II. L A CLASIFICACIÓN DE LOS ADVERBIOS
3. Los adverbios oracionales
3.1. Modificadores externos al dictum: los adverbios evaluativos
El primer conjunto de adverbios en cuyo análisis nos detendremos es el de los modificadores externos al dictum35. Los adverbios que se incluyen en alguna de las diversas subclases que
forman este conjunto tienen en común el hecho de establecer una modificación que es externa a la predicación, como muestra el alcance de la negación y la interrogación, así como las demás pruebas que señalábamos más arriba. El aporte significativo que estas unidades hacen a la oración, sin embargo, está estrechamente relacionado con el contenido proposicional: toman la proposición (el contenido que ésta expresa) como un todo y modifican la situación que en ella se describe, ya sea en su conjunto, ya en relación con alguno de sus aspectos.
Entre los modificadores externos al dictum, en esta tesis analizaremos los adverbios evaluativos. En su conjunto, indican una valoración o evaluación que hace el hablante sobre el contenido del dictum o sobre algún aspecto relacionado con éste. El objeto de dicha valoración es, en las
35 Grenbaum (1969) los denomina disjuntos de estilo, término que toman otros estudios posteriores como, por
tres subclases que nosotros analizamos, el hecho mismo expresado en la proposición, la actuación del agente o la voluntad de éste de hacer lo que se expresa36. Todos ellos son
aspectos externos al contenido predicativo, por lo que estos adverbios se comportan uniformemente como modificadores oracionales: no se ven afectados por la negación ni por la interrogación, ni dan resultados positivos a las pruebas que permiten reconocer los adverbios de modo —no admiten glosas con la fórmula ‘de manera + adjetivo’ ni focalización con oraciones escindidas con ser, y no pueden tampoco ser respuesta a preguntas con el adverbio interrogativo ¿cómo?—. Además, al ser externa al contenido de la proposición la valoración que estos adverbios expresan, su omisión no afecta al valor de verdad de la oración:
(II.53) a. Inteligentemente, Juan no respondió a todas las preguntas. b. Deliberadamente, Juan no respondió a todas las preguntas. c. Afortunadamente, Juan no respondió a todas las preguntas. d. ⇒ Juan no respondió a todas las preguntas.
En este sentido, deben ponerse de relieve las observaciones de Wyner (1994), quien nota que los adverbios evaluativos efectúan una modificación sobre la situación expresada en la proposición; por ello, implican la proposición a la cual modifican, pero no necesariamente los subeventos que componen el evento descrito en dicha proposición. Dicho en otro términos, si bien (II.54a) implica (II.54b), no es cierto que (II.55a) implique (II.55b): lo afortunado es que Juan entregara los datos a su director antes de la reunión, pero podría no serlo que los hubiera entregado en otra situación (por ejemplo, cuando la reunión ya hubiera concluido y se hubieran tomado ciertas decisiones para las cuales dichos datos fueran necesarios):
(II.54) a. Juan entregó los datos a su director antes de la reunión. b. ⇒ Juan entregó los datos a su director.
(II.55) a. Afortunadamente, Juan entregó los datos a su director antes de la reunión. b. ⇒/ Afortunadamente, Juan entregó los datos a su director.
Esto es, estos adverbios son propiamente adverbios externos al dictum: modifican el contenido representativo de la proposición (el dictum, lo dicho) tomado como un todo. Son, pues, modificadores de la situación descrita en la proposición, no adverbios que modifican el evento37.
36 Como mencionábamos más arriba, la valoración también puede efectuarse sobre la veracidad de una
proposición citada o sobre la necesidad u obligación de que ocurra lo expresado por la proposición, en las dos subclases de adverbios emotivos que hemos excluido de nuestro análisis.
37 Para un análisis de estos adverbios como modificadores de un objeto abstracto que representa la situación
3.1.1. Adverbios evaluativos de la actuación del agente
Esta subclase de adverbios, que en la bibliografía especializada ha recibido distintas denominaciones38, está formada por un conjunto extenso de adverbios en -mente, entre los que
se cuentan unidades como astutamente, inteligentemente, sagazmente, tontamente, hábilmente, torpemente, generosamente, cautelosamente, (im)prudentemente, ingenuamente, neciamente, sabiamente, lúcidamente o tímidamente. En su lectura oracional, indican una evaluación del emisor sobre el hecho de que el agente oracional actúe como se expresa:
(II.56) a. Sabiamente, Luis se presentó al examen.
b. Generosamente, donó muchos de sus libros a la biblioteca municipal.
Junto a la lectura oracional, estos adverbios poseen también una lectura como modificadores del predicado; en tal caso, son adverbios de modo de acción orientados hacia el agente:
(II.57) a. Siempre responde a las preguntas sabiamente. b. Se ha comportado generosamente con sus amigos.
Como adverbios oracionales, quedan fuera del alcance de la negación y pueden, en ocasiones, ser objeto de una negación que no afecte al dictum oracional:
(II.58) a. Sabiamente, Luis (no) se presentó al examen. b. No muy sabiamente, Luis (no) se presentó al examen.
La glosa que más comúnmente se utiliza para parafrasearlos da cuenta tanto de su significado oracional (el adjetivo se predica, en oración copulativa escindida, de una completiva que reproduce el contenido representativo de la proposición) como de la orientación hacia el agente (mediante la fórmula ‘por parte de + agente’):
(II.59) a. Sabiamente, Luis se presentó al examen.
b. Fue sabio por parte de Luis presentarse al examen.
En ocasiones, la glosa utilizada puede incluir también el sustantivo acto, modificado por el adjetivo del que procede el adverbio o por el sustantivo cognado:
(II.60) a. Lúcidamente, María ha previsto las consecuencias de lo que hizo. b. Fue lúcido por parte de María prever las consecuencias de lo que hizo.
c. Fue un acto {lúcido / de lucidez} por parte de María prever las consecuencias de lo que hizo.
38 Mørdrup (1976: 107-109) los llama ‘adverbios del sujeto de la oración’; Bellert (1977: 339-340), ‘adverbios
3.1.2. Adverbios de voluntad
Próximos a los adverbios que evalúan la actitud del agente se hallan los que indican voluntad o falta de ella; se cuentan en esta subclase unidades como (in)voluntariamente, deliberadamente, intencionadamente, premeditadamente, etc. En su lectura oracional, indican que el contenido expresado en el dictum es un acto realizado bien voluntaria bien involuntariamente por parte del agente. Ello se pone de manifiesto en la fórmula mediante la que se glosan las oraciones en que aparecen: el adjetivo del que procede el adverbio modifica al sustantivo acto o actuación, atribuido al agente (un acto / una actuación + adjetivo + de / por parte de + agente) y predicado en oración copulativa escindida de una completiva que reproduce el significado proposicional:
(II.61) a. Intencionadamente, Pedro ignoró nuestras advertencias.
b. Fue un acto intencionado por parte de Pedro ignorar nuestras advertencias.
En ocasiones, también admiten una paráfrasis similar a la de los adverbios evaluadores de la actitud del agente:
(II.62) Fue intencionado por parte de Pedro ignorar nuestras advertencias.
Y, como aquéllos, también pueden ser adverbios de modo de acción orientados hacia el agente, aunque, tal como exponemos en el capítulo que dedicamos a esta subclase (§ IV.2), la bibliografía especializada aporta a este respecto observaciones en ocasiones contradictorias.
3.1.3. Adverbios emotivos
Los adverbios que aquí, siguiendo a Kovacci (1999: 746-748), denominamos emotivos constituyen un conjunto numeroso que incluye, entre otros, los siguientes modificadores: (des)afortunadamente, desgraciadamente, felizmente o lamentablemente, y también absurdamente, asombrosamente, curiosamente, extrañamente, increíblemente, irónicamente, paradójicamente o sorprendentemente. Con ellos, el emisor evalúa la situación expresada en la proposición tomada globalmente como un hecho: los primeros adverbios que listamos evalúan la situación en relación con su fortuna o felicidad; los segundos, en relación con las convenciones de lo que se considera esperable en una situación como la descrita.
El significado evaluativo que poseen estos modificadores se aprecia de forma clara en las fórmulas con que se glosan, puesto que la sintaxis diferencia el hecho sobre el que se efectúa la valoración de la valoración misma:
(II.63) a. Desgraciadamente, no llegamos a tiempo.
b. {Fue una desgracia / un hecho desgraciado} que no llegáramos a tiempo. c. No llegamos a tiempo, y eso fue una desgracia.
(II.64) a. Increíblemente, no ocurrió nada.
b. Es (un hecho) increíble que no ocurriera nada. c. No ocurrió nada, lo cual es increíble.
En su uso no marcado, los adverbios que indican fortuna o felicidad (y sus antónimos) atribuyen dicha fortuna o felicidad al emisor; no obstante, admiten en ocasiones un complemento introducido por la preposición para que designa el experimentante que resulta favorecido o perjudicado por la situación descrita en la proposición:
(II.65) a. Desgraciadamente para los alumnos, no han aplazado el examen. b. Afortunadamente para mí, nuestra relación ha terminado.
El uso oracional que presentan los adverbios emotivos en ejemplos como los aquí propuestos convive con otro en el que son adverbios de modo, si bien, como oportunamente se explicará, presentan en este sentido algunas diferencias en función de su significado:
(II.66) El asunto ha terminado desgraciadamente.