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LA PUTA HIPOTECA

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CAPITULO IV: ADÁN CONOCE A EVA %

6.3. LA PUTA HIPOTECA

Son las 15:37H, estás en el trabajo después de haber comido con una ligera somnolenc ia y todavía no ha llegado todo el mundo de comer. Estás perdiendo el tiempo por Int ernet, mientras me empiezas a acordar de lo que me dijo mi mujer antes de salir de casa esta

mañana... Ya se me había olvidado por completo: "Mira a ver a qué dentista podemos lle var al niño, que le hace falta". Se me ha ido la pinza y no has mirado nada hasta ahora, me metes en Google y pones "dentistas Madrid financiación"... A ver qué sale. Empiezas a pensar: Una hipoteca de 1200 D al mes que se come el sueldo de mi muj er y parte del mio, el coche que me compraste hace año y medio antes de la famosa "crisis", a lo que se junta el viaje a Punta Cana del verano anterior que todavía estás pagando, la academia de inglés del niño y me empiezas a sentir en un anuncio de una cadena de clínicas dentales, entre tanta suma y recuento de gastos. La corbata me empieza a apretar y me la aflojas un poco. Efectivamente las cuentas no me s alen, y en los últimos dos meses han empezado a echar a gente en mi empresa. me em piezas a preguntar por qué narices nada más terminar la carrera no me sacaste la opo sición... Igual ahora, estarías un poco más tranquilo económicamente hablando.

Miras por la ventana y está lloviendo, todavía queda una hora para salir del trabajo , la tarde se me está pasando eterna. Miras el reloj y calculas que mi mujer ya ha brá salido de su trabajo y estará en camino para recoger al niño del colegio. A los di ez minutos, ella me llama al móvil y me dice que se tiene que quedar más tiempo en e l trabajo, que vayas tú a por el niño porque a ella le es imposible. En su empresa t ambién están con el despido flojo, pero bueno, no tienes mucho más por hacer, me levan

tas y vas a pedirle al jefe que me deje salir antes...

Parece que no hay problema, pero obviamente vas a tener que recuperar esos tres cuartos de hora al día siguiente. me metes en el coche y me empiezas a agobiar cua ndo ves que el tráfico va lento por la lluvia, faltan dos minutos para que el niño s alga, y me quedan al menos diez para llegar a este paso. Por el camino en soleda d, con el tráfico lento y con la lluvia cayendo, me da por ponerte a pensar cómo me ha cambiado la vida en los últimos diez años... "Hay que joderse, viva el matrimonio con hijos, la gasolina, la hipoteca...¡Y su puta madre! Siempre apurado, siempre con prisas, siempre llegando justo a todas partes...Hará como seis meses que no sa lgo a tomarme una copa con los amigos".

Cuando llegas al colegio, ves que el niño está esperando en el porche, lleva la capu cha puesta porque está lloviendo y tiene cara de "Bueno... ¿Y lo mío qué?". me reconfort a verle,

LA CONVIVENCIA

parece que no ha pasado nada, ahí está el chaval, a sus seis anitos está hecho una autén tica bestia parda que no se cansa nunca. me ha salido contestón, siempre me está pre guntando por qué sí o por qué no, a cada cosa que le dices. me recuerda a ti, porque a l igual que tú con su edad, también quiere ser futbolista y de mayor quiere jugar en el Real Madrid.

Te acercas a él para me pregunta con reclamo levantado la cabeza: "¿Por qué no viene m amá hoy?". Tú le respondes: "Mamá ha tenido que quedarse más tiempo en el trabajo". Pone cara de decepción y piensas "Encima parece que no le gusta que venga yo a por él". me tira del abrigo y me pide patatas con exigencia: "No hay patatas, ya merendam

os en casa". El niño frunce el ceño y me vuelve a reclamar "¡Qué rollo! Mamá siempre trae algo de merienda". Respiras hondo... Es un niño, no tiene conciencia de el esfuerz

o que has tenido que hacer para recogerle, no tiene ni puta idea de que estás hart o y aburrido del trabajo, y de lo que lo único que quieres es llegar a casa, relaj arte y a fin de cuentas... Vivir un poco.

Mientras volvéis a casa estás pensando en que no se me olvide hablar con mi mujer de lo del dentista, que igual la broma supera el medio kilo en corrector dental (t

irando por lo bajo) y habrá que hacer algún reajuste. La verdad es que no sabes cómo l o vas a abordar, pero lo vas a hacer, si el niño tiene que ir al dentista, no hay más mi tía. A lo mejor tienes que dejar de coger tanto el coche hasta para dar la vu elta a la esquina, para pagar el aparato del niño, pero... Es lo que hay. A todo e sto el niño me está contando en voz muy alta, sus cosas, sus peleas y bueno su pequeño mundo: "Me ha dicho Luis que los hombres se pueden casar con otros hombres". Se

me queda cara de sorpresa "A ver cómo le explico yo esto ahora, sin hablar de polít ica y que me entienda".

Bueno, lo mejor del día hasta el momento, que has salido antes del trabajo... Eso

que me llevas por delante "papá del año". No me lo imaginabas así desde luego ¿eh? Estoy seguro de que hace diez años pensabas que ibas a llegar más fresco, cuando os conoc isteis y al poco os hicisteis novios. Llegas a casa y la llamas, le quedan unos diez minutos para llegar, mientras tanto me pones a ver la tele con mi hijo con un bocadillo de jamón de por medio y una coca cola.

Jamás habrías pensado en que las matemáticas iban a mandar en mi vida de tal forma, el cálculo y los números... Hablando de dinero, se entiende, pero no puedes evitar mir ar a

tu hijo, que en ese momento está disfrutando de su pequeño mundo, sentado en el sofá c onmigo colgándole los pies y sentir el impulso de que no le falte nunca de nada. P or muchos equilibrios que haya que hacer con los números, sabes que ella tiene un coco privilegiado para ello, a veces es dura porque no tolera mi desánimo o mis qu ejas, pero si ella no estuviera, la casa no funcionaría.

En cuanto llega mi mujer, el niño se levanta corriendo a verle la cara a su madre,

para variar, lo primero que le pregunta es "mamá...¿qué me has traído?". Ella responde "Un beso". Ya son las 19:00H y estáis los tres en casa... Por fin, ya no hay nada

pendiente por ese día, hasta que ella me pregunta: "¿Qué me han dicho en el dentista?" . Joder, joder, joder... me cambia la cara, no se puede respirar ni un momento.

me pones a hablar con ella del dentista de las narices y quedáis en llevar al niño e l viernes por la tarde a ver qué dicen.

Parece que desde que nació mi hijo, mi relación se ha convertido en una calculadora, el 60% de mi tiempo lo inviertes en trabajar y en pensar cómo poder llegar a fin de mes... La idea de salir a tomar una copa es ya casi ciencia-ficción. me pregunt aría si la quieres, a lo que probablemente me vas a responder que si, pero ¿hace cuánt o que no se lo dices? Parece que el único tema de conversación es el niño, y cuando pa rece que tenéis un tiempo, el domingo, por narices o vienen sus padres a comer, o vais vosotros a casa de los padres de ella. La verdad es que este mismo domingo, me encantaría quedarte en la cama hasta las 12:00H de la mañana, echando un polvo m añanero con ella de los de nada más despertar, y levantarte con una sonrisa de oreja a oreja para hacer una paella de domingo, de esas cuya sobremesa dura hasta las 17:00H de la tarde, como Dios manda... Pero casi siempre el niño se despierta ant es y empieza a dar la lata. No parece que vaya a haber descanso ni en domingo.

¿Es momento para rehacer una declaración de principios? ¿Qué quiero y qué no quiero en est a relación? La palabra novios queda ya muy lejana y me parece absurdo. Es más bien u

n momento para disfrutar de lo que tienes, que no es poco, mejor dicho, aprender

a disfrutar de mi familia. ¿Sabes qué es lo que pasa? Que estás echando de menos mi m entalidad de joven adolescente, porque realmente, no has cambiado el chip, sigue

s teniendo el mismo LA CONVIVENCIA

concepto de la diversión que cuando erais novios y os pasabais fines de semana ent eros por ahí, eso si, casi sin salir de la habitación del hotel, más que para desayuna r o cenar. Quizás sea eso lo que más echas de menos, la intimidad y la sensación de "s ecuestro en la cama" que le hacías siempre que tenías ocasión.

¿Dónde queda la pareja a estas alturas en la que la verdadera unión parece ser una PUT A HIPOTECA A LA QUE TODAVÍA LE QUEDAN 20 AÑOS? Dicho así parece una condena carcelaria . Emociones, lo que faltan son emociones... No le des más vueltas: no se trata ni de la hipoteca, ni del niño, ni del trabajo. Se trata de volver a ponerse a un niv el cero, y de aprender a disfrutar de mi ahora, porque ¿sabes? De la nostalgia no se come, y ya no vas a volver a tener 25 años, así que deja de echarlos de menos. Te confesaré algo: el mayor sueño que he tenido siempre ha sido el de ser padre y el de tener una foto de familia, de esas con las que a uno se le cae la baba, pero con el paso de tiempo y desde mi modesta "juventud" e inexperiencia, al ver la cara de mis amigos casados con hijos, y la cantidad de batallas de pareja que me cuentan... Muchas veces me desanimo, pero cuando les veo con los niños dándoles tre chas de un lado a otro se me cae la baba, y en esos momentos supongo que debe me recer la pena.

Lo único que me puedo asegurar hasta este momento, es que una relación nunca ha de e star basada en el pago de una hipoteca, puede parecer exagerado, pero hay pareja s que simplemente están juntas por las deudas y así poder hacerles frente. Recuerdo cuando era pequeño el ver a mi padre y a mi madre siempre discutiendo por lo gasto s. Veía a mi padre sentado, con las gafas puestas y rodeado de un montón de papeles, apurando y resoplando con cada uno de los tickets de compra que había guardado mi madre, para tener los gastos controlados, y así saber cuánto dinero tendrían que saca r de la cuenta para el siguiente mes.

No sé si habrá formas mejores de hacerlo... Ellos lo hacían así, y gracias a eso, con el único sueldo de mi padre, pagaban el piso, las compras, pudieron pagamos el denti

sta a mi hermano y a mi, pagamos los libros, las academias (de las que por lo qu e pagaba mi padre podría haber llegado a convertirse en accionista mayoritario) y de vez en cuando algún capricho... No muchos desde luego, en ese caso mis padres, en especial mi madre, si

que fue bastante seca. Mi madre tuvo una infancia dura en la que tuvo que trabaj ar con su abuela, y no tenía el chip de conceder caprichos porque si.

Recuerdo haber visto a mi padre muy angustiado alguna vez económicamente hablando, al menos, eso era lo que yo suponía ya que obviamente el no nos contaba estas cos as. Pero si que recuerdo a mi madre decirle que pidiera anticipos en el trabajo. Ella siempre se mostraba muy exigente con él este sentido, totalmente inflexible, hasta el punto de oír decir a mi padre quejarse diciendo "Para mi solamente soy u na nómina". Por aquel entonces no entendía lo que mi padre decía, pero hoy lo entiendo muy bien, y estoy seguro de que si tienes mujer, casa, hijos y coche, es probab

le que me hayas sentido así, después de una discusión con mi mujer.

Lo cierto es que en esos momentos, uno se pregunta dónde ha quedado el amor. Lo ci erto es que en cuanto aparecen los hijos, la vida de los dos se pone en función de ello prácticamente desde el mismo momento del nacimiento. Bienvenido sea mi esfue rzo a casa y a un fondo de inversión sin límite. Los hijos son la excusa perfecta pa ra un pozo sin fondo de esfuerzo, siempre y cuando se haga desde la propia liber tad y mi iniciativa como padre, y después marido. Grábate esto: desde el primer mome nto en que ves a mi hijo aparecer en este mundo soy padre, mi estatus de marido puedes ganarlo, tenerlo, disfrutarlo, conservarlo o perderlo... Pero siempre serás el padre de esa criatura, la paternidad no es algo que se borre con trámites lega les, en cambio el matrimonio si.

Recuerda que soy una persona, que siente, que piensa, que disfruta y que sufre, aunque en ocasiones me olvides de ello... Y que al igual que das, tienes en just icia derecho a recibir al menos tanto, como lo que estás dando, nunca menos. Este equilibrio es complicado, es teórico, es ideal, puesto que por el momento no he co nocido al matrimonio perfecto. Si tú conoces alguno, mándame una foto suya para enma rcarla.

COMO HOMBRES, PADRES, AMIGOS, NOVIOS, PAREJA, MARIDOS, VIUDOS... LO QUE SEA, DEB EMOS QUITARNOS LA IDEA DE LA CABEZA, DE QUE PROTEGER NUESTROS INTERESES DENTRO D E LA PAREJA NO ES "LEGAL". En este sentido tenemos que ser realistas y querer a nuestras mujeres, pero con los pies en el suelo... Más aún hemos de querer y cuidar a nuestros hijos,

LA CONVIVENCIA

ya que ellos son lo único que quedará de nosotros cuando ya no estemos, y esa es nue stra única y verdadera herencia. Todo lo demás es humo.

Esta es la clave, que si das, primero que sea porque tú quieres dar... No porque s ea algo que me haya sido impuesto, o porque sea una condición o aro que debes cump lir para cubrir una necesidad, No...¡De eso nada! No soy ni un talón, ni una nómina, n i una cuenta corriente, soy un hombre. En el momento que sientas que estás "pagand o por algo" es cuando has de echar el freno.

Que ahora trabajen los dos miembros de la pareja es algo normal, pero en este se

ntido, no quiero que me confíes, es más, quizás ya lo hayas comprobado en primera pers ona: ella jamás dejará de ser exigente en cuanto a estatus se refiere, por más que ell a pudiera valerse por si misma con su trabajo. Por mucho que los tiempos cambien

, tú sigues y seguirás siendo el hombre de la casa. Y si no tienes hijos todavía, verás cuando los tengas, como ese rol sigue estando activo (sobre todo cuando las cosa

s van mal), e incluso sea ella quien me lo recuerde, en especial, en un momento

difícil económicamente hablando cuando no haya paridad de sueldos, ella gane más que tú, o tú me hayas quedado en paro. Insisto, cuando haya hijos de por medio e hipoteca

.

Recuerda también que nunca vas a poder ser tú el que pueda optar por "quedarse embar azado", que si me divorcias si o si vas a tener que ser tú el que tenga que pagar, y el que tenga que tirar del carro cuando falte el dinero en casa, que no se me olvide nunca. Pedirle a ella que tire del carro de la relación mostrándote pasivo, dependiente y débil, es como pedirle peras al olmo, simplemente, no está programada para ello y NO VA A TOLERAR ESE COMPORTAMIENTO EN TI, y menos teniendo hijos con migo. No tienes por qué tener la culpa, hoy en día, el paro es un problema real, per o su actitud con respecto a mi si me quedas en la calle, no va ser la misma que

probablemente tú tendrías con ella si se quedara desempleada. mi función en la familia es velar por mi mujer y mis hijos, la función de la mujer, es velar por sus hijos , no por su marido, él se supone que ya sabe cuidarse solo.

Piensa que un barco sin timón va a la deriva y, esperar a que ella me salve, es un pensamiento utópico. Piensa por un momento en un mendigo sucio y maloliente que s e me echa encima

desesperado para que le ayudes, ¿Cuál sería mi reacción? En efecto, ese sentimiento de R ECHAZO Y REPULSA, se asemeja perfectamente a lo que ella siente hacia nosotros c

uando nos mostramos débiles, necesitados, dependientes o sin recursos. No perdona, esto ya no es una película romántica, ni que os veáis una o dos veces por semana, o u n fin de semana de escapada... Es la excusa perfecta para ella que la justifica

emocionalmente para buscar algo mejor.

Sé de sobra que me estoy yendo a los casos extremos o límites, a situaciones difíciles en las que un hombre puede sufrir como padre y marido, pero la realidad es que

en estos casos, donde se ver el verdadero comportamiento de las personas, y en e special donde nosotros como responsables podemos llegar a dar lo mejor.

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CAPÍTULO VII:

ADÁN ES EXPULSADO DEL PARAÍSO.

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ELLA ME LLAMÓ DE MADRUGADA

Siempre me lo recuerda el frío navideño, es algo inevitable y que tengo todavía muy an clado dentro, porque sin exagerarte, creo que ha sido una de las peores experien

cias de mi vida, imposible de olvidar. Es verdad que en realidad una ruptura o u n desengaño es tan grave como tú quieras que lo sea y nadie se muere por ello, pero tal y como era yo por aquél entonces no supe digerirlo. Plantearme como reaccionaría hoy a una ruptura sería perder el tiempo, ya que lo que uno tiene en la cabeza, p rácticamente nunca coincide con la realidad. Lo recuerdo perfectamente, al detalle :

Era la tarde del 5 de enero de 2005, estaba en el trabajo apunto de salir y la l

lamé porque quería pasar la noche de reyes con ella. Quedé a la espera de su llamada. Entonces, trabajaba con mi hermano en pleno centro de Madrid, en una de las torr

es más altas de la ciudad. A la salida del trabajo, bajamos a tomamos unas cañas con nuestro jefe, aparte amigo mío. Mientras hablábamos, yo tenía el pensamiento prácticame nte ocupado con ella, ya que esa llamada que le había hecho hace un rato me había sa bido amarga. En ese momento me había sentido ignorado, necesitaba por así decirlo, u na compensación, necesitaba reclamar su atención de alguna manera porque quería verla esa noche. El tiempo pasaba y el teléfono no sonaba, estaba obcecado y mi ansiedad iba en aumento. Tenía ganas de llamar, pero sabía que si lo hacía iba a meter la pata , me sentía ignorado y estaba lleno de reproches que no se debían solamente a esa no che. La cosa estaba muy clara, ella para mi lo era todo, y yo para ella era un a

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