EXPANSIÓN URBANA Y DE LAS RELACIONES CAPITALISTAS “La urbanización de la pobreza”
4.3) UN NUEVO ORDEN Y LA REDEFINICIÓN DEL” VECINO” El golpe de Onganía de 1966 y la Revolución Argentina, van a
38 Los agentes que participan de esta lucha, reproduciendo la legitimidad de la
fragmentación de la ciudad, si bien tienen una razón práctica, no hacen lo que hacen con una racionalidad instrumental en todos los casos. Es decir, que el efecto de visión y división funciona para ellos también, por lo que si bien pueden dar razón de sus estrategias ex post facto, esto no quiere decir que tengan plena racionalidad medios-fin.
“La AVF era un espacio de trabajo para determinadas cuestiones puntuales pero no para una proyección de barrio, quienes más participaban fundamentalmente eran los martilleros, los dueños de hoteles, y estaban en función de esto” 39.
Pero esa pretendida homogeneidad espacial encierra heterogeneidad social, heterogeneidad en el reconocimiento oficial y en la captura de identidades (indefensas y con defensas). La obediencia pasiva y la obediencia anticipada mediante la pertenencia a un espacio institucional les confiere, a las AVF, un doble carácter de espacio social controlado y de instrumento de control :
“El mecanismo que pone en funcionamiento el contrato es simple: la AVF plantea al municipio la necesidad existente (...) y la municipalidad limita las solicitudes vecinales hasta el nivel que corresponde a sus atribuciones...” (La Capital, 24/04/1970)
Este proceso se profundiza cuando, un año más tarde, se agrupan las AVF en siete zonas arbitrarias y, en mayo de 1968, se crea el Consejo de la Comunidad, por decreto Nº 638 40. Se lanzaba así otro instrumento para la tarea participacionista enfáticamente propuesta por Onganía.
Cómo se ordenarían los cuerpos y las cosas, pero sobre todo, cuáles, quedó claro cuando la sesión inaugural del Consejo fue abierta con un
“para que nos ubiquemos todos. Estamos en período revolucionario y esto no es un HCD. Lo digo para la perfecta ubicación de todos, para evitar
39Entrevista a Washington Píriz. De nacionalidad uruguayo y militante comunista, asume
la dirección de la AVF Punta Mogotes en 1980.
40 El CC estaba compuesto por nueve grupos, cada uno de los cuales debía enviar un
representante titular y uno suplente. Grupo 1) UCIP, Bolsa de Comercio, Asociación hotelera y CCyA; Grupo 2) Sociedad Rural y Cooperativa agrícola; Grupo 3) Asociaciones deportivas; Grupo 4) Obispado, 5) CGT local; Grupo 6) Instituciones culturales y profesionales; Grupo 7) Entidades de bien público; Grupo 8) Entidades profesionales y Grupo 9) Empresas periodísticas. Las entidades empresarias y el obispado no habían enviado representante. Las primeras en función que se habían suprimido facilidades impositivas en las áreas comerciales y porque el Presidente de la Bolsa de Comercio de Mar del Plata, Norberto Pezatti, era Director de la Biblioteca Municipal. También en Mar del Plata existían dos CGT : la de la calle Catamarca, que respondía a la CGT Azopardo y la CGT San Luis, embanderada con el sector ongarista de Paseo Colón. La única que recibió invitación fue la de calle Catamarca, que asistió para “pelear desde adentro”.
situaciones como la que el año pasado generó el díscolo Sector I” (Discurso de Martí Garro, La Capital, 9/4/1970) 41.
Los grupos que integraban el Consejo de la Comunidad, cada año debían proponer ternas de titulares y suplentes, de los cuales el IM designaba a los representantes comunitarios. El Sector I 42 había retirado sus representantes, debido al enfrentamiento con Marti Garro 43, pero el receso veraniego había ofrecido una tregua al problema. Entre los propuestos, figuraban Rubén Tiselli (del socialismo, Presidente de la AVF Punta Mogotes) junto a Aurelio Schippani (ex Concejal por la UCRI).
Sin embargo, el IM designa al Sr. Somoza y el presidente de la AVF Florencio Sánchez remite una nota donde sienta constancia que “esa designación soslaya la voluntad unánime del Sector I y sólo representa la voluntad del IM, fundamentada en que es un experimentador luchador vecinal que conoce mucho sobre obras públicas y constituía un obstáculo,
resultando favorecidos los sectores colaboracionistas” (La Capital,
14/4/1970).
41 El prejuicio, la imputación de identidades (díscolos) es, también, la forma que puede
tomar una confrontación, la semilla para crear condiciones, en el tiempo, que permitan desarmar al otro, segregarlo y atacarlo. Ver Ameglio (2003).
42 El Sector I estaba compuesto por 15 AVF de los barrios del antes llamado Antiguo Pueblo Peralta Ramos y conformado socialmente por el proletariado urbano y, un pequeño sector al sur, por pequeña burguesía.
43El enfrentamiento del Sector I con el intendente se había suscitado en una reunión el 14
de enero de 1969, cuando quieren pedirle al Gobernador Francisco Imaz la anulación de la licitación de las 4 has. en Punta Mogotes, para la construcción de un country club. Presiden la reunión Aurelio Schippani (exconcejal UCRI), Rubén Tiselli y Salvador Brando. Este sería el primer precedente de otorgamiento de la explotación de un sector de playa a una entidad privada, sin ordenamiento legal reconocido. El 19/5/1970 se forma el Movimiento Pro-Defensa de Playas y Riberas, presidido por Rubén Tiselli, presidente de la AVF Punta Mogotes quien dice: “Si obráramos como AVF tendríamos que cumplir una serie de trámites engorrosos, pero como vecinos tenemos el derecho constitucional de peticionar”. Tiselli combate la Ley 7526 del Plan del Ingeniero Maceda y proyecto del Arq. Von Der Bercker, cuya base financiera era una licitación internacional en la que se ofrecía la explotación de balnearios por tiempo no determinado y la construcción de hoteles y departamentos, venta que derivaría en beneficio de los adjudicatarios. La asociación aspira a la derogación de esa ley (La Capital, 11/1970). Sin embargo, el 11 de junio de 1980 Tiselli ve “con agrado” la creación del proyecto Mar del Plata Proyectos Especiales
Sociedad de Estado para el tratamiento urbanístico de Punta Mogotes.”La obra – dice-
permitirá adecuar la infraestructura de Punta Mogotes a los valores inmobiliarios, ya que se ha dado un incremento de los valores de terrenos y fincas que el interés de los inversores ha ido acrecentando sin un paralelo incremento de las reales potencialidades de la zona” (La Capital, 11/06/1980).
Los díscolos del Sector I, liderados por Tiselli, basaban su estrategia en una mayor autonomía, organización y confrontación:
“... tenían una visión que iba mucho más allá de la visión acotada que tenían las sociedades de fomento y, sobre todo, los funcionarios de turno. Cuando Martí Garro nos reunió a los vecinalistas y entre ellos estaba Tiselli y otros más, cuando empezóla reunión y empezaron a hacer planteos desde la visión de su barrio, Martí Garro fue muy gráfico porque dijo: `Unmomentito. Yo los llamé pero hagan de cuenta que están en la escuela y de pantalón corto´. Así fue...” (Entrevista a Washington Píriz).
Otros, con estrategias más heterónomas, entre el “consenso” y la indefensión, coadyuvaban a la reproducción de las relaciones burocráticas:
“Otros dirigentes vecinales consideraban que en la medida que no confrontaran directamente con las autoridades municipales, iban a ser más proclives a ser favorecidos con decisiones que tuvieran relación con el tema del agua, por ejemplo” (Entrevista a Washington Píriz).
Eran los que se autodenominaban peticionantes-consejeros:
“Somos peticionantes. Consejeros. Los consejeros estamos para recoger las inquietudes del respectivo sector, colaborar con las autoridades en la satisfacción de las inquietudes, esclarecer ante el vecindario el curso de los trámites y la marcha de las gestiones” 44 .