• No se han encontrado resultados

ACEPTARSE A UNO MISMO

In document 95669028-el-nuevo-Adan (página 37-40)

Si simplemente esto fuese cuestión de mirarse al espejo y ser guapo o feo, objetiv amente hablando seria mucho más fácil. Probablemente, estemos todavía lejos del Nuevo Adán, ese hombre completo cuya imagen vemos lejana de nuestra realidad cotidiana. Mirándome en mi espejo interior, hay cosas que me gustan, pero hay otras cosas que no. Lo primero de lo que quiero que me hagas bien consciente al igual que yo, t anto unas como otras forman parte de ti, y gracias a ellas, las que me gustan y las que no, soy quien eres, único e irrepetible.

¿Qué es lo que más me gusta de lo que hay en mi? Esta es la parte fácil: soy un hombre a l que le gusta amar a su mujer, me gusta quererla, cuidarla, que no le falte de

nada mientras esté conmigo. Soy una persona abierta, que sabe cuidar sus amistades , me gusta que mis amigos se sientan cómodos en mi casa, soy atento, detallista, m e gusta escuchar, ayudar a los demás, me gusta comunicar mis pensamientos, ser alg uien útil. Soy responsable, tengo la capacidad de transmitir paz (o eso me dicen, debe ser cierto), de asumir responsabilidades, de organizar y siempre estoy disp uesto a aprender.

¿Qué es lo que menos me gusta de mi mismo? Ahora voy a confesarme conmigo, esto es a lgo más difícil, ya que dentro de mi habitación, sería como abrir el cesto de la ropa su cia, cuando en apariencia está todo ordenado y limpio: Me cuesta estar solo, depen

do mucho de la valoración de los demás y creo que muchas veces busco la validación aje na para reafirmarme. Puedo llegar a ser realmente pesado si no se hacen las cosa

s como yo las digo, y me cuesta confiar en los demás, hasta tal punto que prefiero hacer yo la inmensa mayoría de las tareas, para asegurarme de que se hacen bien. Soy fumador y no me veo con voluntad suficiente para dejarlo, siempre encuentro alguna justificación. Tiendo a criticar y a reprochar a aquellos que no piensan, a ctúan o son como yo, aunque pueda tolerar otras opiniones, muchas veces es sólo en a pariencia.

ADÁN EN SOLEDAD

Tanto lo bueno como lo malo forma parte de mi, me guste o no ahí está, y es el capit al humano con el que cuento ahora mismo, en este mismo momento. Aquí es donde está m i punto de partida real. Tengo historias bajo mi almohada que no me gustaría tener y experiencias en la familia, en la pareja y en la amistad en las que podría habe r actuado de mejor forma, y de las que no me siento orgulloso. Tengo vicios y vi rtudes, sin ellos y sin mis buenas y malas experiencias, no sería quien soy.

¿De qué me sirve tener un buen trasero y ser original vistiendo, ser abierto, simpátic o y responsable, mientras hay cosas en mi, que me acomplejan y que hacen que yo

mismo me descalifique? A esto es a lo que voy, ahora me pregunto ¿crees qué es posib le cambiar? Es posible, siempre y cuando sepas de donde partes, desde mis riquez as y desde mis miserias. Ante nuestra miseria personal, el primer impulso y lo más fácil es mirar a otro lado, porque a nadie le gusta mirar a su propia debilidad, a sus puntos flacos, a aquello de lo que no se siente orgulloso, o a aquellas ex periencias que hubiésemos preferido no haber vivido, pero que ahí están.

Negar todo esto, o no aceptarlo, es como tratar de edificar una casa por el teja do, ya que el terreno sobre el que edificar nuestro proyecto de hombre, es el qu e es, con lo bueno y con lo malo. En realidad cuando hablo de aceptamos a nosotr

os mismos, me refiero a aceptar nuestras debilidades y nuestras miserias, ya que la "parte bonita", la que siempre llevamos en nuestro escaparate personal, es l a que mostramos con orgullo. Esta parte la damos por aceptada y por querida, es la parte que podríamos llamar nuestra zona de confort, aquello que nos gusta lucir , nuestra parcela de comodidad con nosotros mismos.

¿Qué hacemos con la parte que no nos gusta? Lo más humano sería mostrar desprecio o indi ferencia, mirar hacia otro lado y potenciar aquello de lo que estamos más orgullos

os ¿verdad? Desde luego parece lo más fácil y tapar u olvidar el resto, pero en malas palabras: la mierda sigue oliendo aunque la escondas, y tarde o temprano el olor

acaba por salir. Mientras haya una parte de mi que no aceptes, quedado carente de atención o aceptación, si no lo haces tu, van a tener que hacerlo los demás. Con esto me quiero decir, que mientras sigas ocultando aquello que no me gusta d e ti, vas a seguir dependiendo de la validación ajena. Al no aprobarte a mi mismo, vas a necesitar la

aprobación de los demás, creándote una dependencia. Cada vez que me importe alguien de verdad, con quien pretendas abrirte y mostrarte tal y como eres, directa o indi

rectamente le vas a pedir que acoja y que ame mi debilidad, ya que tú por mi mismo no sabes hacerlo. Esto puedes hacerlo con un amigo, ya que los amigos verdadero s me aceptan con lo bueno y con lo malo, pero... A una mujer no le puedes pedir que asuma una debilidad que es mia y que tú mismo no soy capaz de asumir. Un amigo pensaría "es mi amigo es así y le quiero como es", pero en cambio una mujer pensaría "¿Qué me está contando? Si no es capaz de aceptarse tal y como es... ¿Cómo pretende que lo haga yo por él?

¿Es capaz una mujer de asumir una carencia o una debilidad personal en un hombre? Si tú como hombre, escondes o no aceptas aquella debilidad o carencia, ella no lo va a hacer por ti. En cambio, si no escondes mi verdadera forma de ser, si me mu estras realmente tal como eres, con lo bueno y con lo que no gusta, con todas su s consecuencias... ¡Repito! Con todas sus consecuencias, sin miedo al que dirán, al que van a pensar los demás de ti, serás congruente. Cuando soy congruente, cuando no pides la validación o la aprobación ajena, mostrándote tal cual soy y actuando en con secuencia, es cuando ya has dado el paso más importante para aceptarte a mi mismo. Una vez que has dado este paso, no vas necesitar la aprobación o la validación de n adie.

El único bache con el que me puedes encontrar para dar este paso es mi miedo a no ser aceptado, pero piensa: Nunca serás aceptado por los demás, si no lo haces tú antes , es una cuestión de simple responsabilidad con uno mismo. En otras palabras, lo q ue asumes me hace más fuerte, me hace coherente, congruente y muestra lo mejor de ti.

Te voy a poner un caso real, vivido por mi, en mi propia piel y nunca mejor dich o, porque ahora lo entenderás. Se trata de una experiencia que me tocó vivir en plen a crisis adolescente, y que con el tiempo, me ha servido para aprender a aceptar

me tal y como soy, y a ser más fuerte. A los 16 años padecí un acné virulento que tardó do s años en curarse, empecé a visitar médicos y me mandaran lo que me mandaran, cada vez iba a peor, hasta el punto que llegó a afectar a mi autoestima de sobremanera. No se trataban de los granos típicos de la adolescencia, algo que se quita con jabon es especiales y otros cuidados, si no de un problema médico.

ADÁN EN SOLEDAD

La cuestión era, que para mi algo tan simple como salir a la calle era un suplicio , ya que veía reflejada en la mirada de la gente lo que llevaba en la cara, cuello y parte de la espalda, de ir a la piscina en verano ni hablar, ya que mi piel e mpeoraba con el calor. Sabía perfectamente que era algo que no pasaba desapercibid o ante cualquier persona que me mirara a la cara, por eso opté por andar con la ca beza agachada e intentar no mirar a nadie. Utilicé maquillaje y decenas de usos tópi cos, productos de farmacia y remedios naturales, pero no había manera de curarlo. Es más, parecía que cada nuevo remedio hacía, que la enfermedad se revelara y que mi p iel empeorara.

En esa edad en concreto, cuando cualquier tontería me parece un mundo, estaba sufr iendo una enfermedad en la piel que no podía ocultar o disimular. Llegué a tal punto de no querer mirarme en el espejo, porque no quería verme la cara y acordarme de

como la tenía. Me preguntaba por qué me tenía que haber tocado a mi, por qué no podía habe r sido un acné normal, como el que tenían algunos chicos de mi edad. Durante ese tie

mpo me volqué mucho en los estudios, ya que poco más podía hacer, ni si quiera me plan teaba perseguir a una chica.

Mis amigos de aquel periodo, más bien eran compañeros de estudios que otra cosa. Éramo s algo así como el grupo de los cuatro "empollones" y llegamos a hacer buena pina. Esto me dio una mayor confianza, en ese momento fue la pertenencia a un grupo, el identificarme con otras personas que estudiábamos como auténticas bestias, lo que me sirvió de empujón. Fue algo que me dio mucha autoestima, porque había mucha gente que recurría a nosotros y teníamos un cierto estatus en clase y respecto a los profe sores. Ese era mi pequeño mundo, mi pequeña zona de confort, pero en ese momento me valía.

Seguía teniendo mal la piel, eso no se me había quitado, pero me valoraba más a mi mis mo. Poco a poco fui levantando cabeza, me dejé el pelo largo, dejé de vestir como un empollón de película americana y empecé a salir con mi hermano y sus amigos. Ya casi al finalizar el verano de la selectividad, justo antes de empezar la universidad

, me hicieron pruebas médicas para someterme a un tratamiento controlado bastante agresivo, con el que finalmente me curé. Pude entrar con la cabeza alta en la univ ersidad, con una buena nota que me había trabajado bien en los años anteriores, y po r fin curado.

A día de hoy, sólo quedan cicatrices de ese acné virulento, en los pómulos y en la barbi lla... Ahí se ha quedado todo, en unas simples cicatrices. Hace poco una amiga de

confianza, directora de un centro de estética me ofreció el eliminarlas, de forma fáci l pero... Si me soy sincero, prefiero llevar estas cicatrices, estoy a gusto con

ellas, me recuerdan que me curé y que lo superé. Me siento bien con mis cicatrices. Pasa el tiempo, y en efecto, ves que no era para tanto, pero en su día si que lo f ue, hubo que pasarlo, llevarlo a la vista de todo el mundo y aceptarlo para pode r hablar así hoy. Una carencia es cuanto al físico puede ocultarse si no es muy apar ente, pero será descubierta en cuanto me desnudes. Una carencia en lo personal, ta mbién puede ocultarse en un principio, pero aflorará tarde o temprano, ya sea involu ntariamente o a voluntad, cuando alguien ponga el dedo en la herida, o me den en mi punto flaco.

Terminamos mucho antes de liberamos de esta esclavitud, si no nos empeñamos en tap ar o esconder aquello que nunca sacaríamos en un escaparate. Tampoco hace falta qu e tratemos de imponerlo, o de convertirlo en el centro de atención, como si de una "minoría no silenciosa reivindicativa y excluyente" se tratara, simplemente lleva

rlo puesto, porque ahí está. La aceptación y la validación son necesidades humanas inher entes en el ser, son necesidades de primer orden, no del cuerpo, si no de la per

sonalidad y vamos a tener que recurrir a ellas siempre. Además no hace falta ni qu e me pida que lo asumas, puesto que es algo que se da continuamente en el compor tamiento humano: todos queremos sentirnos queridos y valorados en lo más profundo de nuestro ser tal y como somos.

La diferencia radica, en que si el origen de esta aceptación de nosotros mismos, e stá en los demás o somos capaces de queremos tal y como somos. Si le damos mayor val or, a la validación ajena, siempre estaremos pendientes de lo que los demás opinen d e nosotros,y no nos sentiremos aceptados mientras no estemos rodeados de persona s que nos valoren, o con las que nos sintamos identificados. Esto en la vida rea l es frecuente, aunque no nos guste reconocerlo y también es cierto, que siendo re alistas, nos alimentamos en gran medida de la validación ajena, hasta llegar a dar le un mayor peso que al concepto que tenemos de nosotros mismos, que no tiene po r qué coincidir.

ADÁN EN SOLEDAD

La clave de todo esto es no juzgarnos a nosotros mismos por lo que somos, el jui cio con uno mismo siempre es un acto estéril, y suele dar lugar a compararse con l os demás para compensar este juicio que nos hacemos de nosotros mismos. Ni juzgart e ti, y por ende, tampoco a los demás, puesto que una cosa lleva a la otra.

Hay algo que quiero que me quede bien claro en cuanto a aceptarse a uno mismo. E sto no es un paso dentro de un método ordenado por una secuencia de partes. No lle

iunfar! Que lo dice "el Método P&R". Todo el camino de aceptación y de toma de conci encia de uno mismo que estamos haciendo, aspirando a los valores del nuevo Adán, n o tiene por qué seguir una secuencia lineal. Se trata de exponerlos de una forma i ntuitiva y fácil de comprender. Somos personas y no robots esquemáticos que se ciñen a un guión, aceptarse uno mismo y aceptar a los demás, son cosas con las que tendrás qu e tratar a diario,pero no son pasos finales o decisivos que terminan un día concre to, esto no es como graduarse o terminar un curso, en el que al final me dan un diploma. Esto es la vida real, es un día a día, uno no deja nunca de aprender, de te ner experiencias y de formarse.

In document 95669028-el-nuevo-Adan (página 37-40)