Pedro Puigvert
3. Alternativas de una traducción culturalmente lejana
En relación con las alternativas de una traducción que se halla alejada culturalmente como es el caso de la Biblia se debe tener en cuenta lo siguiente:
3.1. El trabajo previo. Los pasos a dar son:
3.1.1. Confrontar los términos de la lengua original con los de la lengua actual a que son traducidos.
3.1.2. Confrontar las estructuras gramaticales. 3.1.3. Confrontar las estructuras sintácticas.
3.1.4. Identificar las diferencias notables salidas de la confron- tación.
3.1.5. Identificar las dificultades importantes que se observan. 3.2. Determinación del trabajo.
En primer lugar el traductor debe determinar lo que puede traducir de un texto. Una vez lo ha determinado, viene el momento de elegir cómo debe traducirse. Es aquí cuando se hace necesario distinguir entre pensamiento y cultura, es decir, por el primero entendemos lo que corresponde al campo original de un autor, mientras que por el segundo nos referimos al acervo de concepciones e ideas que ha recibido y se ha apropiado. O también entre el ámbito teológico y el profano.
3.3. El acercamiento cultural.
La traducción consiste en acercar el texto alejado culturalmente del lector salvando tanto el pensamiento como la cultura del autor para no
traicionar la fidelidad al original. En este sentido, un deseo de moder- nización excesivo podría dar al traste con los elementos básicos que configuran el primer texto.
Por otro lado, una actualización que quiere ser comprensible al lector pero que no guarde lo esencial del pensamiento que quería trans- mitir el autor, podría falsear el sentido propio del original. En este fallo incurren, a veces, las versiones parafrásicas. La frase, p. ej. de Amós, «por tres pecados, y por el cuarto, no revocaré su castigo» corresponde a un hebraísmo que indica que la paciencia de Dios tiene un límite. ¿Podemos actualizarla tanto que digamos «cuando la gota desbor- de el vaso», los castigaré? Pero si hacemos eso perderemos los aspectos intermedios indicados por los pecados primero, segundo y tercero. Quizá podemos hallar otra forma que incluya los pecados sin traicionar el original que clarifique la parte final «no revocaré su castigo» con una actualización del lenguaje.
También debe tenerse en cuenta que cuanto más grande sea la distancia cultural, más amplio debe ser el criterio de valoración del verdadero equivalente semántico.
Tomemos el ejemplo dado por Buzzetti:(16)
«al tener que traducir un tratado de cirugía que hable del corazón, aunque se trate de un texto antiquísimo y que provenga de una ci- vilización muy diversa, será muy fácil encontrar en el término “corazón” un óptimo equivalente del término original, porque nos hallamos ante un caso de “universal biológico”; en cambio, si el texto que hemos de traducir es una descripción, por ejemplo, psicológica de los elementos y organismos que constituyen al hombre, el término “corazón” puede corresponder a lo que biológicamen-te denominaremos “riñones” o “hí- gado”, porque en las dos culturas se atribuye una función psicológica diferente a un órgano que biológicamente siempre es el mismo. Para advertir las precisas equivalencias semánticas a estos niveles, el necesario conocimiento de las lenguas se identifica cada vez más con un conoci- miento de las culturas correspondientes».
3.4. Las notas explicativas.
Para salvar la distancia cultural entre el texto original y su traducción se ha ideado un recurso que goza, en la actualidad, de gran difusión:
las notas explicativas. ¿Son realmente una alternativa eficaz para el acercamiento cultural? Tienen sus ventajas y sus inconvenientes. Entre las primeras está la solución más fácil para el traductor cuando no encuentra un equivalente, y entre las segundas que puede llegar a convertirse en un recurso fácil que menosprecie la calidad de una traducción consecuente. Además, puede darse el caso de convertirse en una tentación para colocar en las notas, no sólo aclaraciones de traducción, sino también introducir ideas teológicas del traductor que inducirán al lector en una determinada dirección.
Por ejemplo, en una versión de la Biblia se explicaba que «el lavamiento de la regeneración» de Tito 3:5 era una referencia al bautismo por agua, porque el traductor participaba de la creencia de la regeneración bautismal.
3.5. Otras alternativas.
Se pueden señalar las siguientes:
a) Buscar términos con áreas semánticas equivalentes;
b) actualizar según la mentalidad moderna los puntos particulares que tienen relación con la mentalidad del autor y limitarse a reproducir fielmente lo demás;
c)i intentar que la traducción dé la sensación de la doble distancia (autor-receptor) reproduciendo fielmente el pensamiento y la mentalidad del autor;
d) corregir con fidelidad a un texto particular que se usará dia- riamente y adquirir el compromiso de que tenga una cierta actualidad respecto al lector, actualizando todo lo que no forma una parte clara de las afirmaciones explícitas de cualquier campo;
e) pensar en la validez perenne del texto y su universalidad limi- tándonos al campo de las afirmaciones relevantes para una determinada concepción religiosa del mundo y, por tanto, so- lamente en dicho campo debería aplicar una fidelidad rígida reproduciendo los datos y evitando cualquier adaptación que no sea lingüística. En este caso modernizaría el texto. Todas ellas, como se puede observar, son opciones con múltiples inconvenientes.