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CAPITULO I. LA CONSOLIDACIÓN DEL CONCEPTO DE CAPITAL SOCIAL

1.3 A MODO DE CONCLUSIÓN: NOTAS SOBRE SOSTENIBILIDAD,

La C.E.P.A.L. (Comisión Económica para América Latina y el Caribe) después de las proposiciones que realizó en los años 70 sobre la visión del desarrollo y teniendo en cuenta lo anterior, propugna que todo proyecto de desarrollo, desde la perspectiva del capital social, conlleva una concepción que trascienda el significado estrictamente económico. La concepción sobre el desarrollo, entendido este de manera integral, debe superar la idea, de que a las políticas económicas le corresponde el crecimiento y a las políticas sociales la distribución, y abogar por políticas integradoras para así incorporar la igualdad como objetivo fundamental de desarrollo, consolidar los avances realizados en la conquista de la estabilidad macroeconómica, acelerar el ritmo de desarrollo económico, avanzar en la incorporación de una agenda de desarrollo sostenible y enfrentar sus problemas con relación a la cohesión. En consecuencia la falta de desarrollo genera desigualdades ya que debilita principios de igualdad que estructuran la sociedad, aumenta de las desigualdades estructurales (acceso a la educación, falta de recursos económicos) y emergencia de nuevas desigualdades (evoluciones tecnológicas). Todo esto conlleva situaciones de falta de oportunidades para el empleo, que se ven agravadas por la escasez de instituciones que posibilitan la conciliación entre tareas domésticas y la vida laboral aproximando a muchos individuos a situaciones de pobreza, que en muchos casos se ve paliada por la organización familiar ya que algún miembro de la familia es ―proveedor de protección social‖ a asumir roles tales como el cuidado de nietos, hijos, etc. El ejemplo más claro lo tenemos en la función social que desempeña la familia en el ―Tercer Mundo‖ e incluso en los países desarrollo sobre todo en épocas de crisis (CEPAL 2002:1).

Crecimiento y equidad son productos tanto de la política económica como de la política social, dando lugar a un enfoque integral sobre el desarrollo, que conduce ineludiblemente a un desarrollo más sostenible y equilibrado. Son básicos para esto el fortalecimiento de la autonomía, la participación local y la colaboración entre los diferentes sectores de la sociedad. Para tender a una política redistributiva no sólo de la renta sino, y sobre todo, de la redistribución de

aumento de la productividad y por ende se reduciría la pobreza, disminución de la desigualdad y el aumento del crecimiento económico. (Alarcón: 2000)

Como ejemplo de esta visión sobre todo en América Latina, ha sido desarrollado por entidades e instituciones, como el Consorcio Latinoamericano de Desarrollo Sostenible (CLADES) desde la Economía Ecológica, como corriente de pensamiento alternativo que pone reparos al conocimiento de carácter convencional. Se trata de poner en marcha políticas de desarrollo, y sobre todo en el desarrollo rural en los países pobres a partir del paradigma DRHA (Desarrollo Rural Humano y Agroecológico), basado en mejorar las condiciones materiales de vida de la población rural, teniendo en cuenta criterios de eficiencia ecológica y social. Yurjevic (1997:24) argumenta que para la mejor compresión del paradigma del desarrollo sustentable es imprescindible la introducción del ―clima social‖ que le sea favorable y debe ser a través de cuatro premisas del DRHA:

1º La satisfacción de las necesidades humanas como precondición para que el ser humano se desarrolle armónicamente.

2º La equidad debe expresarse en una igualdad entre personas por el acceso a las oportunidades existentes.

3º La urgencia de contar con un sistema científico tecnológico capaz de generar las innovaciones tecnológicas que garantice una agricultura eficiente.

4º La necesidad de generar una fuerza colectiva e institucionalizada capaz de llevar a cabo decisiones estratégicas que permitan un giro gradual hacia el desarrollo rural sostenible.

Con respecto a esto último, Yurjevic llama la atención de la realidad de los países pobres y su dependencia de los sistemas agrícolas no sostenibles. Otro tanto puede ocurrir para la segunda premisa aunque diferenciada por la situación de la igualdad de oportunidades entre países pobres y países ricos.

Sin embargo, el crecimiento económico a toda costa plantea el problema de los daños ambientales y la pobreza producidos por los procesos de transformación, basados en el conocimiento científico y tecnológico convencional, en la lógica que guía al pensamiento económico dominante, generando la pérdida de una doble armonía y una alteración básica en el orden natural (Yurjevic 1999:9 y ss.). La primera armonía rota tiene lugar en el interior de la biosfera al verse alterados

sus mecanismos de autorregulación y haber experimentado un creciente empobrecimiento. La pérdida de la segunda armonía tiene lugar en el interior del hombre, el cual ha hipertrofiado su racionalismo y haber perdido al hombre integral. Se trata de poner la economía al servicio de las necesidades y aspiraciones humanas, no solo ya las necesidades básicas sino las necesidades de otros órdenes, para esto el objetivo estratégico del DRHA es hacer de cada comunidad un actor social dotado de voluntad y las capacidades de crear las condiciones, sociales, económicas y agroecológicas.

Cada una de estas condiciones son importantes en la creación de un clima social favorable al desarrollo en términos de sostenibilidad. En el caso de las condiciones agroecológicas, Yurjevic está pensando en las comunidades de América Latina como elemento indispensable para lograr el sustento familiar. De tal forma que la familia es el sujeto principal para hacer cambiar y mejorar la calidad de vida de todos sus integrantes, mejorando los ingresos, su seguridad alimentaria, vivan en un hábitat sano, mejorar la condición de las mujeres y aumentan su capacidad de gestión socioeconómica. Al mismo tiempo para mejorar las oportunidades en el mundo rural es necesario que las iniciativas de inversión encuentren un capital humano que posea una capacidad empresarial para realzar actividades no agrícolas que aunque relacionadas con la agricultura generen ingresos para las mujeres y los jóvenes de ambos sexos.

Por ello, el desarrollo rural sustentable requiere una mirada renovada a todas sus fuentes de bienestar, de esta forma Yurjevic centra la atención, gráfico 3, en las características que deben ir acompañando a las fuentes del bienestar material, es decir, las que crean riqueza material, aportan un complemento indispensable para la actuación de aquellas (Yurjevic 1999:7) diferenciando entre fuentes de bienestar denominados ―stocks de capital‖ de las ―fuentes de bienestar no económicas‖. Los stocks pueden ser de capital humano (destrezas tecnológicas, capacidad de gestión, es decir, cantidad y calidad de trabajo disponible), capital social (cultura, organizaciones, empresas, líderes es decir, organizaciones sociales diversas, sean formales o informales), capital construido (infraestructura social y productiva), capital natural (tierra, agua, animales, bosques, paisajes) en los cuales es necesario invertir para mejorar su calidad y aumentar su volumen. Estos capitales pueden proporcionar un flujo adecuado y

estable de bienes y servicios económicos para el mercado dependiendo de su calidad y del manejo que se haga de ellos.

Gráfico 3. Relación Capital Social, Desarrollo y Bienestar

Fuente: Yurjevic. Elaboración a partir de Yurjevic A. (1997): políticas para un Desarrollo Rural Humano y Agroecológico op. Cit. Gráfico nº 1 pág. 25 y Yurjevic A (1998); Enfoque y Estrategia del Desarrollo Rural, Humano y Agroecológico op. Cit Figura nº 1 p 7.

Las fuentes no económicas de bienestar están formadas por las instituciones que los seres humanos han creado, para hacer la vida y poder contar con bienes y servicios que les son vitales. Estos responden a las llamadas necesidades humanas afecto, seguridad, identidad, cultura, etc. y que son entregados por la familia a las organizaciones comunitarias y vecinales, independientemente que sean formales e informales. Yurjevic incluye en este grupo el ecosistema como fuente de bienestar no económico por ser proveedor de servicios ecológicos que afecta a la calidad de vida, como son el agua, el aire limpio, medioambiente no contaminado, la flora y fauna. Yurjevic también señalo que la que las fuentes no económicas de bienestar son la base sobre las que se construyen los stocks de capital. De hecho es la familia la que permite la existencia del capital humano, es la vecindad y la comunidad la base del capital social. Los ecosistemas son los que dan lugar al capital natural y entre todo ellos hacen posible la existencia del capital construido como las casas, puentes, maquinarias, infraestructuras, etc.

Partiendo de este esquema es imprescindible, por tanto, la articulación de los diferentes tipos de fuentes de bienestar, articulando lo tangible con lo intangible. Dado que de esta tesis versa sobre los aspectos ligados al capital social y su articulación al desarrollo de las comunidades rurales, se necesita que las instituciones desarrollen políticas a las demandas de la población rural. Por ello, como dice Yurjevic (1995:8), la valoración económica de los recursos de los habitantes rurales requieren estímulos que les permitan transformarlos en instrumentos para su desarrollo. A este propósito son imprescindibles la participación de las comunidades y sus organizaciones en la iniciativa para el desarrollo, para superar el paternalismo y la verticalidad con que actúan las instituciones del Estado y la sensibilidad del capital.

En resumidas cuentas, tenemos que considerar que el capital social es un concepto que abarca una realidad transversal que articularía, siguiendo el esquema de Yurjevic, tanto los elementos básicos de los stocks de capital y las fuentes imprescindibles de bienestar no económicas, dado que la dimensión de capital social incluiría a la familia, la vecindad y comunidad como elementos básicos del ―clima social‖ donde se desarrolla y adquiere fuerza el capital social ante los retos del desarrollo de las comunidades rurales.

Por tanto, el capital social formaría parte de un continuum que iría desde el marco donde se desarrollan los procesos de socialización y la persona asume lo colectivo, es decir, en el continuum donde no hay ruptura ente persona y sociedad como argumenta Gurvitch. Hasta los medios ambientales de la socialización (medio rural-medio urbano, clase social, grupo racial o étnico, etc.), tanto la constitución de organizaciones formales (instituciones, empresas, etc.) como de organizaciones informales (familia, comunidad, redes, etc.).

La conexión entre capital social y desarrollo forma parte de la concepción de que entre los factores y condiciones que inciden en el cambio hacia mayores cotas de bienestar está el nivel de capital social de una población, en este caso en el medio de pertenencia como es el rural. Teniendo en cuenta que los métodos de socialización de las familias rurales han cambiado y se asemejan cada vez más al desarrollo mental que proporcionan las familias urbanas, las posibilidades de ingredientes que favorezcan el desarrollo del capital social son cada vez mayores en las comunidades rurales.

Volviendo a lo que debe ser la perspectiva básica en sociología, y a modo de conclusión, debemos poner en primer plano los actores y sus estrategias en relación con los recursos. El siguiente gráfico 4, resume el papel de los actores en el desarrollo (Debuyst, F. 2001).

Gráfico 4. Actores en el Desarrollo

Fuente: Pérez Rubio (2007) a partir de Debuyst, F. (2001): op. cit. p. 118

- Así los actores institucionales basan su acción en una autoridad legítima (poderes políticos en diferentes niveles) y/o poder acordado en un cuadro institucional reconocido (instituciones religiosas, educativas, etc.)

- Los actores no institucionales, son aquellos que no están legitimados por un poder institucional y que se constituyen en colectivos, agrupaciones, etc. Estos actores dirigen sus acciones en función de los objetivos que persiguen, de tal manera que pueden haber diferentes tipos:

 Actores en el punto de partida de la acción, son los que forman sistemas de redes sociales en función de sus intereses, percepciones, etc.

 Actores según la finalidad de la acción que persigan.

 Actores a favor o en contra de la acción, en este punto se entablan alianzas y consensos.

Otro elemento importante son las estrategias, como elementos que combinan los recursos en función del fin y de los objetivos. Debuyst distingue entre estrategias

relacionales que son las que corresponden directamente a los actores y

responden a las opciones y lógicas de intervención de los mismos. Y

estratégicas de realización, son las vías y contenidos que hay que tomar para

lograr los objetivos. Las estrategias implican:

- Determinar el lugar de operaciones (territorio, espacios, etc.).

- Determinar las fases y regular de las decisiones y acciones en el tiempo - Anticipación a las acciones de los oponentes y capacidad de reacción

propia.

- Evaluación de las acciones desarrolladas, de lo conseguido y de lo ―perdido‖

En cuanto a los recursos, son los aspectos materiales, financieros e inmateriales (conocimiento, posiciones de poder, influencia, etc.).

Para terminar diremos que las estrategias de los actores comportan sistemas de alianzas. El conocimiento del conjunto de intereses comunes, ya sean coyunturales y/o estratégicos, el sistema de redes formados en torno al conjunto de intereses (afectivos, institucionales, económicos, culturales, etc.) es cuestión básica para descubrir los sistemas de la acción de los actores, por ello es necesario articular en el análisis del desarrollo o del cambio socioeconómico la visión del papel que juega en el capital social.

CAPITULO II LA NATURALEZA MULTIDISCIPLINAR DEL