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Análisis del vecino más próximo (Nna)

Como es conocido, el test de relaciones de distancia entre poblaciones próximas de Clark y Evans, (1954, a partir de Hodder y Orton, 1992: 50-62) es un análisis estadístico para determinar el valor (R) o razón de distribución entre los sitios analizados. La aplicación de este test a la arqueológica, toma protagonismo para el análisis de localizaciones de yacimientos, representados en mapas de puntos, al posibilitar deducir patrones de relación (valor de R), bien agrupados, aleatorios o regulares, según el valor resultante se aproxime o se aleje de 1, que constituye la hipótesis nula o aleatoria.

Es claro que esta técnica probabilística no permite interpretar el registro en lo relativo a la ocupación del territorio, pero sí realizar comparaciones entre distintas distribuciones y evaluar el modelo de distribución, considerando las distancias lineales entre los sitios estudiado, tal como reivindican Hodder y Orton (1990) de cuyo trabajo, que seguiremos, tomamos las bases metodológicas.

Para desarrollar el análisis se ha utilizado la aplicación informática CrimetStat III v. 3.2a (Levine 2009)35. La situación de los yacimientos se determina mediante las coordenadas UTM de cada enclave, generalmente las referidas al centroide del mismo, automatizadas mediante la aplicación comercial MapInfo.

El programa CrimetStat ofrece, entre sus opciones, ajustar el área de análisis exclusivamente sobre los puntos seleccionados por lo que se evita el denominado efecto borde, excluyendo cualquier referencia que pudiera existir en los límites del área en estudio, solventando de esta manera uno de los principales problemas para este tipo de test (Hodder y Orton, 1990: 53), ya que el área de estudio queda delimitada por la superficie definida por los propios puntos observados.

Una vez introducida la referencia espacial de los sitios correspondientes, el programa calcula una serie de parámetros cuantitativos: el número de registros analizados, el área de distribución de la muestra, la media de la distancia al vecino más próximo, la expectativa sobre la distancia media en la que es probable encontrar un vecino,…; así como una serie de índices que evalúan los resultados de cada agrupación observada.

Grupo N (Núm. de casos Área en km2 Distancia Media Vecino más Próximo en metros Razón distribución (R) Expectativa de distancia Media al Vecino más Próximo En metros Nivel de significación ¿Rechazo de Hipótesis nula? Campaniforme 82 11.028,4 4.384,35m 0,7515 5.834, 24 0,0001 (1 y 2

colas) Sí, patrón agrupado

Bronce

Antiguo 185 12.560,8 2.377,51 0,5724 4.153,63

0,0001 (1 y 2

colas) Sí, patrón agrupado BA en altura 127 12.559,9 3.028,33 0,6090 4.972,53 0,0001 (1 y 2

colas) Sí, patrón agrupado BA en cerro

destacado 44 10.355,9 5.481,34 0,7146 7.670,75

0,001 (1 y 2

colas) Sí, patrón agrupado

Bronce Medio 51 10.397,9 4.875,65 0,6829 7.139,37 0,0001 (1 y 2

colas) Sí, patrón agrupado Figura 115 Resultados del test de vecino más próximo (Nna) aplicado a la distribución de los yacimientos incluidos en el estudio, obtenidos con la aplicación informática CrimeStat III.

De estas, sin duda la más importante, es la media de distribución o razón (R) cuyo resultado, como se ha indicado, refleja, respectivamente y según se aproxime o aleje del valor 1, patrones agrupados o regulares. Para conocer la probabilidad de que el valor R difiera de 1, el programa CrimeStat también calcula un rango de Normalidad (Z) que determina el nivel de significación de la media, ofreciendo, como en los ejemplos que veremos, probabilidades de confianza que superan el 99% (0,0001).

Con estas premisas se realizó dicho test a distintos aglomerados considerados en la primera parte del trabajo, esto es, a los yacimientos de atribución Campaniforme, Bronce Antiguo y Bronce Medio con un grado de fiabilidad segura, cuya muestra estaba representada, en el mismo orden, por 82, 185 y 51 yacimientos.

El volumen de hallazgos adscritos al grupo intermedio permitía la definición de subconjuntos a partir de ciertas características de las enunciadas. Considerando que estos yacimientos se distinguían por la ubicación en sitios estratégicos, dominantes, se realizó una primera selección de los enclaves localizados en lugares elevados o destacados (los denominados en la tabla como en altura, resultando ser 127 de los 185). Posteriormente se seleccionó dentro de éste otro subconjunto, el denominado como en cerro destacado, en el que se incluyeron los yacimientos cuya situación se concreta no ya sólo en altura, sino, además, en un lugar destacado y aislado, excluyendo, p. e., los sitios de borde de páramo o ladera.

En general, observados los resultados que se reflejan en la Figura 115, convenimos que todas las distribuciones responden a un mismo patrón, agrupado, lo cual no debe resulta extraño si recordamos los mapas de localización de los yacimientos, así como la variabilidad del índice de hallazgos por municipio.

Es cierto, también, que la razón de distribución R ofrece resultados próximos con índices de significación muy elevados, lo que no permite dudar del resultado. El rango más elevado es correspondiente a la distribución Campaniforme con el 0,7, no muy alejado del valor R para los del Bronce Medio.

Significativamente el índice más bajo es el correspondiente a la agrupación del Bronce Antiguo, con un 0,5, que daría lugar a considerar un mayor agrupamiento de los yacimientos incluidos en este grupo, si bien la comparación de los conjuntos de sitios en altura o los exclusivos en cerro destacado viene a matizar esta primera lectura, y hace suponer la posibilidad de que la agrupación esté sesgada por algún atributo, como evidenciarían los resultados de los dos subconjuntos del Bronce Antiguo.

Más interesante parece el resultado sobre la distancia media del vecino más próximo. Los yacimientos adscritos al Campaniforme y al Bronce Medio ofrecen resultados muy similares 4,4 y 4,9 km de distancia, mientras que los del Bronce Antiguo muestran una proximidad mayor, uno cada 2,4 km, lo que confirma el mayor número de hallazgos de este conjunto y una evidente progresión respecto a los subgrupos que se han seleccionado. Un asentamiento cada 3 km en el

caso de los enclaves en altura y casi 5,5 km para los de cerro destacado.

Como se señalaba en líneas anteriores, pese a las cautelas del programa con el que se opera, la distribución de enclaves de cada fase pudiera condicionar el resultado no ya del valor de R, sino de la distancia del vecino más próximo. Al respecto, si se observa la casilla correspondiente a la superficie del área analizada, el resultado es ciertamente equivalente, con diferencias no significativas, lo que indica que la distribución de los yacimientos afecta, en las distintas agrupaciones, a la mayor parte del área de estudio. Por ello es interesante el valor medio que se determina como expectativa de la existencia de un vecino. En tal caso, las agrupaciones que cuentan con un mayor volumen de hallazgos debieran reflejar una distancia menor que aquellas que tienen menos adscripciones, siendo el territorio similar.

Esta generalización se cumple genéricamente al aplicarla sobre los aglomerados primarios, siendo el resultado mayor cuanto menor es el número de yacimientos conocidos: una expectativa de 4,2 Km para los del Bronce Antiguo (182 localizaciones); 5,8 Km para los del Campaniforme (82) y 7,1 Km para los del Bronce Medio (51).

Ahora bien, si se cuantifican los resultados para los subconjuntos de la atribución Bronce Antiguo, pueden deducirse consideraciones distintas. Así, la expectativa para los yacimientos de esta adscripción que se localizan en altura no varía respecto a la general, 4,9 km frente a 4,1 km, y ello considerando el menor número de enclaves, 127 sobre 185, para un área casi idéntica. Por tanto, puede afirmarse que en lo que respecta a los adscritos al Bronce Antiguo, los que se localizan en altura ofrecen una distribución repartida por la totalidad del área en estudio. Por el contrario, la expectativa de distancia media entre los yacimientos del mismo momento que se ubican sobre cerro destacado duplica la anterior, ahora 7,7 Km, superando incluso la distancia media de la expectativa de los enclaves adscritos al Bronce Medio, 7,2 Km.

El test de vecino más próximo permite determinar que la distribución de los lugares de cada adscripción crono- cultural responde a un patrón agrupado similar; también que la distribución de los yacimientos en el área de estudio es más regular en la etapa más antigua de las analizadas, por lo que resulta un mayor distanciamiento entre ellos, si bien en el análisis de las características de los yacimientos incluidos en el estudio no se evidenciaba una mayor extensión que confirmaría esta

conocidos entre los adscritos a la etapa Proto-Cogotas parecen apoyar este supuesto –desde luego no sería el caso de Los Tolmos o Arevalillo–, excepto tal vez el caso de La Paza.

Si este agrupamiento de la población pudiera confirmarse, la distribución de los yacimientos del Bronce Antiguo situados en cerros destacados tendría una nueva lectura. En tal caso podría evaluarse su consideración como centros neurálgicos y catalizadores de la población en dicha fase, en la que la regularidad del conjunto representaría un proceso intermedio respecto a la distribución del poblamiento Campaniforme.

No debemos olvidar, al respecto, que la razón R de distribución del test de Clark y Evans señala unos índices similares (0,71 para los situados en cerro destacado y 0,61 para los del Bronce Medio) que evidencian un desigual e irregular reparto por el área de estudio. Si para los primeros esta tendencia a agruparse en determinadas zonas estaría justificada por la necesaria existencia de un elemento orográfico, para los segundos debiéramos inquirir algún otro argumento que permita su explicación.