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Arquitectura de la información

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Jorge Serrano

La arquitectura de la información se ocupa de preparar un sitio web para que el usuario encuentre en su contenido lo que realmente necesita en el menor tiempo y con el menor esfuerzo posible, incluso cuando no sepa definirlo mediante palabras en el recuadro de un buscador; esto implica tanto una mirada global y estratégica como un cuidado de los detalles.

Obviamente, esta disciplina está íntimamente relacionada con el diseño de interacción, que se ocupa de cómo utilizar esa información.

Con este propósito tan claro y simple, hay un sinfín de técnicas y tecnologías posibles que permiten al arquitecto de la información desarrollar su trabajo. Pero para conseguir sus objetivos, a la hora de organizar los contenidos de un sitio web, debe hacerse preguntas como ¿quién va a ser su usuario?, ¿cuál es su edad?, ¿conoce la temática del portal?, ¿tiene claro lo que busca, o todavía está en la fase de recorrer el portal a ver si encuentra «un libro para la playa que le guste»?

La estrategia que se siga para preparar un sitio web dependerá mucho de la propia naturaleza del sitio y de las características de sus usuarios potenciales. Pero básicamente, y como ya mencionan los gurús del tema, algunas de las actividades que se integran bajo el paraguas de la arquitectura de la información incluirían los siguientes sistemas:

organización del contenido, navegación,

búsqueda, etiquetado.

Si el sitio es muy pequeño puede no necesitar sistemas de búsqueda, pero sin duda deberemos cuidar la organización de los contenidos, la forma en que vamos a encauzar la navegación por ellos y cómo vamos a etiquetarlos.

Etiquetar los contenidos es, en inglés, labeling o labelling, y no tagging, que es como se suele

traducir. Este labelling implica pensar en cómo denominar una sección, un artículo, un nombre de producto, para que el usuario que lo busca lo encuentre.

La teoría subyacente se basa, en gran parte, en dos conceptos que acuñó Peter Pirolli, investigador de Xerox, el de la teoría del rastreo de la información (information foraging theory), por la que sabemos que los usuarios prefieren una organización del contenido que minimice la cantidad de tiempo y esfuerzo de atención invertidos en obtener esa información; y la teoría de la esencia de la información (information scent theory), que asume que la percepción del usuario al juzgar enlaces u otros elementos de navegación debe ser óptima para que el tiempo de decisión y esfuerzo de elección sean mínimos.

Es decir, que en la medida de lo posible debemos conseguir que se encuentre lo que se necesita con el menor esfuerzo y que, además, al ver un enlace, este se identifique con lo que estamos buscando.

Por ejemplo, todo el mundo entenderá qué va a encontrar al hacer clic sobre Cómo resolver el

cubo de Rubik. Cuando llegue a la página de destino verá la información que espera y habrá

satisfecho su demanda: le habremos ahorrado un tiempo precioso y habremos ganado un usuario feliz. Así que, como vemos, la arquitectura de la información abarca desde los problemas globales de la organización de contenidos de todo el portal, hasta detalles como el ejemplo anterior, que, a su vez, redundarán en una mejor organización global de los contenidos. Si a esto unimos un buen maridaje con otras disciplinas como el diseño gráfico, la accesibilidad, etc., obtendremos una experiencia de usuario óptima.

A la hora de rediseñar una arquitectura de información para conjuntos de usuarios concretos, se debería estructurar de manera que evolucione al estudiar las necesidades de los usuarios del sistema y su modelo mental, así como los requerimientos de eficacia y eficiencia del sistema para aumentar la sensación de utilidad y satisfacción entre los usuarios.

Usabilidad

Nuria Lloret

La usabilidad, en el ámbito digital, es la facilidad que tienen los internautas para usar una web o un proyecto multimedia. En usabilidad se han utilizado, desde hace años, una serie de heurísticas y de principios de diseño, basados en la observación de la interacción de distintos tipos de usuarios con interfaces de diversas clases, que guían a los diseñadores de interacción en su trabajo y les ayudan a

evaluar sitios web, tanto cuando hacen un rediseño como cuando están preparando prototipos de nuevos diseño de interacción.

Tradicionalmente se han usado las diez heurísticas de Nielsen (http://goo.gl/P61D2):

1. visibilidad del estado del sistema,

2. coincidencia entre el sistema y el mundo real, 3. control y libertad del usuario,

4. consistencia y estándares, 5. prevención de errores,

6. reconocimiento antes que recuerdo, 7. flexibilidad y eficiencia de uso, 8. diseño estético minimalista,

9. ayuda a los usuarios en el reconocimiento, diagnóstico y recuperación de errores, 10. ayuda y documentación.

Pero además de este listado, existen otros principios y guías muy elaboradas que pueden ayudar a detallar y contextualizar los pasos que deben darse al hacer una evaluación experta de un prototipo o de un boceto de diseño en el desarrollo de un sitio web de forma iterativa.

Por ejemplo, entre los principios de usabilidad que deben tenerse en cuenta en el diseño de interacción centrado en el usuario (DCU) el más importante es el de captar su atención, consiguiendo

así que quede satisfecho; además pueden destacarse los siguientes: Claridad de propósito y objetivos.

El propósito se comunicará de manera inmediata, mediante el logo, el lema o el contexto de la estructura del portal. Con un simple vistazo a la página se sabrá qué pretende esta web y para qué sirve.

Orientación inmediata.

Se informará a los usuarios acerca de su situación (ubicación y estado) a lo largo de su navegación en el portal, y de lo que sucede en todo momento en la página web, mediante:

breadcrumbs (migas de pan),

mensajes de estado (mensajes de error, de realización correcta o incorrecta de una tarea, del paso en el que se está…),

vínculos claramente identificados,

la no inclusión de información u acciones ocultas,

la indicación del número de pasos de un proceso y de los pasos restantes en la consecución de una tarea (por ejemplo rellenar un formulario).

Adecuación al tipo de público objetivo del portal.

Dependiendo del público objetivo se utilizará un lenguaje adaptado, sencillo y claro, con una estructura fácil de seguir. Asimismo, se recomienda la inclusión de metáforas e iconos fácilmente

comprensibles.

Consistencia en la estructura y en la navegación:

La estructuración del sitio web ha de mantenerse a lo largo de todo el portal. La lógica de navegación será la misma en cualquier sección interna; por tanto, la información estará organizada y se mostrará de manera consecuente en cada página.

Prevención de errores:

El diseño del sitio estará pensado para que el usuario se equivoque lo menos posible, y para que si comete un error se pueda responder rápidamente.

Información y diseño claros y sencillos:

Debe evitarse toda información o gráfico irrelevante y solo se incluirá la información necesaria. El texto será fácil de leer, estará bien organizado y las frases no serán demasiado largas.

Mensajes de error eficaces:

Es preciso preparar mensajes de error, escritos en lenguaje común y no con códigos o lenguaje técnico, que ayuden al usuario a solucionar el problema. A través de ellos se informará de la causa del error para evitar su repetición, dando soluciones o sugerencias que le permitan volver a la situación anterior.

Ayudas contextuales útiles:

En caso de necesitarla, la ayuda será visible y fácil de encontrar y será contextual, es decir, se referirá a la sección donde se encuentre el usuario. Estará adaptada a sus necesidades, orientada a la resolución de sus problemas y organizada en pasos si los necesita, incluso utilizando ejemplos.

Como resultado de la aplicación de estos principios de usabilidad, se obtendrán una serie de prototipos (wireframes) que muestren a priori cómo se va a desarrollar la navegación de los

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