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Entonces, colaborando todos [con él], os exhortamos a no recibir en vano la gracia de Dios;

In document 2 Corintios (página 176-180)

Ministerio apostólico, parte 6 (6:1–7:1)

1. Entonces, colaborando todos [con él], os exhortamos a no recibir en vano la gracia de Dios;

a. «Entonces, colaborando todos [con él]». La mayoría de las traducciones amplían esta cláusula añadiéndole la frase «con Dios» o «con él». En el original griego no aparecen las pala- bras que aquí van entre corchetes, por lo que deben suplirse tomando como base el contexto precedente. Los últimos pocos versículos del capítulo anterior no hablan de una relación de trabajo entre Pablo y los corintios o entre Pablo y sus colaboradores.2 En aquel momento, no

era ése el tema que Pablo quería resaltar. En su lugar, enfatiza el hecho de que él y sus cola- boradores son embajadores de Cristo, que hablan en su nombre (5:20–21). También escribe Pablo que, por su mediación y la de sus colaboradores, Dios está llamando a la gente. A lo largo de todas sus epístolas, Pablo no llega a distinguir claramente entre Dios y Cristo. Por eso afirmamos que los trabajadores apostólicos servían a Cristo como embajadores y

portavoces de Dios. Quizás sea mejor considerar que Dios es el sujeto del último versículo del capítulo 5, y que las palabras con él, en este versículo, se refieren a Dios.

La traducción colaborando todos con él es aceptable siempre que la interpretemos en el sentido de que Dios usa a sus siervos como instrumento [p 233] (1 Co. 3:9; 1 Ts. 3:2). Además, los mensajeros nunca pueden estar al mismo nivel que quien los envió (cf. Jn. 13:16; 15:20).

1 P. ej., J.-F. Collange, Énigmes de la deuxième épître de Paul aux Corinthiens: Études exégétique de II Cor.

2:14–7:4, SNTSMS 18 (Nueva York y Cambridge: Cambridge University Press, 1972), pp. 283–284; Victor

Paul Furnish, II Corinthians: Translated with Introduction, Notes and Commentary, Anchor Bible 32A (Garden City, N.Y.: Doubleday, 1984), pp. 338, 341.

2 F. W. Grosheide propone que la frase colaborando todos debiera aplicarse a Pablo y sus colaboradores. De

Tweede Brief van den Apostel Paulus aan de Kerk te Korinthe, serie Kommentaar op het Nieuwe Testament

(Amsterdam: Van Bottenburg, 1939), p. 217. Juan Calvino entiende que la frase significa «trabajando jun- tos con Dios». The Second Epistle of Paul the Apostle to the Corinthians and Epistles to Timothy, Titus and

Philemon, serie Calvin’s Commentaries, trad. T. A. Small (Grand Rapids: Eerdmans, 1964), p. 83. Cf.

b. «Os exhortamos a no recibir en vano la gracia de Dios». La obra que Dios ha confiado a sus siervos es que apremien a la gente a reconciliarse con él (5:20). Cuando Pablo dice: «como si Dios ofreciera su llamado por medio nuestro» (5:20), indica que Dios obra a través de sus siervos para dar a conocer el mensaje de la reconciliación a los hombres. Ahora Pablo y sus colaboradores exhortan a los lectores de Corinto a que presten atención al ruego de Dios. (Incidentalmente, el verbo griego parakalein se traduce por «rogar» en 5:20, y «exhortar» en 6:1). La exhortación va dirigida a los lectores y a los oyentes de Corinto. Pablo desea enfatizar el pronombre vosotros, colocándolo al final del texto griego. Por así decirlo, apunta directamente a los corintios y les dice que Dios les da el mensaje de su gracia, un mensaje que ellos acep- tan y aprueban.3 Las buenas nuevas de la gracia de Dios incluyen la muerte y resurrección

de Jesús. La reconciliación de Dios con la humanidad, la paz con Dios y el perdón de peca- dos, vienen por la obra expiatoria de Cristo y el insondable amor de Dios hacia su pueblo. Este amor se demostró en el encargo de que el mensaje de reconciliación se proclamara a to- da criatura (5:20).

Los traductores deben decidir entre traducir el infinitivo griego dexasthai como pasado («recibisteis»4) o como presente («recibis»5). ¿Decidieron los corintios aceptar el evangelio para

luego echarlo a un lado, cuando Pablo lo predicó durante su primera visita? ¿Es ésta la razón de que el apóstol los exhorte ahora a no permitir que la gracia de Dios sea improductiva? Esta conclusión es poco posible dados los signos de crecimiento espiritual que mostraban (véase, p. ej., 1:11; 3:2–3, 18; 4:15; 7:12–16; 9:2; 10:15). Y Pablo escribe que «es Dios el que nos confirma con vosotros en Cristo» (1:21). Verdaderamente Dios nunca le falla a su pueblo; pero sus hijos e hijas espirituales deben ejercer la responsabilidad humana al aceptar y obedecer el mensaje de salvación. Este mensaje no fue dado una vez y nada más; fue

proclamado, escuchado y repetidamente leído en Corinto. Después de que Pablo se marchara, sus colaboradores (Timoteo, Silas, Apolos e incluso Pedro), continuaron predicando el

evangelio allí. El infinitivo griego dexasthai (recibir) no debe traducirse como un tiempo pasado, que se refiere a un evento singular, sino como tiempo presente, que muestra que su acción abarca toda la extensión y duración de la predicación y recepción del mensaje divino de gracia. Dice Juan Calvino: «Aquí a los ministros se les enseña que no basta con proponer la doctrina. Deben esforzarse para que aquellos que la oigan también la acepten; y no una sola vez, sino continuamente».6

[p 234] ¿Cuál es la importancia de la frase en vano? En todo el capítulo anterior, Pablo se enfrentó a sus adversarios, que trataban de influenciar en los corintios ambiciones egoístas en lugar de la causa de Cristo. Por eso exhortaba a aquellos creyentes a que no vivieran para ellos mismos, sino para Cristo, que murió por ellos y resucitó de la muerte (5:15). Esta

exhortación la tuvo que repetir varias veces, pues el corazón humano es muy proclive a regalarse a sí mismo en vez de servir a Cristo.7 Una respuesta poco dinámica a la palabra de

Dios no vale la pena y sirve de poco. 2. Porque él dice:

«En el momento propicio te escuché, Y en el día de salvación te ayudé».

3 Referirse a Walter Grundmann, TDNT, 3:54; Hans-Georg Link, NIDNTT, 3:746; Gerd Petzke, EDNT 1:292. 4 P. ej., GNB, JB, NCV, NEB, REB, SEB, TNT.

5 P. ej., KJV, NKJV, MLB, NAB, NASB, NIV, NRSV, RSV, Cassirer, Moffat. En español el debate es entre el

subjuntivo (recibáis) o el infinitivo (recibir).

6 Calvino, II Corinthians, p. 83.

7 Cf. C. K. Barrett, The Second Epistle to the Corinthians, serie Harper’s New Testament Commentaries

(Nueva York: Harper and Row, 1973), p. 183; Ralph P. Martin, II Corinthians, Word Biblical Commentary 40 (Waco: Word, 1986), p. 166.

¡Mirad, ahora es el tiempo más propicio!, ¡mirad, ahora es el día de salvación! a. Una cita. Cuando Dios ofrece su llamado por medio de sus mensajeros, y éstos son co- laboradores suyos, entonces se deduce que el mismo Dios habla a través de las palabras de la profecía mesiánica veterotestamentaria de Isaías 49:8. Pablo cita el pasaje de Isaías, al pie de la letra, de la Septuaginta y lo introduce con la fórmula: «Porque él dice». Isaías posee tam- bién una fórmula introductoria: «Esto es lo que el Señor dice». Estas fórmulas revelan que Dios habla con autoridad divina, tanto por boca del profeta Isaías como por medio del apóstol Pablo, cuando se dirige al pueblo de Israel y a los corintios.

La profecía del Antiguo Testamento puede que estuviera en la mente de Pablo cuando empleó el infinitivo griego dexasthai (aceptar, recibir; v. 1), y pensó, asimismo, en el adjetivo dektos (aceptable, favorable; v. 2), de Isaías 49:8.8 El contexto de esta profecía es el de la

humillación y exaltación del Siervo del Señor, el Mesías (49:7). Por medio del Mesías, Dios restaura políticamente al pueblo de Israel, al liberarlos de la cautividad en el exilio; y lo hace espiritualmente, enviándoles el Mesías.

La era mesiánica comenzó con la venida de Jesucristo, que inauguró la nueva era. Las cosas viejas pasaron y, por medio de él, todas son hechas nuevas (5:17). Dios reconcilió al mundo consigo mismo en el tiempo aceptable y en el día de salvación. Sin embargo, de la misma manera que él envió a su Siervo a su propio pueblo, y no lo recibieron (Jn. 1:11), así ahora envía a Pablo a los corintios con el mensaje de reconciliación. Como Jesús, durante su ministerio terrenal, constantemente oraba a Dios el Padre, así Pablo y sus colaboradores piden ayuda. Y la respuesta afirmativa de Dios es: «En tiempo favorable te oí y en el día de la salvación te ayudé».

b. Afirmación. Pablo aplica la profecía del Antiguo Testamento a los corintios. Hace notar que su cumplimiento ya ha llegado, cuando les dice a sus [p 235] lectores: «¡Mirad, ahora es el tiempo más propicio!, ¡mirad, ahora es el día de salvación!». En una sola oración, ofrece un comentario de la profecía de Isaías y dice dos veces «¡mirad!». Sus lectores pueden entender que el Mesías fue ciertamente humillado por el sufrimiento, la muerte y el sepulcro. Pero, después de resucitar de entre los muertos y subir a los cielos, consumió su obra mediadora y ocupó el lugar de honor a la diestra de Dios. Por lo tanto, debían ver que, para ellos, había llegado el tiempo de la reconciliación; que el año agradable del Señor había venido (cf. Lc. 4:19, 21; Is. 61:2). Y esta era continuará hasta que ocurra la consumación de todas las cosas.

Pablo no se refiere al tiempo cronológico, sino a una nueva era en la que Dios se muestra favorable hacia su pueblo. Y describe esta era como «un tiempo de recibimiento especial» (MLB). El término griego que Pablo usa, euprosdektos, es la forma compuesta del vocablo dektos (aceptable). Aunque se traduce habitualmente como sinónimo de esta palabra,9 no

obstante transmite la idea de bienvenida.10 Su paralelo es la frase día de salvación, que se

refiere a la nueva era. El don de la salvación que Dios pone a disposición de la humanidad, es la restauración de la paz con él. Ahora es el día de salvación, dice Pablo, y de ahí se deduce que «no hay que dejar que pase sin aprovecharlo».

Si los creyentes del Nuevo Testamento reciben el don de la salvación en esta era, ¿qué pa- só con los santos del Antiguo Testamento, que vivieron en una época en que Dios todavía no había reconciliado al mundo consigo mismo? Estas personas recibieron la adopción como

8 Charles Hodge, An Exposition of the Second Epistle to the Corinthians (1891; Edimburgo: Banner of Truth,

1959), p. 155.

MLB Biblia del Lenguaje Moderno

9 Véase 8:12; Ro. 15:16, 31.

10 Jean Héring nota que esto es «un matiz que la traducción no debe perderse», The Second Epistle of Saint

hijos e hijas, la gloria divina, los pactos, la ley y las promesas divinas (Ro. 9:4). Por la fe, es- tas personas anhelaron el hogar celestial y Dios «no se avergonzó de ser llamado su Dios» (Heb. 11:6). Junto con los creyentes de la era neotestamentaria y siglos siguientes, son hechos perfectos en Jesucristo.

Consideraciones prácticas en 6:2

Los versículos finales del capítulo 5 y los dos primeros de éste, muestran un carácter de urgencia. Pablo ruega a sus lectores que se reconcilien con Dios, y los exhorta a que acepten el mensaje de salvación divino ahora. Pablo les hace la misma súplica que les hizo a los filósofos atenienses, cuando dijo: «En el pasado, Dios pasó por alto aquella ignorancia, pero ahora manda a todos, en todas partes, que se arrepientan» (Hch. 17:30).

La urgencia de estas palabras se debe a que para el arrepentimiento Dios había establecido un tiempo límite. Para nosotros, ese tiempo comienza en el momento en que escuchamos las buenas nuevas de salvación, y acaba cuando morimos. Conocemos el momento en que oímos por primera vez el evangelio; pero desconocemos cuándo abandonaremos la escena terrenal. Dios ha establecido la fecha de nuestra partida, porque «el hombre está destinado a morir una sola vez, y después enfrentar el juicio» (Heb. 9:27). La llamada al arrepentimiento permanece, pero dentro de los límites que Dios nos ha marcado. Más allá de la muerte, ya no hay salvación.

[p 236] El breve comentario de Pablo sobre el tiempo del favor divino, alerta a los lectores de su inmediatez. Presten atención—dice dos veces—ahora es el momento de aceptar el amor de Dios en Cristo Jesús. Por implicación, advierte que mañana puede ser demasiado tarde.

Sólo una vida, que pronto pasará;

Sólo lo hecho por causa de Cristo permanecerá.

Palabras, frases y construcciones griegas en 6:1–2

δέξασθαι—este aoristo infinitivo (deponente) no denota, necesariamente, una acción sola. Puede ser más amplio en alcance e incluir todos los casos de aceptación del mensaje de salvación de Dios. Aquí debe traducirse en presente: «recibir».

λέγει—el sujeto debe extraerse del contexto, a saber, Dios, que habla por sus siervos (5:20). Omisiones similares se dan en otros pasajes (Ro. 9:15; Heb. 1:5, 6, 7, 13), y en dichos casos los traductores deben suplir un nombre («Dios») como sujeto.

ἰδού—«mirad». Aparte de la cita del Antiguo Testamento (Ro. 9:33; Is. 28:16), Pablo usa esta

partícula demostrativa sólo ocho veces, seis de las cuales se hallan en esta epístola (1 Co. 15:51; 2 Co. 5:17; 6:2 [dos veces], 9; 7:11; 12:14; Gá. 1:20).

2. Resistencia ante las dificultades 6:3–10

En esta sección, Pablo presenta un catálogo de las dificultades que tuvo que pasar por Cristo. Ya había escrito un anticipo de las mismas (4:8–11), y más adelante hará una tabula- ción de las aflicciones y experiencias que tuvo que pasar (11:23–33). La idea de que Pablo se ha valido de palabras ya existentes en una lista, todavía no ha sido probado. Como la relación que nos da es el reflejo de sus vivencias personales, quizá no haya tenido necesidad de recu- rrir a ninguna lista ajena.11 No cabe duda de que las frecuentes referencias que Pablo hace a

sus sufrimientos, ilustran las adversidades que los predicadores del siglo primero tenían que soportar.

Este pasaje está nítidamente dividido en tres partes. La primera sección (vv. 4b–7a) tiene una lista en la que la preposición en ocurre dieciocho veces, para introducir igual número de frases. El segundo segmento (vv. 7b–8a) se caracteriza por tres conjuntos verbales o frases, cada una de las cuales va precedida por las preposiciones con o por. Y la tercera sección (vv.

11 Contra Collange, Énigmes, p. 220; y cf. Robert Hodgson, «Paul the Apostle and First Century Tribulation

8b–10) se compone de siete contrastes, todos precedidos por la partícula como. Cada grupo se subdivide y presenta algunos paralelismos (véase el comentario a los vv. 4b–10).12

3. No damos a nadie ocasión de tropiezo, para que nuestro ministerio no sea

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