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I. Cuestiones preliminares

2. El abogado-lector: ¿A qué tipo de vida invita este texto?

2.1. La acción social y cultural del texto

El autor comienza a dar respuesta a estas preguntas en su libro

When Words Lose their Meaning.374 En él no proporciona una solución

programática a las mismas, sino que enseña una nueva forma de leer como una manera de atender y pensar correctamente sobre estas cuestiones. Recoge en esta obra un conjunto de textos de muy diversa índole: la Iliada de Homero, La Historia de Tucidides, Gorgias de Platón, así como obras de Swift, Johnson, Austen, Burke y algunos materiales constitucionales americanos, y les aplica a todos ellos unas mismas preguntas y un mismo método para conocer su significado. Esto permitirá apreciar un nexo de unión entre todos ellos que antes no se consideraba.

370 Ibid, págs. 278-282.

371 James Boyd White, Heracles´Bow, op. cit., pág. 35.

372 James Boyd White, When Words Lose their Meaning, op. cit., págs. 8 y 276-277. 373 Ibid, pág. 278.

374 James Boyd White, When Words Lose their Meaning, op. cit. Ver, también, James Boyd

Todos son vistos como especies dentro de esta actividad más general (constitutive rhetoric) y, por tanto, un mismo método de lectura adaptado a cada uno de ellos sería susceptible de ser aplicado. El Derecho y la literatura, a menudo concebidas como actividades separadas serían, desde esta perspectiva, una misma cosa. White alude a los textos de la Grecia arcaica como el lugar donde esas líneas divisorias entre el Derecho y la literatura, tan bien dibujadas en el discurso académico contemporáneo, aparecen difuminadas, si es que existían.375

La forma de leer que White ejemplifica en este libro tiene ciertas similitudes con otras formas de leer -con la atención al detalle que caracteriza a la Nueva Crítica, con el respeto que se presta al texto en los estudios clásicos y con el método reconstructivo y participativo que caracteriza al Derecho- aunque en conjunto sería diferente de todas ellas.376

Como ya se ha dicho, White explica este método de lectura aplicando a todos los textos mencionados un mismo conjunto de preguntas. Y así, en todos ellos, centra en primer lugar la atención en el lenguaje y la cultura que el escritor ha heredado así como en el tipo de relaciones que establece con éstos. Es éste un proceso imaginativo y reconstructivo en el se trata de imaginar una vida en términos diferentes de los nuestros, viendo el lenguaje de cada uno de los textos, el de los atenienses o el pensamiento moral inglés del siglo dieciocho, como un sistema con el que vivir, preguntándonos tanto por los recursos de vida y acción que ofrecen como sobre las limitaciones que imponen.377Sería un

375 Véase Prefacio en Ibid.

376 James Boyd White, When Words Lose Their Meaning, op. cit., págs. 275 y 286-287. El autor

considera como un logro del movimiento “New criticsm”, en el cual él fue formado - desde su punto de vista injustamente desestimado por anticuado e ingenuo- el haber situado la atención en la complejidad y riqueza de la experiencia que un texto ofrece a su lector y localizar ahí su significado central.

377 Sobre la importancia de entender el lenguaje del texto en la experiencia de lectura, el autor

cita a Brower Alexander Pope, The Poetry of Allusion, Oxford: Clarendon Press, 1959 y como un modelo de crítica en la que el lector aprende el lenguaje del escritor y muestra lo que eso significa a Stuar M. Tave, Some Words of Jane Austen, Chicago: University of chicago Press, 1973). Véase en Ibid. págs. 287 y 289 respectivamente.

proceso parecido al que llevan a cabo los estudiantes de Derecho cuando aprenden a leer casos. Éstos no son más que una pequeña parte del mundo en el que algún día tendrán que actuar, y su tarea es descubrir cómo es ese mundo y cómo funcionar en él, todo sobre las bases de una realidad extraordinariamente fragmentaria.378

Tras el análisis de los materiales con que el escritor cuenta, el siguiente paso en este método de lectura es atender a qué hace el autor con estos materiales. Habiendo sido ya estudiado el especial significado de las palabras en ese texto y, por tanto, una vez recreados la cultura o el mundo del escritor, se trata de ver ahora la manera en que un escritor concreto consigue cambiar esos significados, es decir, de analizar la particular reconstrucción de los recursos llevada a cabo por él en el texto.

Hasta aquí lo que se ha hecho es una reconstrucción imaginativa de la cultura del escritor a través de su lenguaje y un análisis del cambio que éste imprime en esta cultura a través de su particular uso del lenguaje. En este procedimiento se presupone, entonces, que el texto es una manera de actuar en el mundo y sobre el mundo usando el lenguaje del mundo. Entre los textos en los que White analiza este proceso de reconstrucción de la cultura a través del uso del lenguaje, se encuentra, por ejemplo, la

Ilíada de Homero, una obra en la que el escritor, componiendo en un

lenguaje heredado, encuentra una forma de examinar y criticar la cultura de ese lenguaje hecho para celebrarla.379Prestar atención a estas

cuestiones proporciona un sentido del texto en cuanto al tipo de acción cultural que constituye.

Pero, como se decía al principio, el significado no sólo habría que buscarlo en este tipo de acción cultural que lleva a cabo el escritor en el uso de los recursos que le proporciona su propia cultura sino, también, en el tipo de acción social que representa. Para ello, la atención ha de centrarse ahora en la relación que el lector establece con la audiencia o

378 Ibid, pág. 9.

lector. White se refiere a ésta con el nombre de “Textual

community”.380Se trata de una relación basada en la experiencia de lectura que el texto ofrece. Hay un sentido, según White, en el que puede decirse que todo texto define un “lector ideal”, al cual el escritor invita a la audiencia a convertirse o a aproximarse. Gran parte del significado de un texto radicaría, entonces, en la forma en que el escritor invita al lector a sumergirse en el mundo que le propone en su texto y en el tipo de experiencia que ello le proporcionaría. Éste mantendría durante el proceso de lectura, según explica White, una constante negociación con el escritor, preguntándose a sí mismo qué es lo que se le está pidiendo que acepte, en qué se convierte al hacerlo y si acepta o no el ofrecimiento. Algunas veces el lector se sentirá manipulado, pero otras, sin embargo, sentirá que está siendo educado, es decir, que a través de esa negociación se amplían sus horizontes respecto a lo que él mismo puede ser.381

Atender a este lector ideal es, para White, por ejemplo, hablar de

Emma de Jane Austen como una ficción moral -como un estándar o

ejemplo de novela de educación, como un ejemplo de contextual

community- no porque nos enseñe que el vicio es castigado, sino por la

virtud de las capacidades de percepción y de ser que realiza en sus lectores.382 Por otro lado, centrarse en la forma en que es invitado el

lector es ver o analizar si se reduce a éste a un objeto de manipulación o, por el contrario, se le respeta como una fuente de significado, experiencia y valor, estableciendo con él una relación de amistad y concediéndole un lugar desde el que juzgar y observar los personajes y sucesos del mundo

380 En este aspecto, White cita la influencia de dos autores: Wayne Booth, especialmente su

artículo “The Way I Love George Elliot: Frienship with books as a Neglected Critical Metaphor”,2 Kenyon

Review, (1980): 4-27, y, sobre algunos aspectos a Stanley Fish, Surprised by Sin: The Reader in “Paradise Lost” (London: Macmillan, 1967). Véase en James Boyd White, When Words Lose their meaning, op, cit.,

pág. 289. Como autores de los que deriva su concepción del lenguaje como un tipo de acción social cita a Wittgenstein, J. L. Austin, How to do things with Words (Cambridge, Mass.: Harvard University Press, 1962) y John R. Searle, Speech Acts: An Essay in the Philosophy of Languaje (London: Cambridge University Press (1969) en Ibid., pág. 291.

381 Ibid, págs. 16-17. Ver, también, James Boyd White, Heracles´s Bow, op. cit., págs. 77 y ss. 382 James Boyd White, When Words Lose Their Meaning, op. cit., Págs. 163-191.

que el escritor crea. En este sentido, por ejemplo, podría haber una disparidad entre los valores que un escritor exhibe y aquellos que reclama, y así White alude a” la gran cantidad de textos moralistas que predican el amor para toda la humanidad pero que en sus maneras de hablar están lejos de amar, o a supuestos apóstoles de la libertad que no dan cabida a los argumentos de sus lectores o de nadie más”.383

El autor piensa que el encontrar una forma de describir y juzgar las relaciones establecidas entre estos textos y sus lectores, supondría contar con un campo para juzgar también nuestras propias comunidades, sus reglas y sus políticas, desde la familia a la nación y más allá. Y es esto lo que White considera que pueden proporcionarnos estos textos leídos de esta forma, un estándar que tener en mente (un ejemplo de acción cultural y social) con el que interpretar y juzgar otros textos incluyendo a los jurídicos.384