántulas de Rhizophora mangle en Laguna San Gregorio (cerca de San Juanico) y Conocarpus erectus en Todos Santos. Además indicó la presencia de varios manglares entre Bahía de La Paz y Bahía de los Ángeles destacando sitios como Pichilingue, Loreto, Mulegé, Bahía Concepción y San Lucas en el Municipio de Mulegé. En 1988, Leija- Tristán, y Sánchez-Vargas, realizaron estudios sobre Upogebia dawsoni en los manglares de Requesón, Bahía Concepción y Estero Río Mulegé. Nava Sánchez, y Cruz-Orozco (1989) estudiaron la geomorfología en la Laguna de La Paz y Avilés-Pedrín y colaboradores (1989) realizaron trabajos de estratigrafía en la Laguna Balandra y ambos estudios realizan comentarios sobre manglares. Posteriormente, López‐Cortes (1990) realizó estudios sobre tapetes microbianos contiguos a manglares cerca de Puerto San Carlos.

Jiménez-Quiroz en 1991 efectuó un trabajo sobre estructura, condiciones hidrológicas y aporte de materia orgánica para la Ensenada de La Paz. Igualmente, en 1992 Delgadillo y colabores realizaron un análisis fitosociológico el cual incluyó a Baja California Sur desde su frontera con el Estado de Baja California hasta Bahía Magdalena. Holguin- Zehfuss (1992) analizó interacciones entre bacterias de la rizósfera de Rhizophora mangle y Avicennia germinans. En 1993, Flores-Verdugo y colaboradores señalan la dominancia de la especie Avicennia germinans sobre las especies Laguncularia racemosa y Rhizophora mangle en Bahía Magdalena. En cambio para los manglares Balandra y Enfermería reportaron la dominancia de la Rhizophora mangle sobre Avicennia germinans.

En 1994, Ramírez-García y Lot-Helgueras reportan la presencia de mangles para BCS en: Mulegé, Bahía Concepción, Isla Coronado, Isla Carmen, Isla Danzante, Isla San José, Isla San Francisco, Isla Espíritu Santo, Bahía de La Paz, Bahía Pichilingue, Bahía San José del Cabo y Bahía San Lucas. Igualmente, Sirkin y colaboradores (1994) realizaron

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7 estudios de polen y estratigrafía en el manglar de Enfermería. A su vez, se realizaron diversos estudios sobre avifauna en El Conchalito (Becerril-Morales, 1994, Maldonado y Sánchez, 1994 y Carmona, 1995. Posteriormente, González-Acosta (1998) realizó un estudio de la ictiofauna del manglar El Conchalito y Guzmán-Poo (1998) realizó el primer diagnóstico ambiental sobre manglares en BCS e indicó impactos ambientales en algunos de ellos. Por ejemplo, señaló la destrucción del manglar en Nopoló en Loreto y mencionó que junto a las marismas y lagunas costeras, los manglares son los sistemas más vulnerables de BCS.

En 2001, Rojas-Hernández presentó un trabajo sobre bacterias solubilizadoras y diazotroficas en raíces de mangle. López-Portillo y Ezcurra (2002) consideran una amenaza potencial para la zona el establecimiento de megaproyectos turísticos. También en 2002, López-Fuerte estudió las diatomeas epifitas en raíces de mangle y González-Zamorano (2002) realizó el primer trabajo local sobre análisis espacial de manglares el cual se enfocó en El Conchalito. Gutiérrez y Jiménez (2004) describieron especies de arácnidos para la zona y en 2005 Flores-Mireles presentó un trabajo sobre la caracterización a nivel molecular de bacterias presentes en raíces de mangles. También en 2005, Whitmore y colaboradores presentaron un importante análisis sobre la importancia ecológica de los manglares en BCS y Chaves-Rosales (2006) determinó características de cobertura, productividad, estructura y transferencia de energía en Bahía Magdalena.

Félix-Pico y colaboradores (2006) realizaron estudios sobre la producción primaria del manglar El Conchalito y Holguin-Zehfuss y colaboradores (2006) analizaron bióticos y abióticos para el manglar El Mogote. En 2007, Acosta-Velázquez y Ruíz-Luna estimaron la variación de la cobertura de los manglares de Bahía Magdalena-Almejas en el periodo 1990- 2005 y CONABIO (2007) menciona que BCS presenta una cobertura de 26, 390 hectáreas de manglar. A su vez, León de la Luz y Domínguez-Cadena (2007) determinaron la presencia de Conocarpus erectus para BCS en Isla Espíritu Santo, Plutarco Elías Calles, Migriño y La Salina. Por otra parte, Aburto-Oropeza y colaboradores (2008) señalaron que el valor medio anual de pesquerías de una hectárea de manglar es de 37,500 dólares americanos. En 2009, Tovar-Lee realizó un diagnóstico del manglar El Conchalito y Domínguez-Cadena (2009) efectuó un análisis de microtopografía y fenología reproductiva en Bahía de La Paz, Bahía de Loreto y Bahía Concepción.

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En la última década se incrementó de manera importante los estudios en manglares y se presentó una diversificación en las temáticas abordadas. En 2011, López‐Medellín y colaboradores señalaron un aumento significativo de cobertura de manglar en los remansos de Bahía Magdalena en un periodo de 40 años. Rodríguez-Romero y colaboradores (2011) identificaron 68 especies de peces en Rancho Bueno, al sur de Bahía Magdalena y Calderón- Lievanos analizó la relación trófica entre peces de arrecife rocoso-manglar. Igualmente, Félix-Pico y colaboradores (2011) publicaron un libro enfocado exclusivamente en manglares de la Península de Baja California, siendo sus temáticas: 1) Calidad ambiental, 2) Microtopografía, 3) Patrones de distribución, 4) Estructura Genética, 5) Microbiología, 6) Microalgas, 7) Flora ficológica, 8) Macroinvertebrados, 9) Avifauna, 10) Pesquerías, 11) Conservación-Manejo y 12) Valoración económica. Dentro de esta publicación, Santamaría- Gallegos y colaboradores (2011) presentaron una propuesta de regionalización de los manglares de la Península de Baja California.

Gabrielidis (2012), presentó datos sobre censos forestales, análisis de sedimentos y ciclos diurnos para el manglar El Conchalito. Igualmente, González-Zamorano (2012) presentó una investigación sobre patrones ecológicos y su relación el factor geomorfológico para BCS; López-Rocha y colaboradores (2012) efectuaron estudios sobre productividad secundaria para El Mogote y López‐Medellín y colaboradores (2012) realizaron un meta- análisis sobre la productividad de manglares para el noroeste mexicano. En ese mismo año, López-Rasgado y colaboradores (2012), realizaron observaciones sobre peces asociados a tres manglares en Bahía de La Paz en el periodo 1980-2010; a su vez Real-García propuso como estrategia de conservación un sendero interpretativo para el Manglar El Comitán y Reyes-Medina (2012) efectuó un análisis genético sobre la especie Rhizophora mangle enfocado a la reforestación en Bahía Magdalena.

Bashan y colaboradores (2013) presentaron un trabajo sobre restauración ecológica, debido a impactos por huracanes en el manglar El Mogote y García-García (2013) realizó una valoración económica en el citado manglar. Igualmente, López-López, (2013) evaluó el impacto antropogénico en manglares de Bahía de La Paz, realizando además una caracterización física y Payán-Alcacio (2013) trabajó con aspectos ecológicos de peces también en Bahía de La Paz. En 2014, Ávila-Flores realizó estudios sobre escenarios futuros y un diagnóstico integral para el manglar Enfermería, Bautista-González realizó un análisis de vulnerabilidad de los manglares de la costa occidental de BCS. Ochoa-Gómez determinó

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9 la estructura y productividad del manglar Balandra; Riosmena-Rodríguez y colaboradores (2014) presentaron el primer volumen de un libro enfocado a los manglares áridos de la Península de Baja California, incluyendo temas como cambio climático y López-Fuerte y colaboradores (2015) verificaron la presencia de manglar en la costa noroeste de BCS.

Por otra parte, Ávila-Flores (2016) realizó un diagnóstico sobre los manglares urbanos de la ciudad de La Paz, mientras que Ezcurra y colaboradores (2016) estimaron valores de carbono en sedimentos de los manglares de Bahía Magdalena y Balandra y Nazar- Mendoza, (2016) analizó mecanismos de protección de manglares con enfoque a BCS.

También en 2016, Pleités-Nieto estudió la herbívora del cangrejo arborícola Aratus sp en los manglares de Bahía Magdalena y Balandra y Riosmena-Rodríguez y colaboradores (2016) publicaron el segundo volumen de los manglares áridos de la Península de Baja California, Ávila-Flores y colaboradores (2017) estimaron los impactos de la urbanización en manglares a través del método DPSIR de los manglares de la ciudad de La Paz y González-Medina consideró la aplicación de un decreto de un área protegida para los manglares ubicados en El Mogote.

Adame y colaboradores (2018), consideraron la aplicación de un proyecto de carbono azul enfocado a los manglares de Bahía Magdalena y Bahía de La Paz. También en 2018, Cavanaugh y colaboradores caracterizaron la variabilidad temporal de manglares a través del índice de vegetación mejorado y Ochoa-Gómez y colaboradores (2018) determinaron la estructura, producción de hojarasca y descomposición de hojas de los manglares de Balandra, Enfermería y Zacatecas. Posteriormente, en 2019 Arreola-García estimó cambios temporales de avifauna en El Conchalito y Ochoa-Gómez y colaboradores (2019) determinaron reservas de carbono y productividad primaria neta en los manglares de Balandra, Enfermería y Zacatecas.

Por último, en 2020, Hayes y colaboradores señalan que manglares ubicados en Bahía Magdalena, Santispac y Campo Rene tienen el potencial de acceder al agua atmosférica, a través de sus hojas para compensar el déficit del agua proveniente del suelo;

Hsu y colaboradores observaron una sobrestimación de la cobertura de manglar en los mapas para BCS realizados por CONABIO, mientras que Thayn (2020) reportó resultados con 80%

de precisión al usar drones en el mapeo de manglares.

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3.- JUSTIFICACIÓN.

El uso del capital natural ha originado un importante estado de bienestar en diversas culturas a lo largo de la historia, traduciéndose a su vez en un desarrollo económico y social para las poblaciones (Galán et al., 2013; Bateman y Mace, 2020). Sin embargo, el uso inmoderado de los recursos naturales ha producido diversos impactos negativos en todos los ecosistemas y a su vez una pérdida en la provisión de sus servicios ecosistémicos.

De acuerdo al reporte GEO 5 del PNUMA (2012) menciona que “la considerable pérdida de diversidad biológica y extinción constante de especies repercute en la prestación de servicios de los ecosistemas, como el colapso de una serie de actividades pesqueras y la pérdida de especies utilizadas con fines medicinales”. Es decir la pérdida de los ecosistemas acarrean impactos negativos al ser humano.

Esta pérdida de biodiversidad se observa de manera notoria en el caso de los humedales. Desde el año de 1970, los humedales han perdido cerca del 35% de su cobertura a una tasa tres veces superior que la tasa de pérdida de los bosques templados (RAMSAR, 2018). Por otra parte, en el caso del ecosistema de manglar, el 17% de las especies de mangles se encuentra catalogadas como amenazadas (Polidoro, et al., 2010).

En el caso de México, entre 1981 a 2005 se han perdido cerca de 110,000 hectáreas de manglar. (CONABIO, 2016). Asimismo, el citado estudio se clasificó a un total de 59 hectáreas como manglar perturbado en 2015 para el Estado de Baja California Sur. Sin embargo se estima que los impactos ambientales generados por el hombre han afectado a una mayor superficie de manglar variando el grado de perturbación.

Por otra parte se ha generado un importante volumen de investigación en diversos temas relacionados a los manglares en Baja California Sur, pero son escasos los trabajos holísticos. Los estudios integrales ambientales son una poderosa herramienta que ayudan a informar el desarrollo de políticas ambientales basadas en evidencia y toma de decisiones (Dencer-Brown, et al., 2020). Derivado de lo anterior y ante la complejidad de las problemáticas ambientales se considera necesario el realizar una investigación transdisciplinaria, es decir una investigación que incluya más de una disciplina, y donde cada disciplina realice una contribución de manera separada (Sakao y Brambila-Macias, 2017).

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11 4.- OBJETIVOS

4.1 Objetivo General

Determinar el estado actual de conservación y manejo de los manglares del Estado de Baja California Sur, bajo un enfoque transdiciplinario.

4.2 Objetivos Específicos

 Estimar la cobertura y ubicación geográfica de los manglares presentes en el Estado de Baja California Sur.

 Analizar las relaciones existentes entre las actividades antrópicas y los manglares, bajo una perspectiva interdisciplinaria.

 Desarrollar y aplicar un método de evaluación rápida que permita determinar el estado de conservación de las comunidades de manglar.

 Identificar los servicios ecosistémicos de los manglares y estimar su valor económico.

 Revisar la normatividad ambiental aplicable en el ecosistema de manglar.

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5.- METODOLOGÍA

5.1 Área de estudio

Baja California Sur (BCS) es una de las entidades federativas de los Estados Unidos Mexicanos. Su capital es la ciudad de La Paz. Esta zona se convirtió en estado el 08 de Octubre de 1974 teniendo anteriormente un estatus de territorio. Dicha entidad se ubica en el Noroeste de México, inserta en la Península de Baja California. Colinda al Norte con el Estado de Baja California, al Oeste y al Sur con el Océano Pacífico y al Este con el Golfo de California. El estado cuenta con un territorio de 73,475 km² representando el 3.8% de la superficie del territorio mexicano (INEGI, 2015). En lo referente a su litoral costero, este presenta una superficie de 2,131 km, este dato convierte a BCS en la entidad con mayor litoral de todo México al ocupar el 22 % del total del país. Esta entidad cuenta con cinco municipios los cuales son: Mulegé. Loreto, Comondú, La Paz y Los Cabos. El municipio con mayor superficie de estos es el de Mulegé, con 33,092 km2, ocupando aproximadamente el 45% del total de BCS. Cabe señalar que todos los municipios de BCS son costeros.

En BCS se han reportado principalmente la presencia de tres especies de mangles Avicennia germinans (L.) L. (Magnoliopsida: Lamiales) (Nombre común: mangle negro), Laguncularia racemosa (L.) C.F. Gaertn (Magnoliopsida: Myrtales) (Nombre común:

mangle blanco) y Rhizophora mangle L. (Magnoliopsida: Rhizophorales) Nombre común:

mangle rojo). Por otra parte también se ha reportado presencia de la especie Conocarpus erectus (L.), (Magnoliopsida: Myrtales) (Nombre común: mangle botoncillo) en algunos sitios de la región del Cabo (León de la Luz, et al., 2014).

De acuerdo a González-Zamorano y colaboradores (2011) la distribución de manglares en la costa del Océano Pacífico presenta su límite norte hacia los 26°45’N mientras que en la costa del Golfo de California estas comunidades se extienden hasta los 29°06’N, ambas zonas presentan tres especies (Avicennia germinans, Laguncularia racemosa y Rhizophora mangle). En el caso de Conocarpus erectus no constituye un componente de estas comunidades. Por último, cabe señalar que la especie Maytenus phyllanthoides o mangle dulce la cual está presente en BCS, no es un mangle verdadero.

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13 Figura 2. Macrolocalización del Área de Estudio.

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5.2 Enfoque Metodológico Mixto

Para poder conseguir los objetivos específicos ante señalados, se aplicó un enfoque metodológico mixto. De acuerdo a Tashakkori y Creswell (2007) definen al enfoque de métodos mixtos como “investigación en la que el investigador recopila y analiza datos, integra los hallazgos y extrae inferencias utilizando enfoques o métodos tanto cualitativos como cuantitativos en un solo estudio o programa de investigación”.

Considerando lo anterior se diseñó la siguiente propuesta metodológica la cual aplica diferentes métodos (Tabla I). Estos métodos van desde análisis de literatura hasta análisis multicriterio que incluyen aspectos cualitativos (entrevistas, cuestionarios) y cuantitativos (análisis espacial o SIG). Los detalles de estos procesos vienen en forma más detallada en las siguientes subsecciones.

Tabla I. Enfoque metodológico mixto.

OBJETIVOS MÉTODOS

1) Estimar la cobertura y ubicación geográfica de los manglares presentes en el estado de Baja California Sur.

Análisis SIG.

Visitas de Campo.

2) Analizar las relaciones existentes entre las actividades antrópicas y los manglares, bajo una perspectiva interdisciplinaria.

Análisis de Literatura.

Marco FPEIR.

3) Desarrollar y aplicar un método de evaluación rápida que permita determinar el estado de conservación de las comunidades de manglar.

Análisis Multicriterio.

Análisis SIG.

Cuestionarios.

Entrevistas.

Visitas de Campo.

4) Identificar los servicios ecosistémicos de los manglares y estimar su valor económico.

Análisis de Literatura.

Marco CICES.

Transferencia de Beneficios.

Caso de Estudio.

5) Revisar la normatividad ambiental aplicable en el ecosistema de manglar.

Análisis de información legal.

Caso de Estudio.

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15 5.3 Análisis Espacial

MÉTODO DE MUESTREO.

Se seleccionó para el cumplimiento del presente objetivo un muestreo no probabilístico, del tipo discrecional o de Juicio. Esto por las condiciones geográficas y la extensión que ostentan las zonas de manglar en el área de estudio Este tipo de muestreo se ha utilizado en algunos estudios botánicos, Y ha sido de gran utilidad en la especialidad de la etnobotánica (Tongco, 2007).

Esta técnica es particularmente útil en estudios exploratorios y es asequible, sencilla y permite ahorrar costos. También se puede utilizar junto a otras técnicas tanto cualitativas como cuantitativas, lo cual es útil en investigaciones que utilicen métodos mixtos (Tongco, 2007; Palinkas et al., 2015; Etikan, Musa, Wittenberg, y Alkassim, 2016).

De acuerdo a Dörnyei, (2007 citado por Etikan et al., 2015) en este tipo de muestreo

los miembros de la población objetivo cumplen con ciertos razonamientos prácticos (o criterios), como proximidad geográfica, fácil acceso, disponibilidad en un momento dado o voluntad de participar”. En el caso de este trabajo, el razonamiento práctico considerado para realizar una visita de campo así como la verificación de la presencia de cobertura de manglares es la existencia de alguno de los siguientes criterios (Recuadro 1):

Recuadro 1. Criterios a considerar para el muestreo en campo.

I. Cobertura estimada por el SMMM-CONABIO.

II. Cobertura indicada por publicaciones científicas (capítulos de libros, artículos).

III. Cobertura citada en trabajos en congresos, estudios de impacto ambiental y tesis.

IV. Cobertura señalada por expertos con experiencia en campo en el área de estudio.

V. Cobertura mencionada por miembros de las comunidades locales.

VI. Cobertura confirmada por el presente autor en salidas de campo previas.

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MÉTODOS DE RECOLECCIÓN DE DATOS.

Para la obtención de los datos, se recurrieron a distintas fuentes las cuales señalan a continuación (Recuadro 2).

Recuadro 2. Fuentes de datos espaciales utilizados.

Imagen de satélite (Vía: Sentinel, USGS)

Coordenadas geográficas de las comunidades de manglar.

Base de Datos digitales de CONANP.

Base de Datos digitales del SMMM de CONABIO

Base de Datos digitales Giri-UNEP-WCMC.

Trabajo de Gabinete.

Bases de Datos.

La fuente principal es la base de datos del SMMM realizada por la CONABIO (Figura 3) y considera datos de 2015 (CONABIO, 2019). Asimismo se revisó la base de datos de la distribución mundial de manglares, realizada por Giri y colaboradores (2011), la cual está disponible en la página web del Centro Mundial de Vigilancia de la Conservación del PNUMA (o UNEP-WCMC). También se consideró la información de los mapas disponibles de los programas de manejo de las ANPs ubicadas en BCS, esto al ser información de carácter oficial y con implicaciones de manejo (CONANP, 2019).

Imágenes de Satélite.

Se utilizaron imágenes satelitales de la Misión-2 con resolución espacial de 10 m en las bandas del espectro visible e infrarrojo cercano, que fueron originadas a través del proyecto Copernicus (ESA, 2019). Dicho proyecto presenta política de datos abiertos, y considera el libre acceso para todos los usuarios de los productos de datos de Sentinel, requiriendo únicamente un simple registro en su plataforma web. Cabe agregar que el uso de este tipo de imágenes ha sido reconocido por diversos especialistas en la materia como muy útiles para el análisis espacial de manglar (Flores de Santiago, 2017; Troche, 2019).

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17 Figura 3. Distribución de los manglares en México en 2015. Fuente: CONABIO, 2016.

Por otra parte, también se consideraron el uso de imágenes proveniente de otras fuentes como el Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS por sus siglas en inglés), tales como imágenes Landsat, sin embargo se descartó se utilización debido a que Sentinel ofrecían mejor resolución.

Análisis de Literatura.

Para evaluar la información espacial disponible en materia espacial-geográfica, se realizó una revisión de literatura (Recuadro, 3). Las búsquedas bibliográficas se realizaron en los buscadores académicos ResearchGate, RefSeek y Google Scholar, desde junio hasta octubre de 2018, esto al ser la primera fase del trabajo doctoral. También se revisaron las bases de datos bibliográficas de la UABCS, CICIMAR-IPN y CIBNOR. Las búsquedas se realizaron utilizando una cadena combinada con dos campos temáticos:

Recuadro 3. Palabras clave consideradas.

CAMPO 1: “manglar *” O "mangles*" and "Baja California Sur*"

CAMPO 2: “mangrove *” O "mangroves*" and "Baja California Sur*"

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Comunicaciones Personales Científicas.

De gran apoyo resultó la experiencia en campo de diversos expertos e investigadores, los cuales fueron entrevistados y en otros casos se revisaron algunos reportes de sitios (o parches) de manglar los cuales no han sido publicados (Hernández-Morales, 2018, Plata- Hernández, 2018, Santamaría-Gallegos, 2018 González-Baheza, 2019 y Félix-Pico, 2019).

Información de Campo.

Salidas de Campo.

En tres temporadas Primavera-Verano de los años, 2017-2019, se realizaron observaciones visuales, documentación fotográfica y las mediciones de GPS (toma de coordenadas geográficas) para determinar las comunidades de manglar en el área de estudio y caracterizar las principales unidades geobotánicas (Figura 4). Dichas salidas se enfocaron principalmente en la zona noroeste del Estado de BCS, al ser esta zona, un área carente de manglares de acuerdo al SMMM de CONABIO. Por otra parte, para la identificación de la especies de mangles se utilizaron las guías de campo de Agraz y colaboradores (2006) y León-de la Luz (2016). Asimismo, se emplearon recomendaciones de Félix-Pico (2019).

a) b)

Figura 4. Sitios verificados. a) Ejido San Lucas b) Bahía Concepción.

(31)

19 2.2.2 Comunicaciones Personales Ciudadanas.

También se consideró importante el recabar información cualitativa sobre la presencia de manglares por miembros de las comunidades locales por lo que esta investigación puede ser considerada como “Ciencia Ciudadana”. Dicho concepto es definido por McKinley y colaboradores (2017) como “la práctica de involucrar al público en un proyecto científico, un proyecto que produce datos confiables e información utilizable por investigadores, tomadores de decisiones o público en general y que está abierto al mismo sistema de revisión por pares que se aplica a la ciencia convencional”.

Un ejemplo fueron los datos referentes los manglares localizados dentro del Ejido San Lucas (Moreno-Gutiérrez, 2017). Dicha información pudo registrarse al consultar a los habitantes de comunidades locales (Figura 5).

3. HERRAMIENTAS, SOFTWARE E INSTRUMENTOS.

Receptor GPS.

Para la obtención de coordenadas UTM, se utilizó el GPS Monterra, Garmin. Para la determinación de ubicación, el equipo admite tanto GPS como GLONASS, así como WAAS y EGNOS que permiten posicionamientos más rápidos y de mayor precisión. Dicho receptor satelital presenta un grado de error de aproximadamente ±3.0 m.

Figura 6. Toma de notas de comentarios de miembros del Ejido San Lucas, Municipio de Mulegé.

Figura 5. Consulta a comunidades locales.

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Software SIG

Para el desarrollo del análisis espacial se utilizó el programa QGIS versión 3.4 Madeira, así como algunos de sus complementos. Este software QGIS es un Sistema de Información Geográfica (SIG) de Código Abierto licenciado bajo GNU - General Public License. Se descartó el uso de otros programa para análisis espacial (ArcGIS, entre otros) debido principalmente por su alto costo.

Bitácora de Campo

A través de este instrumento, se tomaron diversos datos adicionales a los datos espaciales, tales como las especies de mangles identificadas, comentarios de gente local, presencia de agentes de cambio en el sitio muestreado, fecha de muestreo, acotaciones personales entre otros.

ANÁLISIS ESPACIAL.

Es conocida la utilidad de los SIG para determinar áreas de manglar, extendido también es el uso de los sensores remotos para el mismo fin (Ambarita et al 2018; Jayanthi et al 2018; Pattanaik y Prasad, 2011). Es necesario indicar que el realizar análisis utilizando sensores remotos requiere de ciertas condiciones. Uno de los mayores obstáculos para obtener la mejor precisión en la identificación y determinación de la cobertura de manglar, está dado por la escala de resolución de las imágenes satelitales.

Existen plataformas de descarga gratuita de escenas satelitales, tal es el caso de las imágenes en formatos varios como Landsat, Palsar, Sentinel, Geoeye, entre otras; las cuales ofrecen para su descarga imágenes con resolución hasta 10 m solo en ciertas bandas, de mayor resolución por lo general solo se encuentran disponibles mediante un arancel determinado por la resolución, bandas y el tipo de imagen. Por lo anterior es necesario definir dicha problemática que ocasiona esta resolución de imagen para áreas pequeñas de manglar (1 ha) donde realizar una clasificación del índice de vegetación (NDVI) se torna complicada y ocasionalmente innecesaria.

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21 Tomando en cuenta que a la fecha existen plataformas con imágenes satelitales que ofrecen buena visibilidad y cobertura de áreas, así como una aceptable resolución espacial (Google Earth, Esri imagery, Bing) que aunque no permite el trabajo entre diferentes bandas espectrales, es una alternativa suficientemente útil a tal problemática. La conveniencia de las aplicaciones Google Earth y Bing, entre otras, tienen la ventaja que han sido integradas como complemento en las plataformas SIG de QGIS y ArcMap, por mencionar algunos. En este trabajo fue de gran utilidad el complemento QuickMapServices utilizado en el programa QGIS, para realizar la estimación de las áreas de cobertura de manglar en BCS.

La información base para la realizar el análisis espacial consistió en primera instancia definir la referencia geográfica a utilizar. La información está georreferenciada al sistema World Geodesic System de 1984 (WGS84) en unidades geográficas sexagesimales.

Posteriormente toda la base de datos se reproyectó (transformó) al sistema Universal Transversa de Mercator (UTM), en unidades métricas. La escala de referencia de la digitalización para la elaboración de los polígonos de cobertura de manglar fue de 10 metros, sin embargo dada la distribución y área de cada zona de manglar, la escala de representación de los mapas finales fue acorde a la extensión de cobertura vegetal para dar mejor notoriedad a aquellos sitios con cobertura baja y por lo cual fue variable en la elaboración final de los productos obtenidos y definida en metros.

Los insumos utilizados para reconocer la presencia de manglar y definir sus áreas fueron: fotografías aéreas escala 1:75000 (INEGI, 1973) las cuales fueron digitalizadas, con alta resolución (10200 x 14028 píxeles) para posteriormente extraer, un recorte de las áreas de estudio. Se realizó una georreferenciación para las fotos aéreas digitalizadas, mediante el método de puntos de control; tomando referencias geomorfológicas del terreno así como ubicaciones geográficas conocidas (Figura 6). Un proceso de remuestreo fue elaborado con el fin de obtener una resolución de pixel de 10 metros para homogeneizar las fotografías y las escenas satelitales. Dicho proceso no permite mayor resolución del pixel; sin embargo, apoya a que la representación para este trabajo, defina un mejor contraste entre pixeles vecinos. Por lo anterior, se estima que la observación es válida para definir los contornos de la cobertura de manglar.

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Figura 6. Captura-Procesamiento de Datos Espaciales. Tomado de Martínez, 2014.

Asimismo fuero obtenidas escenas satelitales Sentinel del área de Baja California Sur, para tal efecto fueron descargadas desde la plataforma Earth Explorer (USGS) imagenes Sentinel del mes de mayo del 2018, eligiendo cuidadosamente aquellas que no presentaban interferencia de nubosidad, así como la temporada donde la vegetación aledaña a las zonas de manglar presentan mayor punto de marchitez por ser la época de secas en BCS y permite observar mucho mejor los límites de las áreas correspondientes a manglares (Recuadro 4).

Recuadro 4. Imágenes Sentinel utilizadas.

L1C_T12RWN_A006316_20180522T175612 L1C_T12RTR_A015239_20180523T182228

L1C_T12RVQ_A006359_20180525T180604 L1C_T12RTQ_A015239_20180523T182228

L1C_T12RVP_A006316_20180522T175612 L1C_T12QXM_A006316_20180522T175612

L1C_T12RVN_A006359_20180525T180604 L1C_T12QWM_A006316_20180522T175612

L1C_T12RVN_A006316_20180522T175612 L1C_T12QVM_A006316_20180522T175612

L1C_T12RUR_A015196_20180520T181452 L1C_T12RTQ_A006216_20180515T181339

L1C_T12RUQ_A015196_20180520T181452 L1C_T12RTR_A015239_20180523T182228

L1C_T12RUP_A006359_20180525T180604

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23 Dichas imágenes Sentinel (Figura 7) fueron utilizadas en la interpretación visual de los sitios con existencia de manglar (Tabla II). Conjuntamente y para fortalecer dicha identificación, se realizó verificación de puntos en campo en áreas de manglar específicas para confirmar la presencia de cobertura de manglar (concentrándose el esfuerzo en sitios no reportados), así como validar los puntos geográficos y determinar la validez de la ejecución de la metodología para la obtención de la poligonización de los sistemas de manglar, mediante el recurso de digitalización en pantalla en QGIS.

La imagen satelital fue transformada de coordenadas geográficas a métricas, en el mismo sistema de referencia de coordenadas antes mencionado. Para su utilización óptima, se realizó un compósito de las bandas 2, 3 y 4; para observar la diferencia de vegetación también se realizó varios compósitos con las bandas infrarrojas (banda 8), esto con la finalidad de mejorar su contraste. La combinación de las bandas mencionadas permitió diferenciar las áreas con cubierta vegetal (Chauvaud et al., 1998).

Figura 7. Comunidades de Manglar en Bahía Magdalena. Fuente: Copernicus 2019.

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Tabla II. Identificación de coberturas. Basado en Perea-Ardila et al., 2019.

Cobertura Representación Visual Características

Manglares

Cobertura vegetal dominada primordialmente por especies de mangle como Mangle Rojo (Rizophora mangle), Mangle Negro (Avicennia germinans) y Mangle Blanco (Laguncularia racemosa). Este tipo de vegetación se encuentra en zonas costeras.

Otra vegetación

Cobertura vegetal dominada principalmente de matorral xerófilo. De igual forma también se encuentran cercanas a los manglares vegetación de dunas costeras. Sin embargo se pude diferenciar a simple vista este tipo de vegetación a los manglares.

Urbanización

Cobertura de origen antrópico.

Esta se produce derivado del cambio de uso de suelo. Este tipo de cobertura incluye infraestructura urbana tales como como carreteras y brechas, puertos así como construcciones tales como edificios, casa habitación, complejos turísticos, entre otros.

Zona Marina

Cobertura donde se observa el elemento agua, debido a la presencia de aguas costeras.

Dicho elemento puede presentar diferentes características fisicoquímicas lo que afecta la coloración de la misma. En algunos casos es posible observar otro tipo de ecosistemas marinos-costeros

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25 La generación del proyecto base en la plataforma QGIS, integró las imágenes mencionadas en formato raster. Una vez efectuada la validación de las propiedades de las imágenes (tamaño de pixel, georreferencia), se procedió a efectuar la observación para definir las áreas de la cobertura de manglar. Mediante la técnica de digitalizado manual fueron vectorizados 1,138 polígonos, correspondiendo 932 para la Región del Pacífico y 206 en el Golfo de California (Figura 8) (Benfield et al., 2005; Fromard et al., 2004; Murray et al., 2003) correspondientes a los manglares.

A su vez dentro de este análisis se verificó si la presencia de manglar se ubicaba dentro de Sitios de Manglar con Relevancia Biológica y con necesidades de Rehabilitación Ecológica (señalados por la CONABIO), Sitios Ramsar o Áreas Naturales Protegidas Federales (ANPs). En el caso de las ubicaciones para Sitios de Manglar con Relevancia Biológica y con necesidades de Rehabilitación Ecológica (Sitios Prioritarios de Manglar) estos fueron obtenidos tanto de la página web de la CONABIO. Con la información geográfica obtenida se realizaron los archivos shape. En el caso de las localizaciones para los Sitios RAMSAR estos fueron obtenidos tanto de la página web de la CONANP así como de la página oficial de RAMSAR. Con la información geográfica obtenida se realizaron los archivos shape correspondientes. Finalmente en el caso de ANPs, los archivos shape utilizados, fueron obtenidos directamente de la CONANP.

Figura 8. Determinación de cobertura de manglares en Baja California Sur.

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5.4 Marco FPEIR

El Marco causal FPEIR (Figura 9) Fuerzas de Cambio-Presión-Estado-Impacto- Respuesta (mejor conocido como DPSIR por sus siglas en inglés) permite describir las interacciones entre la sociedad y el medio ambiente el cual fue generado por la Agencia Europea de Medio Ambiente: y es una extensión del modelo PSR desarrollado por la OCDE (EEA, 2020). De acuerdo a la FAO (2020) el “proporciona una estructura dentro de la cual permite presentar los indicadores que permiten la retroalimentación a los formuladores de políticas sobre la calidad ambiental y el impacto resultante de las decisiones políticas tomadas, o que se tomarán en el futuro”. (Figura 10)

Patricio y colaboradores (2016) señalan que después de más de 20 años de uso, ello demuestra muestra que este enfoque es necesario y se ha presentado una evolución convergente en el enfoque utilizado en el manejo de los ecosistemas costeros y marinos. Este método ha sido utilizado en los principales reportes ambientales como la serie GEO del PNUMA. Otro ejemplo de uso de este marco, es la publicación de 2018 “Perspectiva mundial sobre los humedales” de la Secretaría de la Convención de Ramsar.

Asimismo, existen diferentes trabajos que han aplicado este método en el ecosistema de manglar. En 2007, Lin y colaboradores lo aplicaron en Xiamen, China, Sarmin en Johor, Malasia en 2016 y Quinn y colaboradores (2017) lo utilizaron en Brasil, Zanzíbar, y Vietnam.

Figura 9. Representación esquemática de FPEIR. Tomado de Piragnolo, et al., 2014.

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27 Para este objetivo, se optó por realizar una investigación integral tomando como base al marco DPSIR con enfoque a manejo ecosistémico como lo utilizó Kelble y colaboradores (2013) y empleado por Ávila-Flores y colaboradores (2017) para los manglares de La Paz.

En este enfoque, se sustituyó al Módulo de “Impacto” por el Módulo “Impactos en Servicios Ecosistémicos”; facilitándose una representación más precisa de las interacciones de las comunidades. Además, en este marco, el Módulo de “Impactos en Servicios Ecosistémicos”

juegan el rol central, en vez del Módulo de “Fuerzas de Cambio”. Su uso se considera conveniente en el caso de los manglares, debido a los numerosos beneficios otorgados por dicho ecosistema (PNUMA, 2014, Friess et al., 2020).

Para aplicar este modelo se examinó, revisó y recopiló información relacionada a los indicadores relacionados comunidades de manglar de Baja California Sur. Particularmente, se hizo un análisis de literatura sobre publicaciones como artículos científicos, reportes técnicos, opiniones de expertos, memorias de congresos científicos, tesis, entre otras fuentes.

Figura 10. Ejemplo de Indicadores y componentes usados en Marco FPEIR.

Tomado de Saadati, et al., 2013.

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5.5 Análisis Multicriterio Diseño de estudio

El desarrollo y la implementación del Índice del Estado de Conservación de Manglares (IECM) consistió en cinco fases llevadas a cabo entre los meses de enero y septiembre de 2019. Primeramente, se obtuvieron datos de los tres componentes del índice: 1) Índice de Vegetación Remanente, (IVR), 2) Encuesta Método Delphi (EMD), y el Cuestionario de Evaluación Rápida (CER) en 17 manglares de Bahía de La Paz durante enero-febrero de 2019, junto a la aplicación de un proceso analítico jerárquico (PAJ) para estimar los pesos de cada uno de estos indicadores. Se realizó un análisis espacial en el software SIG de código abierto QGIS (versión 3.4.4) para calcular el IVR, se diseñó un cuestionario para el CER y se aplicaron encuestas a expertos locales en manglares para el EMD. Finalmente, con estos datos, estimamos el Índice de Estado de Conservación de Manglares.

Desarrollo de índice y PAJ

Para la construcción del IECM, se seleccionaron tres componentes, ya que estos son ampliamente utilizados en diversos análisis ambientales (IVR, EMD, y CER). Por ejemplo, varios estudios han considerado comparaciones entre la cobertura de manglar entre los distintos años, a nivel global, nacional y local. Asimismo, la aplicación del método Delphi en la modelización ambiental se ha considerado como una herramienta útil, utilizada en algunos estudios enfocados a los manglares. Por último, la herramienta de evaluación rápida también se ha utilizado en el análisis de bosques y humedales. Una vez seleccionados los componentes del índice, se generó la siguiente fórmula:

IECM = (IVR) P1 + (EMD) P2 + (CER) P3

Los pesos (P) de cada componente se determinaron utilizando el PAJ. Dicho método fue desarrollado por Thomas L. Saaty. Para ello, se realizaron combinaciones pareadas entre los tres componentes utilizando una matriz de comparación (Tabla III). Por ejemplo, dado que el IVR es un valor cuantitativo que refleja la pérdida o ganancia de cobertura en un período determinado, se consideró de mayor relevancia-peso que los

Figure

Figura 1. Mapa mundial de la distribución de manglares. Fuente: Duke, 2017.
Tabla I. Enfoque metodológico mixto.
Figura 4. Sitios verificados. a) Ejido San Lucas b) Bahía Concepción.
Figura 6. Toma de notas de comentarios de miembros del Ejido San Lucas, Municipio de  Mulegé
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Referencias

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