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Adverbios orientados hacia el emisor (o el receptor)

VI. A DVERBIOS DE ENUNCIACIÓN

1. Adverbios orientados hacia el emisor (o el receptor)

1.1. Significado de los adjetivos de base

La primera subclase de adverbios de enunciación que estudiaremos es la de los modificadores que indican una evaluación del hablante sobre su propia actitud en cuanto enunciador —aunque, en ocasiones, orientan también su interpretación hacia el receptor—. Se trata de un grupo que ha recibido frecuente atención en los estudios de análisis del discurso, pese a estar formado por un número de unidades muy reducido: lo constituyen únicamente los adverbios derivados de los siguientes cuatro adjetivos:

(VI.4) franco137, honesto, honrado, sincero.

Como ocurre con los demás grupos de adjetivos analizados hasta el momento, los cuatro modificadores aquí listados tienen significados parcialmente distintos; sin embargo, resulta posible extraer una serie de rasgos semánticos comunes a todos ellos en la acepción con que crean el adverbio en -mente que permiten explicar el ulterior uso de éste. De forma resumida, dichos rasgos son los que se presentan a continuación:

(VI.5) a. Se pueden aplicar a personas; en tal caso:

• indican una evaluación sobre la actitud de la persona en cuanto emisor (en relación con el grado de fidelidad a la verdad);

• dicha actitud es considerada positiva. b. Se pueden aplicar a eventos; en tal caso:

• se trata de eventos verbales (emisión de un enunciado)138;

• denotan una evaluación sobre una actitud positiva del emisor en cuanto tal en relación con el grado de fidelidad a la verdad.

Es decir, en la acepción con que forman adverbios orientados hacia el emisor / receptor, estos adjetivos califican al individuo denotado por el sustantivo al cual complementan en cuanto emisor de un enunciado. En este sentido, debe señalarse que estos adjetivos califican la actitud o la disposición de la persona que emite el enunciado y no el texto por ella producido.

Los rasgos destacados en (VI.5) permiten discriminar muchos adjetivos de significado próximo a los aquí examinados que, sin embargo, no forman adverbios pertenecientes a este mismo grupo. De este modo, por ejemplo, existe un conjunto de adjetivos que, si bien se aplican a personas y se relacionan con el modo de hablar, no indican una actitud determinada por parte del emisor en cuanto al grado de fidelidad a la verdad; consiguientemente, ninguno de ellos genera adverbios orientados hacia el emisor:

(VI.6) antipático, comedido, comunicativo, cordial, decoroso, delicado, efusivo, espontáneo, explícito, extrovertido, introvertido, modoso, pudibundo, púdico, pudoroso, recatado, simpático.

137 En las acepciones relacionadas con franqueza, no en las relativas al pueblo germánico.

138 Como más adelante se comenta, sincero, honesto y honrado también pueden predicarse de eventos no relacionados

con la emisión de un enunciado. En tales casos, estos adjetivos generan adverbios evaluativos de la actuación del agente.

Análogamente, existen otros adjetivos que sí se relacionan con el grado de fidelidad a la verdad, pero que no forman adverbios orientados hacia el emisor porque no se pueden predicar de personas sino que se predican del texto por ellas producido:

(VI.7) cierto, claro, falso, fidedigno, fiable, veraz, verdadero.

Finalmente, tampoco forman adverbios orientados hacia el emisor / receptor ciertos adjetivos que indican la actitud de alguien en cuanto emisor de un enunciado en relación con el grado de fidelidad a la verdad, pero que no denotan una actitud considerada positiva (la franqueza) sino actitudes negativas —esto es, adjetivos que son antónimos de los de (VI.4)—:

(VI.8) insincero, deshonesto.

En resumen, pues, parece que los rasgos descritos en (VI.5) tienen la capacidad de predecir qué adjetivos del español formarán adverbios en -mente que en su lectura oracional se orienten hacia el emisor / receptor. Debe notarse que, como hemos hecho en los capítulos precedentes, hemos definido estos rasgos en términos semánticos, en consonancia con la hipótesis aquí defendida sobre la correspondencia entre semántica adjetiva y función adverbial. Esta descripción semántica tiene, como se puede observar, capacidad predictiva; sin embargo, estos rasgos semánticos tienen repercusiones en las restricciones de selección argumental del adjetivo que un análisis como el que nos proponemos llevar a cabo en esta tesis no puede ignorar. En relación con este aspecto, los modificadores aquí analizados guardan un estrecho parecido con los adjetivos que forman adverbios emotivos, analizados en § IV.3, en el sentido de que en su red argumental definen una posición que necesariamente ha de estar ocupada por un argumento que designe el agente de un evento, con la salvedad de que en este caso dicho evento ha de ser de tipo verbal. La presencia de este argumento, como veremos, tiene importantes repercusiones en el comportamiento adverbial, que conservará la orientación hacia un agente tanto en las acepciones en que es un adverbio de enunciación como en otras acepciones con que pueden ser usadas algunas de estas unidades. De ello parece deducirse la conclusión, que ahora sólo anunciamos pero a cuya discusión dedicamos más abajo el capítulo VII.2, de que las restricciones que la base adjetiva impone a sus argumentos desempeñan un papel crucial a la hora de predecir el comportamiento que tendrá el adverbio con ella formada. Los paralelismos entre los cuatro adjetivos listados en (VI.5) y los que forman adverbios emotivos van más allá de los aquí esbozados —selección de un argumento agentivo—. En efecto, el significado que hemos descrito es común a los cuatro adjetivos que constituyen la subclase de unidades que aquí analizamos, que, por ello, pueden forman adverbios orientados hacia el emisor / receptor. Pero mientras que, aplicado a personas, franco sólo puede referirse al modo de expresarse139, sincero puede referirse a otras acciones siempre que se evalúe la

139 Aunque, de hecho, también es posible mirar francamente; en tal caso, sin embargo, se considera la mirada como

correspondencia entre el modo de pensar y el modo de obrar del sujeto, y honesto y honrado evalúan el comportamiento de alguien en relación con tipos de eventos muy diversos. Esto es, a diferencia de franco, los otros tres adjetivos del grupo pueden aplicarse a una serie de acciones no necesariamente relacionadas con la actitud respecto al modo de hablar; dicho en otros términos, si bien estos tres adjetivos tienen la capacidad de modificar eventos verbales —lo cual explica el comportamiento del adverbio que forman—, la selección de un evento de un determinado tipo (i.e. un evento verbal) no es una restricción que impongan en su estructura argumental, sino que estos modificadores pueden predicarse de otros tipos de eventos. Para estos adjetivos, así pues, la acepción con la que forman adverbios orientados hacia el emisor no constituye más que uno de los usos en los que califican el modo de actuar de un agente: cuando es agente de una actuación verbal. Junto a ella, conviven otros usos posibles en los que el significado de sincero tiene que ver con la intención que se atribuye al agente al realizar una acción y honrado y honesto indican un modo de actuar determinado de un argumento agentivo (escrupulosamente, de acuerdo con la ley y la moral establecidas, etc.).

Como fácilmente se deduce de lo dicho, los dos últimos adjetivos tienen, en este segundo uso, un significado análogo al que tienen los adjetivos que forman adverbios evaluativos de la actuación del agente: denotan una predisposición humana que modela la actuación; de hecho, como los adjetivos emotivos, califican una propiedad del agente de la acción. Por ello, se comportan como adjetivos pertenecientes a aquel grupo en cuanto a la interpretación que reciben cuando modifican sustantivos eventivos: indican el modo de actuar del agente de la acción denotada por el sustantivo, como se aprecia en los siguientes ejemplos:

(VI.9) a. un consejo {honrado / honesto} c. una actuación {honrada / honesta}

Esta coincidencia semántica con los adjetivos del primer grupo ocurre de forma paralela a una coincidencia sintáctica no menos importante, y es que estos dos adjetivos se pueden predicar de una cláusula subordinada sustantiva con verbo en subjuntivo, como de hecho ocurre con todos los adverbios emotivos:

(VI.10) Fue {honrado / honesto} (por su parte) que dijera esto.

Una predicción que se desprende de este paralelismo tanto sintáctico como semántico es que, de igual modo como ocurre con el adjetivo de base, el adverbio que se forme con estos dos adjetivos deberá presentar tanto lecturas orientadas hacia el emisor / receptor como lecturas emotivas en que se evalúe la actuación del agente oracional.

Además de las acepciones aquí descritas, franco posee una tercera acepción que no poseen los demás adjetivos del grupo; este sentido de la base adjetiva generará, a su vez, un uso distinto para el adverbio formado con ella. Se trata de la acepción que el DUE define, en último lugar, del siguiente modo:

(Aplicado a cosas). «*Claro. Patente». Se dice de lo que se aprecia sin que quepa duda sobre ello: ‘Se le nota una franca mejoría’. ~ O de lo que se produce sin restricciones o reservas: ‘Obtuvo una franca victoria. Nos recibió con franca alegría’.

Esta acepción, relativamente poco frecuente en el adjetivo, aparece con mucha frecuencia en el adverbio, que en muchos de los casos del corpus se utiliza con este mismo valor próximo al grado.

1.2. Uso del adverbio

El uso que de estos adverbios se documenta en el corpus sigue en gran medida las pautas que eran esperables en función del significado que poseen los adjetivos con que se forman. En primer lugar, todos ellos presentan lecturas oracionales en las que se orientan hacia el emisor:

(VI.11) a. Lo otro creo, francamente, que no le interesa a usted. (Tiempo, 29/10/1990) b. Yo, sinceramente, respiré aliviado. (J. J. Benítez, Caballo de Troya, 1)

c. Felipe González declaró su sorpresa por las críticas.Yo, honradamente, aún no las he entendido. (J. Feo, Aquellos años)

d. Papá…honestamente… como no dejes el whisky, el whisky te va a dejar a ti, y tú vas a dejarnos a nosotros. (A. Vallejo, Hölderlin)

Un dato que resulta significativo es que, a diferencia de lo que ocurre con los adverbios emotivos, en los que es posible que la evaluación se atribuya al emisor de un discurso reproducido en una cláusula subordinada, estos adverbios no pueden usarse en contextos de cita indirecta:

(VI.12) *Juan afirmó que, honestamente, las cosas no son nunca tan fáciles. En cambio, pueden referirse al emisor de un discurso citado en estilo directo:

(VI.13) Juan afirmó: «honestamente, las cosas no son nunca tan fáciles».

Es decir, estos adverbios califican siempre la actitud del responsable directo del enunciado en que aparecen. Este dato resulta especialmente relevante a la hora de entender el significado que aportan, especialmente cuando se pone en relación con otro dato que se desprende del estudio del corpus y que ayuda a determinar cuál es el argumento que toma el adverbio: a saber, no es necesario que el emisor del enunciado, hacia el que se orienta el adverbio, sea un argumento verbal presente en la oración en la que aparece. Es decir, en ejemplos como (VI.11a-c), en los que hay un verbo de dicción, existe una coincidencia entre el emisor del enunciado y el sujeto oracional (yo), lo cual podría llevar a la conclusión errónea de que el adverbio no se orienta de hecho hacia un participante del acto de habla no manifiesto en la secuencia oracional (el emisor-hablante) sino hacia el sujeto oracional, de tal modo que estos ejemplos no serían más que un uso particular de modificadores orientados hacia el agente: cuando éste lo es de un verbo de lengua. En este sentido, pues, podría parecer que el comportamiento de estos

adverbios es análogo al de una unidad como modestamente, adverbio orientado hacia el agente que, en contextos similares a éstos —oraciones con verbo dicendi en primera persona— indica la actitud del emisor del enunciado, al coincidir éste con el sujeto-agente del verbo de dicción140:

(VI.14) Yo, modestamente, creo que, por un tatuaje, no es justo malograr un posible presidente de los Estados Unidos. (ABC, 12/5/1988)

Sin embargo, esta posible conclusión queda desmentida por ejemplos como (VI.11d) y (VI.13), donde el adverbio se orienta hacia el hablante, pero éste no coincide con ningún argumento verbal presente en la oración. Nótese, en este sentido, que modestamente no puede aparecer en tales contextos:

(VI.15) a. *Papá, modestamente, como no dejes el whisky, el whisky te va a dejar a ti. b. *Modestamente, las cosas no son nunca tan fáciles

La conclusión que de ello se deriva es que estos adverbios modifican el acto de habla del que es consecuencia el enunciado en el que aparecen; su significado, sin embargo, es externo a la oración. En oraciones en primera persona, el sujeto oracional —en rigor, el referente del sintagma nominal que desempeña esta función— y el emisor coinciden, pero la coincidencia referencial no implica que se trate del mismo argumento, sino que son argumentos distintos cuyo referente en el mundo coincide. Pero exista o no tal coincidencia, el adverbio modifica siempre el emisor del enunciado, el responsable directo del acto de enunciación.

La bibliografía especializada (por ejemplo, Pérez Saldaña 1991, Báez San José 1994 o González García 1997) ha tratado de explicar este comportamiento proponiendo que estos adverbios son modificadores de un verbo ilocutivo implícito, hacia cuyo sujeto —el emisor del enunciado— se orientan:

(VI.16) Yo digo francamente que: enunciado.

140 Debe indicarse, no obstante, que modestamente, que no forma parte de nuestro objeto de estudio, tiene un

comportamiento algo más complejo que el aquí descrito, pues puede orientarse hacia el sujeto de un verbo estativo cuando coincide con el emisor:

(i) Yo soy, modestamente, uno más.

Así como también hacia el complemento indirecto de verbos como parecer (que coinciden con el sujeto lógico): (ii) A mí, modestamente, me parece que no es así.

Si embargo, lo significativo aquí es que este adverbio se diferencia de los orientados hacia el hablante en dos aspectos: en primer lugar, el argumento hacia el que se orienta ha de ser un argumento verbal, más concretamente el sujeto lógico, pero no puede referirse a un participante del acto de habla no expreso en la oración

(*modestamente, estás equivocado); en segundo lugar, siempre tiene que ser primera persona, esto es, ha de haber coincidencia entre el sujeto y el emisor (*a ti te parece, modestamente, que no es así; *modestamente, ¿qué opinas?).

Si se acepta esta propuesta, se concluye que estos adverbios se comportan como adverbios de modo orientados hacia el agente, comportamiento que es coherente con la naturaleza semántica más arriba descrita. La única salvedad es que, cuando se orientan hacia el emisor, el predicado al cual complementan es implícito. En cualquier caso, con independencia del mecanismo formal que se use para dar cuenta de este aporte significativo, lo que sí parece claro es que la orientación de estas unidades se dirige, en este tipo de ocurrencias, hacia el hablante. Es asimismo cierto, no obstante, que, paralelamente a este uso, los adverbios aquí analizados pueden orientarse también hacia el receptor. Esto ocurre cuando, en un turno de habla, un hablante pide o espera una respuesta del receptor y le solicita que en ésta tenga la actitud denotada por el adverbio:

(VI.17) a. {Francamente / honestamente / honradamente / sinceramente}, ¿crees que esto es así? b. {Francamente / honestamente / honradamente / sinceramente}, dime qué opinas.

En el CREA este uso se documentan con una frecuencia baja y sólo para algunos de los adverbios141; ello se debe a que está fuertemente restringido por el contexto, especialmente a

discursos poligestionados orales, aunque también es posible que una interrogación retórica en textos escritos u orales incluya una interpelación de este tipo:

(VI.18) Señores diputados: ¿Creen ustedes, honradamente, que todo esto se puede cerrar […]? (El Mundo, 7/2/1985)

Del mismo modo, este uso orientado hacia el receptor es posible en contextos de cita indirecta: (VI.19) Le pregunté a calzón quitado que si, honradamente, era útil que fuera con él. (J. Feo,

Aquellos años)

Estos datos permiten, a priori, dos análisis distintos. En primer lugar, se podría proponer que el adverbio se orienta siempre hacia un participante del acto enunciativo; en el lexicón este participante quedaría subespecificado y sería el contexto de uso el que determinara la orientación hacia el hablante o hacia el oyente. Sin embargo, este análisis, pese a ser en principio posible, tiene el problema de que no recoge adecuadamente la orientación hacia un argumento marcado con el papel temático de agente: el emisor es ciertamente agente de un verbo ilocutivo implícito, pero no así el receptor. Ello parecería entrar en contradicción con la selección argumental marcada léxicamente en el adverbio. Por eso, nosotros proponemos un segundo análisis que trata de salvar este inconveniente. Nuestra propuesta consiste en postular que en tales casos el adverbio no se orienta de hecho hacia el receptor, sino que se orienta catafóricamente hacia el emisor de un segundo acto ilocutivo que resulta de la respuesta a este primer acto ilocutivo. De este modo, el adverbio se orienta en todas las ocasiones hacia el

141 Sólo hemos documentado, entre los ejemplos examinados, ejemplos de este uso para honradamente. Sin

agente de un verbo de dicción, y será el contexto el que determine de qué acto de dicción se trata. En su interpretación por defecto, el adverbio se orienta hacia el emisor; en cambio, en actos de habla perlocutivos que piden una respuesta verbal por parte del receptor, se orientará hacia el emisor del segundo acto de habla que implícitamente se deriva del primero. El uso oracional aquí descrito respetaría en todas las ocasiones, así pues, las dependencias léxicas del adverbio: selección de un argumento que recibe el papel temático de agente de un evento, que en este caso es de tipo verbal.

Junto con este uso oracional, estos adverbios pueden ser usados también como modificadores de modo. Francamente modifica necesariamente a verbos de dicción:

(VI.20) a. Deberíamos hablar francamente con el país en cuestión […]. (El País, 20/7/1980) b. El sentarse cara a cara y explicarse francamente es siempre peligroso y no sirve de

nada. (Anónimo, Cómo resolver los pequeños conflictos en el trabajo)

En cambio, los demás adverbios del grupo puede aparecer tanto con verbos de dicción como con verbos que pertenezcan a otras subclases:

(VI.21) a. Por un lado, desde luego, puedes decirlo honestamente […]. (J. Semprún, Autobiografía de Federico Sánchez)

b. —No entiendo nada —dijo mi abuelo honradamente y un poco desconcertado. (J. Alfaya, El traidor melancólico)

c. Esto, lo decimos sinceramente, nos colma de asombro. (El País, 9/2/1980)

(VI.22) a. Éstos son los preceptos del derecho: vivir honestamente, no dañar a nadie, dar a cada uno lo suyo […]. (C. Fisas, Historias de la historia)

b. […] la fotografía sólo era un medio para ganarse honradamente los garbanzos. (P. López Modéjar, Historia de la fotografía)

c. Cumplía sinceramente con los deberes religiosos. (L. Olmo, Pablo Iglesias)

Dicho en otros términos, honestamente, honradamente y sinceramente tienen, en cuanto adverbios de modo, un abanico de posibilidades mayor que francamente, como de hecho era esperable en virtud del significado del adjetivo de base. Un aspecto que, sin embargo, diferencia estos tres adverbios entre sí es que el último es posible con verbos no agentivos, mientras que los dos primeros necesitan siempre la existencia de un agente al que atribuir la modificación:

(VI.23) Él era, muy sinceramente, liberal. (La Vanguardia, 31/8/1994) (VI.24) a. *Él era, muy honradamente, liberal.

b. *Él era, muy honestamente, liberal.

Es decir, en este sentido honestamente y honradamente se comportan de forma análoga a los adverbios evaluativos de la actuación del agente, pues sólo pueden ser modificadores de verbos

agentivos, de cuyo agente se predican. Este paralelismo no sólo se mantiene cuando son modificadores del predicado, sino que estas formas también pueden presentar lecturas oracionales en las que se orienten hacia el agente. Dicho en otros términos, estos dos adverbios