5.4 Análisis de visuales de los yacimientos
5.3.2 Los yacimientos con atribución Campaniforme
incluidos en esta atribución reseñada en la ficha del IACyL está constituida por aquellos clasificados con un grado de fiabilidad segura, indistintamente de otras cuestiones que pudieran matizar tal adscripción que carece de otra precisión que la derivada del hallazgo de la típica cerámica decorada.
A tal efecto, en la Figura 135 aparecen punteados todos los enclaves con atribución Campaniforme. Una primera impresión es que estas localizaciones muestran un mayor equilibrio entre los conjuntos en altura, con dominio visual, y los ubicados en zona baja. Aun cuando la muestra está dispersa, sí parece evidenciarse la ausencia de enclaves en altura en la zona oriental del estudio, mientras que, por el contrario, en el centro y en el mediodía el dominio de los yacimientos en posiciones elevadas resulta mayoritario.
Para intentar descifrar las relaciones entre estos enclaves parece pertinente tomar ejemplos de ambos grupos. Por ello se seleccionaron cinco yacimientos que se localizan en el mapa de la Figura 136, con distinta ubicación topográfica.
De tal forma, parecía oportuno iniciar este análisis de visuales con uno de los enclaves más emblemáticos de este momento, que no mejor conocido, en el Alto Duero: el yacimiento de El Guijar de Almazán excavado por Ortego y Gamer (1970) y cuyos materiales e interpretación se revisaron posteriormente (Revilla y Jimeno, 1981; Revilla, 1985).
La razón del interés por conocer su área visual viene determinada por dos hechos, de un lado por ser de los pocos yacimientos de esta época que parece corresponder a un lugar de habitación, localizado en una pequeña colina que domina visualmente un amplio entorno. De otro por localizarse relativamente próximo al yacimiento de El Parpantique con el que la relación visual, aunque factible, se había cuestionado.
Si analizamos el resultado del análisis visual observaremos que el área resultante no destaca por su amplitud, pese a situarse en una de las terrazas del río Duero, y que su relación con otros enclaves es inexistente, así se advierte incluso con el cercano de Cerro Gordo de Villalba, del que apenas les separan
cinco kilómetros y que se interpreta como el correspondiente a una fosa individual de inhumación, de la que se conservan las piezas metálicas de filiación campaniforme (Revilla, 1985).
Algo similar ocurre con el yacimiento de El Parpantique, situado al sur, a casi quince kilómetros en línea recta y que destaca sobre el paisaje por su posición estratégica y elevada. Ciertamente, dejando al margen determinadas zonas alejadas que corresponden a las laderas de la Sierra de Hontalvilla, el enclave del Guijar controla la vega inmediata del Duero, mayoritariamente la zona de arroyada y una reducida plataforma inmediata
Para comprobar si la ausencia de cualquier referencia visual con otros enclaves del yacimiento de El Guijar era general para los yacimientos de esta adscripción, decidimos realizar una nueva comparación en una zona donde existiera una concentración, por mínima que fuera, de hallazgos adscritos a esta etapa. Por ello se seleccionó el yacimiento del Alto de La Mesta de Renieblas, también localizado en un pequeño promontorio al pie del cerro conocido como La Gran Atalaya. Los restos localizados en este sitio se interpretaron como los correspondientes a una fosa colectiva, que ofrecía, entre ciertos materiales de filiación antigua, otros más modernos, adscritos al horizonte campaniforme de las variedades Ciempozuelos y Molino, en todo caso del tipo inciso (Jimeno y Fernández Moreno, 1991b: 47-67).
Próximo al Alto de La Mesta, apenas setecientos metros a vuelo de pájaro, se localiza el yacimiento de Las Majadas con material cerámico y lítico similar, según la ficha del IACyL. También está próximo, apenas nueve kilómetros, el yacimiento del Molino de Garrejo (Fernández Moreno, 1997: 111 y 112), en este caso un poblado que cuenta con cerámica Ciempozuelos y tipo Molino, grandes tinajas de almacenamiento de aspecto y motivos decorativos más toscos. Paralelo al yacimiento de Garrejo se alza el Cerro de la Muela, donde luego se ubicó la ciudad de Numancia. Aun cuando entre los materiales exhumados en las excavaciones antiguas, se reconocen diversas piezas metálicas de indudable vinculación con el campaniforme Ciempozuelos, no es menos claro que se desconoce su contexto preciso (Ibídem: 33 y 34).
Figura 135 Distribución de los yacimientos con atribución Campaniforme.
Figura 137 Territorio de dominio visual de El Guijar (Almazán). Campaniforme Bronce Antiguo Bronce Medio.
Figura 138 Área visual del enclave del Alto de la Mesta (Renieblas). Campaniforme Bronce Antiguo Bronce Medio.
En el mismo término municipal de Garray y dentro del radio establecido, se constata la existencia de otros dos yacimientos, uno el del Pozo de San Pedro, situado a media ladera de la terraza del río Duero, y que cuenta con un fragmento campaniforme mixto, y por tanto con una cronología convencional ligeramente más antigua que el del Alto de La Mesta (Jimeno y Fernández Moreno, 1983: 25-35). Finalmente, se documenta otro asentamiento, el del Convento o Las Terreras en la localidad de Tardesillas, en una pequeña elevación que domina el desagüe del río Razón con el Duero38, atribuido a los momentos iniciales de la Edad del Bronce.
Pues bien, pese a que se trata de una zona relativamente bien conocida, y que cuenta con varios yacimientos del mismo momento, no se aprecia relación visual entre los enclaves. La localización de los yacimientos de atribución Campaniforme, pese a situarse sobre pequeñas elevaciones no parecen tener interés por el control visual. En el caso del Alto de La Mesta el área visual abarca apenas 8,33 km2, y se concentra mayoritariamente en la vega inmediata del arroyo Moñigón que circula a sus pies, antes de unirse al río Merdancho. En suma, una posición que parece reiterar las características comentadas en el caso de El Guijar.
Llama la atención, asimismo, que la relación visual no se produzca incluso ni entre yacimientos próximos, aun cuando habría que considerar la posibilidad de que se trate de ocupaciones diacrónicas y con finalidades distintas. En todo caso, estos resultados contrastan con los del apartado anterior, tanto en este aspecto como en lo referente al tamaño de las respectivas áreas.
Para profundizar en esta primera impresión, trasladamos la selección de yacimientos al área más oriental de la zona de estudio, la que cuenta con más intensidad de prospección, y con una mayor concentración de enclaves, con localizaciones más variadas, lo que presupone una probable complejidad en las relaciones.
Se seleccionaron dos yacimientos que distan apenas diez kilómetros, el de Las Viñas de Fuentecambrón y el de La Fuente el Fraile II de la localidad de Valdanzo.
38 Este enclave no aparece recogido en el estudio monográfico de la
Altiplanicie Soriana Duero (Morales, 1995), y está incluido en el
Inventario Arqueológico de Castilla y León como resultado de los
trabajos de prospección del equipo de la universidad de Valladolid dirigido por F. Romero. Con posterioridad, en la ficha correspondiente se recogen nuevas revisiones relacionadas con la posible incidencia de los trabajos de mejora de la Carretera Nacional 111 que une Soria con Logroño, en concreto los motivados por la construcción de la circunvalación de Garray.
Topográficamente el primero se localiza en un borde de páramo y el segundo al pie de otra paramera. A su vez, ambos cuentan con otros hallazgos próximos, el primero el de Valdelagreda de Piquera de San Esteban, del que le separan apenas cuatro kilómetros; y el segundo el del Barranco Pedernal también de Valdanzo, apenas a medio kilómetro.
El área visual de ambos enclaves es, lógicamente distinta; en el caso de Las Viñas su destacada posición le posibilita un mayor dominio visual, 20,8 km2, mientras que la de Fuente el Fraile II alcanza apenas los 5,45 km2 debido a que se encuentra al pie de la ladera, en contacto con la vega. En este último, el área se circunscribe a la pequeña llanada por la que circula el arroyo Valdanzo, en uno de cuyos extremos, con similar posición topográfica, se localiza Barranco Pedernal. Por el contrario, el contorno visual de Las Viñas se centra en un paisaje más amplio, definido por las cuestas del valle alto del río Pedro, dejando de lado su exigua vega, que se ve ampliada cuando convergen pequeños arroyos paralelos que recogen las aguas de las estribaciones del Sistema Central. En este caso, el yacimiento de Valdelagreda, pese a su proximidad, no permite una relación visual, al igual que ocurre con otros dos enclaves intermedios entre los que hemos analizado: El Otero y San Juan, ambos en Miño de San Esteban, que distanciados también medio kilómetro, se ubican en una posición intermedia entre aquellos, es decir a unos cinco kilómetros.
Por tanto, pese a las diferencias, advertimos repetición de pautas ya comentadas anteriormente. La relación entre este tipo de enclaves campaniformes parece inexistente, asimismo su dominio visual se concreta en zonas reducidas y próximas, incluso inmediatas, y con una orientación transversal a pequeños valles de cabecera, sin una preocupación clara por el próximo valle del Duero que, en esta zona, ya muestra una amplitud considerable. Del mismo modo, pese a la abundancia de localizaciones con atribución del Bronce Antiguo en las inmediaciones – caso del poblado de Los Torojones–, su relación visual parece inexistente, ya que no hay una correspondencia directa que reclame otro tipo de explicación.
Al objeto de de contrastar esta última aseveración, se realizó un nuevo análisis. En este caso se seleccionó otro enclave en altura, El Horno de Castillejo de Robledo, que se eleva sobre el arroyo La Nava, poco más de dos kilómetros aguas arriba del yacimiento de Pico Romero de Santa Cruz de la Salceda.
Figura 139 Áreas visuales desde los enclaves de La Viña y La Fuente el Fraile II. Campaniforme Bronce Antiguo Bronce Medio
En este caso el área visual es, en extensión, intermedia respecto a la de los anteriores, 8,9 km2, si bien dentro del rango medio de los analizados para este momento, excepción de La Viña. También confirma la orientación exclusiva a la vega del arroyo de La Nava y al arroyo inmediato que desagua en éste, al pie del cerro en el que se ubica, y que determina una posición estratégica
Su relación con el vecino poblado de Pico Romero es, de nuevo, inexistente, incluso con el yacimiento inmediato de Moratillas 1, también adscrito al Bronce Antiguo, pero con una localización en llano. En la imagen resultante (Figura 140) se aprecia la repetición de los patrones comentados para Las Viñas y Fuente el Fraile II: ausencia de relaciones visuales, inmediatez y concreción de los dominios visuales y marginalidad en relación con el valle del Duero
5.3.3 Los yacimientos atribuidos al Bronce Medio.