II. L A CLASIFICACIÓN DE LOS ADVERBIOS
2. Los adverbios modificadores del predicado
2.1. Modificadores del predicado verbal
Salvo cuando modifican a unos pocos predicados verbales que exigen la presencia de un complemento adverbial, los modificadores del predicado verbal cumplen las funciones tradicionales de complementos circunstanciales de modo, tiempo, lugar y cantidad. Responden, pues, a preguntas con ¿cómo?, ¿cuándo?, ¿dónde? y ¿cuánto?, y se glosan respectivamente con la paráfrasis de manera + adjetivo y con los relativos cuando, donde y cuanto o lo que. Dejamos de lado en esta presentación los adverbios temporales, locativos y de cantidad, por no ser objeto de nuestro estudio, y nos centramos exclusivamente en los adverbios de modo25. Éstos, como
veremos, se dividen en dos subgrupos según las restricciones que imponen al tipo de acción del verbo al cual modifican; según ello, se distinguen los modificadores de modo de acción de los modificadores resultativos. A ellos les dedicamos, respectivamente, los epígrafes II.2.1.1 y
24 Tanto los ejemplos como las glosas están tomados de Kovacci (1999: 778).
25 La noción de “manera” o “modo” ha sido muy discutida en la bibliografía, por lo que los adverbios que se
incluyen dentro de este grupo dependen en gran medida de los criterios que se adopten para definir este concepto. Las pruebas que se suelen utilizar para delimitar este grupo de adverbios son fundamentalmente de tipo semántico, e incluyen la posibilidad de paráfrasis con la fórmula ‘de forma / manera / modo + adjetivo’, la focalización en una cláusula escindida con ser que utilice el relativo como y la posibilidad de ser respuesta a una pregunta con el interrogativo ¿cómo?:
(i) a. Obedeció sumisamente a sus órdenes. b. Obedeció de modo sumiso a sus órdenes. c. Fue sumisamente como obedeció a sus órdenes. d. ¿Cómo obedeció a sus órdenes? Sumisamente.
No entraremos, por no ser éste el objetivo fundamental de nuestro trabajo, en esta discusión, para la cual remitimos a los trabajos de J. González García (1996 y 1997: 133-150).
II.2.1.2. Entre los primeros se distingue, a su vez, un subgrupo caracterizado porque sus componentes seleccionan un argumento marcado con el papel temático de agente, del cual predican la propiedad que expresan; los datos más relevantes sobre el comportamiento de este tercer grupo se exponen en el epígrafe II.2.1.3.
2.1.1. Adverbios de modo de acción
Los diversos trabajos que han abordado la clasificación de los adverbios de modo ha puesto de relieve que en múltiples ocasiones éstos seleccionan predicados que denotan tipos de acción determinados, tal como apuntábamos más arriba. Los denominados adverbios de modo de acción26 son modificadores que se construyen con verbos que denotan una acción que tiene un
desarrollo temporal, calificando el modo en el que se desarrolla dicha acción, pero son incompatibles con verbos que denotan acciones puntuales o estados. Los ejemplos aducidos más arriba, que reproducimos en (II.34), así lo demuestran:
(II.34) a. Busca el error laboriosamente. (Actividad) b. Pintó la casa laboriosamente. (Realización) c. *Detectó el error laboriosamente. (Logro) d. *Pesa 50 kg laboriosamente. (Estado)
En este grupo se incluyen numerosas formas que tan sólo pueden funcionar en el nivel del predicado, como arduamente, agotadoramente, angustiosamente, fatigosamente, trabajosamente, laboriosamente, dificultosamente, etc. Asimismo, como observa Kovacci (1999: 731):
también se cuentan los [adverbios] que pueden expresar una apreciación del hablante o de otra perspectiva externa, causada por la realización de la acción o el proceso verbal: asombrosamente, pasmosamente, repulsivamente, inesperadamente, admirablemente, cómicamente, etc.
A diferencia de los anteriores, estos últimos —de los que nos ocuparemos más adelante en § II.3.1 y § IV— poseen usos como modificadores oracionales, en los que indican una evaluación del hablante sobre el hecho mismo de que se realice la acción:
(II.35) a. Recitó el poema asombrosamente. (Adverbio de modo de acción) b. Asombrosamente, recitó el poema. (Modificador oracional)
Los adverbios de modo de acción admiten paráfrasis con una oración escindida con como, con la proforma hacerlo, y también, generalmente, con el adjetivo correspondiente concordando con la nominalización del verbo:
(II.36) a. Se puso en pie dificultosamente.
b. Fue dificultosamente como se puso en pie.
c. Se puso en pie, y lo hizo dificultosamente / con dificultad. d. Un ponerse en pie dificultoso.
2.1.2. Adverbios de modo resultativos
Los denominados adverbios de modo resultativos27 califican el resultado de una acción, y son
compatibles con predicados télicos —verbos que llevan implícita una idea de final de la acción—, como prueban los ejemplos que proponíamos en (II.23) y que reproducimos ahora en (II.37):
(II.37) a. *Busca el error magistralmente. (Actividad) b. Pintó la casa magistralmente. (Realización) c. Detectó el error magistralmente. (Logro) d. *Pesa 50 kg magistralmente. (Estado)
Como se puede observar, a diferencia de los adverbios de modo orientados hacia la actividad, estos modificadores son compatibles con verbos que indican logros —en (II.37c)—. Además, con ciertas restricciones, pueden también modificar verbos estativos, caso en que adquieren un valor próximo al grado:
(II.38) Conoce perfectamente la historia de España.
El significado que aportan a la oración en que aparecen consiste en predicar una propiedad del resultado de la acción verbal. Así, en (II.38) se indica que el conocimiento (estado alcanzado) que se tiene de la historia de España es perfecto. Por ello, suelen admitir paráfrasis con el adjetivo de base concordado con una nominalización de resultado —(II.39b)—; además, en ocasiones también se pueden glosar con un adjetivo en función de complemento predicativo del objeto —(II.39c)—, por lo que algunos autores (por ejemplo, Pérez Saldaña 1991) los denominan también ‘adverbios orientados hacia el objeto’, o incluso como adyacentes directos del objeto —(II.39d)—.
(II.39) a. Construyó sólidamente la casa. b. Una construcción sólida. c. Construyó sólida la casa. d. Una casa sólida.
27 Según terminología de Dik (1975), Huang (1975), Lonzi (1991) o Kovacci (1999); Rodríguez Ramalle (1999a)
Se cuentan en esta subclase unidades como gravemente, detalladamente, adecuadamente, definitivamente, mortalmente, exactamente, convenientemente, felizmente, bien / mal / a medias, lujosamente, legiblemente, etc., algunos de ellos también con lecturas oracionales, tal como más abajo se expondrá. Se pueden incluir asimismo en esta subclase los adverbios que indican el grado en el que se realiza una acción, que según Cinque (1999) modifican el ‘aspecto completivo’, tales como completamente, parcialmente, totalmente, fragmentariamente, perfectamente, o también profundamente, ligeramente o superficialmente.
2.1.3. Adverbios de modo orientados hacia el agente
Los dos grupos de adverbios que hemos presentado en los epígrafes anterirores están basados en las restricciones que el adverbio impone al modo de acción denotado por el predicado oracional. Esta partición dicotómica se cruza con otra clasificación que atiende a la posibilidad que muestra el adverbio de referirse al agente de la acción denotada por el verbo al cual modifica. La toma en consideración de este hecho llevó a reconocer la existencia de un grupo de modificadores adverbiales que ha recibido distintas denominaciones en la bibliografía28 y al
que nosotros nos referiremos con el término de “adverbios (de modo) orientados hacia el agente”.
Se trata de un conjunto numeroso de adverbios que, además de indicar el modo como se desarrolla la acción, expresan una propiedad del sujeto —en rigor, del agente— oracional. Se cuentan en él formas como alegremente, atentamente, silenciosamente, cordialmente, torpemente, respetuosamente, imprudentemente, hábilmente, incautamente, etc., usadas generalmente con la función de complementos circunstanciales de verbos de acción. Dado que califican simultáneamente la acción en su desarrollo y el agente de dicha acción, además de admitir una glosa con la proforma hacerlo —característica de los adverbios de modo de acción—, muchos de ellos suelen admitir además una doble paráfrasis con el adjetivo concordado, bien como complemento de la nominalización del verbo (calificando la acción), bien con función de complemento predicativo del sujeto (calificando el agente); asimismo, también admiten una glosa con el verbo estar en la que el adjetivo de base es predicado nominal del sujeto:
(II.40) a. Los alumnos escuchaban atentamente.
b. Los alumnos escuchaban, y lo hacían atentamente / con atención. c. Una escucha atenta.
d. Los alumnos escuchaban atentos.
e. Los alumnos estaban atentos cuando escuchaban.
28 Kovacci (1999: 728 y ss.) los denomina ‘adverbios de acción y agente’ y Ramalle (2003: 77 y ss.), ‘adverbios de
manera orientados al sujeto’. Se han llamado también ‘adverbios de manera del sujeto’, por ejemplo, en Mørdrup (1976) y en Nøjgaard (1995).
(II.41) a. La comitiva entró silenciosamente.
b. La comitiva entró, y lo hizo silenciosamente / en silencio. c. Una entrada silenciosa.
d. La comitiva entró silenciosa.
e. La comitiva estaba silenciosa cuando entró.
En este sentido, el dato más significativo es que los adverbios que no están orientados hacia el agente verbal no admiten la paráfrasis en la que el adjetivo correspondiente es complemento predicativo del sujeto:
(II.42) a. Se puso en pie dificultosamente. b. *Se puso en pie dificultoso.
c. *Estaba dificultoso cuando se puso en pie.
La calificación del agente verbal que vehiculan estos adverbios tiene un reflejo en distintos aspectos relativos a su comportamiento. En primer lugar, la orientación hacia el agente tiene como consecuencia un hecho que ha sido largamente discutido en la bibliografía especializada, especialmente desde el trabajo de McConell-Ginet (1982), relacionado con la interpretación que el modificador recibe en oraciones pasivas. En páginas ulteriores de esta misma tesis examinamos con mayor detenimiento este punto; por el momento basta decir que, cuando el verbo admite construcción pasiva, el adverbio mantiene la orientación hacia el complemento agente, y no hacia el sujeto oracional29:
(II.43) La explicación era escuchada atentamente por los alumnos.
En segundo lugar, al seleccionar un complemento marcado con el papel temático de agente hacia el cual se orientan, la mayoría de estos adverbios son incompatibles con verbos no agentivos:
(II.44) a. *La piedra rodó atentamente.
b. *La tormenta arreció inteligentemente. c. *El tren llega astutamente.
En ocasiones, no obstante, estos adverbios se forman a partir de adjetivos que no exigen necesariamente control por parte de un agente, y en tales casos pueden usarse como modificadores de un verbo no agentivo. Es sin embargo significativo que en este supuesto conservan la orientación hacia el sujeto, aunque no sea un agente, como de hecho prueba la posibilidad de la paráfrasis con complemento predicativo del sujeto:
29 A diferencia de lo que parece ocurrir en otras lenguas. Para una discusión más detallada sobre este aspecto,
(II.45) a. La piedra rodó silenciosamente. b. La piedra rodó silenciosa.
Un último dato que se debe tener en cuenta es que estos adverbios están orientados, además de hacia el agente, hacia la manera en que se desarrolla la acción descrita por el predicado; esto es, son adverbios de modo de acción, no adverbios de modo resultativos. Por ello, como hace notar Rodríguez Ramalle (1999a: 199 y ss.), son generalmente compatibles con predicados que denotan actividad (actividades y realizaciones), pero no con predicados de logro, que no implican un desarrollo temporal, ni con predicados estativos, que no son dinámicos:
(II.46) a. Pedro busca concienzudamente el error. (Actividad) b. Pedro pintó la casa concienzudamente. (Realización) c. *Pedro detectó concienzudamente el error. (Logro)
(II.47) a. *Pedro mide concienzudamente 1’80 m. de estatura. (Estado) b. *Pedro sabe concienzudamente mucha astronomía. (Estado)
Dicho en otros términos, los adverbios orientados hacia el agente constituyen un subconjunto de la subclase más amplia de adverbios de modo de acción.