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ACCIÓN DE LOS AGENTES FÍSICOS Y QUÍMICOS SOBRE EL CRECIMIENTO MICROBANO

ambientes extremos son exclusivamente procarióticas. Desafiando a nuestras ideas preconcebidas de lo que es la vida “normal”, encontramos extraordinarios seres vivos unicelulares viviendo “cómodamente” a pHs muy ácidos o muy alcalinos, sumergidos en salmueras y salinas, o reproduciéndose a temperaturas de más de 100ºC y a grandes presiones. Este tipo de microorganismos que habitan medios que los humanos consideramos como “extremos” reciben el calificativo de extremófilos.

No todos los microorganismos toleran del mismo modo un determinado factor ambiental. Así, unas determinadas condiciones pueden ser nocivas para una especie bacteriana, y en cambio ser neutras o beneficiosas para otra. Antes de abordar el estudio de distintos agentes ambientales, conviene distinguir entre los efectos que un determinado agente puede tener sobre la viabilidad y los efectos que pueden simplemente afectar al crecimiento, a la capacidad de diferenciación (si la hubiera) o de reproducción. Los principales tipos de factores físicos a considerar se pueden desglosar de la siguiente manera: Temperatura desecación, radiaciones, ondas sonoras, presión hidrostática, presión osmótica.

II. COMPETENCIAS:

Valora la importancia de los métodos físicos y químicos en el control de microorganismos patógenos.

Enuncia los métodos físicos y productos químicos para el control de microorganismos patógenos orales.

III. MATERIAL Y MÉTODOS: 3.1. Materiales:

a. De Laboratorio:

 12 Placas con agar Mueller-Hinton

Cultivo de Escherichia coli en caldo nutritivo.

Cultivo de Staphylococcus aureus en caldo nutritivo.

 Discos de papel de filtro de 6 mm de diámetro embebidos con: fenol al 1%, alcohol al 70%, formol al 1%, Hipoclorito de Sodio al 5%, solución de Jabón bactericida, solución desinfectante comercial (poet, pineSol, etc.).

 Tubos estériles con 02 mL de caldo nutritivo.

 1 L de agua destilada.

 20 tubos de ensayo de 13 x 100 mL.

 06 beaker de 250 mL.

 Pinzas de metal.

 Mecheros de alcohol o Bunsen.

b. Del alumno (Individual):

 Barreras de bioseguridad personal: Guantes descartables, mascarilla descartable y toca o gorro.

 01 Marcador indeleble.

 01 fosforo o encendedor.

c. Del alumno (Grupal).

 100 mL de las siguientes sustancias: Lejía, Jabón líquido bactericida, Poet, pineSol, Ayudín.

 01 paquete de hisopos de toma de muestra.

 100 mL de agua de caño.

 100 mL de agua estancada.

 100 mL de agua oxigenada

3.2. Procedimiento:

3.2.1. Efecto de las Temperatura Elevadas: 70 oC.

Se proporcionarán cultivos de dos microorganismos: E. coli y S. aureus. Dividir la placa con Mueller-Hinton como indica la figura N° 1; tome una muestra del tubo con el asa bacteriológica para

el tiempo 0, seguidamente colocar los microorganismos en agua a 70 oC y tomar muestras a los 5,

10 y 15 minutos. Incubar a 37 °C por 24 horas.

3.2.2. Efecto de los Agentes Químicos sobre el crecimiento Bacteriano.

Según la cantidad de placas con medio Mueller-Hinton con las que se cuenten por mesa sembrar en la mitad de ellas E. coli y en la otra mitad S. aureus, mediante la técnica de dispersión en superficie con hisopo a partir de los cultivos bacterianos que se encuentran en caldo. Dividir la placa con un marcador indeleble en tres cuadrantes y rotular cada cuadrante según el producto químico a colocar. Los compuestos químicos se encuentran embebidos en discos de papel de filtro, los cuales hay que colocar con la ayuda de una pinza de metal en el centro de cada cuadrante correspondiente teniendo mucho cuidado de no arrastrar el disco sobre el agar antes de colocarlo. Re alizar el mismo procedimiento con los materiales traídos de casa.

Observar las siguientes figuras:

Placas con Agar Mueller-Hinton

0 Minutos 5 Minutos 10 Minutos 15 Minutos

Placa con Agar Mueller-Hinton

FENOL 1% ALCOHOL 70% FORMOL 10% Lejía 5% Jabón bactericida Desinfectante

IV. RESULTADOS:

4.1. Acción de los agentes físicos: Temperatura

Para el efecto de la temperatura colocar los resultados (recuentos de unidades formadoras de colonias UFC de cada cuadrante) en cuadros de la siguiente manera:

BACTERIA (UFC) 0 min. 5 min. 10 min. 15 min.

Escherichia coli

Staphylococcus aureus

4.2. Acción de los agentes químicos

Para el efecto de la los agentes químicos dibujar el halo de inhibición formado (en mm) y colocar los valores obtenidos en los cuadros siguientes:

BACTERIA (UFC) Fenol 1% Formol 10% Alcohol 70% Lejía 5% Poet Jabón PineSol Ayudín

Escherichia coli

Staphylococcus aureus

Agua estancada Agua de albañal

V. FUNDAMENTACIÓN:

5.1. Factores que afectan la potencia de un desinfectante

1. Concentración del agente y tiempo de actuación.

2. pH: El pH afecta tanto a la carga superficial neta de la bacteria como al grado de ionización del agente. En general, las formas ionizadas de los agentes disociables pasan mejor a través de las membranas biológicas, y por lo tanto son más efectivos.

 Los agentes aniónicos suelen ser más efectivos a pH ácidos.

 Los agentes catiónicos muestran más eficacia a pH alcalinos.

3. Temperatura. Normalmente, al aumentar la temperatura aumenta la potencia de los desinfectantes. Para muchos agentes la subida de 10 grados supone duplicar la tasa de muerte.

4. Naturaleza del microorganismo y otros factores asociados a la población microbiana:

 Según la especie empleada: p. ej., el bacilo tuberculoso resiste los hipocloritos mejor que otras

bacterias;

 Según la fase de cultivo;

 Dependiendo de la presencia de cápsulas o de esporas (suelen conferir más resistencia);

 Dependiendo del número de microorganismos iniciales.

5. Presencia de materiales extraños: La existencia de materia orgánica en el material a tratar (p. ej., sangre, suero, pus) afecta negativamente a la potencia de los desinfectantes de tipo oxidante (como los hipocloritos) y de tipo desnaturalizante de proteínas, hasta el punto que pueden llegar a hacerlos inactivos en cuanto a su poder desinfectante o esterilizante. Por lo tanto, para el empleo eficaz de muchos desinfectantes hay que contar con este factor, determinando previamente el gasto de materia orgánica inerte, o calculando la potencia neta del desinfectante en presencia de la materia orgánica.

5.2. Efecto letal del calor

Al subir la temperatura por encima de la temperatura máxima de crecimiento, se dejan sentir los efectos sobre la viabilidad: la pérdida de viabilidad significa que las bacterias dejan de ser capaces de crecer y dividirse, aun cuando las transfiramos a un medio idóneo. ¿Cómo podemos caracterizar o medir en la práctica la inactivación por calor de una suspensión bacteriana? He aquí algunos parámetros utilizados:

 Tiempo térmico mortal: es el tiempo mínimo requerido para que mueran todas las bacterias de una

determinada suspensión a una determinada temperatura;

 Tiempo de reducción decimal: es el tiempo requerido para reducir al 10% la densidad de la

suspensión, a una determinada temperatura (también llamado valor D);

 Punto térmico mortal: es la temperatura mínima que mata a todas las bacterias en un tiempo

determinado (normalmente el tiempo de referencia empleado es de 10 min).

Es importante tener claro que, dependiendo de la temperatura y el tiempo a que sometamos un material a tratamiento térmico, lograremos inactivación parcial de la población microbiana (es decir, queda una fracción de células viables) o bien esterilización (=inactivación total).

VI. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:

1. Lañez E. Curso de Microbiología General. Departamento de Microbiología. Facultad de Ciencias. Universidad de Granada. España; 2006.

2. Jawetz, E., Melnick J., Adelberg E. Microbiología Médica. 17ava edición. Edit. El Manual Moderno, S.A., México D.F.; 2001.

I. INTRODUCCIÓN:

La infección cruzada es considerada como la transmisión de diversos agentes infecciosos a distintos niveles: paciente-paciente, paciente-profesional sanitario, o profesional sanitario-paciente. Las vías de contagio pueden ser por contacto directo con sangre, fluidos orales u otras secreciones, por contacto indirecto con superficies u objetos contaminados, o por inhalación de aerosoles que contengan partículas infecciosas. Así pues, es fundamental seguir un protocolo de control de la infección cruzada durante la práctica odontológica, y aplicarlo a todos los pacientes por igual, considerándolos como potencialmente infecciosos.

En EEUU los Center for Disease Control and Prevention (CDC) consideraron conveniente adoptar ciertas medidas de seguridad al manejar sangre y determinados fluidos orgánicos (como la saliva), ya que la identificación a simple vista de individuos infectados por VIH o VHB, no es nada fiable. Estas medidas pasaron a denominarse “Precauciones Universales”. Con esta revisión se pretende proporcionar unos principios actualizados sobre asepsia y recomendaciones generales. Protocolos sencillos de llevar a cabo de forma continua en nuestra actividad diaria e indispensables para evitar que aparezcan casos de infección cruzada en nuestra actividad clínica.

Hay que conocer y tener claro una serie de conceptos como son asepsia, antisepsia, desinfección y esterilización. La asepsia es la ausencia total de microorganismos infecciosos o estado libre de infección. La antisepsia es el conjunto de métodos destinados a prevenir y combatir la misma, destruyendo los microorganismos existentes en la superficie o interior de las cosas y/o los seres vivos. Desinfección es la disminución o reducción de microorganismos en un área, que incluye la destrucción de los gérmenes patógenos en estado vegetativo o no esporulante, pero no incluye la destrucción de esporas, bacilo tuberculoso ni VHB o VIH. Por ello, solo se deben utilizar para controlar la contaminación sobre superficies u objetos no esterilizables.

Por último, la esterilización supone la eliminación completa de todas las formas microbianas, incluyendo las formas más resistentes como son las esporas bacterianas. Representa el nivel más avanzado de control de infección y contaminación. Los programas de control de infección cruzada, siguiendo los parámetros de la asepsia, fueron desarrollados con el fin de evitar riesgos profesionales y garantizar una protección total a nuestros pacientes. Se basan en una serie de medidas preventivas eficaces como son las normas de higiene personal, el uso de barreras de protección, la esterilización y desinfección correcta de instrumentos y superficies, correcto manejo y tratamiento de los instrumentos punzantes y desechos, así como la vacunación ante la hepatitis B de los trabajadores sanitarios. Así mismo, es importante que el paciente esté informado sobre los riesgos de infección y los métodos de los que disponemos para combatirlos, consiguiendo así, que acuda a la consulta sin temor a contagiarse de alguna enfermedad.

PROTOCOLOS DE ASEPSIA EN