Las patentes españolas relacionadas con el
1. Alcaloides y otros derivados de origen vegetal
1.5. Aceites esenciales y otros aceites de origen vegetal a Aceite de chaulmoogra
El aceite obtenido de las semillas de chaulmoogra, Hydnocarpus wightiana Blume, ha sido utilizado contra la lepra desde tiempos inmemoriales; estas semillas y su aceite fueron uno de los remedios terapéuticos populares más antiguos utilizados en Oriente contra esta enfermedad. Las primeras noticias sobre este remedio llegaron a Europa de la mano del médico bengalí Mouati, en 1854, y se difundieron gracias a las órdenes religiosas ocupadas en el tratamiento de leprosos.
El aceite de chaulmoogra supuso un punto de esperanza en el desolador panorama del tratamiento antileproso hasta el punto de que fue poco a poco inscribiéndose en las distintas farmacopeas. Desde 1930 figura en la Farmacopea
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Guillermo Gefaell Goróstegui había presentado previamente, el 21/02/1948, otra solicitud de patente (AHOEPM, patente 182.536), para proteger una invención propia sobre un “Procedimiento para la obtención de substancias inhibidoras vegetales, destinadas a la conservación de líquidos, tales como la leche, el vino y similares”.
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española un producto con tal nombre, extraido por expresión de las semillas de algunas
especies del género Hydnocarpus Gaertn.; fue un producto de tenencia obligatoria en las farmacias, al formar parte del ‘petitorio’ formado de acuerdo con la real orden de 24 de diciembre de 1929. Se utilizó en forma de aceite de aplicación local sobre las lesiones leprosas, también en forma de pomadas, pero estas aplicaciones externas tenían un efecto puramente local, haciéndose necesario para mayor efectividad, la aplicación de un tratamiento general, bien por vía oral, bien por vía sistémica en inyecciones hipodérmicas, intramusculares e incluso intravenosas. Debido a la acción irritante de los aceites, se emplearon los ésteres etílicos y metílicos de los ácidos chaulmoogrico e hidnocárpico, que una vez patentados fueron rápidamente comercializados por la casa
Bayer bajo el nombre de ‘Antileprol’111
El aceite de chaulmoogra comercializado por la casa Bayer bajo la denominación de Antileprol
‘Bayer’. Colección de Marcelo Grossi Araújo (Rio
de Janeiro)
Posteriormente, la utilización del aceite de chaulmoogra caería en desuso, no solo por lo restringido de su actividad frente al bacilo de Hansen, Mycobacterium leprae, sino también por la irrupción en la terapéutica de otros agentes más eficaces en el tratamiento de esta enfermedad, como serían las sulfonas leprostáticas: la ‘dapsona’ o diamino-difenil-sulfona y su derivado diacetilado, la ‘rodilona’ o diacetil-aminodifenil- sulfona, ambas sintetizadas a instancia de Ernest Fourneau (1872-1949), por sus discípulos Noël Rist (1906-1990) y Françoise Bloch-Grumbach (1902-1985), entre 1937- 1938, trabajando sobre la química de la N-fenilsulfanilamida y sus derivados. En 1943 se introdujo el uso de estas sulfonas en el US National Leprosarium, en Louisiana, confirmándose su valor terapéutico frente a la lepra y comenzando en esta fecha la verdaderamente eficaz quimioterapia antileprosa.
Instituto Químico de Sarriá
Durante el mes de junio de 1942, los representantes del Instituto Químico de
Sarriá112, solicitaron la protección de una patente sobre un “Procedimiento para la
111 Sobre el aceite de chaulmoogra cf. C
HALMETA TOMÁS, Alberto. El aceite de chaulmoogra
[Discurso leído… en la sesión pública del día 8 de enero de 1935 para ser recibido como Académico de
número en la Real Academia Nacional de Farmacia]. Madrid: Academia Nacional de Farmacia, 1935.
112 Posiblemente el responsable del desarrollo de este procedimiento fue el químico Salvador Gil
Quinzá (1890-1958), profesor de Química en el Instituto Químico de Sarriá; este jesuita estudió Humanidades (1912-1915), Filosofía (1915-1918) y Teología (1921-1925), doctorándose en Teología en 1926; posteriormente estudio Química en Alemania (1927-1929) y en la Universidad Católica de Friburgo (1929-1934), donde obtuvo el doctorado con una tesis sobre derivados de la antroflavona. Fue director del Instituto Químico de Sarriá. Dedicó parte de sus trabajos al estudio de la calancoba y a su empleo como medicamento contra la lepra; algunos de sus resultados vieron la luz en la España de la década de 1940 (GIL QUINZÁ, Salvador. “Contribución al estudio del aceite de la Calancoba Welwitschii Gilg”. Anales
de la Real Sociedad Española de Física y Química, 42: 393-412. Madrid, 1946; GIL QUINZÁ, Salvador. “Hidrogenación de derivados del aceite de Chaulmoogra con Níquel Raney a presión”. En: XXII Congrès
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obtención de esteres y derivados de un aceite de chaulmoogra”113, que garantizara sus derechos de propiedad y explotación exclusiva. Se trata de un procedimiento para la obtención de esteres etílicos, butílicos, bencílicos, cinamílicos y de otros alcoholes alifáticos y aromáticos, por tratamiento de los ácidos activos del aceite de chaulmoogra, contenido en las semillas de la planta Calancoba weltwitschii Gilg., procedente de la Guinea española, donde era conocida con el nombre de ‘Miami N-Gomo’.
En el procedimiento también se incluye la obtención de otros derivados, conseguidos haciendo reaccionar los esteres obtenidos bien con productos fenólicos, bien con sales de mercurio. La puesta en práctica del procedimiento se realiza en las siguientes fases: primero se descortezan las semillas en molinos y se prensan en caliente para extraer el aceite, el cual se refina por pulverización con solución acuosa de hidróxido sódico, se separa por lavado y se trata con vapor de agua. Sometiendo al aceite obtenido, una vez seco, a un proceso de alcoholisis con el alcohol correspondiente, en presencia de ácido sulfúrico concentrado como catalizador, se convierte en ester. Los esteres brutos se refinan por tratamiento con carbonato de bario y destilación fraccionada en alto vacio.
También pueden obtenerse derivados fenólicos al hacer reaccionar los ésteres producidos con productos fenólicos, como el fenol, cresoles, etc., a temperaturas inferiores a 0ºC, durante el tiempo necesario. Los derivados fenólicos obtenidos se purifican por cristalización fraccionada con mezclas de disolventes (alcohol, cetona, etc.) Por otro lado, si los esteres producidos, o sus ácidos grasos correspondientes, se hacen reaccionar con acetato de mercurio en medio acuoso, a temperatura ambiente y durante el tiempo necesario, pueden también obtenerse los correspondientes derivados de mercurio.