Ministerio apostólico, parte 5 (5:1–21)
9. Por lo tanto, es nuestro anhelo agradarle, ya sea que estemos en casa o fuera de ella 10 Porque todos nosotros debemos comparecer ante el tribunal de Cristo, para
que cada uno reciba recompensa por las cosas que haya hecho por medio del cuerpo, sea bueno o malo.
a. «Por lo tanto, es nuestro anhelo agradarle». Pablo ya está llegando al final de su ense- ñanza sobre este tema y, sobre la base de los versículos precedentes, dice «por lo tanto». Aho- ra invierte el orden de las dos cláusulas: «lejos de casa» y «en casa» (v. 8), y vuelve a la se- cuencia original (v. 6). Esta inversión no establece ninguna diferencia en la comprensión del pasaje. Tanto si los creyentes están en el cuerpo o fuera del cuerpo, no importa; porque lo que ellos desean es agradar al Señor. ¿Quiere decir esto que, en el estado intermedio, los cre- yentes no pueden agradar al Señor? La respuesta es no. Pablo no se está dirigiendo a quienes ya han muerto y están con el Señor. Él les está hablando a sus lectores, que están vivos. Nos
38 Consultar William L. Craig, «Paul’s dilemma in II Corinthians 5. 1–10: a “Catch-22”?» NTS 34 (1988):
145–147. Referirse también a Lorin Cranford, «A New Look at II Corinthians 5:1–10», SWJourTh 19 (1976): 95–100; Ronald Berry, «Death and Life in Christ: The Meaning of II Corinthians 5:1–10», SJT 14 (1961): 60– 76.
NEB Nueva Biblia Inglesa
39 He aquí una combinación de «yendo al Señor» (movimiento “lineal”) y el de estar después en su presencia
exhorta a que sirvamos al Señor de una manera tal que, tanto a Dios como a nuestro prójimo les agrade siempre nuestra conducta (Ro. 14:18; Heb. 13:21).
b. «Porque todos nosotros debemos comparecer ante el tribunal de Cristo». Cuando Pablo escribe «todos nosotros», ¿se refiere a todo el mundo? El Nuevo Testamento enseña que cada uno debe comparecer ante el tribunal de Dios o de Cristo (Hch. 10:42; 17:31; Ro. 14:10; 2 Ti. 4:1; 1 P. 4:5). Pero aquí [p 204] la construcción griega muestra que se dirige a los cristianos corintios y, presumiblemente, a sus adversarios en aquella iglesia. Nadie va a quedar libre de ser citado a comparecer ante el tribunal, pues la palabra que Pablo usa es «debemos»; la or- den de comparecer ante el tribunal tiene un origen divino, pues es Dios quien, a través de Cristo, ordena el citatorio. El acusado debe responder ante Dios (Ro. 14:10) y recibir de Cristo la sentencia.
c. «Para que cada uno reciba recompensa por las cosas que haya hecho por medio del cuerpo, sea bueno o malo». Cada persona se presenta ante el tribunal y oye el veredicto, que se basa en su conducta en este mundo. Cuando el Señor vuelva (1 Co. 4:5), todas las obras, buenas o malas, saldrán a la luz. En ese momento, el Señor asignará recompensas a cada persona por las obras que haya realizado mediante la instrumentalidad de su cuerpo, mientras estaba en la tierra. Jesús dice: «¡Miren que vengo pronto! Traigo conmigo mi recompensa, y le pagaré a cada uno según lo que haya hecho» (Ap. 22:12).
Pablo no está enseñando aquí una doctrina que diga que la salvación se gana por las buenas obras. Dios no nos acepta por las obras que, en sí mismas, están contaminadas por el pecado, sino por la obra meritoria de Jesucristo. Calvino observa: «Habiéndonos así recibido en su favor, él también acepta misericordiosamente nuestras obras, y es de esta inmerecida aceptación que depende la recompensa».40
Consideraciones prácticas en 5:6–10
A través de los medios de comunicación, conocemos lo suficiente de los casos que, diariamente, se presentan ante los tribunales. Estamos familiarizados con muchos términos legales, que son parte de las noticias que sobre estos casos nos llegan: demandante, riña, proceso, defensa, acuerdos tácticos [entre fiscal y defensor], jurado y veredicto. La conclusión de un juicio es el veredicto, que es de
culpable o no culpable; y en el caso de culpabilidad, se dicta la oportuna pena o castigo.
Cuando al morir entramos por las puertas del cielo, somos aceptados por los méritos de Cristo y declarados inocentes. En el día del juicio, compareceremos ante el Juez y los libros serán abiertos (cf. 1 Co. 3:13; Ap. 20:12). Entonces nuestra conducta será evaluada, y seremos premiados o castigados, de acuerdo con nuestros hechos.
¡Qué diferencia entre un tribunal terrenal y el tribunal de justicia del cielo! En los tribunales humanos, abogados, testigos, miembros del jurado y jueces se ocupan del delito que se juzga. El inocente es puesto en libertad y el culpable debe de cumplir la pena que se le imponga, que
frecuentemente obliga pagar restitución. Pero no hay tribunal humano que premie a una persona por lo buena que haya sido. Al contrario, el Juez divino impone recompensas por buena conducta y castigos por conducta inaceptable.41
Palabras, frases y construcciones griegas en 5:6–10
καί—se trata de una conjunción que enlaza dos participios: «confiamos» y «sabemos». La mayoría de traductores omite esta conjunción, mientras que otros atribuyen al segundo participio [p 205] una
40 Calvino, II Corinthians, p. 72.
connotación causal («puesto que»; TNT, Barrett), o un significado concesivo («aun cuando»; NRSV, Héring). La conjunción debe mantenerse, pues conecta el sentido de los dos participios.42
διὰ πίστεως—esta preposición denota manera o modo, no medio; caracteriza nuestra conducta: «andamos por fe». Este sustantivo puede significar las creencias y las prácticas de la iglesia o la confianza de una persona en Dios. Aquí la referencia es, más bien, a la confianza.
εἴδους—esta palabra se refiere a la apariencia externa o al hecho de ver. Prefiero la interpretación que significa la vista como objeto y no como ejercicio.43 Lo cierto es que con esta interpretación se
quiebra el equilibrio interno de la frase; porque la fe es activa y la vista es pasiva. Pero quizás Pablo no intentó buscar ese equilibrio.
Versículo 8
ἐνδημῆσαι—«estar en casa». Este aoristo es incoativo, mientras que las formas relacionadas con él (vv. 6, 9), están en tiempo presente.
πρὸς τὸν κύριον—el contexto de este versículo sugiere que la preposición indica movimiento hacía el Señor para residir con él.
Versículo 10
τοὺς γὰρ πάντας ἡμᾶς—nótese la posición del adjetivo, que está situado entre el artículo
determinado y el pronombre personal. Pablo se dirige a los lectores de Corinto y no a todos los seres humanos. La frase significa «la suma total de nosotros».44
πρὸς ἅ—la preposición con el acusativo, en un griego poco elegante, indica un sentido por transferencia: «en proporción a sus hechos».45
11 Por lo tanto, dado que conocemos el temor del Señor, tratamos de persuadir a los hombres. Nos
hemos manifestado a Dios. Y espero que también nos manifestemos en vuestras conciencias. 12 No
nos recomendamos otra vez ante vosotros, sino que [decimos esto] al daros la oportunidad de gloriarse por nosotros, con el fin de que tengáis algo que responder a aquellos que se glorían en lo visible, no en el corazón. 13 Porque si estamos locos, es para Dios; si estamos en nuestro juicio, es para vosotros. 14
Porque el amor de Cristo nos controla, porque estamos convencidos que uno murió por todos; por consiguiente, todos murieron. 15 Y él murió por todos para que los que viven ya no vivan más para sí,
sino para aquel que murió y resucitó por ellos.
16 Por lo tanto, de aquí en adelante a nadie conocemos desde una perspectiva mundana. Porque
aunque conocíamos a Cristo según una perspectiva mundana, ahora ya no le conocemos así. 17 Así
que, si alguno está en Cristo, es una nueva creación. Las cosas viejas pasaron; y ahora las cosas nuevas han aparecido. 18 Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por medio
de Cristo y nos ha dado el ministerio de la reconciliación. 19 Esto es, Dios estaba en Cristo
reconciliando al mundo consigo mismo, no tomándoles en cuenta sus pecados y encomendándonos [p 206] a nosotros el mensaje de reconciliación. 20 Así que, somos embajadores de Cristo, como si Dios
ofreciera su llamado por medio nuestro. Os rogamos en nombre de Cristo: ¡reconciliaos con Dios! 21 Al
que no conoció pecado, Dios lo hizo pecado por nosotros, para que nosotros fuéramos hechos justicia de Dios en él.
TNT The New Translation
NRSV New Revised Standard Version
42 Ralph Martin, II Corinthians, Word Biblical Commentary 40 (Waco: Word, 1986), p. 109. Véase Jean
Héring, The Second Epistle of St. Paul to the Corinthians, trad. A. W. Heathcote y P. J. Allcock (Londres: Epworth, 1967), p. 37.
43 Hodge, Second Epistle to the Corinthians, p. 122; Hughes, Second Epistle to the Corinthians, p. 176 n. 52;
Gerhard Kittel, TDNT, 2:374. Otros entienden el sustantivo en sentido activo, Bauer, p. 221; Hans Lietz- mann, An die Korinther I/II, aumentada por Wener G. Kümmel, Handbuch zum Neuen Testament 9 (Tü- bingen: Mohr, 1969), pp. 121, 203.
44 J. H. Moulton y Nigel A. Turner, A Grammar of New Testament Greek (Edimburgo: Clark, 1963), vol. 3,
Syntax, p. 210.
45 C. F. D. Moule, An Idiom-Book of New Testament Greek, 2ª ed. (Cambridge: Cambridge University Press,
D. El ministerio de la reconciliación 5:11–21
Después de sus discursos acerca del estado intermedio, Pablo vuelve a defenderse de al- gunas acusaciones que sus adversarios han lanzado contra él. Estos adversarios cuestiona- ban su apostolado, exigían pruebas de su recomendación y desacreditaban sus motivaciones y enseñanzas. Pero rehusa recommendarse a sí mismo, porque su labor de proclamar el evangelio de Cristo es su autenticación apostólica. Está impulsado por el amor de Cristo, que es la esencia del evangelio. Pablo resume el contenido de este evangelio en dos breves frases: «Uno murió por todos; por consiguiente, todos murieron». Añade la explicación de que la muerte de Cristo significa resurrección; y para los cristianos, la muerte significa vivir para Cristo. En forma compendiada, los versículos 11–21 parecen contener un mensaje relativa- mente directo, aunque ocupa un lugar entre los más intrigantes y difíciles pasajes de todas las epístolas de Pablo.46
1. El amor de Cristo 5:11–15
Una mirada superficial a este párrafo nos diría que Pablo presenta una ruptura completa con el contexto anterior. Pero esto no es cierto del todo, según evidencian al menos, los enlaces del versículo 11.
1. Menciona el temor del Señor, concepto que relaciona con el versículo precedente (v. 10). 2. Usa dos veces el verbo griego faneroun (revelar), que también aparece en el versículo 10. 3. Se refiere a la conciencia de los corintios (véase 4:2).
Además, en el versículo 12 (referirse a 3:1; 4:2), Pablo vuelve al tema de la recomendación. 11. Por lo tanto, dado que conocemos el temor del Señor, tratamos de persuadir a los hombres. Nos hemos manifestado a Dios. Y espero que también nos manifestemos en vuestras conciencias.
a. «Por lo tanto, dado que conocemos el temor del Señor, tratamos de persuadir a los hombres». Pablo emplea frecuentemente, en esta epístola, la conjunción griega oun (por lo tanto, entonces),47 y aquí no tenía por qué ser [p 207] omitida. La conexión con el versículo
10 es obvia, a la luz de la cláusula «conocemos el temor del Señor». Pablo habla de un innato conocimiento del temor que tenían tanto él como sus lectores. No tiene en mente la idea de reverencia hacia el Señor—lo cual se presupone (1 P. 1:17)—sino un santo temor, que se relaciona con el tribunal de Cristo (v. 10). No habla de un miedo sobrecogedor, sino más bien de un temor reverencial al juicio divino.
Pablo se somete a sí mismo, y a sus colaboradores, a un examen introspectivo. Desea examinarse por completo para ver si su predicación ha servido para que la causa del evangelio avance, y si su conducta ha sido ejemplar (cf. 2:17; 4:2). Tenían que mirar sus vidas como si estuvieran delante el tribunal de Cristo. Esa comprensión de las cosas, hacía que Pablo conociera el temor del Señor, y les encareció a sus lectores que se examinaran a sí mismos como si estuvieran ante el tribunal del Señor. Durante nuestra breve estancia en esta tierra, somos examinados a fondo no sólo por el mundo, sino también por el Señor, que nos juzga (1 Co. 4:4). Sabemos que «todo está al descubierto, expuesto a los ojos de aquel a quien hemos de rendir cuentas» (Heb. 4:13).
Este versículo parece ser una defensa de la integridad personal de Pablo y, en un sentido no lejano, un esfuerzo por testificar de Cristo. En primer lugar, Pablo trata de convencer a la
46 Barrett, Second Corinthians, p. 163.
gente de su sinceridad como apóstol de Cristo. Les dice que no tienen que sentir ningún es- crúpulo sobre su honradez. En segundo lugar, en palabra y hechos, Pablo demostraba su amor por la causa de Cristo y la iglesia por la predicación gratuita del evangelio (1 Co. 9:18). En todo momento probaba su integridad y responsabilidad como siervo de Dios.48
b. «Nos hemos manifestado a Dios. Y espero que también nos manifestemos en vuestras conciencias». Si leemos entre líneas, tendremos la impresión de que Pablo estaba sometido a estrés cuando escribió esta parte de la carta. Muchas de las cláusulas son cortas, compactas y, a veces, susceptibles a más de una interpretación (p. ej., vv. 13–14). La cláusula «nos hemos manifestado a Dios» puede significar «nos hemos manifestado» o «hemos sido manifestados». El verbo denota la situación o la actividad. En este ejemplo, ambos
significados están fundidos en uno, pues los trabajos de Pablo son conocidos por Dios por su constante comunicación con él. Y Pablo espera que lo mismo esté sucediendo con referencia a los corintios; esto es, que las palabras y los hechos de Pablo hayan sido, y sigan siendo, como un libro abierto a los lectores de la epístola.49 Los lectores, asimismo, deben reconocer la
integridad del apóstol. Él sabe que sus conciencias apuntan invariablemente hacia Dios, en cuya presencia ellos continuamente están. Además, usa el nombre conciencias, en plural, para dar [p 208] cabida a todos los miembros de la iglesia de Corinto. El plural sólo ocurre en este pasaje del Nuevo Testamento, hecho que sugiere que Pablo está pidiendo a todos que testifiquen de la veracidad de sus palabras y de sus obras.50
12. No nos recomendamos otra vez ante vosotros, sino que [decimos esto] al daros la