I. Cuestiones preliminares
1. El abogado-escritor: dominio del lenguaje y calidad del pensamiento
1.2. Una poética para el Derecho
1.2.2. El juez y el poeta
Unas primeras reflexiones en la conexión que White establece entre estas dos formas de expresión, consistirían en preguntarse, por ejemplo, sobre el motivo por el que el poeta escribe poemas y el juez decisiones, y sobre porqué las leemos. El autor señala que podría responderse que el poeta escribe para transmitir un mensaje y el juez para anunciar una regla pero, si esto fuera así, White pregunta: ¿Por qué no nos basta con una simple declaración de la regla o del mensaje? ¿Por qué lo leemos aun conociendo la idea principal? En definitiva ¿Por qué necesitamos leerlas, ir más allá? ¿Por qué buscamos algo más que el simple mensaje y conocer de qué se trata?268
Con estas primeras preguntas el autor habría abierto la posibilidad de una primera similitud entre ambos modos de expresión. Ésta apuntaría hacia la idea de que ambas podrían compartir un mismo tipo de significado. De la misma manera que el simple mensaje de un poema, por ejemplo “todos los hombres deben morir, incluido yo”269no puede
considerarse que constituya su significado, tampoco lo sería, para White, el mensaje (la regla) respecto de una decisión judicial. Si fuera así, según argumenta el autor, el poeta, simplemente, escribiría el mensaje, del mismo modo que la decisión judicial podría, sólamente, afirmar la regla. No habría necesidad ni de ritmo ni de métrica o de los efectos que produce una metáfora. No habría necesidad de explicar una decisión, de citar y conciliar otros casos y normas, ni de desarrollar un argumento que pueda resultar perdurable. El significado de un poema, entonces, para el
267Ibid, pág. 211. White comienza su análisis con esta pregunta: “¿Es el juez realmente un
poeta?” Un estudio completo de la comparación entre estos dos modos de expresión puede encontrarse en el capítulo titulado: “The Judicial Opinion and The Poem” en Heracles’ Bow, op. cit., págs. 107-138. Es éste un ensayo sobre lo que el autor denomina “The Poetics of the Law”. En él, White habla, en primer lugar, del método con el que él aprendió tanto el Derecho como la literatura. Éste consistió, en ambos casos, fundamentalmente, en el estudio de textos, decisiones judiciales en el primero y poemas en el segundo. Aprender a leer estos textos fue la base de su aprendizaje en ambos campos y, la lectura de los mismos, el modelo con el que asimilar o aproximarse a otro tipo de textos en cada campo.
268 Ibid, pág. 212. 269 Ibid ,pág. 214.
autor, no sería la frase que lo resume, sino la experiencia de leerlo. Y no de leerlo, simplemente, sino de hacerlo con imaginación y ánimo de aprender, igual a como White entiende que debería leerse una decisión judicial.270Nuestra experiencia de los poemas no se reduce a una simple afirmación, a una idea, sino que pueden dejar una ambigüedad no resuelta, una ambivalencia o paradoja que no se puede poner de forma declarativa en una simple frase. Puede suceder que lo único que te deje su lectura sea una impresión emocional. White quiere destacar que aunque algún resumen siempre puede hacerse de un poema, debería verse que siempre hay algo más allá de él, más allá del mensaje, y que es precisamente eso lo que le da valor.
White pretendería que esto que tan fácilmente se aprecia en la poesía, pueda percibirse con respecto a las decisiones judiciales, es decir, que se comprenda que su regla, por la que será citada posteriormente en otra decisión, no constituiría únicamente su significado ni lo que tiene más valor en ella. Hay decisiones que podrían describirse de esa forma pero, como se ha argumentado anteriormente, la decisión judicial siempre es mucho más que eso. Su expresión, al igual que el poema, siempre definiría y ejemplificaría un tipo de educación.
Con estas primeras cuestiones acerca del significado en ambas formas de expresión, que nacían de preguntarse por qué son leídos y escritos ambos textos, el autor estaría buscando que se comenzara a tomar conciencia de hasta qué punto, en ambos casos, forma y fondo son cuestiones inseparables y, por tanto, la calidad del escrito no algo únicamente dependiente del mensaje que el escritor trata de transmitir en ellos, sino, fundamentalmente, del tipo de experiencia que al transmitirlo ofrecen al lector.271
En este análisis acerca de qué es lo que hace que estos dos modos de expresión sean algo mucho más que el simple mensaje o resumen que
270 Ibid, págs. 214-215.
de ellos pueda extraerse, White señala que una de las razones que explicarían que esto sea así, podría tener que ver con el hecho de que todo escritor cuando escribe elige siempre un lenguaje, una forma de hablar que lleva consigo un conjunto de intereses. La dificultad del escritor consistiría, como se ha visto anteriormente, en conseguir controlar ese lenguaje, en lograr forzarlo o ajustarlo a sus propios propósitos. Se han examinado las tres técnicas tradicionales de control utilizadas por los escritores para ello: la metáfora, la ironía y la ambigüedad. El éxito del artista era reconocido, entonces, por una relación con el lenguaje, como la manera de conseguir que las palabras estén al servicio de su voluntad.
White inicia un estudio sobre la idea de metáfora en el poema y en la decisión judicial. Se sirve para ello de la introducción de Robert Frost titulada “The Constant Symbol” correspondiente al libro del mismo autor
The Poems of Robert Frost272 así como de un texto también de Robert
Frost “The Figure a Poem Makes” de Selected Prose of Robert Frost.273 El autor plantea un conjunto de preguntas acerca de si lo que dice Frost sobre el poema podría aplicarse a la decisión judicial.274Y así, por ejemplo,
de la misma manera que Frost señala que el poema es metáfora en el sentido de “Decir una cosa que significa otra, de decir una cosa en términos de otra”, White propone pensar sobre si el Derecho es también una forma de hablar de una cosa en términos de otra, de la vida en términos de Derecho. Los hechos, que pueden ser descritos en el lenguaje ordinario de mil maneras y que existen por sí mismos al margen del Derecho, se convierten en materia jurídica y esta conversión es un acto de la imaginación. Habría al menos dos lenguajes aquí, dos formas de hablar. En la decisión del juez y en la metáfora del poeta la expresión vendría, en parte, según explica White, de una misma tensión inicial e incompatibilidad entre los lenguajes. Y, como cada caso es diferente,
272 The Poems of Robert Frost (Modern Library ed. 1946), Ver en James Boyd white, The Legal
Imagination,op. cit., págs. 216-220.
273 Selected Prose of Robert Frost (Cox and Lathem ed. 1967), ver en Ibid, págs. 220-223. 274 Ibid, págs. 223 y ss.
presentando un material diferente para una diferente conversión, sujeta a diferentes tensiones, la imaginación del juez debe estar preparada para trabajar en cada caso en sus propios términos. ¿No podría entonces aplicarse, apunta White, con respecto a la decisión judicial lo que Frost decía con respecto al poema: cada decisión judicial es “una nueva metáfora en sí misma o no es nada”?275
Basándose también en el texto de Frost, White dirige la atención a otros aspectos del poema que complicarían esta idea del significado como mensaje. En este caso se refiere al movimiento, para ver después cómo podría aplicarse la idea que Frost defiende al respecto en la decisión del juez.276El autor señala que Frost en todos sus ensayos habla del poema
como movimiento, como algo con vida, forma, cambio y sorpresa. El poema, dice, va del placer a la sabiduría. El lector es primero cautivado, atraído, hasta que llega a una paradoja o verdad que debería haber visto y no vio. Empieza, por tanto, deleitando y termina en una aclaración sobre la vida, y no necesariamente en una importante, sino en un estado de momentánea claridad frente a la confusión. ¿Se puede decir lo mismo de la decisión judicial? Si el poema se mueve del placer a la sabiduría ¿Cuál podría decirse que es el movimiento de la decisión judicial?277
White plantea esto de otra manera, que sería la de preguntarse cómo podrían ser definidos los juegos del lenguaje que explican una decisión judicial: si se trata, simplemente, de una actividad de observar algo, de decir las razones, las reglas o la política aplicable y hablarnos sobre ellas o, por el contrario, una buena explicación debería envolver al lector en una actividad, en un proceso de algún tipo. Desde este planteamiento podría decirse que White estaría invitando a preguntarse si las decisiones judiciales son, pueden o deben ser, entonces, textos que
275 Ibid, pág. 216.
276 Ibid, pág. 226-227. 277 Ibid, pág. 226.
van más allá de la mera descripción y, por tanto, carentes de vida o movimiento o deberían ser algo más.278
Otras cuestiones que señala Frost acerca del movimiento se refierirían a dos tensiones estructurales: entre el sonido o tono y su ordenación por el ritmo y la métrica y entre la afirmación lógica y la necesidad de excederla por alguna afirmación ilógica pero más significativa, esto es, entre lo racional y lo irracional. Intentar escribir poesía sin ellas sería, para Frost, un fracaso seguro ya que, según explica, escribir pura música sin métrica o pura métrica sin considerar el sonido real sería algo imposible. De de igual manera, algo completamente ilógico, convertiría el poema en una tontería o lo completamente lógico en matemáticas.279Estas tensiones son, para White, como para Frost, fuentes de vida y energía. White se pregunta, entonces, acerca de las posibles tensiones estructurales que podrían encontrarse en una decisión judicial. Evidentemente no son las mismas que las del poema, una decisión judicial no se construye con sonetos, pero ¿Podría encontrarse en ella, como en el poema, una forma o un patrón de pensamiento, un modelo de engranaje o compromiso intelectual? Yvor Winters habla del poema como una técnica de contemplación, de comprensión. ¿Podría decirse algo parecido de la decisión judicial? Y en caso de que sea así ¿cómo podría ser esa técnica, ese símbolo constante, definido?280
Un objetivo fundamental del autor cuando estudia la posibilidad de aplicar ciertos criterios de crítica literaria a las decisiones judiciales sería, precisamente, el de tratar de que los alumnos se formen su propia respuesta a esta última pregunta.281
278 Ibid.
279Ibid., pág. 226. 280Ibid, pág. 227.
Otras dos posibles comparaciones entre el poema y la decisión judicial que profundizarían y aportarían nuevos puntos de vista a esta nueva forma de mirar los textos jurídicos y lo que podría ser su excelencia, derivan de considerar en las decisiones judiciales lo que dice Sydney282sobre el poema: “que su actividad fundamental es la de conectar
lo particular con lo general, lo individual con lo representativo”, esto es, de estudiar si ambas formas de expresión buscarían dar a los acontecimientos o experiencias individuales una significancia general, un significado representativo.283El poema de Blake “The Sick Rose” no es,
obviamente, sobre un problema de horticultura, sino mucho más. ¿Cómo hacen estos autores para que lo que ellos escriben signifique mucho más? También en la decisión del juez, los hechos, la pena, etcétera, significan mucho más, ¿Con qué se conectan estos elementos particulares en la decisión judicial y cómo funciona ese proceso de conexión? Como se vio, ambos, el poema y la decisión judicial, tienen un significado que va más allá del mensaje, de una mera generalización. Pero se acaba de señalar que igualmente falso es decir que consisten simplemente en un conjunto de detalles. ¿Dónde puede este significado –sabiendo que no es la mera generalización ni tampoco los detalles- ser encontrado y cómo puede explicarse?284
Otro punto de comparación o similitud que el autor invita a establecer y que supondría la aportación de una perspectiva más a las ya vistas que enriquecería el punto de vista que White quiere sugerir a los alumnos desde el que afrontar su tarea de escritor, sería el de conocer y contemplar la tensión que podría encontrarse en las dos formas de expresión entre la complejidad y la simplicidad. En cuanto al poema, el autor hace referencia a la tendencia de la crítica a hacer de la complejidad y la ambigüedad los términos primordialmente elogiados, de manera que
282 Sir Philip Sidney, The Defense of Poesie (1595). Ver en James boyd white, The Legal
Imagination, op. cit., pág. 211.
283 Ibid, pág. 227. 284 Ibid.
el buen poema sería el que lo incluye todo y cada vez se complica más, hasta dejar al lector en un nido de paradojas cuanto más complejo mejor. Por otro lado, para White, el juez se encuentra inmerso en un cierto proceso de complicación ya que para decidir sobre un caso debe tener en cuenta todos los datos, los hechos probados, las normas y los casos relevantes ¿Hasta dónde puede llegar? El juez debe decidir y establecer su decisión de tal forma que suponga una guía o regla para el futuro. Para ello es necesario que simplifique. ¿Es ésta entonces una diferencia entre el poema y la decisión judicial?285
Para contestar a esta pregunta White nos remite de nuevo a la opinión de Frost sobre el poema, para quien una complejidad sin control no es una virtud. Tanto el poeta como el juez deben controlar y dar forma a lo que hacen. La medida de la excelencia poética, entonces, para White, no es el grado de complejidad y ambigüedad, sino el grado de complejidad y ambigüedad que puede el poeta controlar. En ambas formas de expresión hay una reducción de la posible complejidad pero a la vez siempre, en ambas, el escritor lucharía por un sentido de lo completo o de totalidad.
Otra de las cuestiones sobre las que se llama la atención en la comparación que el autor establece entre el poema y la decisión judicial sería la de preguntarse hasta qué punto ambas formas de expresión dependen de un lenguaje heredado:286 La resolución judicial mira hacia
atrás en busca de muchos de los materiales de su explicación: casos, normas, doctrina ¿Pasa, de alguna manera, lo mismo con el poema?
La intención fundamental del autor aquí sería la de observar cómo, en ambos casos, el lenguaje heredado proporciona una manera de trabajar sobre antiguas expectativas que son conocidas por el poeta y su
285 Ibid.
286 Ibid, pág. 228. El autor toma como punto de partida para estas consideraciones la visión que
presenta T.S Elliot sobre el poema y su contexto intelectual en su ensayo “Tradition and the individual talent”.
trabajo, entonces, muchas veces consiste en actuar sobre ellas. La pregunta sería si esto mismo es lo que puede hacer el juez en la decisión judicial.287
Para White, toda disputa es desorden y representa un caos potencial. Desde esta perspectiva, invita a los estudiantes a ver el sistema del lenguaje del Derecho, el lenguaje que heredan, como aquél que proporciona un camino por el que el desorden es limitado o reducido. Un lenguaje en el que una conclusión puede ser expresada o comprendida. Se lucha por una cosa, la solución, pero al mismo tiempo se estaría de acuerdo en muchas otras, evitando así que el desorden se extienda. Habría entonces una tensión que daría gran parte de la vida a las decisiones judiciales y que el juez tendría que controlar, que es la tensión entre el orden y el desorden.
White propone, entonces, pensar sobre las implicaciones que podría tener en la escritura de las decisiones judiciales el considerar el lenguaje heredado como el marco de acuerdo desde el que las conclusiones pueden ser comprendidas y desde el que algo nuevo podría hacerse y no como el conjunto de asunciones que, a través de la lógica o la razón llevarían, necesariamente, a una conclusión. Podría señalarse, que una primera consecuencia de ello sería que la tradición tendría un peso relevante y sería una premisa necesaria para la actuación, pero también,
287 Para el autor, como se verá con mayor profundidad en el apartado dedicado al abogado-
lector, todos los textos tienen un complejo significado multidimensional que deriva de su actuación frente a un conjunto de contextos, los cuales estarían definidos por las expectativas que se tengan respecto a diferentes cuestiones: la manera de utilizar el lenguaje; las relaciones sociales en las que el texto actúa; la experiencia que se tenga del medio en que es compuesto; su relación con el mundo fuera del texto; el lugar que ocupa respecto a un texto mayor o más amplio así como a la conversación en la que participa o a la que invita, ver en Ordinary Langage and Legal Language, op. cit., pág. 71. White muestra esta forma de entender el significado de los textos a través de la lectura y análisis de numerosas obras literarias como, por ejemplo, la iliada de Homero donde el autor trata de demostrar cómo este escritor pone en cuestión las premisas del lenguaje de la poesía épica en la que él mismo compuso el poema, ver en When Words Lose Their Meaning, op. cit., págs. 24-58. Algo de esto puede apreciarse también en un diálogo de Platón donde el autor destaca el cambio que supone este texto respecto al lenguaje ordinario de valor y excelencia griego de su época, ver en Acts of Hope, op. cit., págs. 3-44, o en el análisis de la poesía de Emili Dickinson y la importancia que tiene para la determinación de su significado el apreciar la actuación que su poesía supone respecto a las expectativas hacia el lenguaje de la poesía norteamericana de la época, especialmente el lenguaje poético de las mujeres, ver en Ibid, págs. 224-271.
en un mismo nivel de importancia, se estaría afirmando la necesidad y presencia del talento individual. White estaría invitando a los alumnos a que consideren hasta qué punto y de qué manera, el juez y el poeta pueden ver ese lenguaje heredado como un conjunto de materiales con el que cada escritor debe establecer su propia relación.288
Hasta ahora se ha mostrado cómo el autor establece diferentes conexiones entre materias que dependen del lenguaje, en concreto el poema y las decisiones judiciales. Éstas han ido en la dirección de desdibujar algunas concepciones respecto de ambas que las harían insignificantes la una para la otra: como que la literatura o poesía es una expresión únicamente emocional y personal y la expresión jurídica o judicial una solamente profesional y racional; que la expresión poética es la expresión de uno mismo y la del juez, simplemente, la de la interpretación del Derecho. Desde esta nueva visión que el autor busca destacar, un mismo conjunto de preguntas, como se ha visto, podrían hacerse a ambas:289
288 James Boyd White, The Legal Imagination op. cit., pág. 229.
289 El autor indaga sobre la posible presencia en las decisiones judiciales de otros elementos y
tensiones que pueden encontrarse en la poesía, los cuales podrían añadirse a los ya mencionados. White se refiere, por ejemplo, a un nuevo componente, “la sorpresa”, sobre la que John Keats y Frost hablan como un elemento fundamental en todo poema, o la tensión entre el “orden y el desorden”,